18 de noviembre de 2017

Fría mañana de sábado cumpleañero

Sábado por la mañana: me disponía a salir de mi casa cuando una ráfaga de viento helado me hizo volver sobre mis pasos. Efectivamente, el termómetro marcaba 14 grados, y a esta hora de la tarde que me encuentro escribiendo, andamos por los 17. Como era de esperar, tuve que volver a buscar algún abrigo, de esos que ya creía "archivados" hasta el año siguiente. Ahora que lo pienso bien, creo que el 31 de diciembre de 2016 hizo muchísimo frío, o quizás en la misma fecha de 2015, sólo recuerdo que con mi familia fuimos a cenar a un restaurant al aire libre y me congelé. En fin, un sábado que podría ser como cualquier otro, excepto porque es el cumpleaños de mi viejo, una de las personas que más quiero en la vida, y que se merece lo mejor. Un tipo sencillo, que se ganó el aprecio de muchos vecinos que luego fueron amigos, que nunca cobró de más por una reparación, que se mantuvo firme a sus principios (que pueden ser discutibles o no). Entonces lo veo, y siento la gratitud de que esté conmigo todo los días, en los momentos de angustia y en los de satisfacción. Nunca se borró. 

Y aunque es cierto que en varias cuestiones  pensamos distinto y ello trae consigo discusiones, muchas veces el tiempo le ha dado la razón a él, porque tiene los años y la experiencia que yo no tengo, y porque muchas cosas que yo he padecido les han tocado a él también. Cumple 67, y hoy por hoy disfruta de su jubilación y de su nieto (mi sobrino). No lo voy a elogiar acá porque no tiene sentido, sería demasiado subjetivo, sólo puedo decir que me ha dado sus consejos y su modo de entender al vida, aunque no esté totalmente de acuerdo. En realidad, como sostengo siempre, la vida y el tiempo se van encargando de poner a cada uno en su lugar, y esto es válido para cualquier persona con la cual debas compartir -ya sea por trabajo o lo que fuere- parte del devenir del reloj. Por la salud de cada uno de nosotros, en momentos complicados hay que mantener la calma lo más posible, para tomar una decisión. Asimismo, las cosas hechas a las apuradas o sin ganas, terminan saliendo mal.

Me despido de un modo simple: Feliz cumple, viejo. Y por muchos más. Punto final.

15 de noviembre de 2017

Charla de café en una tarde lluviosa

Miércoles por la noche en la ciudad. Esta tarde, con un amigo nos disponíamos a dar una caminata por la Plaza Tucumán (de hecho alcanzamos a dar una vuelta), cuando nos sorprendió la lluvia. Poco me importaba, tenía una campera puesta y la frondosa arboleda ataja bastante el agua. Pero mi amigo se llevaba la peor parte, tenía sólo una remera, de modo que nos "refugiamos" en el tinglado de una casa cercana a esperar que el chaparrón amainara. Después, fuimos a un bar a tomar algo. En realidad, fue sólo eso, una aguacero, nada de tormentas eléctricas o que se le parezca, al menos al momento de escribir estas líneas. Vino bien para que bajara la temperatura, pero no fue mucho más que eso. Esta lluvia era largamente esperada, luegos de varios días de intenso calor, que es propio de esta época del año. Una estafa meteorológica.

La cuestión es que la charla de café estuvo buena, pese a que el objetivo inicial era caminar, algo que no me viene nada mal por mi sobrepeso. Hacía tiempo que no nos encontrábamos con el amigo que  mencioné, quien estaba agotado de la rutina diaria, de la manera que se comportan ciertas personas, y otras cuestiones que mejor no comentar. 

A todos nos suceden cosas desagradables o que nos fastidian, y hay un punto en que llegás al límite. Demasiados problemas te desbordan, o se acumulan en el lapso de una semana. Desde tener que ver a un médico, pasar por la obra social, esperar a que autoricen una orden de práctica, y miles de vericuetos relacionados con la salud, hasta otras razones que tienen más que ver con la economía. Me refiero a la economía doméstica: la plata que tenemos en el bolsillo y cómo administrarla para que dure todo el mes. Es cierto que mucha gente la está pasando peor que nosotros, en todo sentido, pero no es consuelo, como bien reza el dicho. Pero sí es útil este razonamiento, para no quejarte por boludeces, y darle a cada cosa su real dimensión, indagando en vos mismo como si fueras "juez y parte". Preguntas que nos hacemos la mayoría: "¿Vale realmente la pena preocuparse por esto? ¿Qué puedo hacer para resolverlo? ¿Es motivo suficiente para arruinarme el día?". Esta última es clave, no permitir que lo que pueda pasarte se convierta en una pesada mochila que cargar. Punto final.

13 de noviembre de 2017

La sabiduría de aprender a envejecer

Hay gente que se niega a envejecer. No me refiero al modo de vestir, tampoco al estado de salud. Simplemente, no acepta que una determinada etapa de su vida ya pasó, y es natural que así sea. Generalmente el "clic" llega con la jubilación, cuando a los 60 o 65 años tenés que llenar cada día de tu vida con el tiempo que antes pasabas trabajando. Algunos lo saben sobrellevar mejor que otros. Pero además, como dije antes, negar que envejecemos es negar a la naturaleza misma: la presbicia, las canas, las arrugas en el rostro, y todo ello. También se suele hablar de la "crisis de los 40" (estoy cerca de ese número), y es común que te preguntes qué hiciste los años anteriores y qué te queda por hacer. 

Podemos tomar a la vida como un libro en blanco donde cada uno va escribiendo su historia personal, o como una novela donde ya está todo determinado o predestinado. En realidad, ninguno de estos planteos aporta demasiado, porque lo que sostengo, y no me cansaré de repetirlo, es que la inteligencia es la capacidad de adaptarse. Por muy culto que seas (entiéndase por culto ser un tipo leído, y ese tipo de cosas), podés ser incapaz de manejar las situaciones que se te vas presentando. Y la experiencia, que llega con los años, forma parte de ese proceso de aprender a envejecer y convivir con la imagen que nos devuelve el espejo todas las mañanas. Punto final.

11 de noviembre de 2017

Tradición vs. Halloween

Como ya es costumbre en los últimos años, se suscita una polémica absurda (en parte por la proximidad entre una fecha y otra), respecto a Halloween y el Día de la Tradición. Lamento decirles, a quienes no les agrade, que Halloween llegó para quedarse. No está ni bien ni mal. Me resisto a hacer un juicio de valor. Simplemente es así. Es cierto que este año hubo desmanes en la Plaza, pero la gran mayoría de los chicos disfrutó -a su modo- de una "celebración" que no nos pertenece. Tampoco es nuestra costumbre los huevos de Pascua de chocolate, beber cerveza el Día de San Patricio, la figura de Papá Noel,  o comer turrones, garrapiñadas, y toda clase de alimentos súper calóricos en pleno verano, con 30 grados. 

En la escuela, a los chicos y adolescentes se les enseña el significado del Día de la Tradición, quién fue José Hernández, se lee el Martín Fierro, que es una de las obras literarias más consagradas de la Argentina (traducida al inglés y otros idiomas). Probablemente Borges, en cuentos como "El hombre de la esquina rosada", se inspiró en las historias de compadritos y malevos derivadas de la obra de Hernández. 

Y para finalizar, ¿cómo afirmar, con precisión y datos certeros, que las empanadas o las tortas fritas tuvieron su origen en la Argentina? El mate podría dar lugar a  una discusión eterna, se consume mucho más en Paraguay y Uruguay que en nuestro país. ¿Cómo decir que el dulce de leche es argentino en base a una historia nunca comprobada, si hasta hay una fiesta en Cañuelas que se hace en su honor? Hay cosas que son patrimonio de la humanidad, justamente porque su origen es impreciso, ¿o vamos a ponernos a discutir en qué parte del mundo se hizo la primera empanada? 

En su libro ADN, Jorge Lanata desmiente, con datos bastante confiables, supuestos orgullos de ego argentino: al Av. Rivadavia no es la más larga del mundo, hubo formas primitivas del colectivo (transporte) mucho antes que en nuestro país, y hay avenidas más anchas que la 9 de Julio. 

Me parece que resultaría más provechoso, celebrar el Día de la Tradición, sin contraponerlo a otros festejos foráneos, y sin que tenga relevancia si fuimos "los primeros" en crear tal o cual manjar gastronómico. Punto final.

9 de noviembre de 2017

Noviembre caótico y contrarreloj


Noviembre suele ser un mes bastante caótico, incluso más que diciembre. Como todos se apuran para terminar actos de fin de curso, brindis de fin de año, entrega de premios y reconocimientos varios, ya para el "mes 12" está todo liquidado en ese sentido. Desde hace un tiempo, todo lo que sea formal o protocolar se realiza en noviembre, porque en el último mes de algo todos tenemos la cabeza en otra cosa. Los que tienen el poder adquisitivo suficiente, ya estarán averiguando sobre los precios de alquileres en la Costa, de hecho en Facebook y otros medios ya hay muchas personas que ofrecen departamento en alquiler. El verano es mucho más repetitivo que el invierno, porque en la época estival no hay más que pileta, helados,  alguna quinta o quincho, y no muchas más alternativas de distensión (además de la que ya mencioné, viajar a Mar del Plata o similares). En cambio, durante el invierno, y para no estar encerrado entre cuatro paredes, salís a la calle, te tomás un café, te enganchás con la lectura de un libro, o se dan otras posibilidades. Se lee más en el invierno que en el verano, hoy por hoy es menos frecuente que antes encontrar a los turistas con un libro en la playa.
Periodísticamente hablando, es obvio que también habrá menor actividad. Este año será una excepción, porque se renueva el Concejo Deliberante y el Consejo Escolar, el 10 de diciembre, y es interesante entrevistar a nuestros nuevos representantes. Las propuestas de campaña ya pasaron, a partir del 10/12 será el momento de ver si se plasman en hechos. Un detalle no menor es que el HCD entrará en un receso, como todos los años, salvo que se convoque a Sesiones Extraordinarias (al igual que lo que sucede con el Congreso). Y nuevamente, nos encontraremos con el "tira y afloje" del Presupuesto Municipal, aunque con la nueva composición del HCD, el oficialismo no tendrá mayores problemas en aprobarlo, porque contará con mayoría propia y en consecuencia no dependerá del resto de los bloques para hacerlo. Punto final.

8 de noviembre de 2017

Besos por celular

No hace falta ser muy perspicaz para darnos cuenta de que la forma de relacionarnos con nuestros seres queridos está cambiando drásticamente, desde que los celulares incorporaron aplicaciones muy populares como el omnipresente WhatsApp, hasta otras destinadas a encuentros casuales para tener sexo, como Tinder. Es curioso detenernos unos minutos y pensar como un "emoji" (esos íconos con el pulgar hacia arriba, por ejemplo, o caritas simpáticas que denotan enojo o aprobación) sustituye a la palabra escrita. En principio, nos resulta más rápido en el fragor de una conversación casual, insertar esos íconos antes de decir algo que requiera una explicación más elaborada. Se privilegia la inmediatez. Y es por ello que están cambiando las formas de vincularse en las relaciones de pareja: si un cónyuge sospecha de una infidelidad, lo primero que hace es revisar el celular del otro, por lo cual la mayoría toma la precaución de borrar todas las conversaciones o bien disponer de otro aparato para consumar el engaño. 

Pero a su vez, se repiten hasta el cansancio publicaciones que terminan volviéndose "virales", no por el interés que puedan tener en sí mismas, sino por la misma repetición. El problema es que nadie chequea el contenido, y se puede llegar al punto de escrachar a una persona que está totalmente ajena a la cuestión, porque se lo acusa por WhatApp de abusador/a, golpeador/a, o lo que fuere. Es la vieja justicia por mano propia, sólo que ahora cuenta con la ayuda de lo virtual. Hay muchas fotos trucadas, o que son imposibles de probar su origen, que se multiplican porque se comparten desde el celular o las redes sociales. Mirar el celular todo el tiempo (si es que no esperás un llamado o algo urgente), puede llegar a ser patológico. En realidad, la pantalla no nos dice nada en sí misma, nos dice lo que nosotros compartimos y publicamos, o lo que recibimos de terceros. Antes tenías una duda sobre una película, o un actor, por citar un caso, y le preguntabas a alguien que conociera de cine. Ahora lo "googleás", y listo, te aparece la filmografía, las noticias si estuvo involucrado en algún escándalo, todo. Esto último  -el rápido acceso a la información- no está mal, pero nos envuelve en cierta comodidad de saber que encontramos todo, y de todo. 

Muchas veces, cuando voy a un bar y otra persona está leyendo el diario en papel, yo lo hago por el celular. Es un acto casi inconsciente, porque en lugar de esperar a que el otro cliente termine la lectura, buscamos el atajo más fácil. En poco tiempo, seguramente habrá que suscribirse y pagar para leer online diarios como Clarín o La Nación. De hecho, ya se está pidiendo registrarse para tener acceso a las noticias, lo cual si bien no es grave, nos demuestra que por todos los medios están buscando tus datos personales, ya sea para uso propio o para vendérselos a otros, y pocos días después encontrás tu casilla de mail llena de correo basura, promociones y publicidades que nunca pediste o solicitaste. 

Es así la cosa, amigos: la comodidad de tener todo al alcance de la mano, tiene su precio, que es resignar tu privacidad. Punto final. 

6 de noviembre de 2017

Lunes atípico, cada vez más cerca de 2018

Un lunes atípico de noviembre. No hubo actividad bancaria, ni tampoco en el Municipio. En la recta final de este 2017, muchas veces nos cuesta comprender cómo el tiempo transcurrió tan rápido. Nos parece que fuera ayer cuando estábamos celebrando el nuevo año, con sidra y pan dulce incluidos. Sin embargo, estamos transitando el mes 11, y no disponemos de mucho tiempo para concretar todas las promesas y objetivos que nos propusimos en enero. Por ese motivo, me parece inútil hacerlo, me refiero al hecho de plantearse metas sólo porque comienza el año. Esa "carta de intención", que va dirigida hacia nosotros mismos, abarca algunos objetivos más realistas y otros utópicos: bajar de peso, dejar de fumar, ahorrar más... están aquellas expectativas que dependen sólo de nosotros, y otras donde entra a jugar la coyuntura económica. 

A todos nos pasa, seguramente, que la gente olvida que concluido el día de trabajo, tenemos "otra vida", que es la que compartimos con nuestra familia. Yo aprendí a no aceptar demandas o pedidos que van más allá de lo que dura mi jornada laboral. De más está decir que uno es periodista las 24 horas, porque nunca se sabe cuándo surge la noticia,  pero hay cosas que ameritan más que otras. Por supuesto que es lo que elegí hacer, como repito siempre, y no estoy arrepentido de haberlo hecho. Pero lo que más me molesta es la vanidad, gente que te pide que "le hagas una nota" para un mero lucimiento personal, siendo que tienen  muy poco para decir que resulte de interés público. Hay veces que publicás una noticia de La Plata, que impacta mucho más en Lobos, dado que tiene más que ver con la salud o el empleo de los lobenses, y no tanto con  mirarse el ombligo. El Municipio no puede estar por encima de otros estamentos de Gobierno, por lo cual es lógico que lo que se decida desde arriba nos pueda llegar a afectar.  Es mi modesto punto de vista, que sostendré hasta que los hechos me demuestren lo contrario. Punto final.

3 de noviembre de 2017

Fin de semana con trabajo, pero sin quejas

Viernes por la noche en la ciudad. Buen momento para sentarse a preparar mis herramientas de trabajo (cámara y grabador), y buscar material que resulte de interés para publicar. Ahora que lo pienso bien, hace como dos meses que no me detengo a ver televisión por un lapso de más de 10 minutos, y no lo digo por hacerme el intelectual:  las noticias nacionales invariablemente se repiten, se replican, y busco los diarios por Internet para informarme. La TV abierta no escapa a la crisis: el mercado de televisión por cable en la Argentina es uno de los más grandes del Mercosur, apareció Netflix hace algunos años, y la gente optó por ver películas o documentales. De los cinco canales de aire, no hacés uno: conductores que se quieren pasar de vivos haciéndose los graciosos, la eterna farándula argentina que le dá de comer a los programas de chimentos, y si bien es cierto que de vez en cuando aparece alguna entrevista bien hecha, no hay lugar para mucho más. 

Canal 7 (o la TV Pública, como se llama ahora), ha recuperado algo del esplendor perdido, con una oferta bastante variada, ciclos de investigación, proyección de películas viejas pero que no pierden vigencia, y un tono bastante neutro en el espacio informativo, teniendo en cuenta que hablamos de un canal que durante años fue objeto de botín de guerra del gobierno de turno. Como dije en otras oportunidades, el Telediario de la TVE (Televisión Española) es lo más parecido a un noticiero neutro. Se informa lo que pasó y punto. Nada de buscar conmover o manipular al espectador con golpes bajos o "historias de vida". 

La radio AM sigue siendo la preferida de los argentinos, la que se escucha en la mayoría de los taxis de Buenos Aires, y que -en líneas generales- tiene más alcance de señal que la FM. Voy haciendo zapping entre Continental, Mitre, algo de Radio 10, y para escuchar algo diferente (aunque no esté de acuerdo con lo que se diga allí), la 750, emisora abiertamente kirchnerista y que no disimula en absoluto hacia qué público está dirigida. Y no es casual encontrar, perdido en en dial, un programa pagado por algún pastor evangélico, o por un par de chantas que aseguran tener poderes sobrenaturales para sanar la depresión, la angustia, la falta de trabajo, la envidia, y quién sabe cuántas cosas más.

Lo que tiene la radio, es que como escucho más durante la noche, el tono monocorde y sin estridencias te va preparando para el sueño, te vas adormeciendo sin que estés registrando lo que es la transmisión en sí. Buena propuesta para un relax económico y que, de yapa, te ayuda a conciliar el sueño. Punto final.


2 de noviembre de 2017

En la cresta de la ola

Pasadas las elecciones, y con triunfos por amplio margen en la mayoría del país, el oficialismo se encuenta en la cresta de la ola. Es "el momento", de máximo apoyo popular, y ello le permite al Presidente y sus funcionarios, continuar con un plan de reformas del Estado bastante discutible. 
Más impuestos por un lado, menos impuestos por el otro. Nuevos aumentos de tarifas. Modificaciones en la edad jubilatoria, y en la Ley de Movilidad que regula los aumentos a los jubilados, dos veces por año. Si se insiste en imponer "arancel cero" a los productos electrónicos, se importará mucho más. Y aunque en Tierra del Fuego se dediquen meramente a ensamblar teléfonos celulares o tablets, son fuentes de trabajo que se perderán. La provincia goza de un régimen especial, el cual caduca en el año 2023. Pero puede haber consecuencias en el corto plazo. 
Aumentar los impuestos a gaseosas, vinos, cervezas, entre otras bebidas, es otra decisión que no se entiende. Ya de por sí, la carga tributaria es muy alta, y obviamente si ésta aumenta, se trasladará a los precios al consumidor final. 

Por si todo esto fuera poco, se eliminó la obligación de liquidar divisas por las exportaciones, con lo cual el Estado no percibirá ningún dinero de los productores agropecuarios, en particular de la soja (excepto las retenciones), que es el cultivo predominante en el país. 

Hay casi 1.000 empleados nuevos en el Congreso. La Biblioteca de dicho cuerpo legislativo, tiene 1.700 personas en planta que supuestamente "trabajan". Nadie sabe para qué semejante despropósito, ya que inclusive la Bibioteca Nacional tiene menos personal y más de un millón de ejemplares. Podemos elegir el atajo rápido y decir que el Poder Legislativo nada tiene que ver con el Ejecutivo, pero estos ñoquis en potencia, no salieron a sumar burocracia por arte de magia. Hay "compromisos" que cumplir en la vieja política. Hay que recompensar con puestos a los amigos, familiares, y cualquier persona que haya hecho algo durante la campaña, o sin ella.

Lo que se está estudiando, aunque no se implementó aún porque su impacto sería tremendo, es la quita de subsidios al gasoil para el transporte público, sobre todo los colectivos de la zona metropolitana. El colectivo y el tren, son los medios de transporte básicos de los laburantes. Si aumentan las tarifas, y con los sueldos estancados, no habrá margen para un incremento del consumo. La gente seguirá gastando lo imprescindible para vivir, como en esos últimos dos años.

Si lo quisiera, el Gobierno podría reformar la Constitución, como lo hizo el menemismo cuando estaba en su apogeo. Claro está que no interesa demasiado hacerlo en estos tiempos, ya que aquella modificación que todos buscaban lograr (la reelección presidencial), quedó enmendada en 1994. 

Lo mejor, o lo peor, está por venir. No hay gradualismo. Se pretende aplicar "cirugía mayor" sin anestesia,  por más que los resultados electorales muestren que los argentinos respaldan a esta gestión. El capital político se dilapida (o se desperdicia) muy rápido si no hay una dosis de sensatez, y llegará el punto en que los propios ciudadanos pondrán un límite, si emerge una figura atractiva desde la oposición. Punto final.

Fría mañana de sábado cumpleañero

Sábado por la mañana: me disponía a salir de mi casa cuando una ráfaga de viento helado me hizo volver sobre mis pasos. Efectivamente, el te...