Faltan pocos minutos para que comience 2016. Me pongo a pensar en los temas que mantienen en vilo a los argentinos: tres sicarios que se fugaron de un penal (supuestamente de máxima seguridad), las inundaciones en Entre Ríos y Corrientes, y todo lo que ello trae aparejado. Es inadmisible que los autores materiales del Triple Crimen de General Rodríguez hayan escapado de la cárcel sin complicidad de los guardiacárceles o de algún alto jefe del Servicio Penitenciario. Lo que sucedió es gravísimo, porque esos tipos están armados y dispuestos a todo. Ya lo demostraron hoy, en la Ruta 20 a la altura de Ranchos, cuando en un control de rutina balearon salvajemente a dos policías que están luchando por su vida.
Estos hijos de puta prefieren inmolarse antes que pudrirse en la cárcel. Son tres asesinos a sueldo que hicieron el trabajo sucio de matar a otros que quizá eran tanto o más sucios que ellos. La cuestión es que ahora, Chascomús y Ranchos son dos localidades donde sobrevuelan permanentemente helicópteros de las fuerzas de seguridad, y donde se están haciendo rastrillajes para dar con esos sujetos.
La máxima seguridad la tendremos, se me ocurre reflexionar, cuando no estén políticos, jueces y presos, prendidos en la misma joda para apañar al narcotráfico y al crimer organizado.
Blog de Lobos, ARG, desde hace 20 años en la Web.
31 de diciembre de 2015
Esperando el milagro
Gente: Lo mejor es comenzar un nuevo año sin ninguna expectativa, despojados de todo prejucio, y dejar de pensar que vamos a hacer esto o lo otro. Lo ideal es dejarse fluir, como fluye el agua de un manantial. Tener la firmeza necesaria en los momentos difíciles que vaya a haber, como así también la capacidad de disfrutar lo que el destino nos pueda deparar. No es que porque arranquemos la última hoja del calendario todo va a cambiar como por arte de magia. Somos nosotros los dueños de nuestros actos, los esclavos de nuestras palabras, los cómplices de nuestros silencios. Que nadie se arrogue el derecho a tomar decisiones por nosotros, o a imponernos un dogma. Cuando Erich Fromm escribió "El miedo a la libertad", su obra más famosa, no lo hizo pensando en un concepto abstracto. Tenemos miedo a ser libres, a expresarnos, a comunicarnos, a decir lo que nos pasa, a buscar ayuda. Tenemos angustia de morir cuando todavía no aprendimos a vivir. Un tanto absurda la cosa, ¿no les parece? Esperamos demasiado de quienes nos rodean, y no nos damos cuenta de que estamos solos en esta vida, porque es un camino en el cual conocés gente, afectos, el amor tan anhelado, pero al final del recorrido volvés a estar solo, tal como empezaste.
Es que, al momento de decidir, ni el Presidente está "tranquilo". Consulta a sus asesores, pero él es el dueño de la última palabra. Del mismo modo, nosotros somos dueños de lo que pensamos y nadie puede abrirnos el bocho para extorsionarnos. Pasamos muchos años oscuros en este país como para que no podamos decir lo que realmente sentimos. Por lo general, el comienzo de un ciclo nos parece que fuera la continuación del anterior, hasta que van sucediendo cosas a nuestro alrededor que nos ponen en perspectiva. Tener confianza en que prosperaremos y viviremos mejor está muy bien, pero no depende sólo de nosotros. Yo confío en el nuevo Gobierno (Nacional) que asumió el 10 de diciembre, porque costará mucho recuperar el valor de la palabra, de la transparencia institucional, luego de 12 años de abusos de todo tipo. El día que este Gobierno (elegido democráticamente), me defraude, no tendré problemas en decirlo, porque tengo pensamiento crítico.
2016 puede ser un año brillante, o el peor de todos. En la carreta, los melones se acomodan solos. Punto final.
Es que, al momento de decidir, ni el Presidente está "tranquilo". Consulta a sus asesores, pero él es el dueño de la última palabra. Del mismo modo, nosotros somos dueños de lo que pensamos y nadie puede abrirnos el bocho para extorsionarnos. Pasamos muchos años oscuros en este país como para que no podamos decir lo que realmente sentimos. Por lo general, el comienzo de un ciclo nos parece que fuera la continuación del anterior, hasta que van sucediendo cosas a nuestro alrededor que nos ponen en perspectiva. Tener confianza en que prosperaremos y viviremos mejor está muy bien, pero no depende sólo de nosotros. Yo confío en el nuevo Gobierno (Nacional) que asumió el 10 de diciembre, porque costará mucho recuperar el valor de la palabra, de la transparencia institucional, luego de 12 años de abusos de todo tipo. El día que este Gobierno (elegido democráticamente), me defraude, no tendré problemas en decirlo, porque tengo pensamiento crítico.
2016 puede ser un año brillante, o el peor de todos. En la carreta, los melones se acomodan solos. Punto final.
28 de diciembre de 2015
Estoy de regreso!!!
Buenas noches, amigos. Entre las Fiestas, un poco de pereza y falta de inspiración, tuve un pequeño paréntesis con ustedes. Pero aquí me tienen nuevamente. Algunos sostienen que los blogs están en extinción, o que son parte de otro período de estos cambios cotidianos en Internet que no nos dan respiro. Yo hace años que escribo aquí, y mientras el cuerpo aguante, seguiré haciéndolo. Pero eso sería algo así como "mirarse el ombligo", y no tiene demasiado sentido ser egocéntrico. Creo que este 2015 que está pronto a culminar me ha dejado muchas enseñanzas, y tengo la convicción de que 2016 será mejor. Yo siempre pienso que lo mejor está por venir. Claro está que cuando no es así te frustrás, pero hay que tener la capacidad para tener un pensamiento amplio, una visión clara, "abrir la cabeza", pensar en nuevos proyectos, y no permitir que nadie nos quite la ilusión. Ojo, no digo que haya que vivir de ilusiones porque eso también es contraproducente, a lo que me refiero es a esa ilusión por lo nuevo, por lo que está por venir.
Muchas veces nos planteamos objetivos demasiado ambiciosos para cada nuevo año. Es mejor plantearse metas que estemos en condiciones de cumplir, para no defraudarnos nosotros mismos y sentir que realmente podemos lograr lo que nos proponemos. Vivimos en una sociedad exitista, porque hoy estás en el podio y mañana nadie se acuerda de que existís. Y a veces me pongo a pensar en cuántos actores de impecable trayectoria, artistas plásticos (y esa gente que nos hace un mundo un poco mejor), que esperan que les suene el teléfono porque necesitan trabajar. Muchos actores consagrados, que hace 20 años estaban en la cresta de la ola, hoy sufren que ninguna productora los convoque para hacer una novela, una miniserie, un unitario, o lo que sea. Por suerte, nos queda el teatro. Nunca me gustó demasiado, pero cuando ves una obra bien hecha, ya sea por los actores vocacionales de Lobos, o si te vas a la calle Corrientes, te das cuenta de la cancha que tienen los tipos. No me gusta el "teatro de revista", ni las obras de Carlos Paz o Mar del Plata donde ves solamente culos y tetas. Y para concluir este sencillo texto de hoy, considero que cuando te sentás en el teatro, o en el cine, tiene que ser algo que te conmueva. De lo contrario, en un escapismo más. Punto final.
25 de diciembre de 2015
Una Navidad "ajustada"
En estas Fiestas, los supermercados e hipermercados vendieron, en promedio, un 30 % menos que en 2014. La gente no está dispuesta a pagar precios totalmente lejanos al salario que cobra. Pero claro, lo más fácil sería echarle la culpa de la devaluación y de este incremento brutal de los comestibles a Macri, cuando en realidad ya en la transición (octubre-diciembre de 2015), sin prisa pero sin pausa, nos encontramos con que la billetera se vaciaba cada vez más rápido. Y como la liberación del cepo prometida por Macri se veía venir, y en la Argentina reina la especulación y la viveza criolla, los comerciantes remarcaron "por las dudas". Digamos que querían estar cubiertos por si se disparaban los costos, pero la realidad demuestra que al levantarse la restricción a la compra de moneda extranjera, el valor de la divisa se mantuvo estable e inclusive bajó. Sería ilusorio esperar que los precios bajen, en el mejor de los casos lo que podríamos esperar es que no siga esta escalada brutal. Si hubiera pasado algo así con el Gobierno anterior, hubieran dicho que es una "maniobra destituyente". Ahora que le tocó a Macri, que asumió hace 15 días, ¿qué dirán? ¿que es de derecha? Y si así fuere, ¿acaso es un insulto serlo? Me parece que tenemos que cambiar el prisma con el cual vemos los hechos, y no dejarnos llevar por el rebaño. El Presidente tiene todo a su favor, pero esto no significa que se le permitirá que haga cualquier cosa. Necesitamos ser coherentes y críticos con las cosas que realmente tienen algo de verosimilitud, o que son exclusiva responsabilidad del Ejecutivo. Lo otro, es harina de otro costal. Punto final.
23 de diciembre de 2015
Se termina 678!
Hoy será la última emisión del programa 678, que se transmite por canal 7 (más conocido como la TV Pública). Este nefasto panfleto televisivo del ex oficialismo, en el cual se vertieron expresiones infames contra personas que no eran "destituyentes" ni nada que se le parezca, llegará a su fin. Se acabaron los discursos de barricada, la estupidez por la pantalla, esa absurda pretensión de tergiversar la realidad. En un principio, nació como una suerte de resistencia del kirchnerismo ante el revés por la Resolución 125 que cayó por su propio peso, o por el peso del Vicepresidente Julio Cobos y su voto "no positivo". Los K se encargaron de que Cobos no quedara como un héroe en la historia, y lo tildaron de traidor. Podrían tener algo de razón, pero lo hicieron con tal virulencia, con tal desprecio, y los "informes" que cuidadosamente compaginaba Diego Gvirtz, buscaban desnudar las contradicciones de los políticos. Como si ellos mismo no las tuvieran, empezando por Orlando Barone, panelista estrella del programa, que trabajó en La Nación, en Clarín, y luego lanzaba arengas contra los "medios hegemónicos".
Se pone fin, entonces, al peor programa de la historia de la TV argentina (exceptuando el de Tinelli), que fomentó la división de la sociedad y consideraba un enemigo a quien pensaba distinto. Una aberración total para un país que se dice democrático. Hablaban varias veces de la "pluralidad de voces", y durante un tiempo esa pirueta discursiva tuvo su efecto, hasta que buena parte de la sociedad hizo saber su hartazgo en las urnas: el kirchnerismo perdió las elecciones legislativas de 2009 y 2013. Pero a los supuestos defensores de la causa, que se llevaban miles de pesos a cambio de hablar bien del Gobierno en un canal del Estado, no pareció importarles el pulso de la calle, lo que la gente realmente sentía. Incluso, siendo Macri elegido Presidente, continuaron como si nada hubiera sucedido, como si el país no hubiera decidido cambiar. Alentaron fantasmas apocalípticos, culparon a un Gobierno que recién había asumido de la suba de los precios, sembraron el odio y el inmediato paso al grupo de traidores a todo aquel que no fuese un "soldado de Cristina". Hoy, tendrán su despedida. Pero para el kirchnerista duro, aún les quedan varios medios afines a su ideología: Tiempo Argentino, Ideas al Sur, Infonews, Diario Registrado, Duro de Domar, Radio 10 (en algunos programas), Radio POP, Radio Aspen, diario Crónica, Crónica TV, y un sinfín de medios adictos que el oficialismo compró para garantizar que la tan declamada "pluralidad de voces" no fuera tal. Punto final.
Se pone fin, entonces, al peor programa de la historia de la TV argentina (exceptuando el de Tinelli), que fomentó la división de la sociedad y consideraba un enemigo a quien pensaba distinto. Una aberración total para un país que se dice democrático. Hablaban varias veces de la "pluralidad de voces", y durante un tiempo esa pirueta discursiva tuvo su efecto, hasta que buena parte de la sociedad hizo saber su hartazgo en las urnas: el kirchnerismo perdió las elecciones legislativas de 2009 y 2013. Pero a los supuestos defensores de la causa, que se llevaban miles de pesos a cambio de hablar bien del Gobierno en un canal del Estado, no pareció importarles el pulso de la calle, lo que la gente realmente sentía. Incluso, siendo Macri elegido Presidente, continuaron como si nada hubiera sucedido, como si el país no hubiera decidido cambiar. Alentaron fantasmas apocalípticos, culparon a un Gobierno que recién había asumido de la suba de los precios, sembraron el odio y el inmediato paso al grupo de traidores a todo aquel que no fuese un "soldado de Cristina". Hoy, tendrán su despedida. Pero para el kirchnerista duro, aún les quedan varios medios afines a su ideología: Tiempo Argentino, Ideas al Sur, Infonews, Diario Registrado, Duro de Domar, Radio 10 (en algunos programas), Radio POP, Radio Aspen, diario Crónica, Crónica TV, y un sinfín de medios adictos que el oficialismo compró para garantizar que la tan declamada "pluralidad de voces" no fuera tal. Punto final.
20 de diciembre de 2015
Cambios demasiado veloces
Muchas veces nos cuesta adaptarnos a los cambios. Desde lo cotidiano, como aprender a manejar un nuevo celular o un programa de computación, hasta lidiar con personas que son totalmente tóxicas pero que no podemos evitar. Porque la vida nos pone en la situación de tener que relacionarnos con gente que no siempre es la que nosotros queremos. Empleados públicos inútiles o ñoquis, funcionarios, parientes lejanos a los que ya no queremos ver.
Es que la sociedad, en estos últimos 15 o 20 años, ha cambiado vertiginosamente, y parece que todo se usa y se descarta: el teléfono que hace cuatro años era "lo más", hoy es un aparato viejo con poco valor de reventa. Ya nadie parece conformarse con que se puedan hacer y recibir llamadas, o mensajes de texto. Ahora el celular se ha convertido en una "mini computadora", con un sistema como Android, aplicaciones como WhatsApp que cada vez suman más adeptos, y esta sociedad de consumo nos empuja, nos dice que los CD ya no sirven más, que vuelven los discos de vinilo, que para tener status hay que tener un auto de alta gama aunque te endeudes hasta las bolas. Desaparecieron los televisores que solíamos conocer, ahora todos son LCD o LED, súper delgados y con pantalla plana. No existe más el videocassette, más conocido como VHS. Internet se reinventó, ya no se usa sólo para buscar la letra de una canción o ver un video, sino que podés escuchar música online, escribir un mensaje en Twitter (por supuesto que todos los "famosos" tienen una cuenta de Twitter), y perdemos muchas horas, quizá demasiadas, en Facebook. Una red social falsa, donde los supuestos amigos no son tales, y donde se recolecta información personal que uno nunca sabrá adónde irá a parar.
Nadie se toma el trabajo de leer un libro, por el placer de leer, excepto que los medios audiovisuales le den mucha manija para que se convierta en best seller. Todo ha cambiado demasiado para lo que uno puede llegar a asimilar, con cámaras fotográficas muy sofisticadas que además filman, esos lentes o teleobjetivos impresionantes que miden como medio metro, la obsesión del rating y del "minuto a minuto", la estupidez y el cinismo en vivo y en directo por TV. Yo no reniego de todo lo que estamos viviendo, trato de aceptarlo como el hecho de que una nueva generación ha tomado las riendas de este mundo y nos quiere vender que todo tiene que ser ya, ahora mismo, que nada puede esperar, que tenemos que comer apurados porque después hay que seguir laburando para después recibir una jubilación de miseria. A veces siento que es un sistema perverso, el hecho de "permanecer y transcurrir", como decía Eladia Blázquez en "Honrar la vida". No nos dejemos manipular, ni que nadie nos diga qué tenemos que ver o escuchar. Aprendamos a desarrollar un pensamiento crítico y no a seguir el rebaño. Porque esa es la única manera de ser libres, libres de verdad. Punto final.
Es que la sociedad, en estos últimos 15 o 20 años, ha cambiado vertiginosamente, y parece que todo se usa y se descarta: el teléfono que hace cuatro años era "lo más", hoy es un aparato viejo con poco valor de reventa. Ya nadie parece conformarse con que se puedan hacer y recibir llamadas, o mensajes de texto. Ahora el celular se ha convertido en una "mini computadora", con un sistema como Android, aplicaciones como WhatsApp que cada vez suman más adeptos, y esta sociedad de consumo nos empuja, nos dice que los CD ya no sirven más, que vuelven los discos de vinilo, que para tener status hay que tener un auto de alta gama aunque te endeudes hasta las bolas. Desaparecieron los televisores que solíamos conocer, ahora todos son LCD o LED, súper delgados y con pantalla plana. No existe más el videocassette, más conocido como VHS. Internet se reinventó, ya no se usa sólo para buscar la letra de una canción o ver un video, sino que podés escuchar música online, escribir un mensaje en Twitter (por supuesto que todos los "famosos" tienen una cuenta de Twitter), y perdemos muchas horas, quizá demasiadas, en Facebook. Una red social falsa, donde los supuestos amigos no son tales, y donde se recolecta información personal que uno nunca sabrá adónde irá a parar.
Nadie se toma el trabajo de leer un libro, por el placer de leer, excepto que los medios audiovisuales le den mucha manija para que se convierta en best seller. Todo ha cambiado demasiado para lo que uno puede llegar a asimilar, con cámaras fotográficas muy sofisticadas que además filman, esos lentes o teleobjetivos impresionantes que miden como medio metro, la obsesión del rating y del "minuto a minuto", la estupidez y el cinismo en vivo y en directo por TV. Yo no reniego de todo lo que estamos viviendo, trato de aceptarlo como el hecho de que una nueva generación ha tomado las riendas de este mundo y nos quiere vender que todo tiene que ser ya, ahora mismo, que nada puede esperar, que tenemos que comer apurados porque después hay que seguir laburando para después recibir una jubilación de miseria. A veces siento que es un sistema perverso, el hecho de "permanecer y transcurrir", como decía Eladia Blázquez en "Honrar la vida". No nos dejemos manipular, ni que nadie nos diga qué tenemos que ver o escuchar. Aprendamos a desarrollar un pensamiento crítico y no a seguir el rebaño. Porque esa es la única manera de ser libres, libres de verdad. Punto final.
19 de diciembre de 2015
El reloj loco
Sábado por la noche en la ciudad. El reloj que marca el pulso de la Argentina se ha vuelto loco, hace tiempo ya: avanza, retrocede, a veces ni siquiera funciona. La patota sindical, disfrazada de señores trajeados que dicen representar los intereses de sus afiliados, ha vuelto a la carga. Durante el Gobierno de Cristina se los veía "mansitos", como si los hubieran cagado a palos, sin capacidad de reacción. Pero ahora que Macri decidió liberar el cepo y devaluar, ellos reclamarán en paritarias un incremento del...¡50 por ciento! Que alguien me explique qué Gobierno, sobre todo el actual que asumió hace 9 días, está en condiciones de alcanzar esa cifra para dejarlos a todos contentos. Los sindicalistas tienen esa capacidad de mimetizarse, de hacer malabarismos con las palabras y con los números, como para quedarse con la guita ellos y dejarle migajas a sus representados. Hugo Moyano estaba con Cristina, luego ambos se distanciaron, se pasó a la vereda de enfrente, y ahora probablemente no sabemos qué intereses defiende. ¿Alguna vez han visto a un sindicalista pobre, o por lo menos, de clase media? Yo no. Pedir un bono de fin de año o algo semejante puede resultar viable, pero un 50 % es totalmente descabellado para una gestión que está tratando de tapar los agujeros que dejó el kirchnerismo.
Pero por otro lado, en algún punto, avanzamos: ¿Vieron cómo desaparecieron los "arbolitos" de la City porteña, estos tipos que vendían el dólar paralelo? Ahora van a tener que laburar en serio y dejar de pararse en una esquina de la calle Florida esperando algún cliente como si fueran prostitutas. Ya me cansan un poco los pronósticos apocalípticos, por una vez en la vida quiero ser optimista respecto a lo que vendrá. Ya dije mil veces que, habiéndolo tratado personalmente a Macri, me pareció un tipo arrogante, con poca sensibilidad social. Pero si está rodeado de un grupo de Ministros idóneos, poco importa mi apreciación personal. La realidad es que el niño Mauricio es quien tiene hoy la sartén por el mango. Y no quisiera estar en su lugar, teniendo con negociar con los Gobernadores que reclaman fondos. Piden guita porque fueron, o son, incapaces de administrar sus propias provincias, porque se cagan en la gente, y yo invito a cualquiera a que visite el Chaco o Formosa para que entiendan de qué estoy hablando. Punto final.
Pero por otro lado, en algún punto, avanzamos: ¿Vieron cómo desaparecieron los "arbolitos" de la City porteña, estos tipos que vendían el dólar paralelo? Ahora van a tener que laburar en serio y dejar de pararse en una esquina de la calle Florida esperando algún cliente como si fueran prostitutas. Ya me cansan un poco los pronósticos apocalípticos, por una vez en la vida quiero ser optimista respecto a lo que vendrá. Ya dije mil veces que, habiéndolo tratado personalmente a Macri, me pareció un tipo arrogante, con poca sensibilidad social. Pero si está rodeado de un grupo de Ministros idóneos, poco importa mi apreciación personal. La realidad es que el niño Mauricio es quien tiene hoy la sartén por el mango. Y no quisiera estar en su lugar, teniendo con negociar con los Gobernadores que reclaman fondos. Piden guita porque fueron, o son, incapaces de administrar sus propias provincias, porque se cagan en la gente, y yo invito a cualquiera a que visite el Chaco o Formosa para que entiendan de qué estoy hablando. Punto final.
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