3 de enero de 2024

No esperes nada de nadie...

Miércoles por la noche en la ciudad. El resumen de lo que hice desde el primer día del año hasta la fecha, es bastante escaso como para mencionarlo. Sólo diré que siempre hago una nota "de color" para Año Nuevo, y en esta oportunidad no pude lograr el objetivo porque la desolación en las calles era total. Recién a las 18 hs. comenzó a advertirse el movimiento de automóviles por las calles céntricas. 

Ayer (día 2) tenía previsto hacer una entrevista, pero se "pinchó" a último momento, supuestamente porque la persona con la que iba a dialogar adujo que no tenía tiempo. Hoy se normalizó considerablemente la actividad, y en lo que a mí respecta estuvo bien porque no me gusta estar mucho tiempo al pedo, excepto que vaya de vacaciones a algún lugar. Podría afirmar que no tuve mucho por hacer porque se dio así, no por falta de interés. Retomé el gimnasio, la verdad es que lo necesitaba. Me siento mejor cuando voy, y dentro de lo posible trato de buscar horarios poco concurridos. Claro que si se viene encima una ola de calor, tendré que pensarlo mejor, o ir cerca de la noche, porque se trata básicamente de un galpón de chapa con dos o tres ventiladores que no alcanzan a refrescar por la amplitud del salón y el espacio que ocupan las máquinas.

Salir en bici es muy bueno porque no te hace pensar, lo único por lo que hay que preocuparse es en respetar los semáforos. Si hay mucho tráfico y lo que buscás es dar un paseo distendido, mejor evitar la zona céntrica. Además, vos sos el combustible, es pura tracción a sangre, no como una moto que funciona a nafta. Vas a tu ritmo, sentís la brisa cálida del verano, no estás encerrado en el habitáculo de un auto. Nadie te molesta, y si estás cansado podés esperar un rato a la sombra de un árbol y seguir pedaleando. Cuando volvés a tu casa, te tomás una botella de agua bien fría y te das una ducha ídem.  Ya con eso, el día parece distinto. Recuerdo que antes salía de mi antigua casa, cerca del Parque, y me iba hasta Empalme, es decir que hacía casi todo el trayecto que actualmente hago en colectivo. Uso el bondi una vez por mes para ir a un consultorio médico, de no ser por esa necesidad, es raro que frecuente los caminos empalmeños.

Tema 2: Si nos referimos a la estricta actualidad, lo que persiste es la decepción y la bronca de tener que dejar de lado determinadas cosas que uno tenía incorporadas, es obvio que la plata no alcanza. Dejar de usar el aire acondicionado. Comer alimentos accesibles. Olvidarse de tomar un café en un bar. Postergar las vacaciones por tiempo indeterminado. El combo nafta + peajes + estadía se vuelve imposible de solventar. Las tarifas siempre han sido una gran carga para los usuarios en este país, y no está para dejar luces encendidas inútilmente o cualquier artefacto que consuma energía.

Ante todo ello, es natural lo que está pasando. Para mucha gente, el hecho de redoblar los esfuerzos para continuar sin caer en un depresión, es como querer remolcar un camión con acoplado. Todo esto que estoy exponiendo parece una queja, pero no lo es. Es un diagnóstico a grosso modo, sin entrar en detalles: El prisma con el cual veo la realidad. Persiste la bronca al ver cómo seguimos errando el rumbo, pero no sé, quién te dice que Milei logre encauzar la economía, aunque seamos ingenuos. Siempre son los mismos quienes sufren las consecuencias del ajuste. Hace menos de un mes que este muchacho asumió. Se está jugando todo su capital político porque sabe que si espera más tiempo, la situación se tornará más intolerable aún y perderá la confianza que aún conserva en ciertos sectores de la sociedad.

Por ese motivo, no estoy despotricando (todavía) contra el Gobierno. Sería lo más fácil de hacer, pero resulta más acertado comprender que los que pertenecen a esta variopinta alianza entre JXC y los libertarios, podrán tener licenciaturas o doctorados en las universidades más prestigiosas, pero no advierten, o no les importa, cómo mitigar el impacto social. Cualquier decisión que afecte el bolsillo, le jode la vida a millones de argentinos. Al no haber precios de referencia, por un dentífrico o una desodorante te pueden cobrar un precio en un lugar, y en otro comercio, el mismo producto cuesta tres veces más. 

Para concluir, yo sé más que nadie que me costó mucho llegar adonde estoy y consolidarme profesionalmente. Me queda el deseo de seguir aprendiendo. Elegí mi ciudad para trabajar y hacer casi toda mi carrera, hasta el día de hoy. El periodismo no es para cualquiera, porque te tenés que bancar puteadas y agravios al revelar una verdad incómoda, pero mi compromiso es con los lectores, no con los trepadores y oportunistas. Detesto lo políticamente correcto, aunque en todas partes abunden aquellos que hacen de la manipulación de la opinión púbica, casi un dogma de Fe. Nos estamos viendo pronto. Punto final. 

  

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