30 de septiembre de 2020

Ultimo día del mes: pensando en lo que vendrá

Llegamos al último capítulo de septiembre. La recta final del año no nos deparará mayores novedades, todo parece indicar que seguiremos como hasta ahora. Es posible que haya alguna flexibilización para las Fiestas, pero fuera de eso no se avizoran grandes cambios para el resto de 2020. El desafío que uno se plantea es dotar de sentido a todo el tiempo transcurrido en medio de un ciclo totalmente atípico. Analizar si pudimos cumplir alguna modesta meta o logro personal en los 6 meses que pasaron, despojándonos por un momento de la locura colectiva. No estoy viendo mucha televisión, y menos aún los canales de noticias, que son terriblemente tendenciosos para un lado o para otro. Pero quizás lo que más llama la atención, es que nunca se llega a ninguna conclusión agitando una polémica sin sentido. Muchos que durante el gobierno de Macri callaron, ponen ahora el grito en el cielo, y también sucede a la inversa. Los peronistas que eran críticos del macrismo ahora se llamaron a silencio con Fernández. Es un juego tan obvio, que uno lo puede percibir a simple vista si analizamos los actores involucrados. Muchas veces veo que a Fernández se le perdonan demasiadas cosas por estar gobernando en medio de una pandemia. Y como la atención pública está puesta en eso, aprovechan la coyuntura para instalar temas que no son de prioridad, como la reforma judicial. Puede ser necesario una reforma, pero no en este momento, y menos aún si miramos más allá de la nariz y vemos los intereses que persiguen. Los jueces federales no son héroes ni justicieros, son magistrados que deben impartir un criterio despojado de pertenencias políticas o del poder de turno. Eso sería en un mundo utópico, desde luego. Si tuvimos magistrados como Oyarbide durante el kirchnerismo anterior, qué se puede esperar de los que hoy caminan los pasillos de Comodoro Py.  

Hay muchos portales de alcance nacional que informan mejor que Clarín, La Nación, o TN. Además, no hay que registrarse, suscribirse, ni nada parecido. El contenido está disponible para todos. 

Mientras redacto estas líneas me quedé pensando en unos chicos que vi ayer acá en Lobos, adolescentes o no tanto, que andaban pelotudeando sin barbijo ni sin ninguna medida de protección, creyéndose inmunes. Es probable que sus padres actúen del mismo modo, o que no les inculquen el cuidado hacia los demás. Si se contagian, allá ellos por negligentes, pero no me expongas a mí o a un tercero por tu insensatez. No es nada simpático usar el barbijo en un día caluroso como el de hoy, y menos lo va a ser en el verano, pero ya a esta altura todos nos hemos acostumbrado a usarlo. 

Si bien no es lo mismo, me hacer acordar al preservativo, y cómo había tanta resistencia a usarlo para las relaciones sexuales. Nuestra generación lo adoptó enseguida, porque crecimos en los '90, con la amenaza del SIDA. En la actualidad, es lo más común llevar un profiláctico en la billetera, y hasta las propias chicas llevan uno en la cartera. Pues bien, debemos adoptar un criterio similar ante el COVID. Este año ha sido duro y agotador para todos, cada uno tendrá su historia personal que atraviesa la mirada global que se pueda hacer. Por lo tanto, no es de extrañar que el comienzo del verano nos resulte totalmente distinto a lo que solíamos conocer. Punto final. 


27 de septiembre de 2020

Querer no siempre es poder

Este fin de semana no dio lugar a hacer demasiado, si tenemos en cuenta que la lluvia no dio tregua y el cielo permaneció nublado la mayor parte del tiempo. Pero sí permite pensar, reflexionar, aun cuando no se plasmen en realidades concretas. No hay margen para esperar o hacer especulaciones, el momento es hoy. Es posible que lo que proyectamos hoy (como mencioné antes), no sea viable en el corto plazo, pero por ese preciso motivo hay que insistir. Hay que hacer que las cosas ocurran y no dejar todo librado al azar. Hablando de cosas inconclusas, estaba viendo viejas publicaciones que hablaban con bombos y platillos de la autopista Cañuelas-Roque Pérez, un anuncio faraónico del macrismo que como tantos otros, quedó en la nada. Ya desde el momento que se hizo público, en 2018, parecía difícil de concretar, de manera que yo lo tomé con pinzas desde el principio. Nunca vamos a saber si hubiera significado una mejora real en nuestra calidad de vida, porque es algo que nunca ocurrió.  
En los últimos 6 meses, mi estado de ánimo ha ido fluctuando, al igual que les ha ocurrido a la mayoría de ustedes. Pensé que la cuarentena no iba a durar más que unas pocas semanas, y de hecho me resulta increíble que estemos atravesando la mitad del año en estas condiciones. Por eso no vale la pena hacer pronósticos o conjeturas, más aún en lo que respecta a Lobos. Hay que mirarse el ombligo y replantearse una serie de cuestiones. Desde el momento en que manifestás síntomas, te hacen el hisopado, das positivo, hasta que finalmente te recuperás, todos los recursos del sistema de salud están volcados a salvar tu vida y la del resto de los pacientes. Por ese motivo, la salud pública ocupa hoy un lugar preponderante, en un país empobrecido donde pocos tienen una obra social que les permita ir a una clínica privada. No tomar los cuidados necesarios hace que estés más expuesto a los contagios, por obvio que parezca decirlo. Esta situación no es grata para nadie, pero he optado por resignarme y tomar todas las medidas posibles para no terminar en un hospital, aislado y alejado de mis seres queridos. A cualquiera le puede pasar que contraiga el virus, nadie está exento. Ha habido personal de farmacias lobenses que se infectó, y por ese motivo esos comercios cerraron preventivamente. A su vez, hubo que reprogramar las farmacias de turno para sustituir a aquellas que no estaban en condiciones de abrir. Un colega periodista presentó síntomas compatibles al COVID, pero por suerte el resultado del hisopado fue negativo. Me alegro mucho por él y por su familia. 

Es domingo por la mañana, y mientras redacto estas líneas, la casa y el barrio permanecen en un silencio absoluto, solo interrumpido por el cantar de los pájaros y el sonido del agua de la pava esperan que esté lista para el mate. Me cebo los primeros amargos, y reanudo con más pilas lo que venía haciendo.
Para que se entienda: distensión no es sinónimo de estupidez. Se puede entretener sin subestimar al espectador. Se puede hacer un producto de calidad sin gastar demasiado. Hace falta creatividad, ingenio, esa "chispa" que hace rato no abunda en la TV argentina. En la actualidad, la mayoría de la gente que tiene posibilidades económicas de hacerlo se encuentra abonada al cable, porque la oferta de los canales de aire es tan pobre y mediocre, que nos hace acordar a los países centroamericanos. Lo peor de todo, es que me parece que estamos empezando a perder la identidad, el gusto argentino, esa preferencia tan nuestra por determinados programas y por determinados contenidos. Los reality shows y todas esas engendros importados cosechan rápida aceptación, entonces qué se puede esperar... sólo que, ,entre todos, empecemos a pensar en la post-pandemia, y en brindar incentivos para todos aquellos que se vieron arruinados económicamente durante tantos meses sin poder ejercer su actividad. Punto final. 



25 de septiembre de 2020

Lluvia de fin de semana y la necesidad de volver a empezar

Fin de semana lluvioso en la ciudad. Me siento un poco frustrado, porque hasta el momento no pude encontrar noticias que fueran de interés para publicar. Me refiero, claro está, a noticias de Lobos o de la región. Mientras tanto, despunto el vicio de escribir en este humilde espacio. Pese a la intensa garúa, no dormí siesta hoy, dediqué el tiempo a actualizar la información que publico en las redes sociales y a hacer una suerte de "prueba y error" con Instagram. Esta última plataforma es una de las que más tráfico tiene actualmente en la red, y no es casualidad que pertenezca a los mismos dueños de Facebook. De más está decir que mi vocación por modernizar la forma de comunicación no tiene que ver con la vanidad, sino con otra manera de llegar de otra a los lectores. Transmitir un "vivo" es relativamente fácil, lo importante es que el resultado final sea prolijo y que además sea tomado como un complemento de la crónica escrita en la web. 

Por otra parte, cuando yo empecé con esto, lo único que conocíamos era el email y los foros de chat. Todo lo demás vino después, y nos tuvimos que adaptar a ello. En lo sucesivo también pasará lo mismo: la realidad nos pasará por encima  si no estamos atentos a las nuevas tendencias. Quizás los blogs, como éste, en el cual la gente se dedica a escribir sin fin de lucro, en un futuro no tengan ya razón de ser. Será el momento de apelar a la palabra impresa, y a dotar de contenido aquello que hoy trasunta algo de vacío. 

Si hay algo que ha conseguido el kirchnerismo, es sembrar la duda sobre la credibilidad de la información del Grupo Clarín, tanto el diario homónimo como otras empresas que integran el multimedios. Diez años atrás, yo solía comprar el diario regularmente, hasta que me di cuenta de que lo que tenía en papel era un “calco” de lo que uno había visto el día anterior en la edición online. Insisten en poner en agenda (a veces lo consiguen) temas que no interesan o sobre los cuales ya está todo dicho. Hacen conjeturas sobre hechos improbables o emplean en exceso el uso de fuentes reservadas, que probablemente son un invento. Además, la pelea con los K viene desde lejos, desde el conflicto con el campo en 2008, que nos tuvo como rehenes a los ciudadanos. De más está decir que es un medio de prensa que antes respetaba porque en mi casa siempre se compró y se leyó, pero comprar Clarín todos los días y seguir los titulares como verdad irrefutable nos lleva inevitablemente a sufrir más por la decadencia y la mediocridad del país. No nos engañemos: hago esta salvedad porque soy consciente de dónde estamos parados, no obstante me parece que hay dos poderes en pugna que impiden la difusión de noticias que nos hagan sentir un poco mejor como ciudadanos. Sabemos que las cosas no están bien, pero no necesitamos que hagan olas sobre el malhumor colectivo que nos intoxica todos los días. Volvamos a indagar en el dial de la radio y busquemos hallar alguna voz que sin ser oficialista, tampoco caiga en la obsecuencia más lamentable. Objetividad, que le dicen... Punto final.




24 de septiembre de 2020

Cuando la insensatez y la falta de sentido común se pagan caro

Me acabo de enterar de que el Municipio pedirá al Gobernador que autorice la vuelta de clases presenciales. La verdad es que no le encuentro ningún sentido a esa petición, sobre todo porque en nuestro distrito, los casos de COVID positivos son una constante, pero además faltan apenas dos meses para que termine el Ciclo Lectivo. Podemos considerar a la escuela como un ámbito de contención y socialización, más allá de lo estrictamente educativo. Recuerdo que en una entrevista que hice meses atrás, un funcionario municipal se refería al regreso a clases, argumentando que no todas las familias cuentan con los dispositivos (celulares o tablets) para que los chicos se puedan comunicar con sus docentes. Se habló en ese momento, también, de que en caso de reanudar las clases, se harían pruebas piloto en la zona rural, donde hay menor cantidad de matrícula. Debo decir que me parece insólito que se difundan a nivel oficial este tipo de informaciones como si se tratara de una gestión que merezca el aplauso. Señores, comprendan que los niños y adolescentes también pueden contraer el virus, que es imposible en un plazo tan corto montar las aulas con todos los elementos de desinfección y sanidad que se requieren...en resumen: es totalmente inviable, y dudo que la Provincia vaya a avalar un disparate semejante. Si tenemos en cuenta que Lobos sigue en Fase 4 (aunque en cualquier momento retrocede a la 3), lo más razonable es que el Gobernador deniegue este "pedido", porque en el mejor de los casos, los distritos que merecerían prioridad son los de la Fase 5. A los docentes y directivos, esta iniciativa del Intendente también les cayó pésimo, ya que se enteraron por los medios o por las redes sociales. La reunión que se hizo para tratar esta cuestión fue con los consejeros escolares. Muchos de ellos son docentes, por lo cual deberían despojarse del rol de funcionarios y analizar las posibles consecuencias de estas propuestas totalmente extemporáneas. Si seguimos así, los chicos va a ir a la escuela con la sidra y el pan dulce, no hay margen para diseñar una logística adecuada. Es decir, preparar los establecimientos para recibir a los alumnos en medio de una pandemia. 

Si fuera por el Municipio, y con el criterio que suelen manejarse, el mensaje sería que cada uno se arregle solo. Y si se contagia, que vaya al Hospital. Sálvese quien pueda, digamos. En otra nota me referí un poco de la responsabilidad individual que tanto se pregona, y del rol del Estado. No habla bien de nosotros como sociedad que el Estado o las fuerzas de seguridad tengan que estar controlando espacios públicos, pero es lo que hay. Si un grupo de empleados municipales se reunieron irresponsablemente a comer un lechón, ¿Qué se le puede pedir al resto de los vecinos? Ojalá en algún momento evolucionemos y cada uno se haga responsable de su propia vida, pero no creo que lleguemos a esa instancia en un corto plazo. Cuidarte a vos mismo hace que también evites propagar el virus a terceros, así de simple. Faltaba dos días para el 21/9, y sólo cuando la presión de los medios y de los referentes políticos se hizo insostenible, se anunciaron los controles para evitar juntadas o reuniones. El tema es que el Gobierno no se da cuenta de que pierde la iniciativa política, y que la agenda se la están marcando otros porque desde el Ejecutivo siempre parecen llegar tarde ante las demandas de la comunidad. Tenés que reaccionar antes que otro te marque la cancha, y ese "delay" es algo que vengo notando en los últimos meses. Por supuesto que no me gustaría estar en los zapatos del Intendente o sus funcionarios, pero les tocó a ellos tener que remarla en esta coyuntura. Si vos te postulás en las elecciones, y ya tenés cuatro años de experiencia como mandatario, se supone que conocés las necesidades de la gente y qué es lo que la calle está pidiendo. Insisto, probablemente nadie estaba preparado para una contingencia que afectó al mundo entero, pero por ese motivo hay que consultar a los profesionales de la salud y no cortarse solo, más aún cuando saben que Kicillof no va a permitir este mamarracho. Tanto la salud como la educación son derechos universales, pero en esta etapa de creciente pico de contagios no es sensato hacer ningún tipo de prueba piloto que involucre a los chicos. Además, sería un fracaso porque la mayoría de los padres ya han hecho saber que no expondrán a sus hijos a este riesgo. Punto final. 



23 de septiembre de 2020

¿Somos testigos o protagonistas de la crisis?

Mitad de semana en la ciudad. Pienso, o proyecto, en el futuro a corto plazo. Porque no se puede planificar en las condiciones actuales, con una inestabilidad en todos los órdenes. Para muchos de nosotros, ha cambiado el modo de trabajar, y también de relacionarnos con los demás. Siempre están presentes mis amigos, aunque no pueda ir a visitarlos como solía hacerlo. Mientras me cebo unos mates, mi mente va haciendo un repaso de la agenda del día, qué notas debo cubrir, con quiénes acordé una entrevista. Es común que te bloquees sin darte cuenta, cuando algo te preocupa demasiado y hace que el resto de la rutina quede en un segundo plano. Pero no se puede atacar todos los frentes a la vez. 

Por lo general somos testigos de las crisis que van ocurriendo, no partícipes de ellas (en todo caso víctimas). En todo proceso hay quienes juegan un rol protagónico porque están en una posición de poder, y en el llano está el pueblo, que puede aceptar o rebelarse ante una decisión considerada injusta. Por eso es interesante ver cómo se produce esa ruptura entre gobernantes y gobernados. Cuando la gente no se siente representada por las autoridades que votó, reacciona de distintas maneras. Hay una decepción ante promesas incumplidas, y un hartazgo generalizado parecido al "que se vayan todos". Lo que ya sabemos es que se van, pero vuelven "reciclados" en un par de años. Es lógico suponer que la política se ha convertido en un negocio redituable, lejos de servir a los intereses de la gente. Por supuesto, esto no es nuevo, y he aquí lo más frustrante, que es la historia de una sucesión de fracasos que se vuelven crónicos como país. 

El desafío que nos planteamos, es: aceptar lo que nos pasa pero sin renunciar a las aspiraciones naturales que cada uno tiene de vivir mejor. Parecen opuestos, el hecho de "vivir mejor", con el "vivir ahora". Entonces hay que seguirla remando mientras se pueda, con la desesperada urgencia del tiempo presente, e ir acomodando las fichas para lo que vendrá. Con el desapego, logramos emociones más genuinas y menos ligadas con objetos. Vamos camino a eso, a entender que lo esencial es distinto a aquello que durante años creíamos valioso. El ranking de prioridades es como el rating de televisión, cambia minuto a minuto. Si se quedara "quieto", no sería una buena señal, sino un síntoma de haber envejecido sin darnos cuenta. Punto final. 



 

21 de septiembre de 2020

Meritocracia: No envidies mi éxito sin conocer mi sacrificio

Comenzó la primavera, un hecho meramente anecdótico ya que no se realizaron picnics ni festejos de ningún tipo, por la situación que todos conocemos. Si miramos hacia atrás, varias fechas importantes han pasado casi desapercibidas porque cada día es igual al anterior. Un feriado carece de sentido si la mayor parte de la gente ve restringida su actividad laboral. Casualmente hoy, con un amigo, estábamos recapitulando acerca de la "meritocracia", palabra tan en boga hoy en día. Básicamente, lo que se plantea es que para progresar hay que esforzarse y hacer méritos, pero no siempre funciona así. Hay gente que heredó un patrimonio importante y que seguramente con ello le baste para vivir de rentas. Están los argentinos que siguen con las patas en el barro y no pueden salir adelante del chiquero por más garra y empuje que le pongan. Yo me he exigido todas las veces que lo consideré necesario, particularmente en determinados momentos de mi vida: Cuando estudiaba, cuando empecé a laburar, y si tengo que poner en la balanza el saldo de "esfuerzo vs. logros", no sé si he sido recompensado. No es algo que me desvele. La realidad es que nadie tiene que darte nada, y lo que recibas será por añadidura. Nunca bajé la guardia, pese a que tuve que atravesar momentos duros y muchas veces me cuestioné si valía la pena seguir haciendo periodismo en Lobos. En resumen, deben existir condiciones que propicien la movilidad social y lo que se conoce como "progreso", por eso es tan distinto el país que conocieron nuestros abuelos que el que nos toca vivir a los más jóvenes. 

Es tan válido el tesón del chico que carga bolsas de cemento o de harina a un camión, como el de quien está metido 12 horas en una oficina con el jefe respirándole la nuca. En mi profesión, enriquecerse no es la norma, es la excepción. Se enriquecen los que están cerca del poder político de turno y bajan línea todo el día para los medios en los que trabajan. Yo siempre tuve una mirada "macro" de las cosas, no me gusta quedarme en el chiquitaje. Si algo está bien hecho, no me importa quién lo hizo ni de qué partido es. Pero cuando las cosas salen mal, parece ser que caen todos en la volteada. El éxito es "de todos"; de los compinches y amigotes del club o del bar; en cambio el fracaso o la derrota son huérfanas. En la política es así, si sos candidato y perdiste, perdiste vos, no todos los que te votaron o los que te acompañaban en la lista.  

Hay mucho de vanidad en esto de los "méritos", porque uno quizás considera que lo que hizo no ha sido suficiente, o que personas poco preparadas para informar gozan de mayores beneficios. Lo que yo hice por mí, ya está hecho, no vale la pena plantearme si obtuve un reconocimiento o lo que sea que buscaba. Y mientras tenga voluntad, continuaré dando lo mejor que pueda como el primer día. Nunca va a ser suficiente lo que hagas, porque tu vida o la mía puede cambiar en un instante y vas a tener que enfrentarse a situaciones que jamás imaginaste. Y tomar decisiones rápidas, sobre la marcha, es algo que todos hemos debido resolver. Porque el tiempo no para, el tiempo no espera. Simplemente transcurre como arena entre los dedos. 

20 de septiembre de 2020

Continuar honrando la profesión y mejorando lo que haga falta: Esa es la cuestión

Domingo por la tarde. Panorama tranquilo en Lobos, propio de esta burbuja en el tiempo que nos obliga a replantear nuestros hábitos. Finalmente, al menos hasta ahora, no ha habido festejos desmesurados por el Día de la Primavera, que será mañana. Hace instantes, en un calco de lo que vi el domingo pasado, "desfiló" una nueva caravana de motos con escape libre, tirando cortes ante el estupor de la mayoría. Parece ser que se creen dueños de la calle y en virtud de ello, hacen lo que quieren.

Este fin de semana no hubo demasiadas noticias en el orden local, por lo cual el lunes voy a salir como hago todos los días a buscar material para el diario. La verdad es que no es sencillo conseguir notas que conciten el interés de los lectores, fuera de lo que sea el COVID. A veces entro a otros portales de la región, para interiorizarme acerca de lo que sucede más allá de mi nariz. Algunos están más actualizados que otros en cuanto al contenido, o cuentan con mayor cantidad de personal. Yo trato de hacer todo cuanto me sea posible, porque no puedo delegar las tareas en este momento. Si tuviera empleados, me gustaría que ganen bien y tenerlos en blanco, a diferencia de lo que otros hicieron durante muchos años conmigo. 

El principal proyecto que tengo es continuar posicionándome profesionalmente, y esto se logra marcando la diferencia, porque si vos hacés lo mismo que tu competidor, carece por completo de novedad. Estoy tratando de lanzar un Instagram para transmitir en vivo, el problema es que consume muchos gigas del celular, sobre todo cuando se trata de coberturas que duran más de 15 o 20 minutos. Pero no es algo imposible de resolver. Me voy a tener que acostumbrar a usarlo, del mismo modo que lo pude implementar en Twitter. Al replicar el contenido en la redes sociales, se amplía el espectro, lo noto en Facebook, donde la gente interactúa y escribe sus comentarios. Respeto todas las opiniones, pero cuando empiezan a insultarse entre sí o a descalificar al medio, debo eliminar ese tipo de expresiones que alientan el odio a través violencia verbal. Lo que sostuve muchas veces: hacer la guerra detrás de un monitor.

Es curioso que le pidan a la sociedad que sea responsable, ya sea para cuidarse del virus o para no agredir en las redes, cuando han sobrados ejemplos de que cada uno hace lo que quiere y se caga en el resto. En circunstancias normales, ni el Estado debería controlar todo, ni los periodistas deberíamos ser agredidos o perseguidos. Muchas veces pienso que hay gente que vuelca todas sus frustraciones e incapacidades insultando al otro, con una mirada muy corta que les impide ver todo lo que ellos no pudieron hacer. Yo no he podido concretar un montón de objetivos aún, pero sería un necio si culpo al resto de la humanidad por ello. Es posible que no me haya puesto las pilas lo suficiente, o simplemente no se dio como esperaba. Hay que cultivar la tolerancia a la frustración, siendo más introspectivos y analizando por qué las cosas no salen como quisiéramos. Y si al otro le va mejor que a vos, no hay problema, se habrá esforzado más, tendrá méritos para conseguirlo, o lo que fuere. Si neutralizás la envidia, vas a vivir mucho mejor, pensando en vos y no en lo que hacen los demás. Si tu competidor lanza algo exitoso e inteligente, no lo copies, buscá mejorarlo. Es  la única manera de marcar la cancha y hacer la diferencia. Punto final.  


Todavía estamos a tiempo de alcanzar el último vagón del tren

  Desde hace alrededor de dos años, vengo llevando adelante un cambio que tiene que ver con la aceptación y la tolerancia. El objetivo es no...