30 de abril de 2006

EL ROL DEL INTELECTUAL (COLABORACION)


El objetivo de este artículo es preguntarnos quién es un intelectual hoy, cómo llega a ser considerado, qué pasos siguió, quién lo promulgó y demás interrogantes que atañen a la figura del mismo. Apuntan a ver cómo es considerado en la sociedad, sabiendo que según su concepción y estrategia política en lo interno y en lo internacional definirán su posición. Siendo el caso del periodista Hernán Invernizzi, que se detuvo en la gran idea de explorar los alcances que tuvo durante la dictadura la represión en el campo de la cultura, cuya investigación reveló la importancia estratégica que la cultura tenía para el proyecto político de la dictadura.

A mediados de la década del '70, el interventor de Eudeba ( Editorial universitaria de Buenos Aires), capitán de navío Francisco Suárez Battan, invitó al Comandante del Primer Cuerpo del Ejército, Guillermo Suárez Masson, para inspeccionar el material que había hallado y proceder al retiro y posterior destrucción de libros calificados de subversivos. Punto de partida para que se ordenara la quema de un millón de libros.

¿Aquí consideramos a Invernizzi un intelectual?, podríamos afirmar que sí, su aporte a la realidad de este país es fundamental, ingresó en el plano de la cultura y tuvo la capacidad de saber investigar para fomentar la memoria en nuestra cotidianeidad sin dejar de mirar al pasado, sin sepultarlo. Además, comprendió que la definición de cultura que implementaron los militares era mas o neos que todo lo que hacia el hombre era cultura, en consecuencia lo funcional a dicha definición era la necesidad represiva de legitimar el control de toda actividad cultural, con la intención de no perder la batalla cultural que debían librar para salvar al país.

El intelectual tiene que analizar los nuevos elementos de análisis que se van generando en su contexto, ofrecerle algo distinto a las personas que no se detienen a mirar la realidad de otra manera que no sea la de sus propios ojos, y comprender lo que esta ocurriendo, pasando o pensar en el por qué de las situaciones que nos tocan vivir.

Otro ejemplo de intelectual?, realmente no sé, pero quise aportar lo que un profesor en filosofía de esta ciudad expresa en un artículo de su autoría al decir que “ Desarrollar la capacidad de asombro que todos tenemos y acercarnos cautelosamente a la realidad que nos convoca”; Al respecto me preguntaba desde mi posición de periodista y profesor, asombrarnos de qué?, o respecto a qué?, con qué fin?, y la cautela, en qué forma?, para qué?, son las dudas que me causo esta parte del texto; pensar en cautela a mi me llama a lentitud, una sensación de quietud, derrota, derrumbe intelectual, a un nulo proceso de propuestas y dar por resultado un individuo más individual de lo que ya está en esta actualidad neoliberal. Sin propuestas, caminos a seguir o por lo menos una guía para empezar a entender lo que esta pasando, como mencioné antes, es realizar una retórica sin sentido que se pierde en el bosque de la colectividad social con todos sus cruces que la van hilvanando.

La contratara de este pensamiento y la de muchos hombres que son llamados y se hacen llamar intelectuales, es un hombre llamado Rodolfo Walsh. El dejó en claro lo siguiente, “ Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante, y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra”.

No hace falta agregar nada más, solamente decir que un intelectual tiene que dejar por un instante, lo cual no quiere decir deslindarse; sus ideas, pensamientos tan cerrados o concepciones de cómo debería ser la sociedad, de cómo tendríamos que actuar en convivencia con el otro, para de esa forma realizar el ejercicio que propone y propuso Rodolfo Walsh.

José Rebaliatti

Lic. en Ciencias de la Comunicación

8 de abril de 2006

EL COMERCIO EN LOBOS


Abril al fin !!! Hemos llegado a uno de los meses en los cuales el ciudadano común retoma de lleno las actividades a las que consagra sus días en este mundo, a saber: trabajar, estudiar, o bien emprender proyectos comerciales que tendrán mejor o menor suerte de acuerdo con la idoneidad de nuestro modesto yuppie para darle forma al citado emprendimiento. Es notable cómo han proliferado en los últimos meses los locales destinados a la venta de ropa (en otros tiempos se los llamaba "tiendas"), los cuales se encuentran en su mayoría en la calle Buenos Aires, Hiriart, y 9 de julio. Es un hecho auspicioso, desde luego, pero sería interesante que no se produzca una saturación como consecuencia de la sobreoferta de dichos comercios, fenómeno que se dio en años anteriores con los videoclubes, canchas de paddle, remiserías, y más recientemente con las agencias de venta de telefonía celular. Realmente contagia entusiasmo en los transeúntes el hecho de contemplar la fachada de un comercio íntegramente reciclada, y más aún cuando se nota que ha habido el asesoramiento de algún diseñador de interiores que le ha dado un aspecto definido a las entrañas del local. Las vidrieras también son un detalle a tener en cuenta , puesto que durante muchos años, fue un verdadero pasatiempo de las señoras de esta ciudad salir por las tardes a "mirar vidrieras" como forma de mantenerse al tanto de las últimas tendencias de la moda.

Esperemos, pues, que este período de florecimiento comercial se mantenga el mayor tiempo posible , y que estos proyectos no resulten efímeros, sino que por el contrario puedan tener una continuidad, la cual sólo puede lograrse sin apostar a aventuras cortoplacistas y especulativas.

Resistir desde la barricada

Cuando las cosas no me salen bien, siempre pienso que el día siguiente (o el intento siguiente), puede ser mejor. Nos frustramos por accione...