31 de agosto de 2011

Post de fin de mes (escuchando a Tony Bennett)


A medida que vamos creciendo, nos vamos dando cuenta de que no éramos tan inteligentes ni talentosos como nuestros padres o maestros suponían. Llega ese momento es que comprendemos que somos, simplemente, "gente común". Nuestro nombre nunca aparecerá en los diarios, nunca nos harán entrevistas, y difícilmente alguien organice un evento en nuestro honor. Desde luego, todas esas cosas no me interesan, pero forman parte de la vida de personas que logran destacarse en distintos ámbitos. O al menos eso creía yo, hasta la aparición de los "mediáticos" que desfilan por la pantalla del televisor. Ya no es necesario el talento, o una inteligencia superior: lo que vende es lo "bizarro", lo grotesco, el mal gusto, y lo que suele denominarse morbo. Es decir, aquello que nos provoca vergüenza ver, o consumir como espectadores, pero que casi sin darnos cuenta terminamos viendo. Y estos imbéciles luego se vuelven tema de conversación, gozan de sus efímeros minutos de fama, tal vez los convocan para hacer algún reality, hasta que un buen día desaparecen. La gente se nutre del éxito ajeno, por eso las revistas del corazón tienen buenas ventas. Es decir: a nosotros, que nunca llegaremos a ser como ellos, nos gusta identificarnos de algún modo. Internet derribó muchas costumbres, rompió con la privacidad, destruyó la intimidad, y fomentó la debacle de la industria discográfica. Ya casi todo se consigue por Internet, desde un disco hasta un efímero romance en un sitio Web de encuentros.

Estaba hablando de los mediáticos, y me fui de tema, pero en realidad tiene que ver con lo mismo. Cuesta encontrar sitios de Internet que valgan la pena, y uno se pregunta cómo es posible que habiendo millones de páginas en el cyberespacio todavía haya tan poco para disfrutar, para compartir. Me refiero a esto: cuando leés un texto que está bueno, lo recomendás, o lo enviás por mail a un amigo. Eso no es muy frecuente que se dé, en principio porque la gente se engancha más compartiendo videos, y también porque prolifera toda esa basura de autoayuda y de pensamientos positivos. Son textos escritos por gente que nunca la pasó mal de verdad, como el pelotudo de Stamateas o Claudio María Domínguez. Si alguno de estos tipos hubiera pasado por una situación límite y salido adelante, quizás resultaría más convincente. En fin, que empiecen bien septiembre, con todas las pilas!!!!!

Discos recomendados del día:
Alma y Vida, "Juntos otra vez" (reedición independiente, año 2011)


Michael Jackson, "Michael" (disco póstumo) 

Lenny Kravitz, "Black and white in America" (2011, Roadrunner/Warner Records).

28 de agosto de 2011

Cuestionando a los "intocables" del rock


Hace unos días, un amigo me decía que no suele escuchar un mismo disco más de un par de veces. Y debo confesar que, a medida que pasa el tiempo, encuentro cierta lógica en ese proceder. A lo que me refiero es que un disco tiene que ser realmente muy bueno para que te motive a escucharlo nuevamente. Hay álbumes "clásicos" que me decepcionaron, por ejemplo "The Joshua Tree" de U2, que me parece un bodrio absoluto exceptuando dos o tres canciones. Las nuevas bandas tampoco ofrecen demasiados argumentos para ser tenidas en cuenta. El mismo sonido, chato, hiperproducido, retocado en el estudio hasta el mínimo detalle, con Pro Tools, carente de emoción. Y quisiera hacer un comentario sobre la inminente visita de Roger Waters, que tuvo una inusitada repercusión y obligó a agregar nuevas funciones. ¡Por favor, Roger, basta de "robar" toda la vida con "The Wall"! Está claro que Waters considera a ese disco como su obra más lograda cuando aún existía Pink Floyd, y me parece perfecto, pero sería bueno escuchar algunas de sus últimas composiciones. Tengo un disco en vivo de Waters ("In the flesh"), y es casi imposible de escuchar sin quedarse dormido. ¿Quién soporta una canción sin matices e interpretada de un modo totalmente abúlico si además dura más de 10 minutos?

Con los libros, sucede algo parecido. Como bien decía Jerry Seinfeld, la gente exhibe a los libros en su biblioteca como si fueran trofeos. Pero una vez que lo leíste, o por lo menos terminaste de leerlo, es poco probable que vuelvas a hacerlo. No pienso comprar más libros al pedo, por más los temas a desarrollar resulten "a priori" interesante. Lo que sucede, es que cuando uno va creciendo, ya son menos las cosas que nos conmueven o nos sorprenden de un hecho artístico. No sé si esto es bueno o si debería ser así, solamente estoy exponiendo lo que me pasa. La excelencia provoca admiración, y lo que está por debajo de ese nivel termina aburriendo, porque no ofrece un atisbo de novedad. Siempre es un placer escuchar de nuevo algún disco de Los Beatles, pero repetir la experiencia con un disco de U2 no es algo que esté en mis planes. Pink Floyd me gusta, a pesar de todo, pero quizás la banda esté sobreestimada o sobrevalorada. Es decir, tiene un prestigio demasiado elevado para lo que realmente fueron. Ahora bien, como por el momento no hay bandas que puedan acariciar una puntita de la gloria de Pink Floyd, también es comprensible que la gente los siga ubicando en un sitial privilegiado del rock. Pero es tiempo de decir basta a muchas cosas, de derribar mitos, de cuestionar todo aquello que parece incuestionable. ¿Cuánta gente conocemos que dice estar maravillada por los cuentos de Borges y apenas ha leído unas páginas? Basta de mentiras!

25 de agosto de 2011

Hijo de la luz y de la sombra


Hola gente, aquí me tienen, retomando el blog luego de un prolongado paréntesis. Hay quienes consideran que el arte nace del dolor y de situaciones conflictivas, pero yo no puedo escribir cuando me encuentro en ese estado. Agosto empezó con muchas pilas para mí pero a medida que avanzaban los días el entusiasmo inicial se fue desinflando. Creo que a todos nos pasa, en realidad. Ya estamos en una etapa del año en la cual cada uno comienza a evaluar qué es lo que ha hecho, y que se puede hacer para que este 2011 tenga valor y guarde un lugar de privilegio en nuestra memoria. Siempre surgen situaciones que nos hacen cambiar nuestra forma de ver las cosas: una persona que aparece en nuestras vidas, una oportunidad de trabajo, un amigo con quien nos reencontramos luego de largo tiempo sin vernos.

Temas dos: A veces reniego de Facebook, pero no voy a ser tan hipócrita como para decir que nunca entro a chusmear mi "muro". Hay gente que escribe boludeces o que copia y pega frases, y hay otros más creativos que se animan a expresar algo más perdurable. El tema de las faltas de ortografía es alarmante. Hay quienes encuentran diversión en escribir mal, o buscan una transgresión estúpida destrozando las palabras, reiterando obviedades, lugares comunes, como si la comunicación no tuviese que regirse por determinadas pautas. Es algo que vengo observando hace tiempo ya. Mi actividad en Facebook es escasa, me gusta mirar lo que escriben los demás o cuando suben alguna foto interesante, pero no tengo una actitud "militante" o fundamentalista frente a una red social. Cuando descubrimos que detrás de la supuesta amistad no hay más que un intercambio de frases huecas, todo empieza a perder interés. Ojalá podamos preservar aquello que nos permite conocer más al otro, como tomar una cerveza o un café en un bar. A lo mejor lo que sucede es que me siento demasiado viejo como para polemizar contra redes sociales tan masivas como Facebook o Twitter. Si lo que buscamos es ver fotitos, hagamos una campaña para que vuelva el Fotolog!!!Aunque parece ser que ahora existe algo (no sé bien qué es), llamado Instagram. Punto final!

20 de agosto de 2011

Buscar explicaciones en el lugar equivocado

Es un error subestimar las preferencias del electorado luego de los comicios, como lo hizo el Presidente de la Sociedad Rural, al afirmar que los que votaron a Cristina sólo piensan en "comprarse un plasma y mirar a Tinelli". Es, además, una actitud miserable. Supongamos que sea cierto lo que el dirigente ruralista dice. Aún así, hay que aprender a aceptar los resultados. En mi caso, no estoy de acuerdo en muchas cosas con el Gobierno, pero si la mayoría de la gente le da un voto de confianza es muy poco lo que se puede hacer. Sería más positivo que la oposición indagara en los motivos de la derrota, antes que hacer un identikit de los votantes. Ahora resulta que mucha gente que votó a Alfonsín no lo hizo por De Narváez, y viceversa. Las alianzas, los acuerdos, no dieron el resultado esperado. Radicales y peronistas juntos no duran mucho tiempo. Pero está claro que si se forma una alianza, es porque las parte involucradas saben que no cuentan con peso propio suficiente para imponerse en una elección. Creo que se dieron cuenta demasiado tarde de que mucha gente corta boleta y aprovecha la ocasión para rechazar estos acuerdos. En toda democracia, es bueno que exista una fuerza opositora que rompa con la hegemonía del poder político de turno. Está claro que esto no sucede en la Argentina, al menos por ahora. Construir poder desde una posición débil fue la gran obsesión de Kirchner, y hoy vemos cómo el oficialismo ha obtenido un sorprendente caudal de votos, con la figura de Cristina como referente. Yo creo que, en lugar de suponer que la gente no sabe votar o que no tiene pensamiento crítico, debemos tener en cuenta que muchos votantes temen perder su situación socioeconómica actual, o que cambien "las reglas de juego". Y a pesar de no estar del todo conformes con las medidas de este Gobierno, prefieren que las cosas sigan como están, buscan lo previsible. Punto final.

17 de agosto de 2011

Recuperar los valores perdidos

A veces, es necesario tropezar no sólo una, sino infinitas veces con la misma piedra para corregir los errores y para mejorar. Vivimos en una ciudad chica, en la cual la gente se entretiene hablando mal de los demás o sembrando rumores sobre hechos inexistentes. Lo que se conoce comúnmente como chusmerío. No sé cómo será la situación en otros pueblos chicos, pero no creo que cambie demasiado. Quienes vivimos en Lobos desde siempre debemos aceptar que esto es así, que estamos expuestos a la calumnia, a la difamación, a la falsedad. Es más fácil hacer conjeturas y formarse prejuicios sobre una persona que tomarse el trabajo de conocerla. Por supuesto, esto no significa que no suceda en las grandes urbes. En Capital, si no estás atento, siempre va a haber alguien dispuesto a cagarte o a pasarte por arriba. Claro, es difícil mirarse el ombligo y hablar del lugar donde vive uno, porque hay muchos afectos involucrados, lugares en los que crecimos, personas que valoramos. Pero resultaría absurdo negar que nos vamos contagiando de los peores vicios de las grandes metrópolis en lugar de mantener una identidad propia, que implica gestos solidarios, sentirnos más libres de decir lo que pensamos, y por sobre todas las cosas, participar más. Ser participativos en comisiones, Juntas de Fomento, partidos políticos, círculos literarios, o lo que fuere. En mi caso, debo admitir que he perdido el espíritu de participación y que me cuesta mucho involucrarme con un grupo de desconocidos aunque los fines sean nobles. El hecho de que nos invada la desconfianza y el recelo, que seamos cada vez más suspicaces, es una señal de que no estamos del todo bien como ciudadanos, ¿no les parece?

15 de agosto de 2011

El día después de las elecciones


Transcurrieron las elecciones primarias, con un previsible (y amplio) triunfo del oficialismo. Hoy estaba escuchando el programa de Luis Majul por Radio La Red, y junto con el grupo de periodistas que lo acompaña, analizaban el resultado. Y coincidieron en que hay dos medidas que aportaron un considerable caudal de votos en favor de la Presidenta, tal es el caso de "Fútbol para Todos" y la Asignación Universal por Hijo. Podrá argumentarse que se trata de medidas populistas o demagógicas, pero indudablemente a quienes se vieron beneficiados por ellas no les importó demasiado que intenciones las motivaron. En el mismo programa se habló de que muchos beneficiarios de planes sociales volvieron a votar a este gobierno porque temen perderlos en caso de que la oposición asuma el poder. Más allá de lo que se pueda argumentar, las cifras son elocuentes y en un ejercicio de sensatez, la oposición deberá indagar en las causas de su magra cosecha electoral si no quiere seguir siendo relegada en cada comicio. Ricardo Alfonsín podrá ser un hombre honesto, con buenas intenciones, y que heredó muchos valores de su padre, pero no es carismático, se muestra demasiado moderado y no propone cambios de fondo. De Duhalde, lo que podemos decir es que todavía conserva su influencia en muchos distritos del Conurbano, y que ha logrado obtener un rédito de los ocho años que gobernó la provincia. Sin embargo, mucha gente lo sigue asociando al narcotráfico y a la corrupción, y las nuevas generaciones no han logrado vincularse con él como candidato. Esto es clave: el oficialismo cuenta con cuadros juveniles como "La Cámpora", en tanto que los partidos opositores presentan candidatos que no seducen a los jóvenes con su discurso y mucho menos con su imagen. Como hemos mencionado, estas elecciones servían para ver dónde estaba parado cada uno de los partidos, y el escenario que dejó este nuevo comicio no pudo ser peor para la oposición. Si todavía existen alguna posibilidad de que Cristina no gane el primera vuelta, es bastante remota y requiere un golpe de timón urgente. De lo contrario, seguiremos con este "modelo", y espero que si así sucede cada uno se haga cargo de lo que votó y no se lave las manos si ocurre una debacle económica, lo cual es muy probable en un país donde todos vivimos "al día" y nadie sabe qué sucederá mañana.

Disco recomendado del día:

Elvis Presley, "On Stage". Registro en vivo de una serie de conciertos realizados por el Rey del Rock 'N Roll en Las Vegas. La reedición de 2010 incluye abundantes bonus tracks y un trabajo de remasterización impecable. (2 CD's, Sony/Legacy, 40th Anniversary Edition)


12 de agosto de 2011

Viernes con lluvia en la ciudad

Por fin un poco de paz. Estamos en veda electoral y los spots publicitarios de los partidos políticos han cesado. Pero la tranquilidad no durará demasiado, ya que indefectiblemente deberemos volver a votar en octubre. De todas maneras, muchos partidos toman a estas elecciones primarias como un "test" para ir conociendo las preferencias del electorado. Las fuerzas políticas que obtengan menos de 400.000 votos para la candidatura a presidente no podrán presentarse en las elecciones generales. Parece que el slogan de moda es "yo creo en vos". Hay una necesidad de congraciarse con el votante y de demostrarle una confianza que parte de algo inexistente, dado que los políticos son quienes más alejados están de la realidad. Los avisos de propaganda política siempre buscan mostrarnos lo prósperos que supimos ser y lo mal que estamos. Y en el caso de la oficialismo, funciona a la inversa: nos muestran lo mal que estábamos y cómo la situación del país ha mejorado considerablemente con su gestión. Debo reconocer que me fastidia tener que ir a votar dos veces, y mi malestar iría en aumento si tuviera que hacerlo por una tercera vez en caso de un ballotage. Todos sabemos que en el orden local no habrá demasiadas sorpresas en cuanto a los resultados, y que la mayor incógnita puede estar en qué partido alcanzará el segundo lugar, dado que la ventaja entre el primero y el segundo es insalvable a estas alturas. En fin, ojalá que algún día aprendamos a votar, que no nos tengan que seguir explicando cómo cortar boletas, que todos los partidos tengan fiscales, y que se produzca algún cambio en el país, porque sin lugar a dudas lo necesitamos. Punto final.

9 de agosto de 2011

Escuchando a Amy Winehouse


Es habitual que las ventas de discos o libros se incrementen tras la muerte de algún músico o escritor famoso. Yo trato de evitar sucumbir al rescate tardío de la obra de un artista, pero en el caso de Amy Winehouse, con su vida autodestructiva y pródiga en excesos, algo me llevó a acercarme a sus escasos dos discos editados antes de su muerte. En su momento de mayor popularidad, nunca le presté demasiada atención, quizás porque el hit "Rehab" se me antojaba repetitivo y monótono. Tampoco le daba importancia a los escándalos cuando subía borracha a cantar o provocaba desmanes en la vía pública. Todo eso ya es historia, la mina ya no está en este mundo y lo que queda es la música. Seguramente aparecerá algún disco póstumo, con canciones no editadas, y el paso del tiempo hará que crezca el mito más haya de la verdadera dimensión de su obra. Es difícil saberlo, en realidad, sobre todo cuando no aparecen cantantes de soul o R & B que tengan un estilo y una actitud como la que tenía Winehouse en cada show y en cada canción. Podría decirse que Alicia Keys, otra de mis voces favoritas, tenía puntos en común con Amy, desde lo artístico, no en el plano personal.

Lo que sí puedo afirmar es que no ha surgido en los últimos años una banda que arrase con todo, que se convierta en un fenómeno mundial, o algo similar. La "Beatlemanía" no va a volver, en principio porque los Beatles ya no existen y porque muchos límites y tabúes ya fueron transgredidos, y no se puede avanzar mucho más. La transgresión puede ser funcional al éxito de una banda, pero llega un punto en que no alcanza. Yo puedo correr un límite, pero ese límite luego va a ser superado por otro. Los Arctic Monkeys prometían ser un gran grupo, pero no creo que puedan superarse más de lo que lo han hecho. Lo mismo sucedió en los '90 con Oasis, y toda esa comparación absurda con los Beatles, cuando estamos hablando de épocas distintas y de una diferencia notable en cuanto a lo compositivo. Sería bueno que podamos aprender a disfrutar de la música sin buscar "influencias" o "insipiraciones" en cada artista, sino simplemente tomando lo que escuchamos como una producción individual.

8 de agosto de 2011

La violencia como forma de ejercer el poder


Quizás sea el signo de una época, pero los kirchneristas suelen ser personas muy susceptibles y dispuestas a defender sus ideas enfáticamente, sin aceptar siquiera que en sus detractores puede haber argumentos sensatos o por lo menos discutibles. No necesariamente hay que ser "anti K" para encontrar grietas en el Gobierno, pero los kirchneristas están tan obnubilados que toman cualquier crítica como una afrenta personal. Eso es deplorable, porque estamos retrocediendo a décadas en las cuales la intolerancia llevaba a dos buenos amigos a enemistarse por tener un pensamiento político diferente. Ahora han creado una figura inexistente, que es la del "periodismo militante". No se puede militar en un partido político y hacer periodismo serio, no se puede confundir periodismo con propaganda. Este gobierno lo que ha logrado es enfrentar a la sociedad, arrogándose como propias determinadas cuestiones como los Derechos Humanos. Parece que no hubiera grises, no hay posturas moderadas. O estás de un lado, o estás del otro. Para ellos, en el medio no hay nada.

Estoy harto de que se trate de encasillar a las personas según su modo de pensar. Sobre todo en un país donde la izquierda y la derecha han tramado acuerdos a través de su dirigencia para quitarle todo valor a las ideas. El falso progresismo, alentado por un grupo considerable de intelectuales, es una muestra más del retroceso. En lugar de buscar una cohesión, un acuerdo sobre cuestiones básicas e ineludibles, se recurre a una visión épica de la historia reciente, como si este gobierno viviera librando una batalla permanente contra monopolios y oligarcas. "Clarín es el enemigo, Clarín miente, Magnetto es un HDP, son corporaciones mediáticas", etc. Todo lo llevan al límite del enfrentamiento. En todos los países del mundo existen medios de prensa críticos hacia el poder político de turno, inclusive lisa y llanamente opositores, y está perfecto que así sea. Cuando en los comienzos de la gestión de Kirchner uno notaba que Clarín era complaciente con el Gobierno, nadie hablaba de corporaciones o monopolios. El conflicto con el campo comenzó a dividir a la sociedad, algo que se podría haber evitado si no fuera porque el oficialismo decidió jugar a todo o nada por las retenciones móviles, y así podríamos recordar frases lamentables como la que hablaba de "piquetes de la abundancia". Es cierto que el campo se vio beneficiado por la coyuntura económica y la devaluación, pero suponer que todos los que viven del agro son voraces terratenientes es un error o una interpretación caprichosa que el kirchnerismo supo capitalizar muy bien. Es tiempo de que dejemos de hablar de derechas o izquierdas y empecemos a evaluar las acciones concretas de cada uno.

7 de agosto de 2011

La necesidad de estar "conectado"

Creo que todos debemos pensar que "hoy puede ser un gran día". Por supuesto que a menudo la realidad nos pega un cachetazo, pero no podemos dejarnos ganar por el desánimo. Los spots publicitarios de los candidatos, en esta previa a las elecciones primarias, son un síntoma de que no estamos bien, y que esto en algún momento va a terminar aún peor. Lo que sucede es que no hay mucho que podamos hacer. Todo el tiempo los delincuentes matan a personas indefensas para robarles un auto o un celular, y nadie va preso. Se reprime una protesta con armas de fuego, hay muertos y nadie se encarga de investigar qué fue lo que pasó. Se descubre que un juez de la Corte alquila departamentos de su propiedad en los cuales funcionan prostíbulos, y el aludido se victimiza diciendo que es una campaña en su contra. Me parece que hay demasiada impunidad y pocas repuestas.

Cada uno de nosotros se refugia en sus amigos, en su familia, buscando afecto ante una sociedad que cada vez es más hostil. Y ahora parece que si no tenés Facebook o Twitter "no existís", cuando antes íbamos a visitar a nuestros amigos personalmente, nada de esas boludeces de subir fotos de la escuela para recordar viejos tiempos buscando generar algo en nuestros ex compañeros. Pensemos en cómo era la vida antes, y sin dejarnos llevar por la nostalgia, tratemos de recrear y de rescatar aquellas cosas que nos hacían felices. Yo creo que nunca es tarde para recuperar aquello que nos hace sentirnos bien. Vivir conectado a Internet o preso de un sistema que le quita emoción a lo cotidiano es una forma malsana de retroceder, de evitar la socialización, de aislarnos. No estoy en contra de las redes sociales, de hecho yo las uso, pero no creo que la vida de una persona pase por ahí. ¿Llegará un momento en que nos demos cuenta?

4 de agosto de 2011

Opiniones encontradas...


Jueves por la tarde en la ciudad. Hola amigos, como están transitando estos primeros días del mes? Me propuse actualizar el blog, luego de algunos días en los cuales me mantuve ocupado y no tuve tiempo. A veces tampoco surge inspiración, hay que reconocerlo. Pero acá estamos, nuevamente en contacto. Estoy aprovechando el tiempo libre para escuchar música, y rescatar del olvido grandes discos a los que nunca había dado su real dimensión. Para incursionar en una banda de la cual no conocemos lo suficiente siempre lo mejor es elegir un compilado de "grandes éxitos", y en caso de que nos resulte de nuestro agrado, podemos indagar en la discografía con mayor detenimiento. Por ejemplo, yo tengo un compilado de James Taylor que me gusta mucho, pero no me imagino escuchando todos sus discos. La música folk norteamericana me aburre bastante, y si bien entiendo bastante las letras de las canciones, hay artistas como Bob Dylan que no puedo poner en un pedestal como sí se lo ha colocado en EE. UU. Nunca me gustó hablar de "artistas de culto", o "películas de culto". Creo que el cine y la música han sido concebidos para disfrutar y no para fanatizarse, porque todo fanatismo suele terminar de la peor forma.

Hoy es el cumpleaños número 50 de Barack Obama, y con este tema del riesgo de default que afronta EE. UU. no sé si la estará pasando muy bien. Acabo de ver por televisión una biografía suya y realmente su historia es muy inspiradora. Creo que si bien el partido demócrata es más moderado que el republicano, ambos están muy lejos de asumir políticas de índole socialista o progresista. Tanto demócratas como republicanos han invadido países que ellos consideran una amenaza para su seguridad, y han aumentado la presión sobre los inmigrantes. Nuestro sistema de salud, con sus falencias, es mucho mejor que el de EE. UU., dado que en Argentina todos tienen acceso a los hospitales y a la atención médica, aunque muchas veces esta sea deficiente. Desde luego, en nuestro país hay mucha gente que no cuenta con obra social, y por eso se ha concebido a los hospitales desde otro enfoque, en el cual se solventa con los impuestos el pago de profesionales y medicamentos para el sistema público. Cualquier extranjero, ya sea turista o residente ilegal, que se encuentre en EE. UU. y requiera atención médica, debe abonar el costo de la consulta y de la medicación. Acá no es así, pero el problema es que todo deriva en un abuso y en el hecho de que personas que pueden pagar utilicen hospitales públicos que deberían estar destinados a la personas que no cuentan con recursos. Sin duda, en Argentina debemos reestructurar el sistema de salud, y que los pacientes no sean tratados como hámsters o sujetos de experimento por algunos médicos novatos y sin experiencia que hacen sus primeras armas en los hospitales.

1 de agosto de 2011

Fría noche de agosto...

Primer post de agosto. Un mes como cualquier otro, pero que nos permite ilusionarnos, tener expectativas, sueños, empezar a creer en uno mismo. Mucha gente se fija metas o plazos para determinadas cosas; yo trato de evitarlo para no sentirme frustrado si no lo logro. Salir a caminar por el centro en una fría noche de invierno, con ganas de darle para adelante, no es algo que me suceda a menudo, quizás por eso es bueno sentirse feliz cuando sucede.

Es motivador conocer las historias de vida de las personas que se convirtieron en líderes. No para comparar sus acciones con las nuestras, porque probablemente nunca llegaremos a imitarlos. Pero sí para que nos sirva de incentivo. Por ejemplo, estoy leyendo un libro sobre el líder sudafricano Nelson Mandela. Me concentro en las anécdotas, en las boludeces que nos muestran cómo es y qué piensa. No importa que no conozca mucho de la situación política en Sudáfrica. Ya hace tiempo que dejé de preocuparme por lo que no sé, y trato de fortalecer los conocimientos que ya tengo. Por supuesto, siempre está bueno aprender algo nuevo, pero el tiempo y la vida te van llevando a eso que querés hacer. Es decir, no hay que esperar que las cosas vengan solas, pero tampoco perseguir todo el tiempo un ideal.

Otra de las cosas que me provocan dan satisfacción es escuchar viejos discos, recordar cómo era yo cuando los compré, y así encontrarle un sentido diferente más allá de lo estrictamente musical. Cómo era yo cuando compré ese disco de Lenny Kravitz que tan pocas veces escuché? Y en qué pensaba cuando me compré un compilado de Johnny Cash? Lo que me sucede con los discos puede trasladarse a otros objetos que les despierten sensaciones similares, como libros, revistas, o lo que se les ocurra. Pruébenlo, verán que funciona. Punto final.

Discos recomendados para pasar el invierno:

Lenny Kravitz, "Baptism" (EMI, 2004).
Johnny Cash, "The Essential Johnny Cash" (Sony Music, 2002).
Simon & Garfunkel, "The best of" (Sony/Legacy, 1999).

Análisis final: Panorama político

Estimados: el análisis final (para no ser tedioso), que hago de las PASO, es que un sector de la sociedad, amplio por cierto, decidió contin...