31 de agosto de 2010

Bienvenidos al túnel del tiempo.

Excepto algunos sectores de extrema derecha, la mayoría de la opinión pública coincide en que durante la última dictadura militar se perpetraron hechos aberrantes, que deberían avergonzarnos como nación. Pero es momento de decir basta. La manipulación que este gobierno hace de los Derechos Humanos, hurgando en la década del '70 para obtener un indisimulable rédito político y justificar la guerra que le ha declarado a la prensa que no le es adicta, está provocando un hastío social evidente y la sensación de que nos hemos quedado en 1976. Yo no necesito escuchar dos horas un discurso de la Presidenta por Cadena Nacional para que me explique, con tono didáctico, qué ocurrió en aquellos años. Vi "la República Perdida", leí el "Nunca Más", tuve oportunidad de conversar con personas que estuvieron en cautiverio y que me relataron sus padecimientos y la incertidumbre de no saber qué sería de ellos. No somos chicos de escuela como para nos sienten en un pupitre y se tomen el trabajo de decirnos lo mucho que se preocupan por nosotros y por quienes nos precedieron. Demagogia barata, apelando a la noche más negra de la historia argentina, para iniciar una ofensiva contra los medios. Jugar a todo o nada, como hacen los Kirchner, es jugar con fuego. Por favor, no me hablen más de 1976. No revuelvan los archivos buscando titulares de "Clarín" o de "La Nación" de aquella época. Es un recurso tan bajo como lamentable. Y además, es un insulto a los millones de argentinos que diariamente eligen a los dos diarios más importantes de la Argentina como medio de información.

Lo lamentable es que este Gobierno tiene una asombrosa capacidad para arruinar sus aciertos. Nobleza obliga, hay que reconocer que sin demasiado esfuerzo logró reactivar la economía y darle un respiro a la clase media luego de la debacle de 2001. Logró hacer descender el índice de desempleo, y por un momento creímos que nos aproximábamos a un país normal del Tercer Mundo. Pero el romance con el modelo chavista y la falta de una política que nos asegure un autoabastecimiento de energía nos condenaron a tener que rogar para que no venga una ola de calor, o un invierno crudo. Podría seguir enumerando los infinitos tropiezos de esta gestión de Gobierno, pero todavía tengo la mínima esperanza de que prevalezca la razón por encima del revanchismo y el camuflaje ideológico.

29 de agosto de 2010

Cómo distinguir lo verdaderamente importante

Es la medianoche del sábado y mientras redacto estas líneas estoy tomando una cerveza Iguana, que no es una de mis preferidas, pero es la única que encontré en el súper con envase descartable. Me molesta terriblemente el trámite de tener que llevar botellas vacías de cerveza a almacenes, despensas y supermercados. Por supuesto, si tengo que comprar unas cuantas botellas para alguna ocasión especial llevo los envases, porque sale más barato. En fin, hoy tuve un día relativamente tranquilo, pero siempre a uno le queda la sensación de que podría haberlo aprovechado más. Es como si fuera una naranja a la que no se le pudo exprimir todo el jugo. La comparación quizás no sea la más acertada, pero es un hecho irrefutable que perdemos demasiado tiempo en cosas que nos fastidian, nos cansan, nos agotan y nos dan bronca. Nunca he sido bueno cuando se trata de discutir, porque me quedo sin argumentos cuando de la discusión se pasa a la agresión. Si en el mundo entero se prohibiera discutir de política y religión, sería un lugar donde las personas discutirían por boludeces que no provocan el más mínimo malestar, como cuál fue el mejor futbolista de la historia.

Cuando una persona expone sólidos argumentos, me motiva a escucharla y a tomar en serio lo que está diciendo. Por ejemplo, yo trato de evitar por todos los medios polemizar con un kirchnerista, y probablemente ellos procedan de igual manera que yo. Nos respetamos, vivimos en el mismo pueblo y podemos tomar un café sin ningún problema, pero no me hables de Néstor y Cristina que bastante tengo con la TV y programas infames como "678".

El día que comprendamos que las cosas que realmente valen la pena en esta vida pueden contarse con los dedos de una mano, se acabarán los debates, las conferencias de prensa, el periodismo obsecuente, y la mediocridad de quienes se creen superiores al resto porque han leído un par de páginas de un libro de sociología. Punto final.

27 de agosto de 2010

Un momento de racionalidad

El conflicto de Papel Prensa. Salideras bancarias que parecen multiplicarse cada día. Los mineros atrapados en Chile. ¿Qué podemos hacer ante todo esto? Está claro que si hay alguien que tiene en sus manos la posibilidad de aportar soluciones, no somos precisamente nosotros. Lamentablemente, debemos aceptar que pasaremos por la vida siendo meros observadores de la realidad. Desde luego, habrá casos excepcionales en los cuales la movilidad social termine convirtiendo a personas cuasi desconocidas en protagonistas. Les cuento un caso que probablemente no tenga demasiado que ver con esto que acabo de exponer, pero que resulta un indicador de cómo estamos: hoy, viernes, aproveché mi día de descanso para ver un poco de televisión y hacer zapping. Me detuve unos diez minutos en el lamentable programa "Intrusos del espectáculo", que se emite por América TV, y no entendía absolutamente nada, y una de las razones es que se nutre de los puteríos que ocurren en el programa de Tinelli. De más está decir que no me lo tomé demasiado en serio: me acabo de enterar de una grupo de personas que integran el jurado de "Bailando por un sueño" y de sus exabruptos, y me hizo gracia pensar cómo en base a la estupidez colectiva se puede crear un programa de televisión que resulte exitoso. El "refrito" de Tinelli, de su lamentable rótulo como el chico del Interior que se hizo de abajo y triunfó en Buenos Aires, es un síntoma de que algo no anda del todo bien.

Siempre que puedo, trato de mantenerme ajeno a todo lo que no sea mi trabajo y las cosas que me provocan verdadero placer, como la música y el cine. Pero convengamos que uno no vive en una isla y se intoxica de esas bajezas. Sólo espero que en algún momento recuperemos la racionalidad y nos demos cuenta de aquello que realmente vale la pena. Porque mientras los demás deciden por nosotros, no somos más que meros espectadores de la vida que se nos va casi sin darnos cuenta.

22 de agosto de 2010

Ultimos minutos del domingo

Domingo por la noche. Escribo estas líneas rápidamente, porque el cansancio y el sueño se han aliado para que no pueda darle mucho sustento a este post. Bien podría decirse que se trata de un texto "testimonial", para hacerles saber a mis lectores que mantengo el blog actualizado y que cada día se me ocurren distintos proyectos para volcar todo lo que aquí se ha escrito por otro medio. Uno de ellos, como ustedes saben, sería editar un libro. Para tal fin, tendría que hacer una selección de los textos que considero más logrados y pulirlos un poco, sin que se pierda en el papel impreso la espontaneidad que distingue al blog.

Con los años he ido variando el estilo de redacción, y a veces mi estado de ánimo hace que un post desentone con el resto. Hay cosas que escribí hace cinco años con las cuales ya no estoy de acuerdo, es decir: sobre algunos temas puntuales he modificado mi posición. A veces, la realidad nos supera y barre de un plumazo con nuestras buenas intenciones. En la Argentina actual, donde todo es tan incierto e imprevisible, sólo nos queda pensar que nuestras convicciones son lo único que resiste el paso del tiempo. Y como reflexionaba hoy con un amigo, a esta altura de la vida, yo ya no espero nada de nadie: ni de un gobierno, ni de un partido político. Trato de hacer mi camino, y al que no le gusta, que por favor se haga un lado porque molesta.

17 de agosto de 2010

La vida como un juego de dominó


Hola amigos, disculpen la demora en actualizar, pero a menudo uno aprovecha el escaso tiempo libre para ponerse al día con otros asuntos. Es martes por la noche, y será una semana "corta" por el feriado de ayer. A veces siento que me preocupo demasiado, al punto que vivo pensando en mañana y por tal motivo el tiempo presente es una mera circunstancia. Creo que si fuera Gerente de una empresa y tuviera personal a mi cargo, no me bancaría la presión, o el hecho de tener que despedir a un tipo porque es un inútil o un incompetente. Pienso que podemos aprender algo hasta del más inepto de los mortales. Como de costumbre, me estoy yendo para el camino de la filosofía barata, pero díganme si no les pasó nunca, que un tipo que transitaba por la vida sin el menor sentido común nos da una verdadera lección de cómo se deben hacer las cosas. Un día cualquiera, se le ocurre una idea y la defiende con tanto entusiasmo y convicción que logra que la gente adhiera a su pensamiento. Y así, va descubriendo que a pesar de su mediocridad no está tan solo como pensaba. Y les pega un cachetazo a los intelectuales que viven subestimando a los demás.

De a poco uno logra encontrar placer en las pequeñas cosas, y capturar esos momentos, saborearlos, aunque sepamos que en algún momento esos instantes felices van a terminar. Y mientras camino por las calles de Lobos, me voy reconociendo en cada esquina, en aquella fachada de un edificio que ya no es la de aquel boliche de mi adolescencia, sino el Banco Santander Río. La transformación es veloz, más vertiginosa de lo que suponemos. Pero quizás lo más irónico, es que siempre terminamos volviendo al punto de partida.

Les aviso que la foto que ilustra este post fue elegida totalmente al azar, simplemente porque me resultó graciosa. Nos vemos!

12 de agosto de 2010

Vamos a apagar la luz...

Jueves por la noche. Poco para ver en televisión, que no sean rostros sospechosamente rejuvenecidos por las cirugías estéticas y el botox. En la TV actual, abundan las sonrisas, los comentarios más crueles y carentes de sutileza, y el morbo elevado a la máxima potencia. Todo esto, claro está, no apareció de un día para el otro, pero uno vive el día a día rara vez se pone a reflexionar en lo bajo que hemos caído. No hablemos ya de programas culturales, porque a mí también me gusta reírme de boludeces o engancharme viendo un videoclip. Tampoco me interesa asumir una actitud moralista, porque esto va más allá de la moral.

Entran a jugar otros factores: la television analizada como entretenimiento de las masas. La búsqueda de seducir al televidente con recursos miserables y vergonzosos. La falta de oportunidades que tenemos para ejercer un pensamiento crítico, para no dejarnos engañar por las luces de colores.

Cuando uno es consciente de que está consumiendo un producto comunicacional de baja calidad, tiene al menos algunos puntos a favor. Digamos: yo sé que esto es una cagada, pero me gusta verlo por tal o cual motivo. Ahora, cuando realmente creemos que algo tiene valor, o le conferimos atributos de los cuales carece, estamos en problemas. Si Ricardo Fort pasa a llenar páginas de diarios y revistas, estamos en problemas. Y si convertimos a la humillación y al maltrato que se observa a diario por TV en una conversación de peluquería, ya pasamos a ser cómplices de la mediocridad. Punto final.

Disco recomendado del día: "The best of Dire Straits and Mark Knopfler" (Compilado de 2 CD, Universal, 2005).

10 de agosto de 2010

Filosofía barata...a mitad de precio!

Martes por la noche en la ciudad, una jornada no tan fría como sus antecesores. El domingo por la noche, haciendo un repaso mental de las tareas pendientes para la semana, me encontré divagando con la filosofía barata mientras intentaba dormirme, me puse a pensar en lo poco que podemos hacer para cambiar las cosas: corrupción, clientelismo, delincuencia, tráfico de drogas, y la lista sería infinita. No tenemos absolutamente ningún poder para decidir sobre estas cuestiones. Los gobernantes se sientan en la misma mesa que los empresarios y negocian cómo enriquecerse cada vez más, mientras les arrojan algunas migajas al pueblo, acto que será anunciado, desde luego por Cadena Nacional.

A medida que uno va creciendo, aparecen las canas y se esfuman los ideales. Todo lo que podemos hacer es conformarnos con vivir una vida tranquila, y además deberíamos sentirnos privilegiados si lo logramos. La mayoría de la gente vive alterada, presionada y maltratada por sus empleadores, con sueldos miserables que no alcanzan para invertir, fijarse metas y proyectar una realidad distinta.
Mi escepticismo hacia la política (y los políticos) es absoluto, aunque todos podemos tener simpatía por algún legislador solitario que hizo honor a su función asistiendo a las sesiones y argumentando con solidez y convicción en los debates.
En lo que a mí respecta, fuera de mi familia y mis amigos, no me importa nadie más. Quiero que esto se entienda bien. Por supuesto, hay personas que por distintos motivos me caen bien, pero no me importan lo suficiente. Me concentro en mi círculo íntimo, porque sé que son los únicos que van a estar a mi lado cuando me suceda algo ingrato.

Al focalizar nuestro afecto hacia quienes realmente valen la pena, evitamos el sufrimiento y el desgastes de una relación que no conduce a nada y nos sentimos contenidos emocionalmente por gente que nos conoce y nos quiere de verdad.

6 de agosto de 2010

El dinero, y todo lo demás

Ayer compré un ejemplar del diario "Tiempo Argentino", abiertamente oficialista, con el mero propósito de curiosear hasta qué punto el medio marcaba tendencia a favor del Gobierno. En realidad, no se trata de algo tan alevoso como uno podría suponer, al extremo que resulte imposible de leer. En el desarrollo de las noticias, se trata de fundamentar las acciones de los K de distintas maneras, y en algunos casos los redactores logran su cometido. Serán oficialistas, pero no boludos: las notas, en líneas generales, buscan dan la sensación de cierta neutralidad en el tratamiento de la información, que obviamente no están. El diario tiene pocas páginas, pero casi todas ellas son informativas. Es decir, no abunda la publicidad, con excepción de la pauta oficial. Más allá de esto, la lectura se hace aburrida y previsible, y uno tardíamente percibe que ha tirado 3 pesos a la basura. Como experiencia para leer algo diferente no está mal, pero no volvería a comprar ese diario ni remotamente.
En realidad, si vamos a sincerarnos, cuando tengo plata compro muchas boludeces superfluas de las cuales luego me arrepiento, una vez que el gasto ya ha sido hecho. No voy a abundar en detalles, pero creo que nos pasa a todos. Esta sociedad te incita a gastar, a consumir, y todo resulta tan efímero que aquel objeto que tenía interés cuando lo compraste rápidamente pasa al olvido.
Antes de comprar algo para "satisfacer mi ego", trato de pensar en el esfuerzo que me costó ganar esa guita, las horas que tuve que pasar laburando para juntarla, y entonces ese ejercicio mental me ayuda a evitar gastos totalmente estúpidos. Desde comestibles hasta indumentaria, todo suma cuando se trata de hacer números. Y muchas veces hay que cuidar el bolsillo ante cualquier inponderable, porque te enfermás y se te van 50 pesos en antibióticos. Y Dios no permita que comiences a perder la vista prematuramente, porque un par de buenos lentes te sale un h... y la mitad de otro.

Definitivamente, el dinero es un problema, y cuando veo a los imbéciles que se regodean con sus millones, realmente siento que los pobres son ellos, no yo. No van a poder dormir tranquilos nunca, por la codicia que tienen y por el temor a que los secuestren para sacarles su fortuna. Nunca van a poder caminar por la calle como un tipo común, ni tomar un colectivo, ni mucho menos fumarse un pucho en el banco de una plaza en una mañana de sábado. Si algún señor adinerado lee estas modestas líneas, le diría... andá a cagar con tu fortuna, no te la envidio para nada!!!

4 de agosto de 2010

Paraíso express?

Hola amigos, como están luego de este pequeño "impasse"? El título que da nombre a este post corresponde al último disco de Alejandro Sanz, uno de los intérpretes que (dentro de la mediocridad de la canción "melódica" en español) siempre me ha parecido bastante respetable. El CD cuenta con 10 temas, interesantes arreglos y una producción impecable pero... por momentos, al señor Sanz no se le entiende lo que canta. No se trata de que exprese incoherencias, ni mucho menos... simplemente, tiene un fraseo particular que lleva tiempo acostubrarse a descrifrar, por decirlo de algún modo.
Hoy hubo un corte de luz importante en buena parte de la ciudad y me trajo complicaciones en el trabajo. Siempre que estoy redactando un texto en Word voy guardando los cambios a medida que avanzo en la escritura, pero en la vorágine de lo cotidiano, del teléfono, de los mails, de gente que viene y que va, a veces uno se olvida. Recién mañana me enteraré cuánto pude recuperar del texto original. De lo contrario, habrá que volver a escribir, con más convicción que entusiasmo, porque las notas no pueden quedar por la mitad o con datos inconclusos.

Ha sido un miércoles frío y con alguna llovizna a media tarde, pero no tan gélido como sus predecesores. Este fin de semana es el Día del Niño y no me hace mucha gracia tener que cubrir todas las celebraciones. Para que quede claro: no hay satisfacción más grande que ver la sonrisa dibujada en el rostro de un chico cuando recibe un juguete, pero para quienes hacemos periodismo nos obliga a exponernos durante varias horas a sacar fotos, recoger testimonios y declaraciones que ya suenan a frases repetidas. Espero no equivocarme en lo que acabo de decir, simplemente comparto el objetivo último de todo esto, que es que cada chico pueda llevarse un juguete a su casa porque estamos en épocas de vacas flacas y no todas las familias tienen la posibilidad de comprarles uno, sobre todo aquellas que tienen muchos hijos.

Bueno, gente, esto es todo por ahora. Nos estamos viendo pronto. Uno quiere pensar que agosto será un mes alentador y que no habrá mayores sobresaltos, más allá del frío. Veremos cómo se suceden los acontecimientos. Un saludo!

Disco recomendado del día:

Evanescence, "Fallen" (2003, EMI. Originariamente editado por Sony Music)
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1 de agosto de 2010

Silvio Rodríguez y Phil Collins


Domingo por la noche en la ciudad, primer día de agosto. Hoy concreté un "trueque" bastante interesante con un amigo, que dejó conformes a ambas partes involucradas: me deshice de un disco de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés en vivo (bajo el pomposo título de "En vivo en Argentina", como si fuera una gira de los Rolling Stones) y recibí como parte del trato un compilado de Phil Collins, titulado simplemente "Hits". La única certeza que tengo es que al disco de Phil lo voy a escuchar con mucha más frecuencia que lo que hice con el de Silvio Rodríguez, que estuvo casi un año durmiendo el sueño eterno. No me malinterpreten: me gusta Silvio Rodríguez, pero es ese disco en particular, que es casi acústico, no se pueden apreciar plenamente los bellos arreglos de sus canciones.
De Phil Collins tengo casi todo lo que vale la pena escuchar, pero siempe es bueno contar con un compilado de excelente sonido para no tener que cambiar disco por disco hasta encontrar el tema que te guste de cada uno de ellos.

Espero que la semana empiece tranquila, sin sobresaltos, y que el lunes se apiade de mí porque realmente me cuesta muchísimo levantarme por la mañana. Del mismo modo en que no me resulta fácil conciliar el sueño, una vez que logro dormirme mi cuerpo trata de recuperar las horas de vigilia perdidas.

Luego de dos días de "bares y fondas", jugando al pool con amigos, como sucedió este fin de semana, mi cuerpo pide descanso y relajación. Me parece que esta vez ni siquiera voy a escuchar las noticias por la radio, iré directamente a la cama hasta mañana. Veremso qué acontece.

Nos vemos pronto, gente, y que empiecen este mes con fuerzas renovadas porque realmente hay mucho para hacer y para luchar. Fuera de joda, si no movemos el culo del asiento, nadie lo hará por nosotros.





Nuevos concejales y consejeros: vecinos que tienen todo un camino por delante

Comenzamos una nueva semana. Ayer, domingo, terminé agotado luego de cubrir la asunción de los nuevos concejales y consejeros escolares. Afo...