28 de febrero de 2021

Ultimo domingo de febrero, ¿Un mes para el olvido?

Transitamos el último día de febrero, y en este mes no ha ocurrido nada de relevancia. Pero es un error buscar constantemente que la vida te sorprenda. Las mejores decisiones son aquellas que uno toma teniendo en cuenta todas las alternativas posibles, escuchando el consejo de los que saben, y buscando minimizar el impacto que puedan causar en tus seres queridos. El tema es cuando tenés que decidir bajo presión, de forma rápida, y no hay margen para pensar demasiado. Ahí es distinto, elegís lo que más te conviene pero las opciones se reducen.

Delegamos el poder en políticos que no están a la altura de los hechos. Son francamente lamentables. Si escucharlos hablar da pena, ni pensar en las medidas que llevan a cabo. Precisamente, el liderazgo se pone a prueba cuando ocurre un hecho excepcional (guerra, desastre natural, pandemia) que repercute en toda la sociedad. Nadie les pide que sean estadistas brillantes, sino que al menos puedan dimensionar el problema como lo haría cualquiera con un poco de sentido común. 
Es momento de recuperar la economía, pero esta gente está más preocupada por ganar las elecciones. Ahora bien, si la economía no repunta, el voto castigo a este Gobierno será notorio. Los precios aumentan con una velocidad sorprendente, y la inflación que percibe cualquier consumidor es mucho mayor a la que dice el INDEC. Si cada uno de nosotros ganara más todos los meses, sería un paliativo, pero los sueldos siguen igual en el común de los casos. Para quienes somos monotributistas, los ingresos que percibimos tampoco han aumentado significativamente, pero sí el costo de los insumos que necesitamos para trabajar. Todo está tan chato que hasta se ha aplacado la voracidad por el dólar: como no siguió subiendo, dejó de ser noticia. 
Habrá que armarse de paciencia para afrontar marzo, viendo cómo continúa el calendario de vacunación y se reanudan lentamente las actividades que se vieron postergadas el año pasado. El tiempo dirá si haber implementado al principio una cuarentena tan estricta dio resultado, la realidad es que esa etapa ya pasó y dejó en la lona a varios rubros comerciales, ahora hay que ver si se pueden recuperar algunos de ellos. Prefiero que se den pequeños pasos antes de avanzar a todo trapo para luego tener que volver a foja cero. Punto final.  

26 de febrero de 2021

Viviendo en el reino del revés

 Qué loco, ¿no? Muchos medios se dedicaron durante varias semanas (por no decir meses) a ningunear y poner en duda la efectividad de la vacuna, y cuando estalló el escándalo de aquellos sujetos denominados "VIP" que la recibieron antes que el resto de la sociedad, pusieron el grito en el cielo. No me malinterpreten: por supuesto que este tipo de privilegios son una vergüenza y una afrenta para la gente que sacó su turno por Internet y todavía está esperando que la llamen. Pero si la vacuna era una porquería como sostenían, y ahora parece ser que todos los inoculados eran "Vip", es evidente que hay una doble vara. Verbitsky no es ningún boludo, confesó que había recibido la dosis sabiendo lo que iba a provocar. Su "viejo amigo" (textual), Ginés González García, tuvo que renunciar de inmediato y el Gobierno procuró desactivar cuanto antes lo que era una bomba de tiempo. Nadie es ingenuo ni inocente en este juego: Vizzotti, la segunda del saliente Ministro, no podía desconocer o estar ajena a lo que estaba pasando. El Presidente se disponía a hacer una visita de Estado a México, que de hecho la hizo, pero quedó en offside. Pasa en las mejores familias. 

Hay que reconocer, como mencioné antes, que Verbitsky fue muy hábil. No le importaba mucho confesar lo inconfesable, si al fin y al cabo había logrado aplicarse la vacuna sabiendo que no lo estaba haciendo bajo los procedimientos normales. Provocó un cimbronazo en todo el arco político y le dio de comer a la oposición, forzó la salida de Ginés, y posteriormente se hizo de gil. La verdad es que le salió bien la jugada, aunque no sé qué otros intereses persigue. Y, a decir verdad, cualquier dirigente de J XC no hubiera dejado pasar la ocasión para demostrar la corrupción del oficialismo en esta cuestión.  

Mientras tanto, la rueda sigue girando,  y los que somos simples ciudadanos de a pie tenemos que inscribirnos para acceder a la vacuna como cualquier persona, sin ninguna consideración especial en cuanto al orden de prioridades. Por otra parte, la "nueva normalidad" que estamos viviendo nos hace suponer que ese será el status quo en el futuro. Por lo menos, de 5 años en adelante. Aquella normalidad que conocíamos en 2019, por ejemplo, ya no volverá. Lo que estamos viendo ahora es un descenso progresivo de casos positivos a nivel país que abre el camino a la apertura de nuevos rubros que habían quedado postergados. El barbijo ya forma parte de nuestra indumentaria, el alcohol en gel es parte de nuestra vida. Todo eso se mantendrá por largo tiempo, me atrevo a pronosticar. Y la vuelta a clases será sumamente tediosa para los más chicos, aunque necesaria. Tendrán que volver a vincularse luego de casi un año en que se veían por la pantalla de un celular. Algunos pibes se reunían porque habían cultivado una amistad y con la anuencia de sus padres, pero no es lo mismo que convivir en un aula para aprender contenidos. 

Todo parece indicar que el regreso a clases tendrá mucho de "prueba y error", más allá de las medidas sanitarias. Es imposible suponer que los primeros días saldrá todo bien, porque tanto docentes como alumnos estarán ante un nuevo escenario con restricciones de acercamiento, uso de sanitizantes, y mascarilla. El tema es que si se seguía debatiendo qué conviene y qué no, no empezarían más. Si los docentes aceptan vacunarse (porque es voluntario), se podrá evitar un hipotético contagio a los estudiantes. Pero todo está por verse. Es comprensible que haya que corregir cosas sobre la marcha, pero también lo es que se vuelva a la presencialidad, con modo "burbuja" o como fuere. Evitar el contacto estrecho entre los propios chicos, los abrazos, los besos, será complicado dentro de un aula. No obstante, insisto en que es lo que hay, y a los padres también les cabe la responsabilidad de ir preparando a sus hijos para un ciclo lectivo atípico. Mucho se habló en los últimos meses acerca de la modalidad a adoptar, y todo ese debate ha quedado atrás. El lunes será la hora de la verdad. Nos estaremos viendo pronto. Punto final.  



24 de febrero de 2021

Cuando la gente pide información, no es momento de apechugar

Hoy me levanté temprano, incluso antes de que sonara la alarma del celular (me ha pasado varias veces). Lo curioso del caso es que un día en que no pongo el despertador, no sucede lo mismo. Es como si tu inconsciente registrara una huella temporal en la duermevela. Grabé el programa de tele, tratando de que no sea tan extenso como los anteriores. Cuando tengo buena química con el invitado o percibo que tiene algo interesante para contar, no me doy cuenta de cuántos minutos pasaron hasta que desde el control o "pecera", el camarógrafo me hace señas para ir "cerrando", ya sea el primer bloque o el programa en su totalidad. Ha pasado mucha gente en estos tres años de permanencia, y el primer agradecimiento que quisiera hacer es hacia todos ellos que aceptaron participar. En segundo lugar, a la audiencia, a los televidentes, a quienes me alientan a seguir adelante. Y por último -pero no menos importante-, a mi familia, que me banca en todo. 

Excepto por el escándalo que es de público conocimiento, la vacunación contra el COVID va bien. Mis padres ya recibieron la dosis. En breve voy a completar la inscripción, que es muy sencilla, para que cuando llegue el momento pueda vacunarme yo también.

Pensando en el futuro, me gustaría volver a hacer radio. A veces parece que ya todos los formatos están inventados, no obstante siempre se le puede dar una vuelta de tuerca.  Cuando querés hacer muchas cosas a la vez, difícilmente obtengas buenos resultados. Y lo principal: el respeto al público. No subestimarlo, no repetir 20 veces las cosas pensando que el otro es un estúpido y no las entendió. No buscar hacerse el gracioso ni apelar todo el tiempo a chistes de doble sentido. Hay gente que busca ese tipo de programas, pero no es lo que yo pretendería hacer. Ya con escuchar la radio AM todas las mañanas, es suficiente para darse cuenta de que la fórmula que se pretende "vender" es siempre la misma: un conductor o locutor central, un periodista de deportes, uno de espectáculos, un boludo que cuenta chistes, y poco más que eso. Si una radio está cinco segundos en silencio, te llama la atención. ¿Qué pasa? ¿Se cortó la luz?, nos preguntamos. El único capo que sabía manejar como nadie los silencios fue Guerrero Marthineitz, el peruano que luego de años de éxito en la Argentina murió en la pobreza y olvidado por los grandes  medios. 

La información puede ser precisa y amena a la vez. Amigable para la lectura, por citar un caso, pero sin restarle veracidad. Al lector (u oyente) no le interesa tu opinión, salvo que tengas un prestigio en los medios, un "nombre" que te distinga del resto. En los casos habituales, hay que apuntar a un público amplio, sabiendo que llegar a una audiencia masiva, inevitablemente, hace que tus ideas u opiniones no sean del agrado de todos. Vale decir, no se le puede caer bien a todo el mundo. Pero el que recibe la información puede elegir, por supuesto, cambiar el dial, o cambiar de canal, buscando un medio que sea afín a su pensamiento.  No se trata de mirarse el ombligo: es más importante que eso. Ser responsable ante datos que pueden ser sensibles, ver qué intereses hay en juego detrás de la difusión de una nota que podés ver en todos los canales que hoy transmiten las 24 horas. 

Ser periodista en un pueblo chico te exige más que serlo en Buenos Aires o cualquier ciudad densamente poblada. Como todos nos conocemos (o creemos que es así), el rumor llega más rápido que la información oficial. Y publicar un rumor además de que no sirve para mucho, puede traer  consecuencias legales, al no ser cierto o en todo caso desmentido por la persona aludida. Todo esto lo aprendí a fuerza de tropezar y caer muchas veces, nadie te lo enseña en ninguna Facultad. Hay dos caminos: optar por el escándalo para que la gente te lea y se entere del chusmerío, o resignar esos lectores que poco aportan para brindar un producto que sea considerado confiable. Y en las entrevistas, si se trata de un funcionario público, hay que ir al hueso. No es momento de ser tibios cuando la opinión pública está demandando otra cosa. En fin, es lo que trato de ejercitar en mi trabajo, pero no soy quién para dar lecciones de periodismo. Nos estamos viendo pronto. Punto final. 


21 de febrero de 2021

Hay que salir de la "zona de confort"

 Domingo por la noche en la ciudad. Mientras me cebo unos mates, voy preparando el trabajo para mañana. El lunes siempre se caracteriza por ser una jornada intensa, inclusive si cae feriado. De hecho, cuando es feriado se labura aún más, porque tenés que buscar material que no abunda en un día no laborable. La cuestión es que, mientras pueda, le sigo poniendo el pecho a aquello que me gusta hacer. Haber logrado mantener un programa de televisión durante tres temporadas es algo que nunca pensé que iba a poder conseguir, sin embargo lo fui llevando lo mejor que pude. Hubo entrevistados de todo tipo, algunos más accesibles que otros, y en eso está el desafío. Realmente no puedo quejarme. 

Cuando mirás hacia atrás y ves todo lo que hiciste, comprendés que el tiempo no pasó tan en vano como vos creías. Lo que pasa es que nos han inculcado una filosofía de progreso y éxito inmediato, que no existe. Al menos en mi caso, puedo afirmar que es así. La vida no se comporta de la misma manera con uno que con otro. Hay gente que cree que estamos predestinados a alcanzar una determinada meta, y a mí no me convence demasiado esa idea de que ya está todo escrito. Hay que intentar forzar aquello que nos parece "el destino", conforme nuestras expectativas y deseos. Alguien me podrá decir, que no tiene las mismas oportunidades el que creció en una villa miseria y aquel que lo hizo en un hogar de clase media. Es verdad. Por lo tanto hay que preguntarse qué es lo que provoca esa inequidad.

Las experiencias que nos toca vivir cambian según la edad, no es para todos por igual. El periodismo me permitió conocer mucha gente valiosa, y por supuesto me he encontrado con personas que no reúnen el menor mérito para ser noticia. Lo principal es despojarse de toda vanidad, sin caer en la falsa modestia, un vicio bastante recurrente. Lucho día a día por superarme, y si algo no salió como yo esperaba soy el primero en reconocerlo y en sentirme frustrado. Claro que si estás en una "zona de confort", nunca vas a experimentar algún riesgo. El que sale de la comodidad para meter las patas en el barro, va a poder analizar la realidad mucho mejor que aquel que espera que le sirvan todo masticado. Punto final.



18 de febrero de 2021

Las vacunas y las clases presenciales "ponen primera"

 El verano emprende la retirada. Podrá haber algunos días más de calor intenso, pero no al nivel de lo que vivimos en enero. Los días, además, se "acortan" aunque no nos demos cuenta. No es nada nuevo, pasa todos los años, pero realmente lo percibís cuando ya a las 6 o 7 de la tarde es de noche. Hoy salí a pedalear por el centro y como era de esperar, a las 17 hs no andaba nadie. Lobos mantiene esa "pausa" dentro de la vorágine cotidiana, que ya no es la hora de la siesta como la llamábamos antes, sino que la gente que posee una pileta y no tiene un motivo para salir, se queda en su casa. Me pasó, también, que me encontré con un par de personas a quienes conozco pero que -barbijo mediante- me costó bastante identificarlas. Me di cuenta por el tono de la voz, es algo que me sucede con frecuencia desde que todos andamos por la calle enmascarados. Lo bueno es que podés hacer un gesto de fastidio o de aprobación, y el otro seguramente no lo percibirá, excepto por la mirada. En ese sentido, las videollamadas por WhatsApp u otras aplicaciones sirven para paliar un poca ese hormiguero de rostros cubiertos. 

Los resultados del comienzo de clases en el marco de la nueva normalidad los veremos dentro de un tiempo, no ahora que recién se está iniciando el ciclo lectivo. Cuando se evalúe el aprendizaje de los chicos de modo presencial, sobre todo. Supongo que estos primeros días serán de adaptación y se refrescarán algunos contenidos que no quedaron del todo claros en el marco de la virtualidad. Digo que supongo, porque hasta el momento no pude hablar con un docente que haya retomado la actividad y que me comente su experiencia. Pronto lo haré. 

Por otra parte, hoy (jueves) se comenzó a vacunar contra el COVID en Lobos, en medio de la campaña de miedo y desconfianza que sembraron muchos y que ahora parece haberse atenuado. Creo que el operativo funcionará bien, porque no se está haciendo de manera improvisada. Se realizaron dos "ensayos" o simulacros con anterioridad, previendo contingencias que pueden ocurrir, como que se corte la luz, ya que la vacuna debe permanecer refrigerada hasta el momento de su aplicación. Las personas que se vacunen en el transcurso de este semana, deberán esperar a la segunda dosis. Bueno, por algo se empieza. Soy optimista respecto a esta cuestión. Siempre el primer día de cualquier actividad es un poco enquilombado, pese a lo cual me pareció que se va en el camino correcto. Un señor que tenía un celular viejo (sin redes sociales ni Internet), se quejó porque le habían asignado un turno pero no se lo habían notificado. Nunca sabré si es cierto o no, pero hinchó tanto las pelotas hasta que al final le aplicaron la vacuna al igual que el resto de los que esperaban. 

En las redes sociales se discutió bastante el hecho de que inocularan a personas menores de 70. En realidad, ya se había explicado hasta el hartazgo que el personal de salud, fuerzas de seguridad, etc,  pueden hacerlo sin importar su edad. Hay gente que siempre le busca el pelo al huevo, parece que estuvieran al salto de que algo no salga bien para criticarlo. Ese gataflorismo es propio de vecinos que están al pedo todo el día como para comentar tal o cual cosa sin leer antes de opinar. Uno, que hace periodismo, ya sabe hace rato que lo primero que se lee es el título, muchos ni se toman ni 5 minutos en leer una nota completa. Pero creo que eso pasa en todos lados, a veces yo entro a la nota de un diario online por el título, y resulta que es un fiasco. Bien por ese periodista: consiguió el objetivo de que yo clickeara y leyera un texto que no aportaba nada, más que un titular con "gancho".

El "gancho", como en el boxeo, es lo que descoloca al lector. A veces funciona, otras no, y puede estar dentro del desarrollo de la noticia y no siempre en el título. Pero son cosas que uno aprende con la profesión. En algún momento dedicaré más tiempo a referirme al tema. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  

 

17 de febrero de 2021

El futuro de Lobos: algo difícil de proyectar en las condiciones actuales

Cuando uno no espera nada de los demás, todo lo bueno que venga será mejor recibido. En cambio, si siempre esperás que te devuelvan un favor, creés que la otra persona está en deuda con vos. Y la verdad es que no funciona así. Por supuesto que todos aspiramos a una recompensa por nuestro esfuerzo, pero no se puede trasladar ese "toma y daca" a todas las acciones de tu vida. Si querés, podés pensar que el otro es un ingrato o desagradecido, pero hasta ahí llega la cosa. No enroscarse al pedo. Eso es algo que aprendí con el tiempo. 

Nadie obliga a otro que recibió una ayuda en forma voluntaria a retribuir ese gesto, así de simple. Hay personas de las que sé que no puedo esperar nada, porque sólo piensan en sí mismos. No los necesito, pero no por ello voy a tratarlos de manera agresiva. Lo cortés no quita lo valiente.

Cuando pienso en Lobos de acá a 20 años, no lo imagino muy diferente. Desde el punto de vista inmobiliario, seguramente habrá más departamentos, es una tendencia que ya se está viendo. Parte de la fisonomía de casas antiguas y chalets va camino a perderse. Lo que conocemos como "centro" de la ciudad, puede ser que se extienda hacia otras calles donde haya actividad comercial. Arterias como Buenos Aires, o Pte. Perón, serán las elegidas en los próximos años. Habrá mayor urbanización fuera del casco urbano, cuando el precio de los lotes no esté tan dolarizado y la gente se convenza de la necesidad de invertir. Si surgen nuevos barrios en la periferia y el transporte público llega a ellos, no habrá impedimento para ir al trabajo o que los chicos vayan a la escuela. Por supuesto que el que tiene auto recorrerá esa distancia por su cuenta, pero siempre es una ventaja tener una parada de colectivos cerca de tu casa. 

Uno de los motivos por los cuales no vislumbro un escenario muy distinto en el futuro, es que si miramos hacia atrás (2000 o 2001, por ejemplo), Lobos estaba casi igual que ahora, con algunos negocios más y otros menos, con menos calles pavimentadas, pero no mucho más que eso. Asfaltar con material de mala calidad (como se hizo hasta hace unos años) te puede servir para ganar una elección, pero la gente que es frentista y que pagó por eso, se siente para el culo de tener que convivir con baches y pozos de todo tipo. 

Esto me hace ver a la ciudad como un auto que se encaja en el barro de una cuneta: por momentos amaga con salir adelante y continuar su marcha, pero las ruedas siguen girando sobre el fango y nunca alcanzan tierra firme. Desde luego, hay que ver qué entiende cada uno por "progreso". En principio, todo aquello que genere trabajo es bienvenido, ya sea industrias u otros rubros de la economía. Cuanto más garantías brinde el Estado a los inversores, más se sentirán motivados a radicarse. Eso requiere previsibilidad, que es lo que nos viene faltando hace rato. Que las reglas del juego no cambien porque asumió un Presidente, Gobernador o Intendente que es de un partido distinto al anterior. Si quieren que los pibes no se vayan a buscar laburo a Buenos Aires o donde sea, denles una oportunidad. Punto final.

15 de febrero de 2021

La decisión de ser protagonistas o espectadores de lo que nos pasa

 Estos feriados por carnaval no guardan ningún tipo de sentido, más aún cuando ese tipo de festejos no se pueden realizar por la aglomeración de público. Hoy parece un domingo cualquiera en Lobos, aunque por la mañana hubo bastantes comercios abiertos. Me había propuesto terminar la lectura de un libro pero me acosté a dormir una siesta, que debería haber sido breve, y se extendió por casi dos horas. Estaba muy cansado, no sólo físicamente. Pues bien, la cuestión es que estoy ahora cebándome unos mates tranquilo, y preparando el trabajo para mañana. Además de caminar la calle, hay que revisar todos los portales de noticias, porque siempre a uno se le escapa algo. Tener una perspectiva regional y no quedarse sólo en lo que pasa en Lobos es un ejercicio que adopté hace varios años. De hecho, muchas veces ocurren cosas que involucran a nuestra ciudad y nosotros ni nos enteramos si no miramos más allá de la nariz. Por ejemplo, la cercanía que tenemos con Roque Pérez o Cañuelas hace que determinadas noticias tengan interés, algo que a otros no les importará porque quizás creen que Lobos es una isla dentro de la Provincia. 

Es difícil conformar a todos, y también es inútil intentarlo. La gente está en la comodidad de su casa todo el día pendiente de lo que se publica en las redes y dispuesta a comentar cualquier estupidez. No es novedad que en FB abundan los perfiles truchos, de dudosa procedencia y que se utilizan para estos fines. Yo no tengo necesidad de ocultar mi identidad, en las redes sociales está mi nombre y cualquiera puede comprobarlo. Rechazo toda "solicitud de amistad" de quien no conozco, o al menos, de quien no tengo referencias de haberlo visto alguna vez. Esto no me convierte en un "héroe" ni mucho menos, sino en alguien que toma a Facebook como un modo de compartir fotos o lo que fuere con personas que uno elige hacerlo (igual, no encontrarán nada polémico, así que no se preocupen). Pocas veces expreso opiniones políticas a través de las redes, porque se empieza a generar una serie de comentarios a favor o en contra de lo que yo pienso y que no se termina nunca. Eso sí, para los que tenemos un medio de comunicación viene bien tener una Fanpage para promocionar una noticia, y también sirve FB si querés vender o comprar algo. Sobre esto último hay que tener mucho cuidado, porque no todo lo que reluce es oro. Es muy común que te pongan una foto de un producto que está hecho mierda pero que en la imagen aparece bastante maquillado. En cuanto a los celulares que se ofrecen, en su mayoría no sirven, o están demasiado gastados, porque el que lo vende se lo quiere sacar de encima para comprar otro. No lo recomiendo. Las veces que he puesto a la venta un artículo, éstos han sido siempre en buen estado de conservación y sin ninguna falla. Si tuviera un celular o un equipo de música roto, ni siquiera me molestaría en publicarlo, porque es para problemas y no quiero que la gente me reclame nada. 

Si tenés Instragram, te vas a encontrar con que la cantidad de publicidad es mucho mayor a la de otras redes, porque es la que más se usa en este momento. Si ponés "ocultar o reportar anuncio", tal vez no lo veas por un tiempo, pero después vuelven a aparecer. En ese sentido es bastante tedioso cuando uno lo único que buscás es subir una foto o un video. Es obvio que hay mucha guita de por medio, el acceso es gratis pero te tenés que bancar eso. Pero da resultado para el anunciante: cuando recién empecé con LOBOS 24, hice una campaña para promocionar la página a través de Facebook, y anduvo bastante bien. Consideré que debía hacerlo porque en aquel entonces era un medio nuevo y necesitaba darlo a conocer. Hoy no lo haría, que los futuros seguidores se vayan sumando por la publicidad del "boca a boca" me parece lo mejor.  

Uno puede optar por no ver televisión, o no escuchar radio, y si se dan las condiciones hasta puede cambiar de laburo y dedicarse a otra cosa, pero lo que no puede elegir es el entorno. Aunque viajes de Ushuaia a La Quiaca, siempre vas a tener un entorno que te limite. Y no me refiero a círculo más cercano, que son tus familiares y amigos.

Hay personas que, por la naturaleza de su profesión, están más expuestas que otras al escrutinio público. Pero todos somos susceptibles de una mirada colectiva sobre nuestra persona. Quizás en los pueblos chicos esto se note más, pero no quiere decir que no exista en otros centros urbanos. A la gente le gustan las historias de ascenso y caída de los ídolos, del pecador que se redimió, es como si hiciera falta encontrar un sesgo épico en cada cosa que ocurre. Esta retórica funcionó durante un tiempo con Maradona, que parecía que nunca iba a morir hasta que ocurrió lo inevitable La vida es mucho menos épica de lo que se supone, la mayoría vivimos con recursos económicos restringidos, y si bien es cierto que a veces nos enteramos de casos admirables de superación personal, de aquellos que luchan contra la adversidad o vencieron a una enfermedad, creo que todos somos protagonistas o espectadores de lo que sucede por el mero hecho de estar vivos y con uso de razón en este mundo desquiciado (tal vez exageré un poco, pero no deja de ser real). Nos estamos viendo pronto. Punto final. 


La magia sigue intacta

  Martes en la ciudad. Ya arrancamos la semana. Ayer lunes, minutos antes de levantarme, pude ver por las rendijas de la persiana algunos tí...