31 de mayo de 2009

La súbita aparición del día 31

He aquí, con ustedes, el último post del mes, este mayo largo, agotador y tortuoso. Estoy exagerando, lo sé, sobre todo si tenemos en cuenta que probablemente lo peor nos aguarda en junio, cuando nos veamos invadidos por los spots publicitarios de los distintos candidatos y partidos, repetidos hasta el hartazgo, en los cuales aparecerán sonrientes y con altas dosis de Photoshop. Como en toda campaña sucia, sin lugar a dudas saldrán a relucir todas las bajezas y las miserias más repudiables del ser humano, se buscarán los puntos más débiles, íntimos y oscuros del adversario, con tal de asegurarse ese trofeo tan codiciado, esa banca en el Congreso o en el Concejo Deliberante en la cual posarán su culo por varios años hasta que llegue otro inútil con la misma ambición y obsecuencia que ocupe su lugar.
Ayer anduve con problemas estomacales y sinceramente lo que menos tenía eran ganas de escribir. Hoy me siento mejor (no demasiado), pero lo suficiente como para volver a mi rutina habitual. Una mañana soleada siempre nos brinda algo de motivación para comenzar el día, aunque los tenues rayos solares son engañosos: salís a la calle y te encontrás con 8 grados de temperatura y un viento helado que te congela los huesos.
Ayer estuve viendo un fragmento de "Los Pájaros", el extraordinario film de Hitchcock, y escuchando a Tracy Chapman, que tiene una extraordinaria habilidad para deprimir a cualquier persona en una tarde lluviosa.

27 de mayo de 2009

El futuro de las enciclopedias impresas


Progresivamente, se advierte una etapa de decadencia de las enciclopedias impresas, que durante décadas resultaron fuente de consulta permanente por la cualidad intrínseca que reúne toda enciclopedia que se precie de tal, a saber: recopilar de un modo más o menos abarcativo todos los campos de la ciencia, la historia y el arte. Hasta hace no mucho tiempo, era motivo de orgullo contar con la Enciclopedia Británica, considerada la más prestigiosa del mundo, y que como todo material bibliográfico similar se fue actualizando en sus sucesivas ediciones. Pero cuando apareció Wikipedia, la enciclopedia virtual que está disponible en Internet, asestó un feroz golpe a la industria editorial que se dedica a comercializar estos voluminosos tomos de tapa dura. De hecho, se estima que el contenido que alberga Wikipedia equivale a 500 tomos de 300 páginas cada uno, en tamaño estándar. Desde luego, se trata de una estimación, dado que constantemente se suman nuevos artículos y se suprimen otros. Estas reflexiones las traigo a colación de mi post anterior, cuando comentaba que me puse a ordenar mi biblioteca y comprobé que hace años que no consulto una enciclopedia, y hago la salvedad de que no lo he hecho por falta de interés, sino porque no creí necesario hurgar entre decenas de tomos hasta encontrar el artículo que buscaba cuando puedo acceder fácilmente tipeando el nombre del tema que deseo en el motor de búsqueda de Wikipedia. Precisamente, uno de los últimos intentos de las editoriales por librar una batalla que aparenta ser desigual fue incorporar un CD-ROM o un DVD de datos con material multimedia, como anexo a la enciclopedia impresa. En lo que respecta a Wikipedia, a menudo se pone en duda la exactitud o la rigurosidad de los datos que proporciona, teniendo en cuenta que muchos de los artículos son redactados por aficionados y no por eruditos o especialistas en un área del conocimiento en particular. La experiencia me dice que esas falencias eran más frecuentes al principio de Wikipedia, cuando no había demasiado control sobre el contenido de los textos publicados. En la actualidad, los propios usuarios pueden denunciar o reportar errores, que son sometidos al análisis de un panel y posteriormente corregidos o enmendados. El encanto de las enciclopedias impresas radica en sus ilustraciones, en la calidad del papel que caracteriza a un producto editorial de excelencia, y en incluir artículos de divulgación científica, es decir: textos que resulten comprensibles para una persona que, por ejemplo, quiera buscar información sobre el Sistema Solar, pero que resultarán totalmente inútiles para el científico que consultara una revista especializada, como Science.

23 de mayo de 2009

Sábado con ganas de estar en paz

Sábado en la ciudad. Todo tranquilo por el momento, veremos qué sucede con el transcurrir de las horas. No creo que vaya a salir esta noche, prefiero mantenerme en buena forma el resto de la semana y no tener que pagar el precio de un weekend "extra large" como éste. Otro factor que influye en mi decisión es que tengo ganas de leer varios libros que encontré en mi biblioteca. Es decir: siempre estuvieron en el mismo sitio, pero nunca les di bola. No estaría mal hojearlos un poco, al final de cuentas para algo los compré. Además, la humedad hace estragos en los libros, por no mencionar a las termitas que sin prisa pero sin pausa van dejando agujeritos casi imperceptibles en las páginas, por eso cada tanto en conveniente ventilarlos un poco o bien rociarlos con un líquido especial, que sé que existe pero no sé dónde conseguirlo . A veces algo despierta mi súbito interés, el cual se desvanece tan pronto como llegó. Con el tiempo uno aprender a ser más estable, a darle el verdadero valor a las cosas que considera importantes y poner en un segundo plano aquellas que cree prescindibles. Pero como mencioné antes, es un proceso que lleva tiempo. A menudo los detalles, los "espejitos de colores", nos obnubilan y nos impiden ver lo que realmente vale la pena. Podemos encontrarnos con miles de personas que hablen sobre cultura o que se consideren cultas, y cada una de ellas tendrá una definición y un enfoque diferente de lo que ello significa. Estamos viviendo tiempos en que aquellas cosas que parecían irrefutables comienzan a ser cuestionadas o puestas en duda, con distintos argumentos, y vemos cómo nuestro sistema de creencias (no hablo aquí de religión) comienza a desmoronarse. Será cuestión de pensar qué rol jugamos nosotros en esta nueva construcción de valores.

21 de mayo de 2009

El termómetro inquieto

¿Quién iba a imaginar que un jueves de mayo, un día bucólico y rutinario como cualquier otro, el termómetro marcaría 27 grados? En esta misma semana, creo que el martes, la temperatura fue de 10º durante buena parte de la mañana. Como suele suceder, quienes presumen de expertos en estas lides, los meteorólogos, no pudieron predecir este extraño fenómeno que agobia a los lobenses no tanto por el calor en sí, sino por la humedad. El típico síndrome del "día pesado". Nuevamente, hubo que revolver el placard para buscar alguna remera o prenda liviana con la cual uno pudiera salir a la calle sin sudar la gota gorda a cada paso. Cambiando de tema, a pesar de las críticas que en su momento hice al programa, soy un seguidor de "Los exitosos Pells", uno de los ciclos más logrado que tiene la televisión abierta. Pero ahora me resulta imposible saber a qué hora va a comenzar cada nuevo episodio, porque el programa que lo antecede ("Justo a tiempo", del impresentable Julián Weich) se extiende hasta límites insospechados y excede largamente su franja horaria. "Los Pells" no comienzan más a las 22:30, las autoridades del canal, para justificarse, ya ni siquiera fijan un horario: publicitan que un determinado programa comienza..."al término de"... el anterior. ¿Me están jodiendo? Antes lo veía todos los días, ahora, si por algún motivo me quedo despierto hasta que empiece, lo veo, y si no, mala suerte, no me va a cambiar la vida ni mucho menos. Son esos momentos en que me gustaría contar con el nuevo decodificador de Direct TV, que según anuncian con bombos y platillos, te permite grabar los programas y verlos cuando vos quieras. No se trata, por cierto, de una idea nueva: es algo parecido a lo que uno solía hacer antes con la videocassettera, cuando la configuraba para grabar un determinado programa, solamente que en el caso de Direct TV las imágenes no se graban en una cinta magnética, sino en una suerte de "disco rígido" que contiene el aparato en cuestión.

Música para recomendar: Carole King, "Tapestry" Deluxe Edition (Sony/BMG) . Uno de los discos más maravillosos que he tenido la suerte de escuchar, un clásico inoxidable del año 1971 que ahora fue relanzado en una edición especial de 2 CD's: el álbum de estudio original, más versiones en vivo de esos mismos temas. Una joyita que vale la pena tener.

17 de mayo de 2009

Basta de todo!!!


A veces comienza el día, y desde algún lugar de mi ser me nace decir: "¡Basta de todo!". Tan simple y elocuente como eso. Basta de dengue, gripe porcina, elecciones, listas testimoniales, inflación "dibujada" a su antojo por el INDEC, basta de convivir con la agresión y la violencia de flor de piel. ¿Pero qué se supone que deba hacer, encerrarme en una burbuja de cristal? La naturaleza de mi profesión me obliga a estar en permanente contacto con la realidad, aunque nadie tiene acceso a la realidad considerada como un todo, sino a aquello que nos es permitido ver, husmear, investigar. Pienso que cuando uno tiene cierta edad resulta un tanto ingenuo renegar por la injusticia de la sociedad, por la hipocresía de la gente, por la mentira que todos ven y nadie se hace cargo de denunciar. Y eso ocurre porque te vas dando cuenta, con resignación, que las cosas van a seguir así, que no está en tus manos cambiar absolutamente nada ni siquiera con un voto, porque los mismos que vos no votaste volverán en una versión reciclada dos años después, en un entramado de alianzas y frentes electorales que no existen en ningún país desarrollado. Cada dos años asistimos a esta pantomima, y vemos cómo la voracidad por el poder, la lucha por no perder un espacio, se apodera de quienes buscan mantenerse ocupando una banca como diputados o senadores. Hoy es domingo, hacía unos días que no posteaba, espero poder comenzar la semana en paz, rodeado de buena música y libros, del afecto de mis amigos y de mi familia, y mantenerme a prudente distancia de toda esta oleada tóxica de noticias nefastas que nos van envenenando de a poco. Nadie está pidiendo que se oculten esos hechos si es que efectivamente ocurrieron (es decir, si son reales). Lo que la gente pide es un poco de distensión, que levanten el pie del acelerador y nos den un respiro, al menos por unos días.

13 de mayo de 2009

Chocolate caliente y muchas frazadas en la cama


Súbitamente, como ocurre casi todos los años. Sin pedir permiso, quizás respondiendo al reclamo de los comerciantes que hace un mes exhiben pulóveres y camperas en las vidrieras de las tiendas de ropa, llegó el frío. No es un frío polar, desde luego, pero es suficientemente intenso y molesto como para forzar un cambio de planes y hacer que uno posponga actividades al aire libre para quedarse en casa viendo algún documental por TV o una película. Voy a tener que comprarme algún abrigo para poder afrontar este invierno en ciernes, los que tengo actualmente ya evidencian el irremediable paso del tiempo y no va a quedar otra alternativa que reemplazarlos. No me gusta gastar en ropa, nunca fue una prioridad para mí, pero no quiero caer presa de algún virus por no salir a la calle preparado para afrontar las bajas temperaturas. Esta semana la comencé con un extraño cóctel de ojos llorosos, catarro, y congestión nasal, por lo cual recurrí a los antigripales y aspirinas de rigor para ver si volvía a mi estado habitual: por el momento (hoy es miércoles) , nada. Un tenue alivio, pero que no alcanza para que me sienta completamente bien. Tampoco ayuda el hecho de que no me gusta permanecer recluido en mi casa. Un rato me parece bien, pero todos los días me gusta dar un paseo por el Centro o por el Parque si el tiempo me lo permite. Ya estamos metidos de lleno en un clima pre-electoral que me resulta insoportable, y que genera una histeria colectiva cuyas consecuencias finales son inciertas. Estoy escuchando algunas cosas de Joaquín Sabina, un tipo que nunca me despertó mucha simpatía, no sólo por borracho y drogón, sino porque esas dos condiciones que se le atribuyen han hecho mella en su talento (poco o mucho, no vale la pena entrar en discusiones). En los primeros discos su voz está en la plenitud, si bien todavía no había alcanzado una madurez compositiva. En su etapa más reciente afinó el lápiz y compuso mejores canciones, pero ya estaba en un estado físico deplorable como consecuencia de los excesos. Hay un par de discos recomendables, como "El hombre de traje gris" (1988), y "Esta boca es mía" (1994). Sabina es una celebridad en Argentina, llena estadios y teatros, y un fanatismo difícil de explicar, mientras que en España se lo ve como un compositor que supo tener éxito comercial y que actualmente está en decadencia o en un retiro forzoso hacia Latinoamérica. En fin, puntos de vista, ¿no?

10 de mayo de 2009

Crónica de un sábado a la noche distinto (al menos para mí)

Hola gente, me reencuento con ustedes tras algunos días de inactividad en los cuales estuve esbozando un puñado de ideas para darle forma a próximos textos que verán la luz muy pronto por aquí. Anoche salí a distenderme un poco en la devaluada noche lobense, concurriendo a los lugares habituales pero haciendo escala en El Club, muy a mi pesar, ya que como ustedes saben mi opinión sobre dicho local nocturno dista mucho de ser positiva. Pero para complacer a uno de mis primos, que andaba de "rotation" conmigo y expresaba enfáticamente su deseo de ir a El Club, terminé cediendo, y espero que sea la última vez que lo haga, al menos en el corto plazo. Mi rechazo total hacia la música, el deplorable estado de los baños, la concurrencia en general, y la antipatía de las camareras son algunos de los motivos que me mantienen alejado de ese reducto. Pero como no tenía ganas de discutir por algo que ni siquiera merece perder el tiempo en una discusión, llegamos a un acuerdo y fuimos un rato a cada lado. Creo que fue una decisión salomónica, cada uno tiene sus motivos para elegir un sitio en lugar de otro, y es evidente que así funciona en este caso, de lo contrario El Club no estaría siempre lleno, entonces no soy tan necio como para emitir un juicio de valor con las personas que prefieren ir allí, simplemente no es de mi agrado.
La noche transcurrió en forma amena, y me di cuenta de que cediendo (o mejor dicho, concediendo) en determinadas cosas que no te van a cambiar la vida podés lograr que la gente de tu entorno se sienta más a gusto y que, en definitiva, uno también deje de lado ciertos prejuicios o pruritos, aunque sea por unas horas.

6 de mayo de 2009

El eterno debate entre objetividad y subjetividad


Llegamos a mitad de semana, y cuando uno analiza lo que pasó en estos días siempre se puede ver "el medio vaso lleno" o "el medio vaso vacío". A mi criterio, la subjetividad es intrínseca en todos los órdenes de la vida, pero resulta un punto de áspero debate cuando de trata del periodismo. El mero hecho de que yo titule una crónica periodística incluyendo un adjetivo (por ejemplo, "trágico accidente", "humillante goleada", "agónico final", etc. ) implica una carga de subjetividad que resulta imposible de soslayar y que es inherente al quehacer periodístico. De lo contrario, todas las noticias quedarían reducidas a un mero parte de prensa al estilo de los que brinda la Policía: "Dos vehículos conducidos por Fulano y Mengano colisionaron en la esquina de las calles Juan Pirulo y Carlos Montoto con el saldo de una persona herida". Eso no es periodismo, al menos a mi entender. Si bien es cierto que algunos títulos tienen "gancho" con la evidente intención de despertar el interés del lector, es un recurso válido y que debería ser aceptado en la medida que sea empleado responsablemente. El "periodismo objetivo" no existe, o en todo caso equivale a una noticia escueta, neutra, carente de sustancia, donde el redactor evita involucrarse en los hechos como si ello fuera pernicioso. En una columna de opinión, hay un margen amplio para la subjetividad, tanto en el título mismo del artículo como en el contenido del resto del texto, y el lector sabe y conoce que el firmante de la columna emitirá allí un juicio de valor con el cual puede coincidir o no, pero que resulta sin lugar a dudas fruto de un análisis, de sopesar los hechos, de evaluar las consecuencias que traerá aparejada una determinada acción, sin que ello implique hacer futurología. Sin la subjetividad, sin ese "valor agregado", el periodismo quedaría reducido a su mínima expresión, carecería de profundidad, y no podría indagar desde un punto de vista determinado por el propio periodista acerca de la realidad cotidiana. Desde luego, hay distintos niveles de subjetividad, que como mencioné antes, son funcionales al tipo de texto que se pretenda redactar, y a la reacción que se pretende despertar en el lector, desde un impacto emocional hasta una indignación generalizada. Pero - y he aquí el detalle- esto no debe confundirse con la manipulación de un hecho informativo, que es algo completamente ajeno a todo los expuesto, dado que entran en juego otros factores como los intereses publicitarios o comerciales de la empresa periodística. Podría escribir largo y tendido sobre el tema, pero a veces me cuesta creer que haya personas que se rasguen las vestiduras por lo que consideran una ausencia de "objetividad" en el periodismo.

3 de mayo de 2009

El poder y la gloria


Domingo por la noche. No sé por qué, pero desde hace un par de meses me acostumbré a comenzar mis posts con alguna referencia temporal. Anoche no salí como suelo hacerlo, fui a un cumpleaños de un amigo de la infancia con el mero propósito de saludarlo, estuve un rato y volví a casa. Las frenadas de los autos, los bocinazos, los gritos histéricos de las pendejas alcoholizadas no me dejaron dormir hasta bien entrada la madrugada, pero es el precio que hay que pagar por vivir cerca del Centro (por no hablar de que te roben, te rayen el auto o te vomiten la vereda). Hoy todo es calma y tranquilidad en la calle, la efervescencia dura la noche del sábado y la madrugada del domingo, luego la ciudad entra en un letargo hasta que comienzan a verse los primeros autos por la calle a eso de las cinco de la tarde (tengamos en cuenta que ahora anochece antes). Hoy estuve escuchando un disco que hacía rato dormía en el baúl: el álbum más reciente de Alicia Keys, "As I Am" (2007) . En rigor de verdad, no puedo ser muy objetivo respecto de Alicia Keys porque es una de mis cantantes favoritas, pero realmente vale la pena. Espero descansar bien esta noche como para afrontar el lunes de la mejor manera posible, últimamente me despierto de mal humor hasta que con el correr de las horas uno va entrando en forma. Voy a tratar de darme una vuelta por el Parque en la semana, siempre es bueno respirar un poco de aire puro. Nos vemos, gente, y estamos en contacto como siempre!!!

1 de mayo de 2009

Una nueva hoja en el calendario

Hola, gente, como va? Tenía ganas de escribir un nuevo post antes de que termine abril, pero cuando quise acordar ya tuve que cambiar la hoja del calendario. Hoy es viernes 1º de mayo, Día del Trabajador, y me parece una buena oportunidad para reconocer el trabajo no sólo de los asalariados, sino también de las amas de casa, de esas que ya no abundan, que pasaban horas para dejar la casa reluciente y cuidar a los hijos mientras su esposo trabajaba, y no por ello consideraban que iba en contra de su naturaleza. Me parece perfecto la mujer que trabaja fuera del hogar, e incluso hoy casi se vuelve una necesidad para llevar un dinero extra a casa, pero ¿qué hay de los chicos, de la limpieza, de los trámites bancarios y burocráticos, quién se encarga de todo eso cuando el matrimonio trabaja? Comprendo que cuesta asumir un juicio de valor objetivo, sin caer en los extremos, porque tanto el machismo como el feminismo han demostrado ser totalmente tóxicos y nocivos para las relaciones humanas.
Lobos parece una ciudad desierta hoy, mucha gente ha decidido huir del agujero y aprovechar el fin de semana largo, o bien quedarse en la cama durmiendo hasta tarde. Recién al momento de escribir estas líneas (tipo ocho de la noche) se advierte un poco de movimiento en la calle. Tengo mucho sueño, anoche no pude dormir por un malestar estomacal y estuve dando vueltas en la cama, aunque creo que pude dormitar unos minutos. Esta noche me voy a acostar relativamente temprano, y voy a soñar con que no habrá elecciones, ni listas testimoniales, ni dengue, ni gripe porcina. O sea, voy a soñar con el país que nos quiere vender el Gobierno.

El tiempo no para

"El tiempo es oro", solía decir Henry Ford, el magnate de la industria automotriz que cambió para siempre el modo de trabajar, con...