29 de diciembre de 2016

Un nuevo ciclo está por comenzar

Jueves por la noche en la ciudad. Si no surge ningún imprevisto, éste será mi último post de 2016. Un año que, como les he comentado, no ha sido demasiado bueno para mí, pero felizmente siempre la vida da revancha. Que un año sea mejor o peor NO depende sólo de nosotros, como yo sostenía hace un tiempo. Hay muchos factores ajenos a tu voluntad que intervienen, desde las decisiones políticas que toman los de arriba, hasta los avatares del poder económico. Sentí la necesidad de escribir estas líneas a modo de cierre, de conclusión, de dar vuelta de página. Tengo algunos proyectos interesantes para el año próximo, pero no voy a decir nada hasta verlos concretados. Seguiré con el periodismo, que es la profesión a que he dedicado mi vida, a pesar de que no todas son rosas y que mucha gente habla sin saber, en base a rumores. El rumor, el chusmerío, me revientan. Nunca me gustaron, porque yo no vivo de la vida ajena, no me interesa lo que hagan aquellas personas que no conozco, y no puedo dar fe de un rumor si no me muestran las pruebas. 

Quizás mi gran aprendizaje, en lo que sigo trabajando, es en no quejarme demasiado y aceptar las cosas como son, en la medida que no haya forma de revertirlas. Y también, no quejarse si no vas a hacer nada para cambiar la situación. Porque además, ese "mantra" de comentarios negativos, agota y fastidia a la gente que te rodea y que no tiene nada que ver con lo que te está pasando. Y otra parte fundamental del libro de la vida: aprender a decir que "no". Poner límites, infundir respeto. Que no es, ni más ni menos, el respeto por la dignidad humana. Punto final.

27 de diciembre de 2016

Renuncias de ministros e internas en el Gobierno

Martes por la mañana en la ciudad. Todavía resuenan los ecos de la noticia más comentada de ayer: la renuncia del Ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay. Lo insólito de todo esto, es que Macri estaba de vacaciones cuando decidió "bajarle el pulgar" al funcionario, y delegó tan ingrata tarea en su Jefe de Gabinete, Marcos Peña. Hacía tiempo ya que se rumoreaba un alejamiento de Prat Gay, debido a sus constantes roces con el Presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. Lo que el común de la gente teme, es que esto se convierta en una suerte de guerra de "halcones y palomas". Vale decir, que el ala dura y más ortodoxa del Gobierno termine por dinamitar toda esperanza de reactivación. La palabra "ajuste" es muy propia del léxico K, pero viene a cuento de lo que se pone en juego. Se dice que Prat Gay era "gradualista". Entonces, como reza el dicho, en el país de los ciegos el tuerto es rey. Yo sigo insistiendo que el mejor Ministro de Economía post-crisis de 2001 fue Roberto Lavagna, al punto que fue designado por Duhalde y ratificado por Kirchner hasta que el ego del santacruceño y su avidez por el dinero pudieron más que las recetas de manual. 

Seguramente, en los próximos días, horas de televisión y ríos de tinta de los diarios darán cobertura a la renuncia de Prat Gay, que se vive poco menos que como una tragedia nacional por algunos sectores. El Gobierno no está en crisis porque se vaya un Ministro, sino por su incapacidad de responder a las demandas de la gente. El peronismo fragmentado le ha permitido a Macri hacer malabares en el Congreso para zafar de muchas leyes que seguramente iban a ser vetadas. Pero esta situación no podrá sostenerse por mucho tiempo más si el electorado no encuentra motivos para ratificar la confianza en el macrismo en 2017. Las elecciones de año próximo son cruciales: se definirá el proyecto político de Macri, quien ingenuamente confesó su deseo de gobernar por 8 años cuando apenas ha llegado a cumplir uno. ¿Tendremos motivos para sonreír en 2017? Hago un esfuerzo por permanecer optimista, pero al menos den una señal desde la Rosada de que van mejorando. Porque la inflación no da tregua y los sindicatos tienen un enorme poder en nuestro país: a veces los reclamos son genuinos, otras veces son meras patrañas buscando debilitar a una gestión de Gobierno. Lo cierto es que los "gordos" de la CGT no son ningunos nenes de pecho, ni se van a quedar esperando que caiga maná del cielo. Una huelga de camioneros o del transporte público te paraliza el país. Deberían saberlo Macri y su séquito, para no pagar un costo político innecesario. Punto final.

22 de diciembre de 2016

Nuestra Laguna corre peligro


Resulta inadmisible que, por negligencia o falta de cintura política, la Laguna, principal atractivo turístico de nuestro partido, haya caído en desgracia. Se ha convertido en un enorme charco de barro y peces muertos. El nivel actual del espejo de agua es bajísimo, y ello, sumado a las altas temperaturas y la consecuente evaporación, trajeron consecuencias que eran totalmente previsible. Las autoridades deberían saberlo, y si no lo saben asesorarse ante los organismos competentes. El argumento de que Hidráulica de la Provincia estableció un determinado nivel no deja conforme a nadie, no se puede permitir que desde un ente que no conoce en absoluto cómo es la Laguna de Lobos, nos vengan a decir qué tenemos que hacer. El malestar es creciente, y totalmente justificado, en la población. Porque esto no viene de ahora: la decisión de destruir las parrillas de la Costanera Pública, que fue repudiada por la mayoría, se consumó sin ningún reparo hasta que desde el Municipio decidieron dar marcha atrás con la medida. Tarde, como siempre. El acceso a la Laguna, la Av. Costanera, son impresentables, llenas de baches y mugre. Si no dejás el tren delantero del auto o no pinchás una goma, podés considerarte afortunado. ¿A qué turista pensamos seducir o atraer con un panorama tan desolador? ¿Vamos a matar a la gallina de los huevos de oro? Como no tengo compromisos políticos con nadie, todo lo que ha sucedido me parece un atropello al patrimonio de todos los lobenses. 

Evidentemente, los funcionarios tienen un concepto erróneo de lo que debiera ser el turismo, imaginándose una suerte de "reserva natural" cuando históricamente Villa Logüercio y sus habitantes obtienen buenos ingresos de la explotación turística o de lo que el visitante gasta cuando llega. Para eso hay hosterías, restaurantes, o supermercados. Pero no todos pueden pagar para comer un asado, entonces cómo vamos a destruir parrillas impidiendo que lo hagan, en qué cabeza cabe. Quieren comparar a la Laguna con la Reserva Ecológica de Costanera Sur, y no hay ningún argumento sólido que pueda sostener algo semejante. La desidia, el hacer oídos sordos, la falta de un plan sustentable, trae como consecuencia estos resultados: una Laguna que da lástima, que no brinda ningún incentivo al turismo, que está padeciendo de la escasez de "pique", precisamente porque los peces se están muriendo y la pesca es una actividad que siempre distinguió a nuestra Laguna. Ojalá que cuando entremos de lleno en la temporada, alguien verdaderamente capacitado tome cartas en el asunto para evitar la debacle de nuestro recurso turístico. Punto final.

19 de diciembre de 2016

Que la historia no se repita

Lunes por la noche en la ciudad. Parece haber un principio de solución en  la discusión por el impuesto a las Ganancias, y los medios han cubierto este hecho como si fuera una telenovela o una comedia de enredos. En rigor de verdad, el mínimo no imponible, aun cuando sea de $ 37.000, está muy lejos de los que la mayoría de la gente gana con su salario, de manera que me tiene sin cuidado. Los "gordos" de la CGT meten presión, a sabiendas que tienen todas las de ganar, con el dictamen favorable en la Cámara de Diputados. Error mayúsculo del Gobierno, el de convocar a sesiones extraordinarias en el Congreso siendo minoría y por lo tanto, teniendo que someterse a un desgaste político innecesario. Esto no es nuevo. La impericia de un Gobierno que se maneja más por las redes sociales que por otros canales de comunicación más directos, provoca que los tropiezos estén a la orden del día. 

Hoy se cumplen 15 años de la crisis política y económica más grave de nuestra historia. La famosa escena del helicóptero llevándose a un Presidente de la Casa Rosada. Me pregunto si aprendimos la lección, o si transcurrido el vendaval, seguimos como si nada hubiera pasado. Lo peor que observo en muchos compatriotas, es que creen que la Argentina es un país diferente o superior al resto de los de Latinoamérica, que somos privilegiados, cuando en realidad es uno más, subdesarrollado y pobre como todo en Cono Sur. Establecer lazos con países europeos no conduce a nada, al menos por ahora, porque no están dadas las condiciones para que lleguen inversiones. Ningún empresario sensato aceptaría invertir en la Argentina con el actual escenario. La tan remanida "hermandad latinoamericana" se predica, pero no se practica. Debemos fortalecer el Mercosur y evitar conflictos con Venezuela. Para eso están los cancilleres y diplomáticos de carrera, para evitar caer en exabruptos y cruces verbales que son totalmente estériles. La "sociedad" que mantuvieron los K con Venezuela fue un completo manual de corrupción y golpes de efecto, como que éramos un país "progresista" cuando se despilfarraba el dinero que poníamos todos los argentinos con nuestros impuestos. 

El desafío, hoy, es detener la mirada en los cacerolazos, en el corralito, en el infame "1 a 1", pero no como un acto de autoflagelación sino como un modo de entender qué políticas nos llevaron al colapso. Quiénes fogonearon los saqueos y el caos social. Quiénes conspiraron contra la gobernabilidad. Porque, sabido es que la historia es cíclica, y no podemos permitirnos revivir aquella debacle. Ojalá que, de una vez por todas, encontremos un rumbo que aleje los fantasmas del pasado para dan una vuelta de página y empezar a crecer. Punto final.

17 de diciembre de 2016

No lamentarse por lo que no pudimos hacer

Sábado caluroso en Lobos. Como suele suceder, a pocos días de que concluya un ciclo, en este caso un año, nos planteamos metas u objetivos variopintos que van desde los más ambiciosos hasta los más modestos. Por ejemplo, dejar de fumar, empezar una dieta, procurar mejorar los vínculos con nuestros seres queridos...en fin, la lista es interminable. Yo, por citar un caso, no me planteo más dejar de fumar. Sé que en algún momento lo conseguiré, y si es un 1º de enero o cualquier otra fecha, no tiene demasiada importancia. Lo que ocurre, si te proponés objetivos muy grandilocuentes, es que luego te sentís frustrado al ver que no los pudiste concretar. Y todos los años es un "deja vu", con "el pescado sin vender". En lo que a mí respecta, tengo recuerdos de logros que he alcanzado en otros años, pero si me preguntan cómo empecé este 2016, ni me acuerdo, tendría que recapitular o rastrear en el archivo de este blog qué publiqué en ese momento. Podría decir que no fue un año notable o que vaya a atesorar en la memoria, sin embargo a menudo nos pasa que las pequeñas cosas que marcan un día, y que nos hacen sentirnos felices, no las tenemos en cuenta. 

Es un poco tedioso hacer un "balance del año", dado que generalmente éste resulta incompleto. Tenemos en cuenta lo que a nosotros nos parece, no lo que en realidad ocurrió. O tomamos de referencia cómo nos afectó un determinado hecho, que si vamos al caso pasó desapercibido para el resto de los mortales. Hay gente que cuando llegue el 31 de diciembre va a lamentar la pérdida de un ser querido, va a sufrir por su magra situación económica, y habrá otros que se dedicarán a tirar pirotecnia, comer hasta reventar y emborracharse. Por lo tanto, creo que también es cuestión de atender la situación de cada uno y separar lo que no está a nuestro alcance resolver (políticas de Gobierno, por ejemplo), de nuestras propias debilidades y fortalezas. Punto final.

14 de diciembre de 2016

"Mostrar la hilacha"

El rock, como expresión cultural, hace rato que dejó de ser un gesto de rebeldía contra lo establecido. Supo serlo a fines de los '50, con Elvis, o a comienzos de los '60. Cuando las discográficas descubrieron que fichar músicos de rock resultaba rentable, terminó absorbido por el mercado. No puede haber mucha rebeldía o espíritu de quebrantar a una sociedad conservadora y autista, entre músicos que se hicieron millonarios. Desde luego, esto no quita que todas las bandas que se enriquecieron con los shows y la venta de discos renuncien a sus fuentes. Los Rolling Stones, si por el dinero fuera, podrían haberse retirado hace 30 años. Sin embargo, cada tanto aparecen con algún material nuevo, aunque pueda sonar a "más de lo mismo". En el último disco, los tipos empezaron desde cero: una impecable selección de covers de blues, de aquellas canciones que los influenciaron. 
En el caso de Los Beatles, sabemos que no se separaron por diferencias económicas, sino porque ya la convivencia entre ellos era insostenible. Paul McCartney también es otro ejemplo de un tipo que podría no haber grabado más nada, y disfrutar de la gloria que consiguió como parte de la banda más famosa del mundo. Aún así, vos lo ves sobre el escenario y te da la impresión que realmente disfruta lo que está haciendo, caso contrario no lo haría. Tiene guita suficiente como para siete vidas, pero sigue de gira. El público no es el mismo: ya no hay jovencitas extasiadas que aparecían por doquier como cuando era un beatle, ahora van a sus conciertos gente de la edad de él y algún que otro nostálgico que busca la quinta esencia del rock inglés clásico, que siempre se distinguió del americano (o de EE. UU.)
Podemos concluir que el rock es funcional al sistema, aún cuando luche contra él en casos minoritarios. Qué es lo primero que ansía una banda que ensaya en un garage? Obtener un buen contrato, trascender, alcanzar la fama. Antes no había tanto merchandising, de modo que Eric Clapton, Jimi Hendrix, Janis Joplin, por citar escasos nombres, lograron estar en lo más alto porque la gente que los iba a ver tenía grabaciones caseras, porque funcionaba más el "boca a boca" o la difusión radial, que otros medios más contemporáneos. Se impusieron por su talento, no por haber surgido de un reality show al estilo de "American Idol" o "Operación Triunfo". Creo que ahí está la clave para comprender cómo el negocio de la música fue mutando y cualquiera se considera estrella del rock en base a supuestos méritos que poco tienen que ver con lo artístico. Punto final.

11 de diciembre de 2016

Esperando un año mejor


Se aproxima el cierre del fin de semana largo: cuatro días en los cuales buena parte de la actividad industrial y comercial estuvo paralizada, con el remanido pretexto de fomentar el turismo. En realidad, son minoría los argentinos que a esta altura del año y con las Fiestas tan encima, pudieron darse el lujo de vacacionar. Y además, para el común de la gente, jueves y viernes hubo que trabajar igual, sobre todo en el caso de los autónomos o monotributistas.Ni hablar de algunos supermercados chinos que explotan a sus empleados y apenas les otorgan un franco semanal (el día que los dueños decidan, por supuesto). Hubo en estos días, varias propuestas culturales, muchas de ellas gratuitas, y como dije en una oportunidad, es uno de los atractivos que tiene Lobos. Recordemos que allá por febrero de este año se lanzó "Arte Noche de Ciudad", cortando la calle 9 de Julio y otras circundantes para hacer muestras de arte, música, talleres de dibujo, entre otras actividades.Resultó una buena iniciativa para salir un poco de la rutina anual de "Música en los Barrios", un evento que a mi modo de ver ya estaba mostrando señales de agotamiento. Pero también es cierto que en materia de Cultura, los barrios periféricos y la zona rural recién fueron tenidas en cuenta a mitad de año aproximadamente, dado que todo lo hecho antes tenía lugar en el Centro o en el casco urbano. 

También, 2016 fue el primer año sin la popular Fiesta del Día del Niño en la Plaza 1810. A modo de llenar ese vacío, el Municipio organizó un festejo con juegos infantiles, payasos, y todo lo que atrae a los más pequeños, pero tuvo sabor a poco. Está previsto que para el año próximo, la Fiesta como todos la supimos conocer y que se mantuvo durante 50 años, vuelva a realizarse. 

En este 2016 todos tuvimos que ajustarnos el cinturón ante una serie de medidas impopulares que emanaron de la Casa Rosada y que afectaron directamente nuestro bolsillo y nuestro poder adquisitivo. No hace falta ser redundante en esto, ya que ha sido un tema que he abordado en otras oportunidades, a medida que veía cómo me iban afectando las decisiones que tomaban los funcionarios y Ministros. Sólo me resta augurar un Año Nuevo mejor, porque realmente necesitamos que sea así. Desde el plano personal, cada uno hará su análisis. Pero no podemos dejar que el árbol nos impida ver el bosque. La situación social es preocupante, y hasta el más optimista siente que no se han cumplido la mayoría de sus expectativas. Insisto, entonces, en pensar en 2017 como la oportunidad para salir adelante, lo cual no siempre depende de nosotros sino de las decisiones que toman nuestros representantes. Punto final.

8 de diciembre de 2016

11 años escribiendo desde acá



Jueves feriado en la ciudad, con un clima muy agradable a lo que veníamos acostumbrados en los últimos días. La mano viene así: acabo de leer, en una vieja revista, cuando el crecimiento de los blogs en la Argentina era incipiente, que un blogger (usuario) alertaba sobre el llamado "síndrome del blog en blanco". No daba mayores precisiones acerca de qué se trataba, pero no hay que ser demasiado astuto para suponerlo. Crear un blog es relativamente sencillo, al menos uno como el que ustedes están leyendo (no sé cómo será el caso de Wordpress, por ejemplo). El desafío es mantenerlo. Hay dos extremos: gente que no tiene tiempo para leer, y gente que no tiene tiempo para escribir. Por ese motivo, por la necesidad de enterarse de todo en pocas líneas, los diarios en papel van buscando la manera de subsistir, con más fotos y menor texto.
He entrado a numerosos blogs cuyos posts o publicaciones más recientes tienen dos o tres años. Y me parece que no tiene mucho sentido dejar una página sin postear nada durante tanto tiempo, quizás sea conveniente que en ese caso es que el usuario cierre el blog, así le puede dejar ese espacio a otro que tenga tiempo y ganas para escribir. Es una decisión difícil cerrar un blog, desde luego, porque uno invirtió tiempo en sentarse a escribir, elegir la tipografía, los colores, las fotos o ilustraciones que acompañarán cada texto, etc. Es decir, personalizar tu espacio, tu rinconcito en la Web.


A este blog solamente le doy difusión por las vías que me parecen propicias. O sea, lo promociono a mi manera, por Facebook, o lo doy a conocer en espacios donde sé que alguien se puede llegar a interesar por lo que escribo. No me interesa que por cada texto que escribo reciba 100 comentarios de personas que ni siquiera conozco. Es cierto que te alimenta un poco el ego, pero no sé hasta qué punto. Hay gente que no conoce lo que es un blog, y no me parece extraño porque no todos tienen la obligación de saberlo. Si no te interesa algo, no tenés por qué prestarle atención. Ahora bien, esa misma gente puede, a su vez, ser lectora de los blogs de Clarín o La Nación, sin saber siquiera que se trata de blogs, o sea, que son presentados bajo esa denominación.

Un blog, a mi criterio, es algo casero, que uno hace para difundir algo, no para facturar. Obviamente, si alguien le puede encontrar la veta comercial a esto me parece perfecto, pero no es la idea. Al menos para mí. Es fácil sumar visitas cuando tenés un blog en el cual ofrecés links para bajar música en mp3, películas, o discos completos. Por el contrario, cuando sólo te respaldás por lo que escribís, la cosa cambia. Hace 11 años que escribo en este “faro” y lo seguiré haciendo mientras me resulte placentero y tenga ganas de escribir, caso contrario no tiene sentido mantenerlo. 

Hoy, es mucho más fácil y rápido escribir por cualquier boludez que se te ocurre por Twitter, en el exiguo alcance de 140 caracteres que permite esta red social.  Los blogs al estilo del que tiene Luis Majul me generan serias dudas de tener dicha condición, dado que siento que se aprovechan del “gancho” que genera la palabra blog para atraer visitas. Cuando en realidad, es una página web común disfrazada. Pero bueno, ello no perjudica a nadie, en rigor de verdad, más que a quien busque determinados contenidos en Intenet.  En lo que a mí respecta, se trata de seguir adelante, de tener en cuenta las necesidades e intereses del otro, pero sin que ello resulte un impedimento para darnos cuenta dónde estamos parados y hacia dónde vamos. Punto final.


7 de diciembre de 2016

Tardes de siesta y pequeños placeres cotidianos

Miércoles por la tarde en la ciudad. Solemos atribuir este hábito a nuestro hermanos santiagueños o catamarqueños, pero aquí en Lobos la siesta goza de buena salud. Dicha tendencia se nota más en los meses de la temporada estival, cuando a las tres de la tarde no anda un alma en la calle y la ciudad parece como si su trazado estuviera hecho en miniatura, como si hubiera sido construida con los ladrillitos Rasti. Es difícil resistirse a la modorra de la siesta, sobre todo para aquellos que no disponen de una pileta o un quincho para paliar las altas temperaturas. En verano, si no tenés un ventilador o un aire acondicionado, por lo general no podés dormir bien a la noche. Y ni se te ocurra abrir la ventana, porque los mosquitos hacen estragos. Así las cosas, y sin entrar en detalles sobre la situación económica, este será un verano "gasolero" para la mayoría de la clase media, que no puede pagar los precios abusivos por el alquiler de una casa o departamento en la Costa. Ahora está de moda alquilar quintas aquí en Lobos, pero yo no estoy dispuesto a pagar $ 2.500 (o más) por día, teniendo en cuenta el tiempo y esfuerzo que me demanda juntar esa guita. Por supuesto, el que lo pueda hacer y se sienta a gusto me parece perfecto. Hay que aprender a disfrutar de los pequeños placeres, en el escaso tiempo libre que nos queda durante cada día, como leer un buen libro, escuchar ese disco que tenías olvidado en un cajón, o girar el dial para encontrar una radio AM donde alguien informe lo que está pasando de un modo coherente y veraz. En la actualidad, se pueden descargar diversas aplicaciones al celular, además del archiconocido WhatsApp. Podés escuchar radio por Internet, de países tan lejanos y remotos que te abren un poco la mente, porque salís de esa burbuja de las FM argentinas, que solamente emiten música "retro", de la década del '80, en un constante deja vu.

No me malinterpreten:  me encanta el pop y el rock de los '80, pero ya es hora de dar difusión a las nuevas bandas que en un futuro, si se dedican con profesionalismo a lo que hacen, escribirán la historia de nuestro acervo cultural. Otra modalidad en decadencia son los programas estilo "magazine", con un conductor (por ej. Fernando Bravo), acompañado por un equipo de  columnistas de deportes, espectáculos, salud, entre otros. Eso ya fue, ya está todo inventado, busquen algo nuevo, no se puede seguir con el mismo formato radial de hace 20 o 30 años. Y lo principal, al menos para mí: el respeto al oyente. Si están frente a un micrófono, hagan honor a la tarea que realizan, que se expresen con corrección, y que no deleguen todo en el equipo de producción del programa, que suele ser lo más sencillo para tipos impresentables como Mauro Viale o Chiche Gelblung. Punto final.

4 de diciembre de 2016

Memoria y balance de un año que se va

Falta poco para que se cumpla el primer aniversario de la gestión de Macri. El balance es desigual, porque muchas de las promesas de campaña (recordemos la "Pobreza Cero", slogan que se repitió hasta el cansancio), están lejos de concretarse. El país se encuentra en franca recesión, con caídas en todos los índices de la economía. La inflación no se ha podido controlar con ninguna estrategia, y aunque no es lo más importante, se decidió poner fin a "Fútbol para Todos". Con lo cual, para ver los partidos habrá que pagar, como era antes. Insisto, esto último no es prioritario, y no le va a cambiar la vida a la mayoría de los argentinos. Pero lo que se podía haber hecho, es buscar el modo de seguir con la transmisión gratuita y conseguir sponsors para que ésta sea rentable, del mismo modo que vemos publicidades en cualquier deporte televisado. Se ve que esta alternativa no fue del agrado del ideario macrista.

La gente ya está cansada del latiguillo de "La pesada herencia recibida", aún cuando sea cierto. Porque todos sabemos que la situación actual en que nos encontramos no es consecuencia de 12 meses, sino de 12 años. Sin embargo, el Presidente está para gobernar, no para buscar pretextos o excusas, ni mucho menos para aplicar incrementos desmesurados en las facturas de luz y gas. Podemos discutir si los subsidios a las empresas estaban mal implementados, o si constituían una gran carga para el erario público. Podemos conversar todo lo que quieran. Lo que no se puede hacer, es aplicar un aumento del 400 % de un día para otro, sin tener en cuenta una segmentación que analice cuánto paga el usuario de Capital Federal y cuánto el de Jujuy, por citar un caso.

Por supuesto, uno trata de ser optimista, dentro de los límites de lo razonable. Entre las medidas acertadas, el levantamiento del cepo al dólar y la Ley de Reparación Histórica para los jubilados podrían forman parte del escaso saldo a favor de este Gobierno. Y todos sabemos que este ha sido un año de transición, como dije en otra oportunidad, por lo cual deberemos esperar hasta 2017 para ver algún tipo de avance, si es que desde la Rosada toman debida nota de las necesidades de los sectores más postergados. Dado que hay elecciones, y que siempre se busca un rédito político para conseguir votos (ha sucedido con todos los partidos políticos), el electorado será quien juzgará a esta gestión, en las urnas, que es la única manera de avalar o "castigar" un determinado modelo de gestión. Punto final.

Nuevos concejales y consejeros: vecinos que tienen todo un camino por delante

Comenzamos una nueva semana. Ayer, domingo, terminé agotado luego de cubrir la asunción de los nuevos concejales y consejeros escolares. Afo...