3 de febrero de 2025

¿Cómo se puede alcanzar la independencia?

 

Todavía es incierto pensar qué nos traerá consigo febrero, recién estamos transitando los primeros días. Obviamente es un mes corto, en el cual se celebra el carnaval, y cerca de mi casa ya hay varias batucadas que ensayan por la noche. Me gustaría poder alquilar una vivienda para obtener más independencia, pero mis ingresos no dan para solventar por mi cuenta todos los gastos. Es una realidad sumamente frustrante, hace unos días lo estábamos hablando con un amigo que está en la misma situación. Tiene un buen trabajo, gana bien, pero aun así, buena parte de su sueldo se le va en pagar cuentas. Basta con ponerse a hacer números para advertir la disparidad que existe entre lo que uno cobra y lo que debe desembolsar por mes para vivir solo y estar al día con los impuestos. 


Hay muchos chicos más jóvenes que yo que se enfrentan a un escenario similar, seguramente están en pareja y quieren tener privacidad, pero no pueden hacer frente a todo. Cuando vas a una inmobiliaria, es lógico que te pidan un mes de depósito, otro de garantía, y otro para abonar el primer alquiler. Tengo entendido que es así, o para resumirlo más fácilmente, tenés que pagar tres meses juntos. Todos los que llegamos a cierta edad buscamos alcanzar estabilidad, y no deja de ser frustrante que se haga tan cuesta arriba. Yo no puedo afirmar desde cuándo es así, quizás siempre lo fue y yo me estoy desayunando ahora que me pongo a hacer números. Lo concreto es que -para disponer de una mayor oferta de inmuebles-, fue positivo que se haya derogado la Ley de Alquileres. Pero en su lugar debería existir una Ley nueva, ya que lo que regula la actividad hasta ahora es un decreto de necesidad y urgencia.

 

Mientras los sueldos sigan siendo bajos, por mucho que se estabilice la inflación, no será suficiente para recuperar el poder adquisitivo. Es algo de lo cual vengo hablando hace tiempo, sin embargo, los meses pasan y no ha habido ningún cambio que me motive a escribir algo distinto en ese sentido. Hay productos que continúan en alza, como la carne, algunos lácteos, y los medicamentos. Sumado ello a que los jubilados son quienes más consumen remedios, y muchos de ellos ya no tienen la cobertura al 100 % del PAMI. Las recetas del Gobierno para tener al dólar planchado no son tan novedosas como uno podría imaginarse. Ya está todo inventado. Con las reservas del BCRA se va conteniendo el precio de la divisa, y hay un evidente atraso cambiario. El precio del billete no es el verdadero. Es una patraña más que no podrá perdurar por mucho tiempo.  

 

La vida a menudo se parece a patear un penal: alguien te eligió para hacerlo (el destino, tu jefe, un Ser Divino, etc) y no queda más alternativa que dirimir la situación. Para verlo de otro modo, tenés que tomar una decisión en soledad. Como sucede en el fútbol, puede ocurrir que la claves al ángulo y sea un golazo, que el balón salga desviado y vaya a parar a las nubes, o que el arquero ataje el disparo. Lo que quiero plantear con esta parábola, es que si te lo atajan, alguien adivinó tu intención y te ganó de mano. Si sale desviado, no fue al objetivo propuesto, vale decir que la decisión que tomaste estuvo orientada sin hacer foco en lo que tenías que resolver. Y si convertís el gol, te sentís un capo porque acertaste y te fue bien. Al igual que los penales, que muchas veces se dice erróneamente que son una lotería, decidir no es fácil. Porque el guardameta estudia al rival, intuye para dónde va a patear, sabe que en esa instancia se definen muchas cosas. Cuando emprendés la carrera para patear, podés amagar y dejar descolocado al arquero, lo cual podríamos traducirlo como que sos hábil para dar un golpe de timón antes de que el barco se vaya a pique.

 

La metáfora de los penales, de los famosos "doce pasos", viene a mi mente cada vez que presencio un partido y veo la tensión inevitable entre el que defiende el arco y quien trata de vulnerarlo. El llanto, la angustia, la euforia, todo puede pasar en menos de un minuto. Te tocó patear a vos y en ese momento sólo existen dos personas, aunque el estadio esté lleno de gente. Una vez que ejecutaste el disparo ya no hay marcha atrás, la pelota no irá donde ella quiera, sino donde vos elegiste en base a tu virtuosismo o de tu torpeza. Pero, reitero, hay otro que también busca ganarse la gloria, el arquero. Por lo cual podemos deducir lo siguiente: la decisión que tomes está condicionada a la respuesta de aquellos sujetos directamente afectados de ella. Y como sucede en el deporte, de la euforia al llanto no hay tanta distancia como parece. El jugador que pateó mal seguramente pasará todo el día maquinándose, preguntándose a sí mismo que fue lo que falló. Es lo inesperado, lo imprevisible. Por eso, en la vida 2 + 2 no siempre es cuatro. Punto final.

1 de febrero de 2025

Febrero llega con renovadas expectativas

 

Primer día de febrero en la ciudad. La verdad es que no me propuse ningún objetivo al comenzar el año. Fue, más que nada, por temor a fracasar en el intento. Creo que se trató de un error: Pensándolo bien, debería haberlo hecho, no tenía nada que perder, excepto no poder lograr lo que me había propuesto. Hablando a futuro, ya tengo decidido inscribirme en algún curso del Centro de Formación Profesional. La experiencia del año pasado fue buena, más allá del aprendizaje. Se formó un lindo grupo y todos tiramos para el mismo lado. Así que eso me da un estímulo para pensar que en este ciclo puede darse una situación similar. A veces los cursos que más me gustan no tienen mucha salida laboral, por lo tanto, buscaré que haya un equilibrio. Puedo anotarme en dos -como hice el año pasado-, uno que realmente me guste y otro que tenga mayores posibilidades de inserción en el empleo. 


Si tengo que hablar de mí, puedo afirmar que estoy más cerca de los 50 que de los 40, y es hora de capitalizar los conocimientos que uno ha adquirido en el transcurso del tiempo. Es momento de dejar de buscar excusas absurdas, las oportunidades no se presentan constantemente como muchos suponen. Aparecen cada tanto, y es una virtud poder advertirlo y capitalizar ese hallazgo.

 

A menudo se vuelve complicado establecer un rumbo y seguirlo con tenacidad. Todos tenemos flaquezas, aspectos que no nos agradan de nuestra personalidad, que no nos convencen. Hay que aprender a vivir con eso también. Las relaciones humanas son complejas porque quienes que participamos de ellas también lo somos. La envidia, el rencor, el desamor, el resentimiento, son emociones naturales que no escapan a la realidad. Pero para tener una salud mental óptima, esos sentimientos negativos no deberían ser predominantes. Pueden estar ahí, flotando en el inconsciente pero no ser parte de un diagnóstico porque en tal caso estaría rozando lo patológico.

 

Se trata de aceptar que no cumplimos con todos los mandatos de la sociedad, porque están idealizados. La vida familiar de la clase media está falsamente planteada, es una imagen ficticia que alguien creó porque pensó que era útil para algo. Las familias del siglo XXI no son las mismas del siglo pasado, porque los vínculos se construyen de otra manera. La gente se relaciona distinto, y está bien, porque los lazos de sangre no hacen a la composición un grupo familiar como se lo conoce hoy. Yo estoy convencido de que todavía queda mucho por recorrer para avanzar hacia una sociedad libre de prejuicios, es necesario comprender que cada uno hace la vida que quiere, y mientras no perjudique a nadie es absolutamente válido.

 

En el periodismo hay que cultivar un criterio amplio y darles lugar a todos los actores sociales, no sólo a los de mayor gravitación e influencia. En mi caso, no tengo inconvenientes en entrevistar a cualquier persona por sus méritos sin importar su condición. Sería muy mezquino dejarse llevar por lo que dicen los sectores dominantes y no dar espacio a las minorías. Si partimos de ideas equivocadas, siempre será más complejo arribar a conclusiones esclarecedoras. Hacer lo que hace “la masa” es lo más sencillo, porque no estás asumiendo ningún riesgo. Para dar dar un paso adelante hacia los sectores que se sientan discriminados es fundamental ejercer la tolerancia. Los estigmas se alimentan de la ignorancia, y hay gente que parece estar muy cómoda con eso. La zona de confort es peligrosa. Dejamos de hacer cosas por temor a cómo nos juzguen, o bien porque estamos cómodos en nuestro pequeño rincón que nos otorga una falsa sensación de seguridad.

 

Por eso, en el ejercicio del periodismo, hay que luchar día a día para darles voz a quienes no la tienen, a los que han sido silenciados, a los que se ven obligados a callar ante un discurso hegemónico. Yo lo entiendo de esa manera, y ojalá seamos cada vez más aquellos que no se rinden ante la comodidad y buscan incomodar desde un medio de prensa, ya que el periodismo nació para informar sobre los hechos que se pretender ocultar, sea porque son actos de corrupción, o porque a alguien no le conviene que eso se sepa y tenga trascendencia pública. Y, por otra parte, el periodista debe resignar a la pretensión de ser influyente o de convertirse en un “justiciero”, todo lo que le corresponde hacer es contribuir a honrar la profesión del mismo modo en que cada uno buscará consolidarse en la suya. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

29 de enero de 2025

El pato de la boda

 

Los exabruptos de Milei ya han colmado la paciencia de la gente. No sólo son agraviantes, sino innecesarios. Ni siquiera son declaraciones que se puedan capitalizar políticamente. Los ataques homofóbicos del Presidente -que luego su “vocero estrella” intentó en vano enmendar- son vergonzosos. El resultado es que todo se tiñe de una pátina gris y decadente. Las minorías sexuales merecen ser respetadas por encima de todo sesgo conservador, porque costó mucho que la sociedad tomara conciencia de que tenían los mismos derechos que los heterosexuales. Parecen empeñados en destruir todas las conquistas de derechos que se lograron al cabo de varias décadas de lucha y de marginalidad por parte del colectivo LGBTQ+. Y todo atisbo por justificar ese atropello no hace más que darles la razón a los sectores de ultraderecha que pregonan la vida tradicional en familia y el hogar. El Ministro de Justicia, de antecedentes lamentables en su juventud, agita la propaganda neofascista del gobierno como una causa popular, cuando nadie le dio luz verde para emprender esos ataques. El Presidente debería dedicar su tiempo a mejorar la economía, que parece que es lo único que sabe hacer, hechas varias salvedades. ¿Alguien le habrá pulido el discurso que pronunció en Davos o simplemente dijo a boca de jarro lo que realmente piensa? Estos tipos son peligrosos, yo no me fiaría de ellos bajo ningún concepto. Que Trump pronuncie dichos parecidos no significa que Milei tenga legitimidad para hacerse eco de esas barbaridades.

 

Pero qué se puede esperar, si el lugar para el debate es cada vez más estrecho y por televisión lo único que transmiten son las estupideces de la China, Wanda, Icardi, y algún nefasto personaje más. Están aquellos que no son conscientes de ello y se siguen revolcando en el fango mientras que continúan coartando derechos adquiridos. El nivel es paupérrimo. Hasta la TV Pública destina minutos de pantalla para dar cuenta de las boludeces de chismerío vernáculo, nos dan de comer bosta y nosotros estamos consumiendo eso, nadie le hace asco al plato. Yo no soy un intelectual como para creerme superior, pero sí puedo discernir entre lo importante y lo banal. No hace falta ser muy instruido para eso. Deberíamos pensar en lo que viene, que por cierto representa un desafío importante. En los meses de verano la política “hace la plancha”, pero cuando finalice el receso estival, nos encontraremos ante una pelea encarnizada de varios dirigentes y aspirantes a candidatos por posicionarse en la consideración pública.

 

El poder real se construye con otras armas. Hoy da la sensación de que los libertarios quieren imponerse en la batalla cultural, pero yo me atrevería a afirmar que varios de sus postulados siguen generando rechazo entre la sociedad. No les basta con haberse ganado el apoyo de los grandes medios por sus medidas económicas, van por más. El problema es que sus referentes carecen de autoridad moral como para pontificar desde el púlpito consignas antiprogresistas. Ese perfil reaccionario genera reservas y dudas entre el electorado independiente. Un electorado que puso en el gobierno a Milei por la ruptura con el pacto social y el advenimiento de la antipolítica. Funcionarios sin experiencia que cada paso que dan suman un nuevo escándalo porque no saben conducirse ni expresarse con altura en un debate público. Deberían darse cuenta de que cuando más hablan, peor es la recepción que provocan esas declaraciones. Aunque quieran proferir un discurso de barricada, la ciudadanía no está interesada en eso, sino en parar la olla todos los días. Por esa razón, cuando los opositores al gobierno anterior hablaban despectivamente del “plan platita”, no entendían cómo funciona la política. Si vos inyectás guita en los bolsillos de la gente, aunque vayas camino a un déficit descomunal, poco importa en el corto plazo. 


Hace varias décadas que en la Argentina no hay un plan, se toman decisiones para revertir determinadas variables como la inflación, pero eso no puede llamarse plan, son medidas que apuntan a la contingencia. Son curitas para un enfermo terminal, digamos. Lo que quiero decir es que la estabilidad en que se vive es artificial, porque si el gobierno dejara flotar el dólar libremente sin la intervención del Banco Central (el mismo banco que el presidente dijo aborrecer), otra sería la historia. Ninguno de los que están en el gabinete nacional tiene estatura de estadista. Son improvisados. Quizás saben cómo contrarrestar una crisis de confianza con un shock que genere respaldo en los mercados, pero para alcanzar ese fin es suficiente con tener sentido común, algo de lo que la clase política carece por completo. Habrá que ver hasta cuándo se sostiene la bicicleta financiera, que arroja ganadores y derrotados por igual. 


El ministro Caputo tiene atada su suerte a la de Milei. Si se manda una cagada o las cosas comienzan a salirse de cauce, el alud arrastrará al Peluca, a menos que sepa desmarcarse a tiempo, cosa que no sucederá en el corto plazo porque para el FMI y la prensa internacional vamos bárbaro. Si los salarios tuvieran un mayor poder adquisitivo, ello repercutiría favorablemente en el consumo, aunque haya quienes sostienen que genera inflación. Hay que ser prudente y preguntarse seriamente si todavía seguimos en recesión, porque para dar esa etapa por superada, la recuperación de la economía no debe impactar sólo en determinados sectores, sino que debe darse en todos los estamentos. Comer, pagar impuestos, y vivir al día sigue siendo una gran odisea para millones de argentinos que quedaron fuera del sistema. Y han quedado fuera, porque nunca nadie se preocupó en incluirlos. Nos estamos viendo pronto. Punto final.  

25 de enero de 2025

¿Por qué Lobos no levanta cabeza?

Fin de semana en Lobos. Gradualmente se nota un mayor movimiento en la ciudad, y una mejora en cuanto a las actividades gratuitas que brinda el Municipio, que hasta no hace mucho venían a cuentagotas. La mayoría de la gente eligió este mes para vacacionar, ya que la afluencia turística en febrero suele ser bastante menor. Yo prefiero volcar mi dinero en los comercios locales, además de que no había hecho ningún plan para ir a algún lugar, aprovechando el receso de verano. Es un verano muy particular, en el cual me he puesto a pensar acerca de la próxima temporada del programa de TV. Si todo sale bien, el mes próximo ya deberíamos estar en el estudio de grabación nuevamente. “Café Doble” es un ciclo que lleva varios años en el aire, y siempre está el dilema de no repetir invitados que hayan participado con anterioridad. Este año, tal vez me vea obligado a hacerlo, pero en todo caso lo importante será ir abordando todo lo relacionado a la “rosca política”, dado que tendremos nuevos candidatos a concejales y consejeros escolares. Sería interesante indagar si el oficialismo puede perder la mayoría que ostenta en el HCD, el quórum propio… En lo personal, me parece que es hora de que se acostumbren a consensuar y negociar, algo que sólo harán si saben que no les alcanza con los votos propios. Lo mismo pasó durante el gobierno anterior, cuando el PJ podía hacer y deshacer a su antojo porque todas las ordenanzas salían aprobadas por la mayoría oficialista.

 

A mí la campaña proselitista me aburre un poco, pero lo tomo como una buena oportunidad para recibir un ingreso extra de los partidos políticos. En ese sentido, para mi bolsillo el 2023 resultó mejor que 2024. Ahora la rueda vuelve a girar y yo espero que llegue el momento de facturar por los servicios publicitarios que uno va a brindar, además de la cobertura a los actos y todo el cotillón que ya conocemos. Yo voy a votar a quienes sean los candidatos más idóneos desde mi punto de vista, sin importar a qué fuerza política pertenezcan. Y me interesa escucharlos hablar, porque es la única manera de saber qué mensaje le están dando a sus futuros representados. Propuestas concretas y factibles, no delirios imposibles de concretar. Las sesiones del Concejo Deliberante no atraen el interés de la gente, excepto la primera del año, que suele ser la más concurrida porque en esa ocasión también pronuncia un discurso el Intendente. También habría que entender que las peleas y chicanas constantes entre los ediles, flaco favor le hacen a la participación ciudadana. A nadie le interesa estar una hora o 90 minutos en un recinto donde no se debate nada gravitante para la ciudad. Yo mismo no fui a casi ninguna sesión el año pasado, quizás debería haberlo hecho, pero siento que el nivel de discusión es muy pobre. A diferencia de los diputados o senadores, los concejales son vecinos con los cuales tenemos un trato cercano, a quienes podemos encontrar en la calle o en un bar.

 

Lo que deberían hacer es sancionar o modificar una ordenanza ya existente para que esté actualizada a los tiempos que corren. De la zonificación parece que se olvidaron, o a nadie le importa. Sin embargo, es fundamental para que se radiquen industrias y para garantizar que haya seguridad jurídica. Con ese mismo espíritu hay que endurecer las multas y sanciones para aquellos que circulan con motos de escape libre a altas horas de la noche, impidiendo el descanso de los vecinos. El Municipio tiene potestad para ejercer un control y un patrullaje de los espacios públicos, a fin de asegurar su correcta utilización, porque de lo contrario sirven de aguantadero para que los pibes hagan juntadas, tomen alcohol, y dejen a las plazas en un aspecto lamentable. Por supuesto que hay cuestiones más graves, pero el contribuyente reclama –con sobrados motivos- que se atienda a los reclamos de cada barrio. Hoy no te tocó a vos, pero mañana me puede tocar a mí o a cualquiera. Lo que pasó es que como se reforzó la vigilancia de la Plaza Tucumán, los motoqueros coparon las plazas de Empalme, cerca del Cruce, siempre de noche, con lo cual se vuelve imposible dormir. Hay personas discapacitadas, adultos mayores, chicos con autismo, todos grupos que tienen un padecimiento mayor ante las explosiones que provocan las motos. Así es cómo Lobos se ha convertido en tierra de nadie, porque si no es posible disuadir a un grupo de motociclistas, qué se puede esperar para encarar objetivos más ambiciosos.

 

Por ejemplo, para aquel que no sufrió un corte en el agua, la vida sigue normal. Pero si vos te ponés en el lugar del lobense que en plena ola de calor ni siquiera puede higienizarse, comprenderás la gravedad del problema. Obras Sanitarias es una dependencia municipal que debe brindar soluciones lo más rápido posible, de no ser así lo único que se hace es seguir poniendo parches aquí o allá sin que haya una solución de fondo. Ahora que estamos con una sequía en ciernes, que no sabemos cuánto va a durar, sería bueno que haya un plan para prevenir mermas en el suministro. Mientras unos derrochan el agua corriente para lavar el auto o llenar la pileta, otros no tienen ni para cocinar o tomarse unos mates. Lo que pasa es que nadie es solidario, y cada uno cuida su quintita. Ojalá esto algún día cambie, porque Lobos siempre ha sido muy careta y la gente no se moviliza cuando se organiza una protesta o manifestación. Si todos los que se rasgan las vestiduras en las redes sociales se pusieran al hombro el reclamo por la inseguridad, las protestas serían multitudinarias y obligarían a las autoridades a reflexionar. No sé si es un planteo utópico o estoy pecando de ingenuo. Nos estamos viendo pronto. Punto final.


22 de enero de 2025

Segunda Ola, versión 2025

 

Ahora que estamos en el pico de una nueva ola de calor, el confinamiento obligado para no sudar la gota gorda se presenta como una oportunidad para reforzar los vínculos con la gente cercana a nuestros afectos. Aquellos que son los únicos que permanecen a nuestro lado de forma incondicional. Es así de simple. Seguramente lo he mencionado aquí antes, pero nunca está de más profundizar este concepto. Las personas que te han bancado siempre merecen nuestro respeto y atención de forma prioritaria. Debemos entenderlo de esa manera.


A lo largo de la vida, conocemos gente de distintos ámbitos y vamos dejando atrás etapas que damos por superadas. Lo peor que nos puede pasar es quedar atrapados en el recuerdo de algo que no volverá. No siempre es así: A veces los recuerdos tejen un puente con el presente casi sin que nos demos cuenta. Por ejemplo, tenés memoria de cómo era tu relación con tu novia en los comienzos, pese a que seguís con ella, y comprendés que la cosas cambiaron, que ya no es como antes, pese a que ambos apuesten a un proyecto en común.


Enero transcurre sin prisa pero sin pausa. Quién lo iba a decir, parece que fuera ayer que estábamos brindando por Año Nuevo y hoy ya estamos en el día 22. A título personal, no he conseguido hasta ahora ningún logro digno de mención, pero tampoco me he planteado objetivos muy ambiciosos desde el día uno. El camino se hace al andar. Y hay que ir recorriendo el sendero del éxito con pequeños pasos, pensando en que lo que vamos sembrando va a germinar y a florecer.


Las noticias más recientes a nivel internacional hablan de un cambio de paradigmas. La llegada al poder de Donald Trump y sus veleidades expansionistas coinciden con una visión del mundo que ha calado hondo en varios países. Pese a que el norteamericano es de derecha al igual que Milei, existen diferencias entre ambos. Milei propone eliminar aranceles y establecer un tratado de libre comercio, mientras que Trump busca elevarlos para asumir una postura proteccionista hacia la industria local. China es el gran contendiente de esta pelea, que se consolida como una economía donde se fabrican toda clase de productos que ingresan a Occidente a precios muy bajos, en condiciones que se vuelven imposibles de competir.


Pero esto no es nuevo. El gigante asiático es uno de los países más poblados del mundo y con mayor cantidad de mano de obra. En Argentina los bienes de consumo que acostumbramos ver tienen un gran predomino chino. Desde un reloj, pasando por una calculadora o un juguete, hasta un electrodoméstico cualquiera. Las marcas han decidido radicarse en China para abaratar sus costos de producción de un modo significativo.


No obstante, hay un alineamiento de la Cancillería Argentina que privilegia los lazos con EE. UU. e Israel. Una visión geopolítica en la cual Europa aparece relegada también. Ese es un punto en común entre Buenos Aires y Washington. Argentina necesita a Estados Unidos como aliado para negociar con el FMI un nuevo desembolso que –según dicen- permitiría levantar el cepo al dólar, una de las premisas que exige el organismo. La inflación baja se sustenta, en parte, con un atraso cambiario, que habría que sincerar cuando se complete la fase de desregulación de la economía y el dólar pueda ser adquirido sin restricciones, como una moneda más, por cualquier persona. Se estima que el cepo no puede eliminarse de un día para otro, como sucedió en el gobierno de Macri y que desembocó en un rotundo fracaso. Habrá que hacerlo en forma gradual, pero no hay indicios que cómo se implementará. El FMI, en los ´90, aplaudió el modelo menemista, que terminó con altos índices de desempleo y un aumento de la deuda externa, y que le estalló en las manos a su sucesor, Fernando De la Rúa. Por eso es que cuando ahora se elogia al Gobierno, uno se pone a pensar si tiene asidero pregonar un crecimiento con tanta alharaca, cuando ha transcurrido 13 meses de gestión. No alcanza este lapso para emitir un juicio crítico concluyente. El peronismo deberá reinventarse y apostar a un relanzamiento, y lo mismo cabe para los radicales y los del PRO. Tanto la oposición como los bloques dialoguistas del Congreso pueden verse fagocitados por la voracidad de la motosierra libertaria si no despabilan a la sociedad.

 

Se hizo un gran ajuste, lo cual es evidente, pero habría que analizar qué sectores fueron los perjudicados por la motosierra. No es la “casta”, olvídense de eso. La clase política no renunció a sus privilegios. Por otra parte, se cesanteó a numerosos empleados del Estado sin tener en cuenta ni su antigüedad, ni su idoneidad. Atrás quedaron Télam, el INADI, el INTI, y tantos organismos que funcionaban con un buen resultado, quizás tenían un exceso de personal, pero en tal caso el desguace no era la solución. Se ha despedido a gente calificada, con carreras de grado, y con antecedentes laborales brillantes, sólo por una pertenencia o afinidad ideológica. O en algunos casos, ni siquiera eso, como escuchaba ayer de los casi 200 profesionales que echaron del Hospital de Salud Mental Bonaparte. La salud pública no es una prioridad para este gobierno, eso está claro. El problema es que no todos tienen acceso a una obra social o a una prepaga en la Argentina de hoy. ¿Quién brinda contención a los pacientes? A nadie parece importarle, sólo a las víctimas del vaciamiento. Yo me hago preguntas retóricas todo el tiempo porque a partir de ellas voy reconstruyendo lo que pretendo expresar. La historia no es más que una construcción antojadiza de un pasado y de una realidad que se sostiene con argumentos divergentes según la escriban vencedores o derrotados. Siempre ha sido así.


Es un año electoral, y habrá mucho en juego. Si gana LLA, tendrán el camino allanado hacia una posible reelección en 2027, pero falta mucho para darle sustento a esa hipótesis. En el corto plazo, si el oficialismo triunfa este año, se asegurará un mayor control del Congreso con más legisladores que le respondan a los proyectos o reforman que provengan del Ejecutivo. Como en la vida misma, el hilo se corta por lo más delgado. Y el que más debería preocuparse es Macri, que hoy por hoy es un aliado circunstancial del cual los libertarios podrán prescindir fácilmente si alcanzan la mayoría propia. Para lograrlo, deberían arrasar en las urnas, con una victoria holgada, y nuevamente se pondrán en juego modelos de gestión y un complejo entramado de figuritas repetidas. Todavía no está definido si tendremos las PASO. En lo que a mí respecta coincido en que son un gasto inútil, y vería con agrado que las derogaran, más allá de las razones particulares que cada uno tenga para esgrimir. Y la Ficha Limpia también la considero una propuesta interesante, pese a que no se brinda suficiente información sobre sus alcances reales. Queda mucho por ver y discutir aún: Nos estamos viendo pronto, cuando se aclaren algunos grises que nada tienen que ver con un debate serio. Punto final.

 

19 de enero de 2025

Euforia en los mercados: Una fiesta para unos pocos

 

Baja el riesgo país.

El dólar se mantiene estable.

La inflación mensual no supera un dígito.

Desaparecieron los piquetes y protestas sociales.

Hay superávit fiscal y financiero.

Se avanza hacia una economía bimonetaria.

 

Todos los datos que acabo de enunciar parecen ser alentadores para la economía argentina. Sin embargo, los jubilados siguen cobrando una miseria ($ 300.000), y los salarios en general son bajos. Pensemos en los gastos fijos: Impuestos+Servicios+Tasas Municipales+ Alimentación. Eso sin contar los remedios ni el costo de mantener un auto, que sería: VTV+Patente+Seguro+Combustible. Ahora, si hacemos números, seguramente comprenderán por qué estas variables no se pueden soslayar.


El poder adquisitivo se ve deteriorado por las subas de la carne y los lácteos en supermercados y almacenes. Los medicamentos también siguen en alza, al mismo ritmo que las cuotas de las prepagas. El desprecio hacia los que menos tienen es evidente. Lo cual me hace pensar que la euforia de los mercados es una fiesta entre cuatro o cinco vivos. Si algún día los sueldos se nivelan hacia arriba, yo no tendré problemas en reconocerlo como un logro, el principio para hablar seriamente de un país sin exclusión social. Claro que, si se considera a la justicia social como una patraña socialista, no se puede esperar demasiado de esta gente. El problema es que una gestión de gobierno puede contemplar planes de asistencia sin que sea de corte peronista. Son políticas públicas que se diseñan en función de la distribución del ingreso.

 

Los bancarios ganan más de 1 millón de pesos ni bien entran a trabajar (es decir, sin antigüedad). Se jubilan antes, con el 82% móvil, y no trabajan sábados, domingos ni feriados. No estoy diciendo que esté mal ni que sean privilegiados, porque ellos aportan más para obtener esos haberes al momento del retiro. Pero sí me gustaría que un obrero metalúrgico, que está expuesto a un trabajo insalubre, ganara la misma suma. O los que ejercemos el periodismo y que debemos estar pendientes de la actualidad todos los días para brindar un servicio de comunicación óptimo. Hay muchos empleos que son mal remunerados pese a que tienen una gran carga horaria y mucho desgaste físico. No hay incentivos para que las empresas tengan en regla a su personal, con todos los aportes que exige la Ley, y con un salario que garantice una auténtica movilidad social. Me refiero a que, en el futuro, el dinero que perciben les permita acceder a otras condiciones de vida, sin estar condenados a la pobreza. Con los cálculos que hice en el párrafo anterior, no hace falta ser un genio para comprobar el desembolso que implica tener una vivienda, en el supuesto de que seas propietario, ya que en el caso de alquilar, se le suma una erogación más. Para nuestros padres, comprarse un terreno y construir no era ninguna proeza, estaba dentro de lo que se podía alcanzar, aunque demandara esfuerzo. Hoy es casi impensado para un empleado de un comercio, por citar un caso. Porque lo que cobra todos los meses se le va en el pago de impuestos, servicios, alimentación, indumentaria. Incluso, puede suceder que ni siquiera el sueldo le rinda para eso, y que deba pedir un préstamo si se le rompe un electrodoméstico o necesita hacer una refacción en su casa. Hasta tanto esas condiciones no mejoren, seguirá existiendo una inequidad notoria. Y como los sindicatos negocian con los empresarios para su propia conveniencia, poco se puede esperar de ellos.

 

Mencionaba al principio cómo nuestros padres o abuelos podían prosperar económicamente, enviar a sus hijos a la universidad, alquilar un departamento para que estudiaran, y tantas cosas más que hoy quedan muy lejanas para el asalariado promedio. Por supuesto, no es que esta disparidad apareció con la irrupción de Milei, viene desde hace varias décadas, pero yo trazo un contraste entre las “buenas noticias” y la realidad que vive el vecino de a pie. Por suerte, todavía es bien valorado aprender un oficio o una carrera terciaria, que son estudios más accesibles y que también requieren dedicación y responsabilidad. Muchos pibes trabajan y estudian, quizás les gustaría destinar el tiempo solamente a su formación educativa, pero no pueden hacerlo full time porque ellos son el sostén de un hogar o de una familia. Entonces, todo esto que parece una cuestión de sentido común, no lo estamos viendo o no lo queremos ver. Y si seguimos así, nunca habrá igualdad de oportunidades, seguirán siendo siempre los mismos los que accedan a una casa de altos estudios, a menos que se invierta en los centros universitarios, para que las carreras estén más cerca del lugar de residencia del alumnado, y no haya que viajar ni que solventar un alquiler. Para conseguirlo hace falta gestión, becas, recursos, un espacio físico, y una política educativa seria. El rol de los municipios es fundamental. Se trata de un trabajo conjunto entre los tres estamentos de gobierno. El grado de compromiso que ponga cada estudiante estará dado por sus capacidades y por el tiempo que pueda dedicar a cultivar nuevos conocimientos.

 

No todos desean ser abogados o médicos, que son las carreras más convencionales. El país necesita científicos,arquitectos, ingenieros, astrónomos, albañiles, carpinteros, enfermeros, profesores, cocineros de escuela, gendarmes, soldados, personal de vigilancia, policías… Como se verá, para algunas de estar profesiones no se requiere ir a la universidad, y alguien tiene que cumplir esos roles que van quedando vacantes. Nos quejamos de la policía corrupta, pero no hay incentivos económicos para que nadie meta la mano en la lata. Si todos ganaran un buen sueldo, no habría necesidad de pedir coimas o sobornos, y los que se denuncien serían casos aislados. Pienso que para conseguir un cambio genuino, la sociedad debe ponderar otros valores distintos a los actuales, y ello sólo es posible con un proyecto a largo plazo. Los cambios importantes necesitan decisiones del mismo tenor. Llevará varios años revertir esto, pero alguien tiene que dar el primer paso, y tomarlo como una Política de Estado. Ojalá esté vivo para poder verlo. Punto final.

17 de enero de 2025

Va surgiendo de a poco

 

Ayer, bien podría decirse que me tomé vacaciones por un día (en mi casa). No hice absolutamente nada que no me complaciera, tuve un gesto autoindulgente hacia mi persona. Me dediqué a escuchar música, leer, hacer zapping en la televisión, y por supuesto beber mucha agua, porque la ola de calor estaba en su pico máximo. Tuve que refrescarme varias veces en la Pelopincho para mitigar las altas temperaturas, y salí a la calle sólo a la media tarde, para dar una vuelta por el Centro, que lucía desierto hasta que comenzaba a ponerse el sol.


Claro que no se puede seguir así indefinidamente, por lo cual hoy me puse a trabajar de nuevo. El clima no es tan agobiante como ayer. Cargué unas notas para el diario digital, y la vida sigue como siempre. Vamos a ver qué nos depara el fin de semana. Ojalá que se reactive un poco la cosa, viene demasiado tranquilo todo. Y cuesta mucho cobrar un mango, aunque las tarifas que uno aplica se mantengan estables desde el año pasado. No me pareció prudente u oportuno actualizarlas en enero, ya para el mes que viene no me va a quedar otra que trasladar los gastos fijos que tengo al valor de los avisos y publicidades. Lo haré con moderación, desde luego, no va a ser algo exorbitante o imposible de pagar. Y espero que mis clientes lo puedan entender así. Más o menos he aprendido a quiénes les puedo cobrar un plus y a quiénes no. Puedo afirmar que nunca me excedí, no sé qué harán los otros medios ni tampoco me interesa, yo me manejo en función de la capacidad que tengan los anunciantes dentro de su rubro. Inclusive, si me plantean que están en una situación complicada, trato de ser tolerante y de congelar los precios por un tiempo. Yo ya no me hago mucho drama por esto, siempre corro detrás de la inflación. Lo que pasa es que la inflación mide precios de bienes y servicios nacionales, no de Lobos, donde el ABL aumentó casi el 100 % sin ningún tipo de explicación. No puedo menos que pensar que quieren “hacer caja” a como dé lugar.


Pagar las tasas en Lobos implica un desembolso bastante abultado, por la calidad de servicios que se brindan. Pero nadie dice nada, o bien porque todos están de acuerdo, o porque nadie se anima a hablar. De hecho, al día de hoy, hay barrios que continúan sin luz, y sin agua, entonces yo no sé qué pensar, me veo desconcertado por la realidad. Una realidad que quizás a mí puntualmente no me afecta, como tampoco le afectarán a los demás haber tenido tres cortes de luz en el lapso de dos días. Ya no sé qué es mejor, si vivir en el Centro o en la periferia, porque hubo vecinos que no padecieron esos cortes, y yo sí. Ser residente de la zona céntrica te pone en una situación de desigualdad más evidente de lo que se supone. Los controles de tránsito se hacen ahí, los cortes de energía también, y todo redunda en una peor calidad de vida. Pese a todo, no me voy a desanimar. Sigo pensando que lo mejor está por venir. Vamos a ponerle unas fichas a 2025, que sin dudas valen la pena. Nos estamos viendo pronto. Punto final.

Hoy más que nunca, aprendamos a vivir con gratitud

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