12 de enero de 2019

Yo conozco este lugar

Sábado por la noche en la ciudad. A veces pienso que no podría vivir en otro lugar que no fuera Lobos. No lo digo por mera demagogia, sino porque realmente lo siento así. Nací acá y tuve una infancia y adolescencia felices. Me costó mucho llegar a donde estoy y todavía me falta mucho para mejorar, pero elegí esta ciudad para trabajar y hacer casi toda mi carrera profesional. Me gusta recorrer las calles olvidadas, hablar con los vecinos que de vez en cuando te invitan un mate o un vaso de agua fresca, salir a "la hora de la siesta" cuando la tranquilidad pueblerina todo lo invade y podés caminar tranquilo. 

Sé quién es el egocéntrico, el adulador, el mentiroso, el chanta. Pero también sé quién es la persona honesta, generosa, solidaria. Nunca voy a olvidar a aquellos que tuvieron gestos nobles conmigo. Fueron mis padres quienes me enseñaron a ser agradecido, pero aunque no lo hubieran hecho, es un sentimiento que nace de reconocer lo que el otro hizo por vos. Como algunos saben, entre 2000 y 2007 ejercí la docencia, como provisional y suplente. Eso me sirvió para conocer toda clase de gente, algunos directivos que me empujaban al abismo y otros que me alentaban a progresar. Mirando hacia atrás, lidiar con los alumnos no es fácil, lo hice lo mejor que pude, y creo que no lo volvería a hacer. Paralelamente empecé con el periodismo, me recibí en 1999 y volví a Lobos en una época complicada, por lo tanto al igual que muchos de ustedes me las tuve que rebuscar para ganarme el mango. En principio era para comprar las cosas que a mí me gustaban, pero ahora, la plata va a parar a comprar alimentos, artículos de higiene, lo básico para contribuir a la economía familiar. 

No me imagino viviendo nuevamente en Buenos Aires, me parece un loquero in crescendo muy diferente a 20 años atrás cuando yo habitaba un depto allí. De vez en cuando voy para algún evento específico, pero no es algo que esté esperando con ansias. Pese a todo algunos barrios porteños conservan su encanto.
 Lo mismo con viajar al Exterior. Ya está, ya lo hice, estuve casi tres meses afuera en 2002, porque una chica que salía conmigo me regaló el pasaje y yo tenía unos dólares ahorrados que se salvaron del corralito. Se dio así. Hoy sólo lo haría si la vida (y el bolsillo) me dan otra oportunidad para conocer algún rincón del mundo. Me gustaría visitar países "raros": Hungría, Rumania, Polonia, Islandia...en fin, soñar no cuesta nada, además de ayudar al buen dormir. Punto final. 

7 de enero de 2019

A no bajar los brazos!!!

A esta altura de mi vida no me voy a dejar ganar por el desánimo. Por supuesto, no todos los días son iguales y me parece que a veces somos como una "esponja", absorbemos toda la mierda de la sociedad. Pero tengo una familia, tengo amigos, gente en la cual puedo confiar plenamente, y todo ello vale más que cualquier momento de zozobra. Hace rato que, sin darnos cuenta, nos estamos enfermando por no saber "bajar un cambio", nos ser consciente de que si te dejás llevar por la marea, te arrastra el mar. Hay muchas cosas que me disgustan y con las cuales debo convivir, porque la gente se ha vuelto irrespetuosa y maleducada, y ante ello uno debe mantener la calma, y no seguir con la escalada de violencia. Como suele decirse, a menudo el árbol te impide ver el bosque. Sin embargo, puedo afirmar que tengo muchos motivos para sentirme satisfecho, tranquilo, en paz conmigo mismo. Y las relaciones interpersonales surgen mate de por medio, con un café, compartiendo una cerveza. La clave es forjar una suerte de "coraza" para que estés blindado y sólo tengan lugar en tu vida las personas que te quieren de verdad. Abrir tus sentimientos a gente que los pueda comprender y que tenga la capacidad de escuchar, la cual se ha perdido últimamente. 

Desde que comencé a tener que ganarme mi propia plata supe que la vida no es fácil, pero vale la pena luchar y pelearla, aprender que no vas a tener todo servido, que hay que caminar la calle todos los días con el mejor semblante posible para hacerle frente a todo lo bueno y lo malo que te pueda suceder en cada jornada. La mayoría de la gente no tiene la culpa de tus problemas, de manera que no está bien hacer catarsis con ellos. Para eso existe la psicología y la terapia, en caso de ser necesario.

Y es así como salís del ocio, de la pereza y la haraganería, porque te obligás a buscar nuevas oportunidades. Nuevas formar de pensar la realidad, de captar el pulso de la sociedad, y de hacerte más fuerte ante la adversidad. A no bajar los brazos, que el año recién empieza!!! Punto final.

6 de enero de 2019

Un "autoregalo"

Domingo por la noche, Día de Reyes. Después de bastante esfuerzo y de ahorrar algo de plata, pude comprarme una bici (usada) mountain bike, con cambios, que seguramente me será útil para llegar más rápido a mis lugares de trabajo y para pasear en mis ratos de ocio. Quizás parezca un chiste (o una tontería) que una persona de 39 años cuente con satisfacción que se compró una bicicleta, pero debo decir que tuve una que, quizás por dejadez,  se destruyó casi totalmente por estar a la intemperie y ponerla en condiciones me salía más que conseguir otra nueva. Mi meta original era adquirir una moto, pero lo pensé bien y no quiero tener más gastos fijos, como seguro, patente, casco, y registro. Y hoy, me sentí libre andando en dos ruedas, transitando las calles desiertas de este Lobos a la hora de la siesta, desafiando el calor y la humedad, recorriendo la Av. Yrigoyen casi en toda su extensión. Podría decirse que me hice un "autoregalo". Como podrán comprobar, me conformo con poco, lo cual no significa que no tenga ambiciones o aspiraciones más elevadas. Pero hacía casi 15 años que no me subía a una bici, por lo que mencioné antes. Con el rodado que yo tenía, circular sin frenos y con las gomas desinfladas y podridas por la humedad no era la mejor opción. 

La bici te hace pensar, porque vos sos "el motor", es pura tracción a sangre, no es como la moto que funciona a nafta. Vos vas a tu ritmo, y si estás cansado esperás un rato y seguís pedaleando. Cuando volvés a tu casa, te tomás una botella de agua bien fría y te das una ducha ídem, y el día parece distinto. Recuerdo que antes salía de mi casa (años 2003/2004), cerca del Parque, y me iba hasta Empalme, es decir que hacía casi todo el trayecto que actualmente hago en el colectivo. Pero hay que tener en cuenta que el parque automotor se incrementó considerablemente, por lo cual hoy resulta más peligroso, sobre todo en horas pico. En fin, ahora sólo resta acondicionar la "nueva" bici que tiene unos pequeños detalles que reparar, y comenzar a pedalear hacia cualquier lugar donde se lo requiera. Punto final.

3 de enero de 2019

Dar vuelta de página para torcer la historia de una vez por todas


En un contexto de crisis, la cual no sabemos cómo ni cuándo terminará, no queda otra alternativa que recortar gastos de la economía doméstica. Esto implica resignar un margen de ganancias para evitar que los clientes desistan de seguir con vos, etcétera. Y de produce un efecto en cadena con respecto a la reducción de gastos superfluos, ya que lo mismo hacen los comercios o anunciantes al decidir no continuar con una publicidad. Todo ello, conduce a lo que mencionaba al principio, a renegociar, y tratar de llegar a un acuerdo. Afortunadamente, muchos continúan confiando en mi producto periodístico. 

2019 arrastra la mala onda de todos los años anteriores, me refiero a que no podemos aún determinar si el actual será un buen año para nuestros bolsillos. Lo que persiste es la frustración de tener que dejar de lado determinadas cosas que uno tenía incorporadas, porque la plata no alcanza. Dejar de usar el aire acondicionado. Postergar las vacaciones por tiempo indeterminado. Redoblar los esfuerzos para seguir, que es como querer remolcar un camión con acoplado. Todo esto que estoy exponiendo parece una queja, pero no lo es. Es el prisma con el cual veo la realidad. Sí tengo bronca por ver cómo seguimos errando el rumbo, y por supuesto pienso que si se reactiva el consumo será lo mejor para todos, no me estoy mirando el ombligo solamente porque me afecte a mí.

Quizás lo bueno de esta situación ingrata, es que te obliga a rebuscártelas, a implementar nuevas estrategias, o a pensar en un trabajo alternativo. Si logro conseguir un empleo de media jornada, podré compensar la plata que dejé de cobrar por otro lado. No estoy despotricando contra Macri porque sería lo más fácil de hacer, sino más bien pensando que esta gente que detenta el poder no sabe qué rumbo tomar, y nos está conduciendo a la miseria y a la pobreza. Pero como son tan ineptos, no se dan cuenta de que el malestar social es creciente y prevén nuevos aumentos en las tarifas para este año. No es casual que Vidal trate de adelantar las elecciones en la Provincia. 

Como si todo esto fuera poco, pagamos una suma considerable en impuestos que nadie sabe adónde van, es un agujero negro. Guita que le entregamos al Estado para que éste continúe con el despilfarro. Si el hecho de pagar mejorara nuestra calidad de vida, probablemente todos lo haríamos bien predispuestos, pero pasan los años y seguimos con hospitales sin personal suficiente, escuelas que se caen a pedazos, falta de controles en la obra pública, la coima como una práctica aceptada entre empresarios y funcionarios. Todos ellos se enriquecen a costillas de los giles como nosotros que pagamos monotributo, obra social, jubilación, IVA, y podría seguir enumerando. Insisto, la mejor manera de evitar la evasión, es ver plasmado en beneficio de la sociedad la plata que se lleva el Fisco. No es cuestión de "hacer caja" con los ciudadanos, aunque creo que este planteo es demasiado utópico. Sólo me queda seguir trabajando, que es la única forma digna que concibo para vivir, y procurar hacerlo cada vez mejor, antes de que la vejez me empiece a limitar. Punto final. 

2 de enero de 2019

Primera nota de 2019

Miércoles 2, primer texto del nuevo año. Ayer tuve el impulso de escribir algo, pero luego me surgieron algunos compromisos y no lo pude concretar. Debo decir que recibí a 2019 con tranquilidad, compartiendo una cena con mi familia, sin demasiada euforia, porque como dice el poeta, "se hace camino al andar". Hoy se terminó la joda y la rueda sigue girando. Como siempre sostengo, tu vida no va a cambiar drásticamente por la transición del 31/12 al 1º/1. Aún así, es inevitable proponerse nuevos objetivos. Prefiero no mencionar muchos de ellos porque si no logro cumplirlos me voy a sentir frustrado, pero no tienen que ver con cuestiones de trabajo, sino con tratar de -a poco- ir cambiando la forma de pensar ante cosas que nos irritan, nos cargan de ansiedad, nos angustian. Por lo general, en el comienzo del año te ponés las pilas en aquello que te propusiste conseguir, pero lo que hace falta es el temple necesario para sostener esas metas. 

Ayer y hoy la pasé realmente mal por el calor agobiante y la humedad pegajosa que cuando salías a la calle te recibía como un sauna a cielo abierto. Anoche llegué a casa con la ropa empapada en sudor, me tomé casi un litro de agua de un saque, me di una ducha fría, encendí el ventilador...sin embargo, cuando me dispuse a dormir, los mosquitos parecían aviones de combate y la habitación tenía un tufo insoportable. Abrir la ventana traería consigo más mosquitos, por lo tanto no sabía bien qué hacer. Todos los productos que se suelen emplear en estos casos, a saber: vaporizadores, tabletas, espirales, aerosoles, no suelen dar resultados ante estos insectos ávidos de sangre. Fue así como hasta las 3 de la madrugada estuve sin poder conciliar el sueño, dando vueltas en la cama, mientras pensaba que mi celular anuncia "tormentas fuertes" desde hace 4 días por lo menos y nada de eso ocurrió, apenas algún chaparrón aislado. Pese a todo, no me levanté excesivamente tarde, no tenía sentido perder toda la mañana por una noche cuasi-desvelado. Me desperté medio zombie, pero seguí la rutina diaria en estos días de sequía informativa y siempre buscando algo interesante para publicar en mi diario digital. Espero que los próximos días sean más agradables para salir a la calle y no haya que gastar suelas con 40 cuadras diarias y una pesadez atmosférica que nos hace permanecer en nuestras casas todo el tiempo que podamos, a salvo de las altas temperaturas. Punto final.

29 de diciembre de 2018

Los ciclos de la vida moderna nos enferman

Cada vez que se acerca un nuevo ciclo, nos genera renovadas expectativas, que muchas veces no están basadas en posibilidades reales sino en nuestros deseos y aspiraciones. Sea como fuere, es inevitable que eso no suceda. Si transitamos por momentos duros este año, sobre todo en el plano personal, es obvio que pondremos todas nuestras fichas en lo que vendrá. No obstante, si hurgamos en todo este capítulo próximo a concluir, seguramente encontraremos cosas buenas, como si buscáramos perlas en el mar. Hay que armarse de paciencia y generar anticuerpos porque nada nos llegará servido, ni ahora ni en los años que nos restan por vivir. La sabiduría de envejecer nos hace evita ser víctima fácil de chantas, estafadores y charlatanes (que abundan por doquier). Yo no espero nada de los políticos, en rigor de verdad ni quiero pensar qué escenario económico encontraremos en 2019. Si lo supiera, ya habría invertido mis magros fondos en algo rentable. En mis ratos de ocio, escribo porque me da placer, me obliga a concentrarme en algo que me satisface y me saca de la fiaca y la pereza. Más aún en las largas tardes de verano con el sol a pleno. 

La clave está en la percepción que nosotros tenemos del tiempo, y como reza la frase popular, evitar que sea nuestro "tirano". No todos trabajamos o emprendemos un proyecto al mismo ritmo, tampoco sería saludable que así fuese. Hay quien prefiere desensillar hasta que aclare, y está el otro que se arriesga a todo, "se tira a la pileta". Sin embargo, actuar en base a impulsos nunca es bueno, y si la ansiedad nos carcome, puede ser que nos pase. Casi todos hemos tomado decisiones apresuradas, pero la prisa en hacerlo la dictaminamos nosotros mismos. Eso es lo más irónico del caso. Tenemos el control sobre nuestros actos...hasta cierto punto. 

Y mientras tanto, hay gente que tiene la mente suficientemente despejada y clara como para darse cuenta que, ante todo, debemos aprender a vivir. Punto final. 

2018: compartimos un viaje juntos

Sábado lluvioso. Luego de varios días que por distintos motivos no pude escribir nada nuevo, retomo el contacto con ustedes. Toda esta semana de calor agobiante me impidió descansar y dormir las horas necesarias, además de que no quería salir a la calle a horas tempranas cuando el termómetro empezaba a apretar. Excepto, claro está, que tuviera que hacerlo por trabajo. Estamos entrando en la meseta, en el lento declive de 2018, un año que no será seguramente el mejor recordado. Para ser honesto, dejando de lado los logros personales de cada uno, no veo que este año haya traído consigo una mejor calidad de vida para la sociedad. Y no siempre es útil hacer una reseña de todo lo que sucedió en estos 12 meses, porque la memoria suele traicionarnos y hace foco en determinados episodios en detrimento de otros. Pienso que es más saludable tener la capacidad de adaptarnos a esta realidad, profundamente injusta y por ende desigual. Podemos respirar con cierta tranquilidad si pensamos que no se han producido disturbios o saqueos, no obstante ello se debe en buena medida a que el Gobierno otorgó los famosos "bonos de fin de año" y aumentos por única vez en las asignaciones, para apagar un poco el desencanto popular. Como suele suceder, hay un grupo de privilegiados que se han visto beneficiados con la bicicleta financiera, basándonse en la especulación con el dólar, los plazos fijos, las Lebacs, y todo ese manojo de "inversiones" para hacer plata aprovechando los desaciertos del gobierno. 

Como mencionaba en otro post, cuando miro el camino recorrido, veo que hay cosas que invariablemente se repiten. Es probable que me arrepienta de muchas decisiones, pero en su momento consideré que eran las correctas. Y tener que decidir bajo presión nunca es grato, ni fácil, ni gratis. Pagás el costo de lo que elegiste, tenías dos o tres opciones y elegiste una, a veces la jugada sale bien, y a veces te toca perder. No hay cartas marcadas.

 Quizás nos cuesta un poco salir de nuestros usos y costumbres, como así también el hecho de tener que resignar muchas cosas porque no nos da el presupuesto para hacerlo. Cuando vos estás en una posición que te permite gastar en salir un fin de semana a algún lugar, es normal que tener que dejar de hacerlo por falta de plata te va a hinchar las pelotas. O ser más selectivo con las compras del supermercado, ya no se puede tirar cualquier cosa al changuito, porque llegás a la caja y te podés llevar una desagradable sorpresa. Todo esto indica que estamos atravesando una recesión: al no haber guita en la calle, no hay consumo. 

Por supuesto que esta situación no es nueva, la hemos atravesado varias veces en los últimos 15 años, pero lo que yo sostengo es que los subsidios al transporte y a los servicios públicos se deben mantener, para aliviar el bolsillo del común de la gente, que no soporta más el hecho de trabajar para pagar facturas. Sobran ejemplos de países desarrollados que subsidian las tarifas, por lo tanto está lejos de ser una medida populista o demagógica. Punto final.

Yo conozco este lugar

Sábado por la noche en la ciudad. A veces pienso que no podría vivir en otro lugar que no fuera Lobos. No lo digo por mera demagogia, sino p...