30 de julio de 2005

"LA PORTEÑA" EN PUNTA DEL ESTE


Sabido es que la década del '80 dio para todo, por razones que exceden largamente el espacio de este comentario. Hasta hace un par de días ignoraba por completo que "La Porteña", el reducto bailable por excelencia de Lobos, tuvo alguna vez una suerte de "sucursal" cruzando el charco, en Punta del Este, cuando todavía el citado balneario oriental no se había convertido en destino turístico de los "nuevos ricos" que emergieron del 1 a 1, famosos con 15 minutos de fama o funcionarios políticos de distinto pelaje (cosa que ocurrió una década más tarde). Pero mi sorpresa por aquel legendario desembarco de La Porteña en "Punta" se elevó a la máxima potencia cuando, conversando con Ramiro Leiva, luego me enteré de que el Buquebús lobense también había anclado en nuestras playas, con suerte dispar, más precisamente en Santa Clara del Mar (¡Gracias, Ramiro, por el dato!).
En rigor, este texto es totalmente innecesario y se torna un mero complemento, dado que la foto habla por sí misma. Es el testimonio de una época y el reflejo de una cultura y un estilo de vida que ha quedado atrapado en alguna bucólica postal de los veranos esteños.
Haber encontrado ese long play antológico y ese folleto -prolijamente guardado bajo el celofán del disco- que anuncia la apertura de "La Porteña" en el vecino país ha sido una de los hechos más singulares que me ha sucedido en mucho tiempo.

(Agradecemos la gentileza de Silvana Canepare por permitirnos tomar la foto de esta "joyita")

27 de julio de 2005

"LA CONVENCION" (CUENTO DE LUIS ZACCARA)


(N. de la R.= Rara vez suelo hacer un comentario o emitir un juicio de valor sobre el material que recibo a título de colaboración, pero haré una excepción a mis propias reglas. He aquí un excelente texto escrito por el señor Luis Záccara. Sinceramente recomiendo su lectura a todo aquel que visite esta página)

LA CONVENCIÓN

No éramos pocos los que acostumbrábamos a pasear por las noches en un hermoso parque, al final de la planta urbana.. Pero quizá pocos pudimos darnos cuenta de que algo muy extraño estaba ocurriendo.
Era el comienzo del otoño, por lo que todavía se podía soportar el fresco de la noche, por razones de trabajo acostumbraba a caminar como a las veintidós horas, donde la oscuridad daba un poco mas de misterio a la cosa. Siempre me ha sofocado la cotidaneidad, por lo que he tratado, en lo posible, de condimentar lo que podía hacer con algún ingrediente de misterio o informalidad, y ese día precisamente, logre con creces algo distinto.
Venia notando de hace un tiempo, algo, que si bien no lo podía comprobar, lo percibía, una sensación, como que en un determinado momento algo ocurría o bien no ocurría. El paseo consistía en dar una vuelta al parque por el perímetro del mismo, pasaba por zonas mas iluminadas, otras menos y algunas muy oscuras, mezclado con los arboles, ciertos matorrales y arbustos, me daba la sensación de infinidad de formas y figuras que me acompañaban durante el trayecto. Una zona en particular, un playon en medio del parque, esa parte, iluminada por una enorme, pero único farol. Todo se repetía diariamente: El paseo, la hora, la oscuridad, la luz, el frío, y esa sensación de que algo raro, distinto, casi imperceptible ocurría.
Una noche decidí poner total atención a cada instante, cada paso, para detectar cualquier cosa que me llevara, al menos, a suponer algo. Y lo vi, o mejor dicho deje de ver. Como dije antes, trate de ver cada detalle, lo primero en sentir fue que en un determinado momento algo faltaba del escenario de un instante, luego note como que algo se alejaba de mí, como que algo que debería estar no estaba, o algo que debería ser no era, todo era intriga, después de todo, era lo que andaba buscando, pero no podía determinar definitivamente que.
Esa noche decidí dar varias vueltas para así, cualquier detalle al repetirse, aumentaría su densidad y terminaría por darse a conocer. Pude ver, que cada vez que pasaba por ese playon iluminado por ese foco, mi sombra desaparecía y se alejaba, como cobrando vida propia, al centro del mismo. Después de comprobar que realmente era así, comencé a seguirla y con el mayor de los asombros la vi reunida con infinidad de sombras de, creo, otros caminantes.
Todo se desarrollaba en un espacio bidimensional, por lo que su lugar era un solo plano, el suelo, razón por la cual nunca se veían, silenciosamente me fui acercando, arrastrándome, y comencé a escuchar lo que hablaban entre sí. Era una especie de convención, como si fueran el verdadero ser de la gente, como determinando lo que deberían hacer luego de volver a cada cuerpo, que si debían aceptar tal o cual cosa, si debían seguir soportando la convivencia con su propio cuerpo, que si sus vidas se resumirían a arrastrarse por el suelo, dependiendo de algún farol que las ayudase a cobrar vida, que deberían reunirse mas seguido y en lugares no tan escondidos, como si quisieran finalmente revelarse y cambiar el orden de las cosas, note una seguridad en sus reflexiones y profundidad en sus pensamientos tal, que llegue a dudar si realmente era yo, o era en realidad la sombra de mi persona.
A partir de ese día tuve que aceptar que si me aburría la cotidianeidad de la vida, también debería soportar el agobio de las infinitas facetas de la realidad, y debía aprender a convivir con ellas, pues solo yo lo había buscado, solo yo decidí cambiar el ángulo de visión de la realidad y todas esas cosas se me irían presentado, era como ir descubriendo distintos estadios existenciales, que de alguna manera ocupaban la lista de cosas que pueden ser.

UN LOBENSE EN PUERTO MADRYN-REFLEXIONES SOBRE LA CAJA BOBA Y SUS EFECTOS CORROSIVOS EN LA PSIQUE (Humor)

(Por Pablo Martín- desde Puerto Madryn, Chubut)


A DAY IN THE LIFE
Hoy el día está gris acá donde vivo, de modo que acuciado por el fin de un camino (estoy próximo a recibirme de licenciado en Biología) decidí enfrentarme a la caja boba con ánimo de distensión.....Aunque solo ejercité mi dedo índice mareándome con cada nueva imagen. Ahora que me detuve a escribir estas letras, lo tengo al lado hablando de algo que te da el “60 % menos caída” y que con un pelo abundante “no hay quien te pare” (?) ¿Si lo hubiera sabido Napoleón no?Las 14:30 hrs.... divago por los 59 canales que alcanza a ver mi viejo televisor, del glorioso año ´86 (aviso: No estoy en Lobos). Lo avejentado de mi descolorido televisor no desentona con lo monótono que nos depara el ejercicio del zapping en esta hora aciaga....Nada de nada, tal vez ver el mismo capítulo de Seinfeld o seguir paseando por la infinidad de propagandas de “Sprayette” (or something like that!!), bucear un poco en las desgracias ajenas con los muchachos de “América” o ver algo de “realidad” con los noticiosos de los otros canales.Bueno.... Cansado de que los sonidos traspasen mi cerebro; me voy a hacer unos mates para esperar con ansias el comienzo de “Crónicas (?) picantes”....
En fin...Selú le bar... o como decía el gran Tato Bores: "Good show!"

SOBRE EL TEMA DE LAS EFEMERIDES: UN LECTOR NOS DA SU OPINION

 El título de este post no guarda relación alguna con el contenido del mismo. El post original fue borrado, y reemplazado por éste, pero siguiendo la misma línea de razonamiento. 
No tiene mucho sentido recordar que "en un día como hoy", hace determinada cantidad de años, sucedió algo que se presume importante. Por lo general, una fecha determina el principio de un acontecimiento histórico, el cual no concluye en un día. El "Mayo Francés" no duró un día, Woodstock no duró un día, y la lista podría seguir. Y en cuanto a los aniversarios de fallecimientos de artistas o celebridades, no reviste mayor relevancia. Si esa persona célebre o famosa fue alguien a quien supimos admirar, nos embarga cierta nostalgia, y la conciencia del paso del tiempo, pero no mucho más. La radios de Lobos adolecen de muchas dificultades para tener una programación coherente, y repiten hasta el hartazgo canciones de las décadas del ´80 y ´90. Esto último no está mal en sí mismo, pero no se puede retroceder 30 años. Hay artistas jóvenes que merecen difusión, incluso en nuestro propio Lobos, y son pocas las radios que les dedican un espacio para que puedan hacerse conocer. Preferiría que alguien redoblara la apuesta con una movida cultural, antes que desperdiciar tiempo con la boludez de las efemérides. 

26 de julio de 2005

DIALOGOS PARA EL DESCONCIERTO


Diálogo que se repite en innumerables oportunidades, con pequeñas variantes, en la vasta geografía lobense.
Persona X: ¡Felicitaciones por la página!
Yo (gratamente sorprendido, halagado, y demás adjetivos propios de la ocasión): Gracias... pudiste visitarla [a la página] ?
Persona X: No... ehhmmm... (pausa) bueno, la estuve mirando un poquito, le eché un vistazo a la pasada, pero me gusta mucho.
Yo: Sí, sí, claro... pero (insisto, ante la imprecisión que ha expresado el sujeto en el inciso anterior), de lo poco que pudiste ver, ¿que artículo te gustó más?
Persona X: Ehhhmmm... ése, el primero (?).
Yo (totalmente frustrado): Ah...


Versión II
Persona X: ¡Felicitaciones por la página!
Yo: Gracias.... Contame, ¿pudiste visitarla? ¿Qué te pareció?
Persona X: Bueno, en realidad, no... porque:
Y aquí, emulando al más eficiente "multiple choice", a mi interlocutor se le presentan varias posibilidades:
- No tengo Internet en mi casa.(Desconoce la existencia de los cybercafés, y sus módicas tarifas que oscilan entre $ 1 y $ 1,50 en promedio, la hora).
- No he tenido tiempo (nótese que nunca dicen "no tengo tiempo", prefieren el más elegante "no he tenido tiempo").
- No tengo ganas (¡La sinceridad, al fin! Ante esta respuesta, no tengo objeción alguna).
- Me acabo de enterar recién (!!!)

En fin... lo único que puedo agregar a los expuesto precedentemente es que siempre resulta un hecho gratificante recibir las felicitaciones de rigor, pero si en algún momento los susodichos se atreven a visitar esta modesta página -aunque más no sea por mera curiosidad- , me sentiría mucho mejor. Es una pérdida de tiempo, se me ocurre pensar, ver crecer mi ego con gente que no está a la altura de la situación.

23 de julio de 2005

DEL DÍA DEL AMIGO Y TRAVESÍAS LUNARES


Transcurrido un tiempo prudencial del nunca bien ponderado "Día del amigo", es momento oportuno para esbozar algunas consideraciones sobre el particular.
En distintos foros (radio, TV, mails en cadena, diarios, etc.) se ensalza y se aplaude la idea del doctor Enrique Febbraro, odontólogo de profesión, de haber promovido la institución del 20 de julio como "Día del amigo", sin reparar en las razones que motivaron tal iniciativa.

Desde luego, siempre es bienvenida toda ocasión que propicie el encuentro entre personas que cultivan una amistad, y a menudo el 20 de julio es una excusa para tal fin, lo cual no deja de ser un hecho plausible.
Ahora bien, en los considerandos de su moción, el doctor Enrique Febbraro expuso la importancia que había significado para la ciencia y la investigación la llegada del hombre a la Luna (20/7/1969). El interrogante que surge, casi por inercia, es: ¿qué tiene que ver esto con la amistad?
Cito a continuación un fragmento del texto publicado en el sitio
www.prensarotaria.com.ar , en el cual se reproduce una entrevista realizada al citado profesional:
El 20 de julio de 1969, mientras miraba por tevé la llegada del hombre a la Luna, se prometió a sí mismo que ese sería para siempre el Día del Amigo.
Antes de que el Apolo 11 regresara a la Tierra, desde su consultorio de Lomas de Zamora, donde vivía entonces, envió mil cartas a cien países y, a vuelta de correo con 700 respuestas, había quedado fundado el Día del Amigo.
Cuando Neil Armstrong pisó la Luna y dio “un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad”, consideró que había madurado su idea de dedicarle un día al amigo.
Dice Febbraro: “Escuché que el alunizaje del módulo era un gesto de amistad, desde la humanidad hacía el universo. ¡Ya está, es el día elegido!, dije. Hoy se celebra en unos cien países y esta en la agenda del corazón de los argentinos”.
Más allá de las razones por las cuales Febbraro escogió esta fecha para honrar la amistad, uno no puede evitar -aún con la mejor buena voluntad- pensar en el contexto político de la época, que estaba lejos de ser, precisamente, "amistoso".
En efecto, desde mediados de la década de 1950 comenzó a surgir entre la dos potencias mundiales de aquel entonces (los Estados Unidos y la Unión Soviética) una compulsa por lanzar objetos al aire, que se dio en llamar "la conquista del espacio", "la carrera espacial", y otros títulos pomposos que nos remiten a una mala película de ciencia ficción.
Estoy convencido de que al gobierno de Estados Unidos no le interesaba en lo más mínimo fomentar la amistad entre los pueblos mientras a través de la NASA lanzaba sus petardos desde Cabo Cañaveral. Su principal objetivo era imponerse a la Unión Soviética en todos los campos que le fuera posible (deportes, ciencia, arte, arsenal bélico), para demostrar con golpes de efecto y acciones de alto impacto mediático las bondades del capitalismo y de la economía de mercado en contraste con un sistema supuestamente opresor y dictatorial como era el comunismo. Quisieron llegar a la Luna antes que los soviéticos -cosa que consiguieron- y de este modo opacaron la hazaña y los padecimientos de la perra Laika (convertida hoy en un ícono kitsch) el 3 de noviembre de 1957, cuando los rusos pusieron el órbita al satélite Sputnik 2. Cual Cristóbal Colón al arribar a las Antillas, el inefable astronauta Neil Armstrong, ni lerdo ni perezoso, se encargó de dejar en claro que el "alunizaje" era un mérito estrictamente estadounidense, y por si hiciera falta, plantó en la superficie lunar la bandera del país del Norte.
Vale decir que, en plena Guerra Fría, nada estaba más alejado que la amistad. Por tal motivo, tomar al 20 de julio como "Día del amigo" constituye un absoluto desatino, que ensalza un hecho que en su momento causó una conmoción mundial, pero que hoy no le interesa prácticamente a nadie. OK, el hombre llegó a la Luna, ¿y qué? ¿En qué medida el tan mentado alunizaje ha sido, como expresó Armstrong "un gran paso para la humanidad"? ¿Qué avances notables (derivados del "alunizaje") se tradujeron en un mejoramiento de la calidad de vida de la población?

Como frutilla del postre, me acabo de enterar que el doctor Enrique Febbraro fue candidato dos veces al premio Nobel de la Paz (!!!).
Los tres renglones escritos más arriba me eximen de mayores comentarios.

18 de julio de 2005

EL EXAMEN, ¿UN CAMINO SIN RETORNO?


No hay un consenso generalizado acerca de cuál es la mejor manera para estudiar. Por estudiar, se entiende una comprensión cabal del texto o material bibliográfico que ha sido objeto de dicha operación mental, no simplemente zafar de un examen.
Se ha dicho hasta el cansancio que estudiar "de memoria" no sirve, que no reporta utilidad alguna a los efectos de que el estudiante pueda -a futuro- tener presente los contenidos que han sido objeto de estudio. Otro desatino aún peor que el anterior, sostiene que "no está mal estudiar de memoria, lo que no sirve es repetir sin entender". Esto significa que no es válido (a los efectos del aprendizaje) plasmar en la hoja del examen conceptos que se retienen en la mente pero que no han sido comprendidos. Cosa bastante obvia, por otra parte.
Lo cierto es que a mediados de los '90 existió en varias escuelas e instituciones educativas un espacio curricular (materia) bastante confuso denominado "técnicas de estudio", cuyo objetivo era esclarecer esta cuestión que tiene que ver con el modo en que los alumnos deben estudiar.
Hay gente que estudia con la música a todo volumen, en lugares bulliciosos, como bares o cafés; otros lo hacen en compañía de un amigo, hay quien echa mano a métodos más innovadores y modernos como pueden ser el cuadro sinóptico, el mapa conceptual, el nunca bien ponderado "resumen", o el elemental -pero efectivo- recurso de subrayar las ideas más importantes de un texto.
Más allá de que implica un ejercicio mental per se, estudiar se ha vuelto una tarea de creciente complejidad. Los educadores no han encontrado el modo de incentivar en sus alumnos el hábito de leer un texto y -lo que es más importante- en caso de no entenderlo, no se forja en los educandos el hábito de hacer uso de las herramientas necesarias para facilitar la comprensión del mismo, a saber: diccionarios, enciclopedias, tratados de Derecho (si es que se está abordando un material relativo a la legislación impositiva o tributaria, por ejemplo).
Incluso, resulta arduo para un estudiante de estamentos superiores (terciarios o universitarios), encontrar un estímulo, en cada nuevo texto o apunte que el docente pone a consideración de la clase en cuestión. No se trata aquí de poner en tela de juicio la calidad o naturaleza de dicho material, sino la tozudez e insistencia con la cual -por obra y gracia del proyecto que algún docente bienintencionado ha presentado en tiempos remotos- el mismo texto se repite, año tras año, sin solución de continuidad, en la Facultad, Instituto, Academia o como quiera llamársele.
Quien haya atravesado por una experiencia semejante, a nivel de alumno, sabrá a lo que me refiero.
Se equivoca aquel que sostiene que la motivación para estudiar debe nacer pura y exclusivamente del alumno. La motivación es intrínseca, pero el docente debe, en la medida de lo posible, incentivar al alumno, y crear un terreno propicio para que el hábito de estudiar sea menos tedioso.
Estas reflexiones nacen del hecho concreto de que tengo que estudiar, y mi motivación, incentivación, estímulo, o respuesta, es nula.
Las razones para esa actitud exceden largamente el espacio de este comentario, pero en parte están fundadas en lo expuesto más arriba.
Eso es todo. Nos vemos en la mesa de examen.

16 de julio de 2005

LA TORTURA DIARIA DE LAS EFEMERIDES


Vamos al grano: detesto las efemérides. Cada vez que escucho en la radio al locutor de turno anunciar, con voz engolada: “En un día como hoy, pero del año XXXX...”, debo hacer grandes esfuerzos para reprimir el deseo de arrojar la radio por la ventana. Nunca comprendí la utilidad de esa suerte de hojarasca informativa con la cual se regodean las radios, tanto locales como de alcance nacional.
En primer lugar, al oyente que está preparando el café con leche en la cocina de su casa, ¿qué le importa saber que un “día como hoy, pero...” –la conjunción adversativa no puede faltar, ojo al dato, futuros redactores del efemérides- del año 1959, se declaraba la indepedencia de Angola? (Desde luego, estoy citando un caso que acabo de inventar, así que ni se molesten en consultar la enciclopedia para averiguar cuando se independizó esta sufrida nación africana, porque no tengo ni idea).
Pongámonos en la situación: el tipo que escucha estos desatinos radiofónicos tiene, evidentemente, otras cosas en la cabeza: rendir más o menos bien en sus tareas laborales, estar pendiente del horario del colectivo y/o tren que lo transportará hasta su lugar de trabajo; si tiene auto, pensará cómo hacer para evitar la cola interminable que forman los remiseros en las estaciones de GNC; ir al banco, pagar la luz, el gas, el cable, lo que fuere... en fin, indagando en la mente del sujeto podríamos encontrar cualquier asunto acuciante para él, pero menos –se los puedo asegurar- la independencia de Angola.
En el mejor de los casos, el comentario lacónico que puede llegar a surgir en labios del oyente al advertir la coincidencia cronológica (claro, hoy es 16 de julio de 2005, pero hace 46 años antes... no era 2005), es un “Ah... mirá vos”. No hay mucho más para decir, o para agregar de parte de quien recibe esta información de absoluta inutilidad. No obstante todo lo expuesto, las radios se complacen en ofrecer efemérides en abundancia, sobre todo en los programas de la mañana.
Hacemos la salvedad de que a veces un suceso pretérito cuya importancia resulta notable merece un recordatorio, tal es el caso del aniversario de la muerte de Carlos Gardel, de Jorge Luis Borges, de Tita Merello... (y siguen las firmas). Pero, en esos casos, toda persona en ejercicio de sus facultades comprende y acepta de buen grado los minutos que el programa en cuestión dedica a trazar una semblanza de alguno de los artistas antes mencionados.
De modo que, si súbitamente llega a sus oídos la frase “En un día como hoy....” huyan despavoridos del radiorreceptor. Su salud auditiva -y mental- corre peligro!

Gracias a...



... Guillermo Martínez, Carlos Jáuregui (h.), Pablo Martín, Ignacio Ghiglione, Ramiro Leiva, Vanina Pilatti, Etelvina Arburúa, Mariano Olivera, Gustavo Mujica, Fernando Díaz, y a todas las personas que han hecho llegar a quien esto escribe sus saludos y felicitaciones por el lanzamiento de esta página.

AVISO IMPORTANTE- A LOS LECTORES

Por razones operativas que hacen al mejoramiento y a la funcionalidad de blog, en lo sucesivo solicito a los lectores que deseen enviar sus sugerencias, inquietudes, comentarios y colaboraciones; que lo hagan UNICAMENTE a la dirección de e-mail:
boy19792000@yahoo.com.ar
Desde ya, pido disculpas a las personas con buenas intenciones (la gran mayoría) que se verán afectadas por esta medida. Como el lector debe suponer, la incomprensible actitud asumida por ciertos individuos que no saben ejercer responsablemente su derecho a la libertad de expresión me obliga a tomar la decisión de restringir el acceso al link "comments".
No puedo ocultar mi sorpresa ante la lectura de "mensajes" (si es que cabe el término) en los cuales queda en evidencia que el único fin perseguido por el anónimo escribente es insultar con total impunidad, a sabiendas de que no será identificado.
Por favor, hagamos de éste un espacio para crecer, para expresarnos, e intercambiar ideas. Me nace del corazón decirles que sin el respaldo y el incentivo de ustedes, CULTURA LOBOS habrá perdido su razón de ser.
Estamos en contacto a través del e-mail. Los espero a todos.

Atentamente,
P.C

14 de julio de 2005

EL SUBLIME ARTE DE LA DANZA (COLABORACION)


(Por Vanina Pilatti - Directora de la escuela de danzas "EXPRESARTE")
La danza es la madre de las artes. La música y la poesía existen en el tiempo; la pintura y la escultura en el espacio. Pero la danza logra conjuga rambas dimensiones, danza vive en el tiempo y el espacio.
No hay realmente una edad para empezar con la práctica de una disciplina que nos agrade. Si bien es recomendable comenzar de niño, siempre estamos a tiempo para comenzar con cursos que nos acercan a la danza.
La danza es una disciplina que cubre los tres aspectos más importantes del hombre:
-el físico, con una ejercitación probada desde hace cinco siglos.
-el mental, ya que nos obliga a un continuo ejercicio de memoria y coordinación.
-el espiritual, ya que nos hace sentir mejor.

Expresarte trabaja con niñas y adolescentes, en danza clasica, española y Flamenco. A continuación, pasaremos a detallar la metodología que empleamos para cada una de ellas.

Danza clásica:
En esta danza se realiza tecnica de barra, centro, ejercicios de elongación, luego esta tecnica es aplicadas a bailes, que según el año que cursan es la complejidad. A partir del tercer año de estudio comienzan a usar las zapatillas de punta.
Danza Española
Realizamos danzas de toda España; Aragón, Galicia, Valencia, Pais Vasco, Asturias, Andalucia, o sea danzas Tradicionales, a medida que aprenden la coreografia de la danza, tambien aprenden de cada provincia las costumbres, vestimentas, ubicación geografica.
Realizamos danzas de proyección.
Dedicamos clases a técnica de castañuelas, para luego poder aplicar los toques a la danza que corresponda.
Tambien hacemos clases de zapateos para poder aplicarlos luego a las danzas correspondiente.
Flamenco
En lo que atañe al flamenco, trabajamos los distintos palos, vamos reconociendo los distintos ritmos, se hacen palmas zapateos, y diferentes ejercicios para introducirse en cada palo.

Esto es un resumen de lo que hacemos.
Estamos en la Sociedad Española los lunes y martes a partir de las 18 hs, los viernes a las 15hs.
En Empalme Lobos se dictan clases los jueves 18.30 y sabados de 14 a 18.
Lunes, jueves y viernes se destinan a la danza clásica.
Martes y sábado, danzas españolas.


13 de julio de 2005

PARA ENVIAR COMENTARIOS, SUGERENCIAS O COLABORACIONES

Aquí estoy de nuevo, tras unos días de "receso". Agradezco a toda la gente que me ha dado estímulo y apoyo para seguir adelante con esto, pues debo confesar que más de una vez tuve el impulso de tirar todo por la borda y no continuar con este proyecto, que a pesar de contar con pretensiones modestas, demanda tiempo y esfuerzo.
Como expliqué en el primer texto que dio inicio a esta página, se trata de un espacio abierto a toda aquella persona con inquietudes literarias. Quien esto escribe no es el dueño de la verdad (si es que existe tal cosa), ni mucho menos, de manera que mal podría uno asumir una postura intransigente ante la diversidad de criterios u opiniones. Por tal motivo, aspiro a que éste se convierta en un foro pluralista.
Todos los que quieran hacer un comentario o sugerencia, pueden escribir a la siguiente dirección de e-mail:
boy19792000@yahoo.com.ar

Para enviar colaboraciones, o textos que deseen difundir en este humilde espacio, también pueden remitir el material al mail mencionado más arriba.
Las únicas reglas son las siguientes:
- No será publicado ningún texto que atente contra el buen nombre y honor de las personas o instituciones (calumnias, injurias, etc.) , sean éstas cuales fueren.
- No se aceptarán anónimos. Toda persona que desee escribir deberá revelar su identidad y hacerse responsable de lo que diga o escriba.
- Por último, el autor de esta página no necesariamente coincide con los conceptos vertidos por los eventuales colaboradores.

ESTAN INVITADOS A PARTICIPAR Y A SUMARSE A ESTE PROPUESTA. HAGAMOS DE ESTE UN ESPACIO PROVECHOSO PARA TODOS.

10 de julio de 2005

De cultura y otra yerbas

Parte de la confusión con el concepto de cultura surge cuando se le usa como expresión y manifestación de las bellas artes, especialmente en diarios y revistas; de donde se interpreta que las personas instruidas y conocedoras de las artes y de otras gentes se encuentran en un estamento superior, asumiéndose que hay toda una gradación hasta los “incultos” (carentes de cultura); por otro lado es sabido que también se usa para denominar a grupos humanos no conocidos, como la cultura Diaguita o Mapuche, pero muchos se confunden con esta doble significación.
También es interesante indagar en los orígenes de la expresión "cultura general", tan amplia como imprecisa. Es común escuchar la frase "yo tengo cultura general", en boca de personas que creen saber un poco de ésto y otro poco de aquello (ya hemos hecho referencia, en un artículo anterior, a los opinólogos). Sea como fuere, lo cierto es que queda bien decir que uno tiene cultura general.. no vaya a ser cosa que nos traten de ignorantes!
Dado que la amplitud del tema amerita un artículo de una extensión acorde, lo abordaremos en próximos textos, para no aburrir al lector, cosa que de hecho puede estar ocurriendo en este instante.

7 de julio de 2005

El vacío es un lugar normal



A menudo, nuestra vida se parece bastante a un racimo de senderos que, llegado un punto, se bifurcan, pero que no van a ninguna parte. Antes de que el lector se horrorice, le confieso que me da vergüenza haber perpetrado una frase tan cursi como la anterior, sobre todo mientras el cursor del procesador de textos, titila, desafiante, invitándome a borrar la pelotudez que he escrito segundos antes, pero en este momento de mi vida los hechos me demuestran que es así.

Como ser medianamente sociable que soy, comparto lo que me sucede con otras personas, y cada día me convenzo más de que la apatía y el no saber qué estamos haciendo de nuestras vidas es un común denominador.

Nadie sabe bien para qué vive, y -en realidad- estamos demasiado ocupados intentando sobrevivir como para hacernos planteos metafísicos. El que tiene un trabajo (en negro, en blanco, o en gris), lucha tenazmente por mantenerlo, a expensas del jefe que te putea y/o forrea impunemente abusándose de su posición jerárquica. El que no tiene trabajo, lucha por conseguirlo, y en ese interín, ve mirar la vida desde un costado. Siente que se le va el tren, y que no llega a alcanzarlo.

El nivel de agresividad, de locura, de paranoia que hay en la calle es alarmante. Basta detenerse unos instantes a observar los rostros de los ocasionales traseúntes. Esto nos hace cada vez más alienados, cada vez más encerrados en los círculos íntimos (familia, amigos, un puñado de buenos conocidos y malos por conocer).

La fotografía de las autopistas que se cruzan entre sí no es casual. Es cierto que podría haber escogido una imagen mejor, o más referencial, pero es una imagen bella. Ese arroyo de aguas azules, que quziá existió cientos de años antes de que a un grupo de ingenieros se le ocurriera arruinar todo vestigio de belleza natural con ese monumento al mal gusto que son las autopistas. Ese arroyo, ese río, somos nosotros. Y esos caminos, que no sabemos hacia dónde carajo van, podría ser:

-El laburo.

-Los hijos (si los hubiere).

-La novia/o (si lo hubiere).

-La necesidad de subsistir.

-El deseo de trascender, de que alguien nos recuerde, de no ser dos números entre dos paréntesis, como en las enciclopedias. "Fulano de Tal, (1945-1982). Director de cine sueco". Siempre me pareció muy loco que la vida de una persona quedara reducida (con suerte), a dos paréntesis.

- Ser feliz.

Pero tal, vez lo extraño de todos esos caminos es que, consiguiendo como orientarnos en este último, ya tenemos vía libre para los otros.

La opinión, el deporte nacional


Estupefactos, asistimos a una epidemia de "opinólogos" que se expande con una velocidad inversamente proporcional a la de su lucidez mental. El Diccionario de la Real Academia Española define escuetamente a la opinión como "dictamen o juicio que se forma de algo cuestionable", y a la opinión pública como "sentir o estimación en que coincide la generalidad de las personas acerca de asuntos determinados". Nada dice acerca de los elementos de los cuales se vale la persona o la generalidad de las personas para emitir tal juicio de valor.
Existen asuntos mundanos sobre los que se puede opinar con cierta liviandad, y nadie va a poner el grito en el cielo por un comentario en ese sentido. Por ejemplo, un sujeto puede opinar: "La Selección (de fútbol) es un desastre", y nadie lo va a lapidar por haber esbozado esa rudimentaria idea. Si le preguntamos al tipo por qué piensa que, efectivamente, la Selección es un desastre, echará mano a argumentos más o menos confusos, a saber: que a ciertos jugadores "les pesa la camiseta" (?), que el equipo "no tiene mística", que no dejan lo mejor de sí para representar dignamente al país en una competencia internacional.
Ahora bien, con la política internacional, no jodamos. Tiene que haber un mínimo conocimiento de lo que es Europa para opinar sobre "la tercera vía" de Tony Blair, o el socialismo que pretende encarnar el gobierno de Jacques Chirac en Francia.
No basta haber pasado una semana de vacaciones en Roma y haber paseado por la Via Veneto para opinar sobre Italia. Es una afrenta al sentido común escuchar a esos tipos que con una soberbia a toda prueba aseguran que están en condiciones de opinar sobre, pongamos por caso, España, simplemente porque estuvieron allí.
Desde luego, el hecho de haber estado en un lugar permite a la persona tomar contacto directo con un "estado de cosas" que de otra manera no sería posible. Pero el hecho de advertir que nuestro amigo viajero ha pasado más tiempo en el Free Shop del aeropuerto de Fiumiccino comprando camisas que recorriendo la Plaza San Pedro nos hace suponer que esa persona difícilmente conozca realidades más acuciantes del país que está visitando. Probablemente nunca supo que en Italia existió un dictador llamado Mussolini, una organización terrorista de extrema izquierda (Los Brigadas Rojas), y así sucesivamente.
La opinólogos, no satisfechos con ignorar los datos más elementales de la historia argentina (y luego regodearse con la ignorancia de los adolescentes), se meten de lleno en analistas políticos. Ellos saben todo, y que nadie se atreva a cuestionar sus primitivos razonamientos de geopolítica. Algunos opinan para lucirse en una conversación y demostrar que son "hombres de mundo", pero otros opinan porque no tienen otra cosa mejor que hacer.
No faltará quien, en nombre de la tolerancia, diga: "Todos tenemos derecho a opinar". Absolutamente cierto. ¿Pero si a esa opinión, -reaccionaria, a boca de jarro, irreflexiva, y que denota un complejo de inferioridad bastante mal disimulado-, le añadimos una pizca de racionalidad, no sería mejor?

4 de julio de 2005

La fiesta inolvidable que nunca llega


El concepto de fiesta como evento social ha variado considerablemente con el transcurso de los años. Por pereza intelectual, por comodidad, porque remite a una idea de diversión y descontrol "controlado", fiesta se utiliza para definir cualquier cosa: la acepción más usual -y vulgar- para esta palabra es la que hace referencia a una orgía, y si bien un evento social puede derivar en esto último -si se dan ciertas circunstancias entre los participantes que así lo permitan- no siempre una cosa lleva a la otra.
Pues bien, a mi criterio, existen tres elementos que no deben faltar en ninguna fiesta: invitados, música y alcohol. Desde luego, estamos hablando de una fiesta entre adultos o adultos jóvenes (20-25 años), no de un montón de criaturas amontonadas en un castillo inflable mientras sus madres fuman y hablan por el celular.
Una fiesta sin alcohol es como un compilado de lentos que no incluya "Total Eclypse of the Heart": algo está faltando. Esto no implica que los invitados acudan a la fiesta con el deliberado propósito de beber y, consumada tal tarea, retirarse rápidamente del lugar (no obstante, esto sucede, y con frecuencia).
Siempre hay algún individuo que presume de su habilidad para preparar "tragos" o cocktails, pero ser un hombre de barra es mucho más que mezclar Speed con vodka, o que preparar un destornillador con un líquido naranja que pretende ser Fanta y otro incoloro que pretende ser vodka, ambos de una calidad menos que inferior.
Aunque algunos sommeliers pongan el grito en el cielo por lo que voy a decir, a mí me gusta el vino tinto con Coca Cola, un noble producto que algunos rechazan en favor del mucho más difundido "Fernet con Coca".
Sea como fuera, la cerveza se impone como la bebida más aceptada en las fiesta de medio pelo, es decir, a las que yo voy, donde no hay una carta de vinos a elección y ni hablar de licores, espumantes o champagne.
La cerveza es aceptada por la gran mayoría, y sirve para "hacer base" durante buena parte de la fiesta, para luego dar paso a otra bebidas de mayor contenido etílico.
La naturaleza de los invitados es un capítulo interesante. Si la idea de organizar una fiesta surge de un grupo, cada uno se sentirá en el derecho de invitar a quien le plazca, lo cual a menudo convierte a la fiesta en una "bolsa de gatos" (no... no gatos en ese sentido, precisamente). Lo heterogéneo de la convocatoria tiene su explicación. "X" está invitada/o a la fiesta, pero dijo que no iría si no le permitían ir con sus amigos/as "Y", "W", y "Z", todos ellos freaks y marginales. De modo que, por la simpatía que nos produce "X", deberemos aceptar también la presencia de los ignotos "Y", "W" y "Z", que en realidad "están y no están". Son entes, objetos inertes que se dedican a beber el alcohol ajeno y socializar sólo con la antes mencionada "X".
La música en otro tema. Todos queremos ser DJs (y en esto me incluyo), por lo cual el equipo de audio es una pieza codiciada para cualquiera que esté dando vueltas al pedo por el lugar de la fiesta. Generalmente hay una gran pila de CDs desparramados, rayados, sucios, sin rotular, lo cual hacer que un sujeto interrumpa la música, inserte un CD cualquiera y huya impune del lugar del crimen.
Los discos de compilados son el rubro de mayor presencia en las fiestas. Compilados de cumbia, de lentos, de música de los '80 (éste último título, en realidad, debe leerse: "Pop de los '80), etcétera. El criterio con el cual fueron seleccionados los temas que componen cada uno de estos engendros es, por lo menos, discutible. Es asombroso advertir cómo Michael Jackson ha sido desterrado de todo compilado de música pop, quizá por los avatares de su vida personal, y cómo avanzan en la lista de temas nombres con un-solo-hit-en-la-vida, a saber: Spagna ("Call Me"), Billy Ocean ("Caribbean Queen"), Cyndi Lauper ("Time after time" para el disco de lentos; "Girls just wanna have fun" para el nunca bien ponderado disco de los '80).
Hay mucho para decir al respecto, pero lo dejaremos para una próxima crónica. Tengo que vestirme para ir a una fiesta.

Resistir desde la barricada

Cuando las cosas no me salen bien, siempre pienso que el día siguiente (o el intento siguiente), puede ser mejor. Nos frustramos por accione...