26 de enero de 2024

Algo va a salir

Llegamos al viernes. Se hizo larga la semana, al menos para mí. Pocas noticias por cubrir, pero es normal en esta época del año. Creo que si releyera otro posteo mío en una fecha similar, estaría hablando de lo mismo. Por lo tanto, evitaré ser repetitivo. "Algo va a salir", dijo un gallego. Trato de buscar notas que marquen la diferencia, un material distinto a las actividades que yo sé que irán los otros medios también. 

Hay muchos comercios cerrados, mucha gente de vacaciones. Y está OK, qué le vamos a hacer, sólo que me da que pensar que varios de ellos son los que lloriquean porque no hay plata. De mí podrán decir cualquier cosa, menos que no soy auténtico. Me manejo con los recursos que tengo disponibles, y creo no es el mejor momento para endeudarse al pedo. Me llama la atención (o no tanto), que aquellos que organizan marchas y protestas de toda índole, mantuvieron la boca cerrada durante los últimos 4 años. Incluso, lo podríamos hacer extensivo a los 12 años de gestión kirchnerista.

Alberto Fernández se convirtió rápidamente el chivo expiatorio que tienen varios supuestos militantes: Es el peor de todos, el “responsable” de la derrota en el balotaje. Bueno, creo que se olvidan de que Fernández fue Jefe de Gabinete de Néstor K, uno de sus hombres de mayor confianza, un tipo moderado, dialoguista. Su suerte quedó sellada durante el conflicto con el campo. Alberto apostaba a negociar, los demás eran inflexibles. Y el final de esa historia es conocida: El campo terminó ganando la pulseada con el “voto no positivo” de Cobos (vice de CFK y Presidente del Senado). Nadie se la vio venir. Ninguno de los que, aun hoy, se las dan de progresistas. Los cagaron de un modo tan pragmático, que fue algo imposible de digerir hasta para los que dicen ser de paladar negro. Como bien me dijo un dirigente una vez: “En política podés ser cualquier cosa, menos ingenuo”. Tenía razón. Y esa ingenuidad persiste hasta el día de hoy, por lo cual no sería extraño que Milei logre que todo el DNU y la Ley Ómnibus salgan aprobadas con algunas modificaciones mínimas, listo el pollo. Lo demás es pura cháchara para la gilada. Seguramente lo que estoy planteando a más de uno le resultará intolerable o tendencioso, pero no me importa. Recordemos a todos los que, bajo el pretexto de que “estamos en democracia” y que hay libertad de expresión, salen a decir públicamente cualquier verdura.

Por supuesto que, dentro de cualquier partido, siempre te encontrás con gente bien intencionada, o que sustenta su forma de pensar con principios o ideas coherentes. Es decir, son respetables. Además, son críticos sobre el gobierno actual o los anteriores. Tienen la capacidad de tomar distancia para que la ideología no les impida analizar la realidad. Lamentablemente, son los menos. Mientras se pierde el tiempo en chicanas estúpidas o en el intercambio de insultos vía Twitter, las cosas siguen pasando, parafraseando a John Lennon. Sí, no está mal movilizarse, protestar pacíficamente, hacer paros o huelgas, tirar papelitos. Pero hay que ver qué conseguís vos con eso. Si el objetivo es forzar un cambio de determinadas medidas que te afectan, y seguís dándole rosca sin resultado alguno, quizás tendrías que virar hacia otra estrategia. No sé, pensalo. Nos estamos viendo pronto. Punto final.   

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