9 de junio de 2020

La grieta de la cuarentena y el intento de volver a la normalidad

Ahora que, más que nunca, hay que dejar las mezquindades de lado, se ha abierto una nueva grieta, que podríamos llamar "sanitaria". Hay un grupo variopinto de intelectuales, actores y dirigentes políticos venidos a menos que presionan para que la cuarentena se levante cuanto antes y hay acuñado el término "infectadura", para describir lo que estamos viviendo. Del otro lado, estamos aquellos que no gozamos de la notoriedad o influencia que parece tener esta gente en los medios, y en consecuencia aceptamos las decisiones que tome el Gobierno de turno. Es evidente que abundan los oportunistas, especialmente aquellos a los que el diario La Nación les dedica generoso espacio en las columnas de los domingos. El macrismo le hizo un daño terrible a una sociedad que soportó todo tipo de atropellos durante 4 años. Fue el Gobierno del marketing, del espionaje y de la mentira. De los tarifazos recurrentes que ponían a las empresas por encima del laburante. Y esta no es una prédica de barricada, ya que estoy lejos de pertenecer a ese grupúsculo. Es lo que padecimos, pero como son demasiado desfachatados como para llamarse a silencio, hacen uso de las redes sociales para instalar temas que surgieron de la nada. Reclamar que los políticos se bajen los sueldos suena muy bien, pero ¿Por qué no lo hicieron ellos antes? Por supuesto, también es necesario reconocer que cada vez que el peronismo vuelve al poder podrá reciclarse, pero sigue teniendo las mañas de siempre. Especular con el rédito político de una emergencia sanitaria es un acto miserable para cualquiera que lo pretenda hacer. 

Ayer vimos por televisión, cómo en Buenos Aires la gente salió "en estampida" a la calle por la flexibilización de la cuarentena, que permite hacer actividad física manteniendo el distanciamiento. Era previsible que ello sucediera, luego de más de 80 días de encierro que hacen trizas nuestra salud mental. Y la aglomeración de porteños que vimos en plazas y parques es una muestra de ese deseo de ir recuperando todas las libertades que creíamos dar por sentado. Acá seguramente pasará lo mismo cuando se habiliten permisos para correr o caminar, ya que el sedentarismo está provocando efectos devastadores en mucha gente que conozco. Añoramos aquello que nos falta, obviamente, que es todo lo que no está permitido hacer. Pero cualquier comparación de esto con una dictadura, no resiste el menor análisis. Hay oponerse al fundamentalismo para no ser cómplice de él y de los que trazan todo tipo de teorías conspirativas en torno al Coronavirus. 

Fernández, al igual que el resto de los ciudadanos, no esperaba encontrarse con este escenario a poco de asumir el poder. Hoy, los picos de contagios se siguen registrando en la Provincia y en el AMBA. Ya hay 18 provincias donde la actividad ha vuelto casi a la normalidad, incluyendo gimnasios y rubros gastronómicos. Por eso, bien podemos afirmar que la cuarentena se está segmentando en función de los casos registrados en cada distrito. Y en lo que respecta a nuestra Provincia, los permisos que son solicitados por los Intendentes se elevan a la Gobernación para que ésta analice si son válidos o aceptables. Todo esto quiere decir que, aunque no lo percibamos, desde el 20 de marzo hasta la fecha hubo una regularización, una búsqueda de la vuelta a la normalidad. Todavía faltan, como mínimo, dos meses para que podamos acceder a nuestro modo de vida habitual, de manera que habrá que tener paciencia en el tramo final de este trance. A no bajar los brazos. Punto final.  


6 de junio de 2020

Día del Periodista 2020

Estoy transitando este finde, tratando de actualizar las notas que he publicado en mi diario digital, e ir buscando nuevo material. Al no haber actividad cultural ni deportiva, casi sin darnos cuenta, entramos en un "bache" que es propicio para mirar TV o escuchar música, pero no lo es tanto para conseguir información. Estoy empezando a trazar un análisis de cómo ha impactado en la vida pueblerina esta situación, pero por ahora es un laburo que está en una primera etapa, y lo hago más que nada porque algún día quedará un testimonio de cómo los lobenses afrontamos este contexto de emergencia.

No obstante,  hoy es un día distinto para nosotros: es el Día del Periodista. Estoy feliz de ser lo que soy, y de contar con el cariño de la gente y el respeto de mis colegas. No tengo un encono personal con nadie, sólo palabras de agradecimiento. Tratamos de honrar la profesión bregando día a día por mejorar y ofrecer a nuestros lectores las noticias que son de su interés. Una cosa es haber estudiado Periodismo (como lo hice yo), y otra es la experiencia, el oficio, que es un complemento indispensable. Caminar la calle, darle una vuelta de tuerca a las cosas, tratar de ser original e innovador. Sin la ayuda de mis padres y de mi familia, esto no hubiera sido posible. Son ellos con los que hago "catarsis" cuando las cosas no me salen bien, y me han bancado siempre. Mis docentes me brindaron una formación integral, inclusive aquellas materias que no les veía utilidad, con el tiempo resultaron valiosas para ejercer la profesión. Los anunciantes, que aún en un marco excepcional como el que nos toca vivir me continúan dando su apoyo para sostener mi emprendimiento. Y por supuesto, reitero mi agradecimiento a los lectores. Sin ellos, nada sería posible. 

Siempre fue bastante reacio a la tecnología, aunque claudiqué en algún momento: no me gustaban los celulares táctiles, ni tener Faceboook, o Twitter. Supongo que hay personas con mayor popularidad que se valen de esos medios para difundir videos o clases a distancia. Ese último es un rubro que ha crecido muchísimo, por razones obvias.

No me agrada  vivir en el fango de  la mediocridad y la estupidez, y lo primero que puedo hacer para que eso cambie es tratar de no ser mediocre ni estúpido. Yo no puedo decidir por los demás. Es el tiempo el que va decantando, les muestra la hilacha a todos. Por eso suele decirse que nadie "resiste un archivo". Si nuestra forma de pensar fuera igual que hace 20 años, estaríamos en problemas, porque es la vida misma la que te empuja a dar un golpe de timón. Saber cambiar en el momento preciso, reinventarse, es todo un desafío para mí, que a veces sostengo estructuras bastante rígidas. Hay que encender todos los días la mecha, esa "llama interna" que todos los periodistas tenemos, para mantener la motivación y el amor propio. Cada cual tiene una aptitud o un talento que puede explotarse, por pequeño que parezca. Esa es la búsqueda que debemos realizar en lo cotidiano. Muchas gracias a todos por el aguante. Punto final. 


5 de junio de 2020

Rebobinando la cinta: una infancia feliz

Viernes con frío y cielo nublado. Ya son casi las 16 hs. y realicé todas las compras del día para evitar tener que salir más tarde, y las largas colas que se generan debido a que la gente quiere hacer todo a último momento. Obviamente, no me es grata esta realidad, y la extensión desmesurada de la cuarentena. Extraño el contacto personal, visitar a mis amigos, o que ellos lo hagan conmigo. Sentarme a la mesa de un bar a tomar un café, realizar actividad física que me permita reducir de a poco todos los kilos que fui acumulando. Esto último, según manifestó el Intendente en un video difundido hoy, le fue pedido a Kicillof, además de rubros comerciales que no mencionó. Sería buenísimo que podamos volver al Parque, a las plazas, a estar en contacto con la naturaleza. 

Ante lo que está pasando, procuro ser creativo, ofrecer combos de publicidad, renegociar el costo de las pautas, todo aquello que me permita sumar algo a mis ingresos. Aprendí, casi forzosamente, a administrar mejor mis finanzas. Trato de buscar precios como cualquier ama de casa, no voy a pagar por un atado de cigarrillos cinco pesos más que en el otro kiosco que está a pocas cuadras de diferencia. O por un pomo de dentífrico "super -extra -blanco", una gansada porque son todos iguales, y si tenés algunos dientes un poco manchados como yo, ninguna pasta dental te va a resolver el problema. 

Estaba "rebobinando la cinta", y pensando que tuve la suerte de disfrutar de una infancia feliz, mis padres hicieron mucho por mí, estimularon mi veta creativa, me acompañaron en todos los momentos. Tomé clases de inglés, de piano, de muchas cosas. Los '80 fueron tiempos duros, pero ellos se esforzaron para que nunca me faltaran los útiles de la escuela, o los manuales.  Que fuéramos en buenas condiciones de higiene, vestidos con el pantalón a la usanza de ese entonces, guardapolvo, portafolio, y zapatos negros impecablemente lustrados. Sufrieron muchas privaciones para garantizarnos una buena educación a mi hermano y a mí. Fue en aquellos primeros años donde aparecieron los amigos, los picados de fútbol en el Parque, y ya en la adolescencia aquel cigarrillo fumado a escondidas, que le agarrábamos a mi viejo de la guantera del auto. Las largas bicicleteadas que parecían interminables, pero éramos jóvenes y nos sentíamos eternos, pensábamos que nunca íbamos a envejecer. Fui jugador de 5° División de Athletic, disputé pocos partidos, creo que le gané por cansancio al entrenador porque no era muy hábil para esas lides.  No recuerdo exactamente la primera borrachera, pero tampoco debe ser un episodio memorable. Yo iba a los boliches porque mis amigos también lo hacían, era muy tímido para decirle algo a una chica y no podía "levantar" ni un papel del piso. Me faltaba dar ese paso, ahora ya soy muy desfachatado, por así decirlo, y voy a los bifes, no me gustan las personas que tienen demasiadas vueltas. Si te parezco interesante y querés conocerme, hay muchos medios para hacerlo, desde el famoso WhatsApp hasta otros más heterodoxos. 


Aprender a aceptar todo aquello que a los ojos de esta sociedad parece una nimiedad, nos abre la puerta para aceptar otras cosas más duras. Es decir, algo logramos, algo hicimos no estuvimos viviendo al pedo. Pero el punto medular de este post es aprender a aceptar determinadas cosas que no van a cambiar por mucho empeño que pongamos. Esto no implica resignarse, sino -por ejemplo- dejar de tomarnos tan en serio a nosotros mismos cuando algo no nos sale bien. No dramatizar, en definitiva como seres adultos los únicos responsables de nuestra vida somos nosotros, y en consecuencia debemos hacernos cargo de lo que nos toque pasar. Es difícil, lo sé, porque conozco personas que sufren la soledad y el abandono de quienes decían ser sus amigos incondicionales, y que a pesar del desapego forzado tienen que salir a trabajar y a parar la olla como todos los días. No pueden darse el "lujo" de deprimirse. 

Empecé hablando de los blogs e inmediatamente ello me hizo pensar en la persona que está detrás de cada pantalla, redactando lo que le salga, ya sea textos de índole científica o bosquejos de una obra literaria. 

Para hacerla corta: La diversidad de la sociedad se pone de manifiesto en el modo de expresarse que sus integrantes tienen. En Internet cada cual se expresa a su manera, y a veces le pedimos a la Red más de lo que está en condiciones de ofrecer, cuando en definitiva quienes creamos este caos hemos sido nosotros. Punto final. 

4 de junio de 2020

Cuánto gané, cuánto perdí

Siempre me propuse ser auténtico, quizás a los ojos de los otros haya adoptado una posición distinta, pero eso es para la gilada, porque quienes me conocen bien saben cómo soy. Es como si fuera la canción de Pablo Milanés, "Cuanto gané, cuanto perdí". Me muestro tal como soy hacia aquellos que actúan del mismo modo conmigo. 

Gané amigos, me alejé de aquellos que decían serlo pero nunca estuvieron cuando las papas quemaban. Gané años, porque envejecí, y acepto el paso del tiempo como algo natural. Perdí plata en malas inversiones, muchas veces. Antes me costaba más decir que no, ahora cuando algo no me convence del todo, lo rechazo. Ya transité casi la mitad de mi vida, tengo 40 años, si es que Dios me concede llegar a los 80. Fui víctima de un sistema educativo que era totalmente anacrónico, no se hablaba de homosexuales, lesbianas, travestis y trans, por lo tanto las minorías sexuales estaban condenadas a la marginalidad. Las clases de historia, si trazamos una línea cronológica, se extendían hasta Perón, toda la represión y dictadura que se vivió después era tabú. 


Ahora que por el momento no estoy yendo al gimnasio, he tomado la decisión de andar en bici todo lo que pueda, ya sea para hacer mandados o para sentirme mejor. No me puedo dejar estar y convertirme en un individuo sedentario, aun con el COVID 19. Reconozco antes de que estallara todo esto, me faltaba voluntad, y uno siempre encontraba excusas para no hacer algún tipo de ejercicio: el calor, la lluvia, los compromisos contraídos, las tareas pendientes. Pero es increíble como podemos sentirnos mejor aunque más no sea dando una vuelta de manzana. A este respecto, me sorprendió darme cuenta cómo la Plaza Tucumán congregaba diariamente a un número de vecinos que caminan por el perímetro de ese paseo público y disfrutar de la frondosa arboleda. Desde luego, el Parque continuó siendo la alternativa más elegida, pero en lo que a mí respecta no me generaba buena vibra, caminar solo en medio de otros pasajeros errantes. A mí me gusta transitar la Av. Yrigoyen en toda su extensión, detener la vista en los pequeños comercios y almacenes que se encuentran a ambas manos de la calle, lidiar con los pozos y con los pastizales que hay en las casi inexistentes veredas a medida que uno se va acercando al acceso a la Ruta 205. Es mi manera de desintoxicarme un poco del cigarrillo, y de tratar de mantenerme ocupado para fumar menos. Cada uno tiene su circuito preferido, por llamarlo de algún modo, y me parece perfecto. Hay quienes prefieren tomar la calle Buenos Aires, pasar por el Instituto y seguir su marcha hasta el puente distribuidor, en fin, podría decirse que han tantos recorridos posibles como caminantes.
Trato de caminar a "paso redoblado", a un ritmo sostenido, aunque el cansancio hace que resulte difícil mantener ese trajín durante toda la marcha.

Es un momento sencillo, pero relajante, darse un ducha con agua caliente cuando uno llega cansado y transpirado de caminar. Elimina las toxinas y tonifica el cuerpo, afloja los músculos y nos brinda una sensación de bienestar.

Ya no puedo sostener mis largas caminatas, por el maldito virus,  pero les aseguro que vale la pena el esfuerzo. Del mismo modo que vale la pena escribir en este blog y compartir con ustedes mis impresiones sobre la vida cotidiana, sobre aquello de debemos afrontar y que muchas veces escapa a nuestro dominio.
Me propuse actualizar este espacio regularmente, siempre que tenga algo interesante para decir y compartir. Después de 15 años del primer posteo, siento que he abordado casi todos los temas. Por ese motivo, ahora me vuelco más a analizar hechos de actualidad. 

De a poco trato de volver a escuchar música. Tengo una colección de CD's bastante generosa pero está un poco saturada y decidí volcarme hacia la radio, aunque debo reconocer que cuesta hallar un buen programa periodístico, como les mencioné en una nota anterior. Espero que todos podamos encontrar un momento de distensión haciendo lo que nos gusta, lo cual implica dejar de lado las responsabilidades y las obligaciones, aunque más no sea que por un rato. Eso es, ni más ni menos, que el amor hacia uno mismo. Punto final.

Crónica de 15 años de historia: una burbuja en el tiempo

Junio es un mes bastante especial para mí, en principio, porque es mi cumpleaños. Sin embargo, ya cuando uno llega a cierta edad, lo celebra de otra manera, no tiene la expectativa de cuando era un niño. Cumpliré 41, y asumo el paso de los años con naturalidad, cuando cumplí 40 me empecé a hacer preguntas sin sentido, indagando en qué había hecho de mi vida durante todos esos años, en todo lo que no había podido concretar. Si no lo hice es porque no pude o no quise, no hay mucha vuelta para darle al asunto. Otro aniversario importante es el de este blog que ustedes están leyendo. El 30 de junio se cumplirán 15 años desde la primera publicación. Los primeros textos me avergüenzan un poco, ya que quizás eran demasiado frívolos o autorreferenciales, pero ese era yo en ese momento. Tenía menos preocupaciones y responsabilidades. Por eso insisto, que es natural que uno piense distinto, empiece a darle valor a otras cosas, a tener las antenas bien puestas para "diagnosticar" lo que va pasando en la sociedad. Es por ello que me da la impresión de que transcurrió más tiempo entre 2005 y 2020, pero aquellas notas siguen en el archivo, pude haber aggiornado algunas pero la mayoría se mantienen tal cual como las escribí en esa burbuja temporal. Casualmente, 2005 fue el año previo a que comenzara mi primer diario digital, que se llamó simplemente "Lobos Digital". Desde 2017, ese proyecto original mutó a "Lobos 24", que es el medio de información que ustedes conocen y leen en la actualidad. 

Suele decirse que la realidad supera a la ficción, y probablemente sea cierto. El Presidente anunciará dos semanas más de cuarentena, pero lo que desvela al mandatario es el área metropolitana (AMBA). La mayoría de los municipios vecinos a Lobos están "blindados", es casi imposible que permitan el ingreso a un foráneo. Nunca vi con agrado esa medida, que si bien apuesta a reforzar los controles, tiene una lógica bastante extraña que presupone que los que traen "la peste" vienen de afuera. De más está decir que no siempre es así. Antes nos despedíamos de nuestros amigos y prometíamos reencontrarnos "cuando todo esto pase". Ahora, que el "cuándo" es un interrogante, resulta difícil analizar cómo seguirá la vida cotidiana de cada uno. Lobos tuvo tres nuevos casos positivos, que generaron alarma y preocupación. Por suerte, parece que ninguno de los contagiados corre riesgo de vida. Es muy bueno que haya psicólogos comprometidos con esta realidad para brinda una red de contención en momentos que nuestra estabilidad emocional se ve amenazada. Por supuesto que un llamado telefónico no es lo mismo que una consulta presencial, pero es lo que hay disponible en este momento.

Cuando la cuarentena se termine (si es que no la vuelven a extender), llevaremos más de 90 días de aislamiento. Más que en la provincia china de Wuhan, donde se inoculó el virus. Las comparaciones, se sabe, son odiosas. Pero sirven para analizar la realidad en base a casos similares. No habrá una vacuna para el virus en un corto plazo, y la teorías conspirativas sostienen que será un gran negocio para los laboratorios farmacéuticos. Cuando yo me referí en una nota anterior al "Nuevo Orden Mundial", no estaba hablando de logias o masonería, sino de una nueva forma de concebir una pandemia global que no existió nunca en la historia. Brasil y EE UU siguen como si nada hubiera sucedido y las gente muere como moscas. Otra vez la ya remanida cuestión "economía vs. salud".Es natural que si la gente no trabaja para proteger su salud haya menor producción industrial, pero a algunos mandatarios eso no les importa demasiado, por eso prefieren que se incrementen los contagios a cualquier riesgo. 

El mes pasado escribí muchísimo por este blog, pero sentí que me reiteraba en algunas cuestiones, y que involuntariamente me contradecía en otras. No lo veo como un defecto, porque nuestro pensamiento es como un péndulo y reacciona ante un estímulo o un disparador. Lo tomo como un signo de los tiempos, porque yo una vez que publico una nota rara vez la vuelvo a leer, a menos que haya cometido algún furcio que sea necesario corregir. Creo que este blog recién encontró una forma definida allá por 2009/2010, no antes. Pero reitero que todo quien lo desee puede leer mis viejas publicaciones, está ahí, son parte de mi historia. Les agradezco a todos los que me brindaron su apoyo y sus consejos, ya que ese espacio seguirá hasta que me canse y tire la toalla. Punto final. 

1 de junio de 2020

Rompamos con la melancolía y apostemos por lo que queda del año

Desde hace tiempo, vengo insistiendo en que tenemos que ponernos de acuerdo en algunos puntos básicos, establecer un Pacto Social y que todas las instituciones involucradas se sienten en la misma mesa. De no ser así, no saldremos nunca del atolladero. Al argentino promedio, como yo, que vive al día, poco le importa el dólar o si entraremos nuevamente en un default. No será la primera ni la última vez que eso suceda. Lo que se debe hacer -a mi modo de ver- es brindar más incentivos para la producción en medio de la pandemia, para atender esta situación de emergencia. 

Tras un comienzo prometedor, el Gobierno va mostrando casi sin disimulo sus profundas contradicciones, probablemente porque se ve superado ante la realidad. Si a un individuo cualquiera le pasa esto, puede considerarse habitual, pero si le ocurre al Presidente y sus ministros, estamos en problemas. Mientras siguen tapando agujeros con los acreedores externos y los bonistas, patean la cuarentena para adelante porque ya se les ha hecho costumbre hacerlo.

Como no podemos esperar demasiado de nuestros dirigentes, hay que mirarse más el ombligo. La paz interior no se consigue por el mero hecho de "estar tranquilo". Es saber actuar con firmeza cuando las circunstancias lo requieren, tener temple, hacerle frente a las cosas, pero con la convicción de que lo hacés porque querés. Ser consecuente con tu pensamiento, te brinda esa paz. Actuás conforme a tus principios, y te comportás de ese modo. Quizás todo esto podrá resultar demasiado idealista, ya que muchas veces nos traicionamos porque estamos expuestos a demasiada presión y actuamos siguiendo al rebaño. No estamos convencidos para nada de la decisión que tomamos, pero sentimos que no nos queda otra alternativa que hacer las cosas de este modo, nos da vergüenza alzar nuestra voz. O simplemente no podemos hacerlo. Sin embargo, debemos reconocer que uno en muchas ocasiones se autocensura: damos demasiados rodeos para expresar algo que dicho de otra manera sería demasiado chocante, o "políticamente incorrecto".

Para tener serenidad, hay que plantarse ante lo que te rodea, pero no con un afán desafiante. Aceptar los consejos de la gente que realmente vale la pena, que te quiere de verdad, y que va a estar a tu lado cuando las papas queman. Y si te toca tratar con alguien que no conocés, hay que tener la capacidad suficiente para saber discernir entre las buenas intenciones y la manipulación.

Hay personas que saben reaccionar ante la adversidad, y otras a las que les cuesta más. A mí se me hace difícil cortar con el pasado, con aquellas cosas que queremos olvidar pero que de alguna forma todavía nos siguen limitando. Pero aprendí que a la vida debemos disfrutarla como podamos, no como nos diga un libro de autoayuda y una conferencia de Pilar Sordo.

La mayoría de nosotros, por el trabajo que realizamos, debemos relacionarnos con personas de diferentes ámbitos. Pero hay que fijarse límites, creo yo, para no permitir que nos intoxiquen o que nos usen como paño de lágrimas. Hay un libro muy recomendable, de Wayne Dyer (el autor de "Tus zonas erróneas"), que se llama: "Evite se utilizado". El título es más que elocuente. No permitir que no tomen como material de descarte, como si no fuéramos personas. No ser funcionales a los intereses de terceros. Creo que por ahí está la clave. Es cuestión de ver qué buscan los demás de nosotros y qué objetivos persiguen para adoptar una actitud ante ellos. Punto final.

Ultimos 6 meses de 2020: a resistir como se pueda

Comenzamos la segunda mitad del año, que no abriga mayores esperanzas, respecto a los 6 meses anteriores. Hasta febrero, la cosa pintaba bastante bien, pero los hechos de público conocimiento nos sumieron en un cambio de vida radical, que la mayoría hemos sostenido porque creemos en la conciencia ciudadana y en el esfuerzo colectivo. No voy a hablar nuevamente del Sr. Nilo Medina porque no quiero darle prensa, sólo puedo afirmar que el activismo o la militancia tiene muchas formas de realizarse, y no es ésa la más adecuada. Mi economía se derrumbó en los últimos días de marzo. La pasé terriblemente mal. Luego logré recomponerme un poco, y ahora estoy con "lo puesto". Temo que esto se agudice aún más, y que el resto del año se replique para trazar un 2020 para el olvido. En rigor de verdad, ya ostenta dicha categoría, inclusive supera a 2002, cuando hubo una crisis social gravísima, pero por lo menos te la podías rebuscar de lo que fuera. No hay Estado de Sitio ni Toque de Queda, pero vivimos como si ambos existieran.

Va a llegar un momento en el cual el bolsillo de la gente no podrá resistir sin trabajar como lo venía haciendo, o con un horario acotado. De hecho es lo que viene ocurriendo. Muchos de mis clientes no me pueden pagar porque facturaron poco y nada. Es una cadena que se corta por lo más delgado. No sé como podré sostener mi diario digital sin la rentabilidad que antes solía tener, además de cumplir con mis obligaciones ante el Fisco. Sé que no soy el único que está en este trance, pero no es consuelo. Como periodista, no puedo alentar a la desobediencia civil, ni avalar a quienes la ejercen. Lo que realmente sirve, es indagar en aquellos rubros que se han visto más perjudicados, y ver qué alternativa brinda el Gobierno si decide continuar con la cuarentena por tiempo indeterminado. 

El humor social no es el mismo que el 20 de marzo, cuando arrancamos con esto. La incertidumbre es lo que genera mayor ansiedad, se complican los trámites para cualquier cosa porque hay que sacar turno para todo, hay gente que anda por todos lados sin permiso de circulación, y si vos tenés viajar a Buenos Aires porque no te queda otra, te la hacen cada vez más difícil. Larreta y los amigos del PRO quieren una ciudad "blindada", como si fuera un principado, y si hay muertos en la villa 31 no importa, sus habitantes ni siquiera merecen ser parte de las estadísticas. 

Yo tengo libre tránsito porque soy trabajador de prensa, pero no me abuso de ese "pemiso" ni ando al pedo a cualquier hora. Hago una nota o saco un par de fotos, y vuelvo a mi casa. No lo tomo como un privilegio. Más de una vez me he olvidado el barbijo en mi casa y he tenido que volver a buscarlo, como lo hace cualquier ciudadano. Las estimaciones dicen que para septiembre habrá un levantamiento de estas restricciones. Sin embargo, en un país tan imprevisible como el nuestro, toda especulación al respecto queda en el terreno de la futurología. Si no es el Estado quien establece pautas claras con miras a volver a la normalidad, será la gente quien se tome esa atribución. Punto final.   


La magia sigue intacta

  Martes en la ciudad. Ya arrancamos la semana. Ayer lunes, minutos antes de levantarme, pude ver por las rendijas de la persiana algunos tí...