11 de julio de 2020

Recuerdos: Cuando el sábado era sinónimo de distensión

Sábado por la tarde en Lobos. Con este tema de los feriados puente, sumado al desconcierto propio de la cuarentena, cuesta ubicarse en la fecha que vivimos. Es una estupidez afirmar que se fomenta el turismo, si no se puede salir a ningún lado y además la mayoría de los potenciales turistas domésticos estamos al borde del quebranto económico. Pero bueno, sabemos que en lo sucesivo seguirá siendo así, con decisiones caprichosas y antojadizas. Lo importante es no aflojar, algo que en lo personal me cuesta bastante por motivos que ya he mencionado varias veces. Dejando de lado la guita, este estado de anormalidad se hace difícil para cualquiera, nos hemos acostumbrado forzosamente a tomar las medidas necesarias, pero cuando el Gobierno extiende la cuarentena por dos semanas más, te sentís frustrado por la misma incertidumbre que ello provoca.

Por lo general,  me quejo cuando me veo perjudicado por algo que me trastoca mi forma de vida, de lo contrario no me importaría, podría aceptarlo de un modo más "manso". Pero, al mismo tiempo, pienso que hay que dejar de mirarse el ombligo y tener una visión superadora de lo que nos pasa. Si se hubieran brindado incentivos a los científicos argentinos para investigar en su país y no tener que emigrar, otra sería la historia, porque no caben dudas de que tienen los conocimientos y la capacidad para buscar la tan ansiada vacuna. Una vacuna que sea accesible a todos y no sólo a los habitantes de los países más poderosos. Si bien hay varias drogas que se están estudiando para frenar el avance del virus, no sé si han dado resultado y si en un corto plazo podrán acceder a ellas todas las personas que están infectadas. Todo parece indicar que llevará tiempo. Si llegamos, será al límite de nuestras fuerzas, con una gran demanda de atención en materia de salud mental. Porque esto causa estragos en el cuerpo, pero sobre todo en el bocho. 



Yo, en esencia, voy a seguir siendo el mismo. Pero mi modo de entender la vida cambiará (contradicción). Me parece saludable que ocurra en la medida de no minimizar la peor pandemia que nos tocó vivir. Estar encerrado entre cuatro paredes porque estás enfermo es horrible, y cuando por fin te recuperás pensás que el mundo se detuvo por tu convalecencia y en rigor de verdad todo sigue igual. Nadie es imprescindible, ya lo hemos afirmado desde aquí, y el lugar que hoy ocupo yo mañana lo ocupará otro sin ninguna dificultad. Sí es cierto que hay personas más talentosas que otras, y son esas personas las que dejan un vacío cuando mueren o deciden retirarse. Quizá habría un par de casos en los que podríamos hacer una excepción. Quiero decir: Maradona y Charly García, por ejemplo, no son sustituibles ni reemplazables. Creo que aquí hay un punto importante, y es que realmente nos cuesta distinguir lo imprescindible de lo superfluo, lo necesario de lo accesorio, lo genuino del refrito. Precisamente este año, se escribieron muchas notas sobre el Mundial Italia '90. La nostalgia, casi sin que le demos permiso, acecha como un intruso. Lo que estoy extrañando ahora, aunque no lo volvería a hacer, son las épocas en que tenía varios años menos y bailaba arriba del baffle del boliche. 


Quizás,  en ese darnos cuenta, se nos va la vida, hasta que en algún momento descubrimos lo aquello verdaderamente auténtico y relevante, que es eso que nos hace valer y nos convierte en ciudadanos con iniciativa y voluntad. Punto final.



9 de julio de 2020

Un 9 de Julio extraño y gris

Las fechas patrias incitan a la reflexión, desde luego. Hoy tenemos una Argentina devastada, fragmentada, económicamente y también desde el punto de vista sanitario. No es, precisamente, el mejor 9 de Julio que hemos vivido. En realidad, la decadencia argentina es casi crónica, por no decir endémica. No recordamos ya un tiempo, o al menos un año, en el cual hayamos estado bien, con capacidad para poder planificar y proyectar emprendimientos, con una inflación controlada, con gestos altruistas de parte de la clase política. Todo eso hoy no existe, y dudo de que se consiga en un corto plazo. Por supuesto que hay casos de gente de buena fe y ganas de ayudar desde su lugar, pero por lo general no son los más ricos, sino los vecinos de a pie. El empresariado no es el enemigo, porque genera fuentes de trabajo. El enemigo es nuestra maraña de prejuicios y de pensamientos retrógados, el egoísmo, la falta de empatía. Es tan argentino el que vive en una villa miseria como el que lo hace en Puerto Madero. Es algo que nunca vamos a entender por esa exacerbación clasista que nos persigue.

E insisto en que es falso aquello de que "la Patria es el otro". La Patria somos todos, desde el obrero hasta el gerente de una multinacional. Hoy parecemos un país de Europa del Este, como Bulgaria o Hungría. Lo único bueno que hizo Menem como Presidente (a un costo social altísimo), fue modernizar la economía y la inserción de la Argentina en el mundo. Con Kirchner los primeros años estuvimos bien, gracias a la bonanza de la soja y los commodities en general. Alfonsín fue un presidente honesto, algo que en un país desarrollado sería una rareza mencionar, pero no fue corrupto como todos aquellos que lo sucedieron. E hizo lo mejor que pudo hasta que la inflación se le fue de las manos. Si miramos bien, tuvimos algunos períodos de efímera prosperidad, pero todos los gobiernos han terminado peor que como asumieron, al menos desde 1983 en adelante. Los argentinos son tan ingenuos que pensaron que Macri no iba a "robar" o a cometer actos de corrupción porque era multimillonario, pero esos análisis simplistas sólo se dan aquí. El macrismo encabezó una destrucción sin precedentes del tejido social, priorizando el déficit fiscal por encima del bolsillo de la gente, con aumentos constantes de tarifas y combustibles, con una megadevaluación y un par de corridas cambiarias... en fin, es un recuerdo amargo, y como reza el título de un libro, un "asalto a ilusión". Fue votado por un sector que estaba hastiado de CFK, de los manejos turbios, y estos tipos llegaron con el versito de la honestidad, y transparencia, no dejaron nada en pie, y continuaron con el espionaje ilegal. Porque la AFI (ex SIDE), en lugar de realizar tareas de inteligencia para proteger la seguridad nacional, se convirtió en una cueva inmunda de espías venidos a menos que luego (con la autorización de Bullrich) difundían esas mismas escuchas por televisión como si se tratara de un hallazgo. 

Pero no quiero abrumar al lector con episodios de la historia reciente, de hecho no soy historiador, pero tengo la capacidad de analizar de qué manera tropezamos mil veces con la misma piedra, y por qué nunca avanzamos. Es cierto es estamos en un contexto excepcional por el tema del COVID, pero que el árbol no nos impida ver el bosque. Déjense de joder con la "pesada herencia recibida" cada vez que asumen y háganse cargo de revertirla, que para algo el pueblo los votó. Si se presentaron como candidatos y ganaron, ya se imaginaban con qué escenario se iban a encontrar. Punto final.

8 de julio de 2020

No voy a claudicar mi vocación periodística por nada del mundo

Siempre estuve en contra del establishment. Vale decir, de lo que se da "por establecido", aunque no es la definición más correcta. Ayer hubo una sesión en el HCD que generó bastante revuelo (a mi modo de ver), en principio porque se pretendía que los concejales avalaran cuestiones del COVID que no son áreas de su competencia, y que luego en una conferencia de prensa posterior, funcionarios del Ejecutivo procuraron relativizar. No me gusta que me tomen por boludo, o que consideren que no tenemos los conocimientos suficientes para percatarnos de algo tan obvio. Si sale por decreto, perfecto, pero me parece una puesta en escena haber convocado a una Sesión Especial al HCD. Habrá colegas que coincidan conmigo, otros que no, pero más allá de eso asumo la responsabilidad que me cabe como periodista. En la conferencia se minimizó el tema de las fases, Fase 4 o Fase 5, cuando sabemos que Lobos está en 4. Y lo que había sido anunciado por un medio, acerca de la apertura de bares y locales gastronómicos, resultó ser una farsa. Yo me tomo el trabajo de redactar las notas en LOBOS 24 con esmero,  aunque me lleven un tiempo considerable, dado que la intención es que el lector comprenda cabalmente cómo se sucedieron los hechos. 

La libertad de expresión que ejerzo, la hago con responsabilidad, por lo tanto no puedo ampararme en ello para afirmar o decir cualquier cosa. No voy a claudicar, esto lo repito todas las veces que sea necesario, porque si yo estoy convencido de que voy con la verdad, poco me importa lo que los demás digan. Vemos que el Intendente lanzará un decreto para flexibilizar actividades, todas ellas deportivas, pero se corrió el falso rumor de que ello alcanzaría a bares y restaurantes. Hoy sabemos que no es así. No me desvela la primicia, sino informar con la verdad. Por supuesto, algunos podrán criticarme o cuestionarme, pero mi premisa ha sido siempre mantener la credibilidad. No importan ya los anunciantes, los avisos y las publicidades, porque nadie va a apostar en un producto periodístico que no se ajuste a la verdad. Decir la verdad a medias, es peor que mentir. Siempre lo tuve en claro. Por eso, desestimar el tema de las fases como hizo hoy un funcionario, me parece muy negligente, porque por algo se creó ese modo de segmentación de la cuarentena.


Sigo leyendo Clarín y La Nación, pero no considero que esos medios sean dueños de una información que carezca de una actitud tendenciosa. Vivimos en una época en la cual el rol de periodismo es muy cuestionado, y no está mal que se abra el debate en ese sentido. Pero me refiero a un debate serio, honesto, donde cada uno dé a conocer su línea editorial y no tenga reparos en admitirlo, porque de lo contrario seguiremos forjando instituciones prehistóricas como la Academia Nacional de Periodismo o ADEPA en la cual un grupo de "notables" se arroga el derecho de decir qué está bien o qué está mal o defienden intereses sectoriales. La Sociedad Interamericana de Prensa defiende los intereses de las empresas periodísticas pero no de los trabajadores que la integran, lo cual constituye una postura claramente corporativista. Ojo, no estoy hablando de "La Corpo" tal como la entienden los K, sino que me refiero a que los que hacemos periodismo nos sentimos a menudo indefensos porque no hay ningún sindicato o gremio que salga a respaldarnos cuando nuestros derechos son vulnerados. Es cierto que hay medios hegemónicos, nunca dudé de ello. Por si todo esto fuera poco, hay muchos de esos conglomerados que reclutan pasantes y les prometen posibilidades de hacer carrera en ese medio a cambio de mano de obra barata y trabajo en negro. Así estamos. Como verán, estatales y jubilados no son los únicos afectados por "el modelo" que se pretende instalar, aun con sus aciertos y errores que ya mencioné varias veces. Punto final.

6 de julio de 2020

Lunes, congelado pero con ganas de seguir escribiendo

La semana comenzó hoy con muchísimo frío, no estoy seguro si es el día más frío del año, pero en todo caso le anda cerca. Me acosté vestido con dos frazadas durante la siesta, pero no conseguí dormirme, por el contrario, daba vueltas en la cama porque me sentía incómodo con tanta ropa. Al final, decidí levantarme y tratar de retomar la rutina habitual, sobre todo cuando vi que salió un poco el sol y que la tarde estaba en su esplendor. Porque, sea como fuere, hay que sacarle el jugo a cada día para vivirlo plenamente, honrarlo, aun dentro de las limitaciones que tenemos. Hay muchos intereses en juego, muchos sectores que están presionando para que se flexibilicen más actividades en Lobos. Esto puede ser posible, pero si los contagios se incrementan, "alguien" va a tener que pagar el costo político de una decisión sobre la cual no hay un acuerdo u opinión unánime. Sabemos que así no se puede seguir indefinidamente, no hace falta que nadie haga lobby en ese sentido. Y ahora sí que cabe el concepto de gradualismo, porque no se puede hacer una apertura total de un día para otro, no hace falta ser un genio para predecir las consecuencias. 

Esta discusión excede el ámbito del Concejo Deliberante, si bien es cierto que son los representantes del pueblo. A mi modo de ver, hay que convocar a representantes de todos los rubros y poner las cartas sobre la mesa, de manera de evaluar si están en condiciones de garantizar las medidas sanitarias requeridas. Por otra parte, en el supuesto de que haya una apertura, llevará meses recomponer determinados nichos de la economía doméstica que quedaron agonizantes. Los monotributistas o independientes, como es mi caso, estamos en la lona, pero a nadie parece importarle demasiado. Estaba leyendo ayer una nota, que explicaba que a nivel país, no alcanzarán los cuatro años de gobierno de Fernández para que los números repunten. Quizás sea exagerado, pero de lo que estamos seguros, es que no será cuestión de meses. Hoy por hoy, debemos aceptar que estamos en Fase 4, y por ese motivo es normal que ciertas actividades no estén permitidas. Roque Pérez también retrocedió a Fase 4 por un primer caso positivo. Contrariamente a lo que se cree, en Europa la gente no hace lo que quiere, no se han levantado aún los alertas, ni en España, ni en Italia o Francia. 

Pero el tema de fondo es que el "pico" de contagios no sabemos si ya llegó, o si debemos prepararnos para lo peor. El AMBA y CABA tienen una realidad distinta a los municipios del Interior, eso es evidente. A menor concentración poblacional, menos probabilidades de contraer el virus. 

La lección que nos deja el COVID, es que nunca sabemos qué hechos, fortuitos o no tanto, nos harán cambiar nuestra forma de pensar y de replantearnos la vida. Puede ser la pérdida de algún ser querido, la separación de nuestra pareja, la frustración de no haber podido terminar una carrera, el despido de un trabajo. Yo estoy en un proceso que implica tomarme las cosas con más calma,  evitar discusiones innecesarias, en disfrutar del ocio cuando me deja algún margen para la reflexión. Porque no es lo mismo pasarse varias horas boludeando por Facebook que ver una buena película. Yo comencé a extrañar a mis amigos, y no queda otro recurso que alguna llamada por WhatsApp, al menos por ahora. 

No voy a negar que más de 100 días en cuarentena altera y genera zozobra a cualquiera, porque como mencioné antes a mí también me está pasando. Justamente estoy leyendo la gran novela de George Orwell, "1984", que se anticipa más de medio siglo a lo que vemos hoy, la vigilancia de cada persona en un régimen totalitario disfrazado de democracia (en algunos países) y al concepto de "Gran Hermano" como lo conocemos hoy.  Llegará el momento de reencontrarme con mis afectos, y de reanudar el contacto con gente que por esas cosas de la vida me separaba el resentimiento o el rencor. En algunas ocasiones, es mejor olvidar, aunque nos hayan ofendido. Por supuesto, la vida sigue y no es un remanso de paz como a uno le gustaría, y siempre hay alguien dispuesto a jordernos. Lo más sano es superar todo aquello que nos afecte a nosotros, que no es tan sencillo como parece. Me refiero que, al perdonar a alguien, estamos siendo generosos en un punto pero también un poco egoístas (y eso es lo bueno), porque nos estamos dando la oportunidad de continuar con una relación de amistad y afecto al olvidar aquello que nos hizo pasar un mal trago.

Hay que liberarse un poco, apagar el televisor, tomar unos mates con amigos o con la compañía de la radio, sentarse a leer un buen libro, respirar profundo y seguir este camino. Es la mejor manera de sentirse sano, sin las necesidades de la sociedad moderna de recurrir a ansiolíticos, terapias alternativas o meditación. Por supuesto, la meditación es una actividad muy saludable, pero podemos bucear en nuestro interior de distintas maneras, simplemente planteándonos honestamente cómo somos. Punto final.

4 de julio de 2020

Ni hay proyectos, ni "Plan B"

La industria editorial suele ser muy injusta con escritores talentosos y creativos, que ven cómo sus manuscritos son sistemáticamente rechazados. Se apuesta a lo seguro, obviamente, o a lo que se considera que tiene pasta de best-seller. Es un negocio más. La mayoría de los escritores deben pagar el costo de los ejemplares de sus primeras obras, ya que no están en condiciones de acceder a firmar un contrato.

Y en líneas generales, es así con todo. Necesitás un contacto, alguien que te permita llegar a pegar ese gran salto, si es que realmente deseás hacerlo. Porque probablemente, si lo lográs vas a tener que resignar ciertas libertades que te permite tu condición de artista "self-manangement". 

Mientras redactaba estas líneas, pensaba en que hoy casi ni salí a la calle, no encontré motivos justificados para hacerlo, y estoy sufriendo el frío como cualquiera de ustedes, de manera que aproveché para ir poniéndome al día con la lectura, evitando dormir siesta para que el día me rinda más. Hay libros que dudo que vaya a teminar, no por falta de tiempo, sino porque son una bazofia que tuve la mala idea de comprar en algún momento. Lo mismo pasa con los discos, aunque tengo a mi favor que nunca perseguí ninguna moda o tendencia. Fui comprando de acuerdo con mi gusto personal, que luego va cambiando con los años, como la vida misma. En este interín me cebo unos mates, agarro viaje y emprendo lo que tenía que hacer nuevamente. Como escribir en este humilde rincón del ciberespacio. Estamos tan agobiados por las redes sociales, que bien sirve tomarse unos  minutos para reflexionar acerca de lo que nos pasa como sociedad. Y ojo, porque esto viene desde antes de la cuarentena. Es un fracaso endémico que ha atravesado a generaciones enteras que se imaginaron "un proyecto de país" y no pudieron concretarlo, o bien lo hicieron pero eso nos llevó al desastre. Y ahora? Pues bien, no hay proyecto, ni plan, no hay nada. Está todo en stand by. Estoy esperando a Fernández para que me llene la heladera como prometió. También lo esperé a Macri con la Pobreza Cero. Lo esperé a Menem con la revolución productiva y el salariazo. Ven, ahí nos damos cuenta de que 30 años de historia, como mínimo, han sido de marchas y contramarchas, de disputas estériles, de mentes enfermas por la codicia y la ambición. 


Seguramente estoy pecando de ingenuo, pero sería bueno que aprendiéramos a ejercitar el debate en lo cotidiano, como era habitual a mediados de los '80, cuando se discutía de política en las calles y se lo hacía con auténtica pasión y entusiasmo. Hoy imaginar un escenario similar es una utopía. Me quedé pensado en la visita proselitista que hizo en 2011 de Francisco De Narváez, y en lo superficial que es el discurso político actual. El tipo desapareció de la arena política y ya a nadie le importan sus opiniones.  Tanto el oficialista como el opositor, trasuntan sobre las mismas cuestiones con sorprendentes limitaciones. Y obviamente, los dirigentes no son estúpidos. Quiero decir, que si el debate se da en niveles tan bajos y mezquinos es porque resulta lo que a ellos más les conviene. ¿Para qué hablar del FMI y el default? ¿Para qué molestarse en pensar en un plan de viviendas que sea más abarcativo que el Procrear? Aquí siempre se mira a corto plazo, se resuelve sobre la marcha, y haciéndolo en esas condiciones no es sensato esperar buenos resultados. 

Cada uno que llega a la Presidencia, salvo algunas excepciones, busca saquear al Estado, "hacer caja", llevarse todo lo que pueda y repartir unas migajas al pueblo. Ni siquiera merece llamarse populismo, porque el populismo implica una definición más amplia que en este momento no viene al caso exponer. Todavía en la Argentina se sigue hablando de izquierda y derecha en términos ideológicos, en lugar de pensar e implementar políticas de Estado que nos saquen del pozo. Los ultranacionalistas son tan estúpidos como los del Partido Obrero. Es cuestión de entender que se necesita un equipo de personas formadas y capacitadas, que conozca bien el paño, y no un caudillo tipo Pancho Villa. Tengo 41 años y hago todo lo posible por no claudicar, y por continuar apostando al país, a la salud y a la educación pública, por citar dos casos que antaño nos posicionaron como faro del mundo. Si tenemos suerte, algún día nuestros hijos llegarán a posiciones de liderazgo o de otra índole, y con un poco de viento a favor podrán enmendar esta aquelarre. Punto final. 

2 de julio de 2020

Buscando la mejor versión de mí mismo

Jueves por la tarde. Una jornada muy fría y con un viento destemplado en la ciudad. Suele pasar que a veces no hay mucho para infomar, y sabido es que la mayor cantidad de noticias publicadas en los medios tienen que ver con la pandemia. Ya hemos tenido varios meses para adaptarnos, y yo creo haberlo conseguido, después de renegar más de la cuenta en los primeros días. Está muy claro qué se puede y qué no se puede hacer, los horarios para circular, las medidas de prevención... no hay mucho que inventar. Trato de ejercitar algo que siempre me resultó difícil: pensar antes de actuar, no dejarse llevar por el impulso. Pese a que este rasgo de mi personalidad viene de hace tiempo, y que nunca me trajo inconvenientes graves, es algo que quiero revertir, "educando la mente" para tomar decisiones más acertadas. Analizar causas y consecuencias, costo y beneficio. La razón y la emoción chocan constantemente en nuestra cabeza. Quisiéramos mandar a la mierda a alguien que nos trató mal, pero optamos por lo hacerlo como un acto de "educación cívica". Si fuéramos a reaccionar contra todas aquellas personas que tuvieron gestos poco nobles con nosotros, viviríamos en constante enfrentamiento. Si yo voy a un negocio a comprar algo y no recibo la atención esperada, podría recriminárselo al empleado, pero prefiero no ir nunca más aunque tenga los precios más bajos del mercado. Si (antes de la pandemia) iba a visitar a un amigo y se mostraba lacónico y monosilábico sin motivo alguno, no es que dejará de tener mi amistad, pero nunca más voy a ir a perder el tiempo con una persona que no tiene interés en mantener una conversación. Porque si hay algo que jamás quise "mendigar" de nadie, es la amistad. A esta altura de mi vida no estoy para forzar empatía donde no la hay.

Por otra parte, al permanecer más de 100 días en las actuales condiciones, con la triste postal de muchos comercios cerrados o al borde del quebranto, y sin indicios de que esto vaya a cambiar, entramos en una suerte de "meseta", sobre todo a nivel emocional, por resignación, adaptación, o cualquier palabra que les guste emplear. Esto me hacer acordar a 2001, la gente no hablaba de otra cosa que no fuera el riesgo país o el corralito, el estrés y la angustia se apoderaban de buena parte de los argentinos, y aunque las comparaciones son odiosas, está ocurriendo algo parecido. Nos hemos vuelto monotemáticos. 

Empero, mi aspiración es seguir siendo auténtico, continuar con mi trabajo en la medida que me sea posible, e ir indagando en las cosas que me hacen bien y que nos hacen bien a la mayoría. Cuando termine todo esto, voy a gestionar la publicación de una síntesis todos estos 15 años de historia en el blog. Le voy a añadir cuentos y relatos que tengo ya escritos, y unas notas editoriales que hice para mi diario digital. Va a ser una manera de ir sacando afuera todo lo que hoy nos reprime un poco, esa es la alternativa que estoy barajando. Quiero hacer una selección de lo mejor de mí en todos estos años y que finalmente vea la luz. Sin vueltas, simplemente con la intención de que alguien se sienta a gusto leyendo en modo impreso todo aquello que lleva más de una década de historia personal. Punto final.

1 de julio de 2020

Comenzando un nuevo ciclo

Empezamos julio, aunque a esta altura de los hechos,  el devenir de los meses ha perdido todo interés para la mayoría. Todo parece indicar que el Día del Amigo, fecha que resulta una buena excusa para reunirnos en circunstancias normales, lo pasaremos encerrados. En rigor, debo decir que mis amistades se fueron dispersando en los últimos años, y la última vez que nos juntamos con motivo de esa fecha fue en 2012 o 2013. Lo cual implica bastante tiempo, seguramente algunos tendrán otras prioridades o intereses, pero es una vez al año, no creo que lo perjudique a nadie. En fin, lo concreto es que todas estas conjeturas no tienen razón de ser porque el 20/7 lo pasaremos cada uno en su casa, y quizás encontremos otra manera de celebrar la amistad a la distancia. En este caso, como reza el bolero, no creo que "la distancia sea el olvido", no lo concibo de esa forma, lo que ocurre es que todos tenemos más de 40 años, muchos ya han formado su familia, y se les complicaría, aun en condiciones normales, coincidir en un horario para encontrarnos. Extraño aquellos años sin preocupaciones ni problemas financieros, la adolescencia que "duele" pero que uno piensa que nunca terminará hasta que te tenés que poner a laburar para ganarte el mango. Pero cada etapa de la vida tiene momentos felices, como sucede con los abuelos que disfrutan de sus nietos y son su mayor satisfacción. No obstante yo le he puesto límites a la nostalgia, porque lo que suele pasar es que se deforman los hechos, idealizamos momentos que nunca ocurrieron de esa manera. Eso sí es lo jodido de la distancia, que te haga pensar que el pasado fue mejor, que te mantenga estancado en una época que ya no la dicen ni tus años ni tu cuerpo, que están en abierta contradicción con el faro del tiempo que vos tenés. 


No perdamos la capacidad de escribir, de expresarnos. Yo lo tomo como un ejercicio para pensar la realidad, pero también para estar comunicado con mis seres queridos, ya que no puedo hacerlo en forma presencial. Estoy tratando de quejarme menos, si bien las noticias que vemos en los diarios y en la tele parecen ofrecernos todo el tiempo motivos para hacerlo. Pero en mis últimas notas, ya no me siento tan renegado de las cosas, muchas de las cuales nunca lograré cambiar. Debemos entender que muchas decisiones no dependen de nosotros, aunque nos afecten el bolsillo, como está ocurriendo con la negociación con los bonistas, o cualquier virus que aparece en China y amenaza con expandirse velozmente al igual que el COVID 19. Todos quieren que sus hijos vayan a la universidad y se conviertan en ingenieros o abogados, y no está mal esa aspiración paterna en la medida que no genere presión y frustración. Porque en esta vida, aunque resulte cursi decirlo, debemos tratar de ser felices, y no necesitás un diploma en un cuadrito colgando de la pared para serlo. Es admirable la capacidad que tienen las personas sencillas para hacerle frente a la adversidad, para compartir la mesa con sus amigos, para disfrutar de un partido de fútbol por TV. Como periodista, nunca aspiré a ser masivo, ni a que mi opinión sea replicada por miles de lectores. Puedo lograr que alguien apruebe o no mi manera de ver las cosas, pero no es el objetivo principal que me motiva, sino el de informar y dejar que aquel que lea una nota mía o lo que fuere, haga el análisis que desee.


Mientras redactaba estas líneas, reflexionaba acerca de la necesidad de "bajar un cambio" y no dejarnos llevar por todo lo que nos dicen desde la pantalla del celular, con los interminables chats de WhatsApp que se viralizan y que ni sabemos a quiénes pertenecen. No porque no sea verdad, sino porque no está a nuestro alcance resolver nada, al menos cuando se trata de una conversación privada que se hace pública por la indiscreción de una de las partes. Punto final.



La magia sigue intacta

  Martes en la ciudad. Ya arrancamos la semana. Ayer lunes, minutos antes de levantarme, pude ver por las rendijas de la persiana algunos tí...