31 de octubre de 2009

Se termina octubre y llegamos a la recta final de 2009

Bueno, amigos, hemos llegado al último día de octubre. Como suelo decir, esperemos que el mes próximo sea mejor que concluirá en pocas horas. Yo le doy relativo importancia al comienzo de un nuevo año o de un nuevo mes, porque generalmente uno pone expectativas en un lapso determinado, y pueden suceder dos cosas: que esas expectativas nunca se concreten, es decir, que se vean malogradas por circunstancias fortuitas. O bien que el plazo que nos hemos fijado no resulte suficiente para concretarlas. Un mes tal vez no sea demasiado tiempo para fijarnos cambios profundos o metas superadoras. Para mí, la segunda mitad de octubre fue más provechosa que la primera, porque encontré el rumbo y logré concentrarme en lo que quería hacer y lograr. Pero de cada hecho de la vida se aprende algo, por ejemplo, en un post anterior renegué sobre la falta de agua en mi casa. El agua siempre fue algo que venía por añadidura y nunca se le dio la menor importancia, pese a que resulta imprescindible en la vida cotidiana. Cuando faltó, me di cuenta de que tener agua es mucho más importante que muchas de las boludeces que rondaban mi mente, al punto tal que el consumo de agua es decisivo para nuestra supervivencia. Notarán que hoy no estoy muy inspirado, y ello se debe (en parte) a que no me siento cómo al estar utilizando otro navegador, el clásico Internet Explorer, en lugar del Mozilla Firefox, que por algún motivo que desconozco se niega a funcionar. Sólo resta esperar hasta mañana y hacer todo lo posible para que estos dos meses, la recta final del 2009, no nos encuentre con una empinada curva que nos obligue a pegar un brusco volantazo.

29 de octubre de 2009

Cuando la verdad es demasiado abrumadora para ser ignorada


Hay verdades absurdas y mentiras solapadas. Abundan, también, los susurros estridentes y los pájaros inquietos que brotan de la boca de los mercaderes. Todo se ha vuelto demasiado difuso como para esbozar una conclusión, o arribar a una certeza. Así vivimos en la Argentina, donde la información es un producto que se compra y vende al mejor postor, con escuchas telefónicas ilegales, casillas de mail hackeadas y un complejo entramado de teorías conspirativas. Todo el mundo desconfía hasta de su sombra.
De esta manera, vamos cediendo ante la evidencia de nuestra incapacidad. Vamos perdiendo terreno frente a los que se manejan bajo el pragmatismo puro y no se permiten analizar. Prefieren la acción efectista al necesario ejercicio de causas y consecuencias. Todo esto, por supuesto, no es nuevo. La sociedad sobrevive porque hay un puñado de leyes que la contienen. De lo contrario, esto sería un caos, y estaríamos regidos por la "ley del más fuerte". Las personas talentosas, que han demostrado su virtuosismo en las artes y en la ciencia, van muriendo como consecuencia inexorable del ciclo biológico y no se vislumbra en las nuevas generaciones alguien que vaya ocupando esos espacios que quedaron vacantes. No hablemos de "reemplazo": cada persona es única e irrepetible. No habrá otro Michael Jackson, otra Mercedes Sosa, otro César Milstein. Hablemos de capacidades. De desarrollo cognitivo. De madurez para afrontar situaciones adversas, para elevarse por encima de la mediocridad general y ser como una brújula para la manada desorientada que vive el "día a día". Es difícil pensar en una sociedad mejor cuando la educación formal se encuentra en crisis desde hace por lo menos dos décadas y se hacen cambios cosméticos que no van de lleno a la raíz del problema, que no proponen una solución de fondo. Así las cosas, cada vez que veamos a un chico de 16 ó 17 años debemos pensar que cómo se insertará este adolescente en el mundo de los adultos, y qué tendrá para aportar durante su paso por esta vida para hacer de nuestra aldea un lugar que merezca ser vivido.

28 de octubre de 2009

Busquemos el equilibrio justo

Hola, amigos, cómo están? Mientras estoy redactando este post confieso que lo hago sin saber aún si será el último de octubre. Quizá encuentre inspiración antes de que termine el mes, no lo sé. hoy viajé hasta la Laguna para cubrir una nota, y cuando salía del lugar de la conferencia de prensa, detuve mi vista por un momento en el espejo de agua, totalmente manso, ajeno a los vendavales y a los temporales feroces de hace unos días. Realmente conservo esa imagen en mi memoria como una de las más gratificantes del día. La contemplé desde lejos, al atardecer, y el agua yacía sobre el lecho como lo hace un gato perezoso. Me lamento de no haber sacado fotos, y en parte no lo hice porque estaba apurado por volver a Lobos. Además, no había buena luz natural. Pero la mejor lente fotográfica son mis ojos. Me gusta más la experiencia de viajar a la Laguna un día hábil, como lo hice durante años cuando fui docente, que hacer lo propio un fin de semana, cuando la tranquilidad de la Villa Logüercio, donde residen de manera estable alrededor de 300 personas, se ve alterada por turistas bulliciosos del Conurbano, que los lugareños toleran porque saben que aportan divisas a los comercios de la zona. Es difícil encontrar lugares agrestes, donde el hombre no haya arruinado la belleza natural con un cartel, con edificaciones torpes y de mal gusto, o simplemente arrojando basura de un modo desaprensivo. A veces la mano del hombre es necesaria para hacer que un sitio resulte habitable o adecuado para acampar. Pero debe hacerse con mesura, respetando los límites que impone la naturaleza. No tan lejos de la Argentina, en la selva amazónica, el saqueo de las entrañas de la tierra es cotidiano. Por eso, no caigamos en la ingenuidad de pensar que Brasil es una superpotencia desarrollada y que nosotros somos la Cenicienta del Continente. Ni una cosa ni la otra.

27 de octubre de 2009

Charly García y el eterno retorno

Durante todo este tiempo mantuve una actitud prudente respecto del "regreso" de Charly García a los escenarios, acaso por tratarse del artista argentino que más admiro. No fui al show en el estadio de Vélez, y pienso que las personas que hayan estado ahí podrán hacer un análisis más certero que yo, que apenas vi unos pocos minutos del recital por TV. De todas maneras, lo que provocó una reacción favorable entre el público y la prensa no fue el nivel del recital, sino que éste se haya desarrollado sin tropiezos, interrupciones o destrucción de instrumentos y equipos de sonido. En definitiva, se trató de un show que transitó por los carriles de la normalidad, y que estuvo potenciado porque Charly volvió a llenar un estadio después de muchos años y tras una larga rehabilitación. La pregunta que muchos nos hacemos es si Charly podrá recuperar, aunque sea en una mínima parte, la versatilidad de su voz, desgastada por los excesos y por una vida descontrolada. Y sería bueno también preguntarse cuándo lanzará un nuevo disco de estudio. Desde luego, el hecho de que esté realizando estos conciertos en distintas ciudades de Latinoamérica es una buena señal, pero también queremos escuchar algo de su nuevo material, de las canciones que sus allegados aseguran que García compuso durante su exilio forzado a la quinta de Palito Ortega en Luján. No soy un experto en adicciones, pero tengo entendido que las rehabilitaciones llevan tiempo y que no siempre dan los resultados esperados. A Charly le va a costar muchísimo recuperarse, más allá de que ahora lo veamos mejor y de que podamos leer una crónica de un show suyo sin incidentes. También me pongo a pensar en aquellos anónimos que tuvieron una historia de excesos con las drogas durante varios años y no tienen el dinero para solventar el costo de una rehabilitación, o no tienen la suerte de contar con un mecenas como "Palito". ¿Cómo se supone que puedan recuperarse los chicos que consumen paco, con el Estado ausente y los hospitales que se caen a pedazos?

26 de octubre de 2009

Las aguas bajan turbias


Es lunes por la mañana y la ciudad parece un gigante que se despertara luego de la resaca. Desde varios días tengo problemas en la presión de la red de agua corriente. Como consecuencia de esto, el líquido elemento no tiene la fuerza suficiente para subir al tanque, quizá porque éste se encuentra a una altura superior al resto de la viviendas del barrio. Sin embargo, ayer escuché que un vecino le comentaba a otro: "no tenemos agua". Como mi relación con los vecinos es prácticamente nula, no hubiera sabido nunca que ellos estaban padeciendo el mismo problema si no hubiera cazado en el aire ese comentario teñido de preocupación y bronca. Por lo general, sale agua de las canillas del baño y de la cocina (para eso existen las canillas) , aunque se trate de un chorrito débil y cuya intensidad nunca termina por definirse del todo. La situación se complica cuando se trata de la ducha. A veces no hay agua de ninguna clase, en otras ocasiones podés bañarte con agua fría pero será mejor que te olvides de sutilezas y ello incluye el siempre gratificante baño con agua caliente. Hoy por la mañana, por normas elementales de higiene, para comenzar la semana limpio y con buen semblante, me duché con agua fría, y debo decir que a medida que el cuerpo se adapta a la temperatura no parece algo tan terrible. Sería algo así como nadar en las playas de Mar del Plata, donde el agua del mar no alcanza más de 20 grados en pleno verano. En fin de semana transcurrió con mucha actividad, con un River-Boca aburrido y olvidable, y con el compromiso de revalidar todo lo hecho hasta el momento, en distintos ámbitos, tanto el profesional como el personal. Precisamente, no es momento para bajar los brazos o caer en la frustración. Hay que seguir como sea. Octubre comienza a despedirse lentamente y nos deja una última semana antes de que empiece todo el quilombo de las Fiestas, las cenas de fin de año, los actos de fin de curso, y demás eventos que son una pérdida de tiempo, excepto para quienes participan de ellos.

23 de octubre de 2009

El periodismo y sus infinitas vertientes


Es viernes por la tarde, y diluvia en la ciudad. Este fin de semana tengo varias actividades para cubrir, incluso el horario de muchas de ellas de superpone. La vida del periodista exige estar en todos los lugares y darle difusión hasta al evento más intrascendente, aburrido y tedioso. A menudo, uno debe elegir qué tipo de enfoque darle a un hecho determinado. No se pueden escribir cinco páginas sobre una exposición de medallas, por ejemplo. La visita de un ministro, si es que tiene algo interesante para decir, es probable que amerite cinco páginas. Generalmente la tarea de desgrabar, de rescatar los conceptos más relevantes en medio del palabrerío, suele ser ardua y agotadora, porque hay que seleccionar, pulir, y darle forma de un texto que tenga "gancho", es decir, que resulte atractivo para el lector. Aunque hay que reconocer que uno muchas veces participa de conferencias soporíferas, de las cuales es muy difícil rescatar aunque sea un párrafo que valga la pena. Un momento, en medio de la hojarasca, en el cual la persona diga algo concreto, y de interés público. Uno de los rasgos que definen a un buen periodista es la capacidad de rescatar de una conferencia o una entrevista aquello que puede resultar de interés para la gente, por encima del ego profesional. Muchas veces hacemos una pregunta que nos parece aguda e incisiva, y el entrevistado la liquida con dos monosílabos. Del mismo modo, he presenciado casos de preguntas pelotudas que dan como resultado una respuesta sorprendente y maravillosa. En fin, la entrevista periodística constituye un género apasionante del cual se han escrito muchos libros, con "tips" o "secretos" para lograr una entrevista jugosa y enriquecedora. De más está decir que, por más onda que uno le ponga, hay ciertos entrevistados que son insufribles, por su apatía y su dificultad para articular dos palabras coherentes.

21 de octubre de 2009

Resistiendo hasta el final


Desde que comencé con este blog, en junio de 2005, nunca se me cruzó por la mente la idea de dejarlo. Sí es cierto, y lo podrán notar quienes siguen las crónicas que uno publica desde aquí, que hubo meses en los que mantuve este espacio un poco "abandonado". Me refiero a que no lo actualizaba con la frecuencia que, a mi criterio, amerita un blog como el que yo pretendo construir. Lentamente fui encontrándole la forma a lo que iba haciendo, tomándome el tiempo necesario para decir lo que quería, y sin caer en obviedades. A veces no tengo ganas de escribir, pero siempre trato de poner voluntad para hacerlo. La idea siempre ha sido que el hecho de expresarme por este medio resulte placentero, de lo contrario no tiene sentido "torturarse" redactando un post. A menudo escucho a mucha gente hablar de literatura como si fuera algo abstracto, o a lo cual sólo tienen acceso las personas que tienen una biblioteca de nogal y fuman tabaco con una pipa sentados en un sillón de terciopelo. La literatura se construye de un modo muy diferente, y lo que yo hago se sustenta con esa línea de pensamiento. Es decir: esto que estoy redactando puede ser considerado un texto literario o no, pero ha habido un proceso de elaboración y análisis previo. No es que escribo lo primero que me viene a la mente. De hecho, no creo que ningún escritor serio lo haga, salvo que cultive alguna veta literaria surrealista que le dé mayor margen para ese "fluir del pensamiento", una onda Marcel Proust o André Breton. Yo banqué a este blog incluso cuando no tuve Internet en mi casa y debí volver a los cybers para actualizarlo. Yo defiendo lo que hago. En principio, porque si no lo hago yo, nadie lo va a hacer por mí. Y creo que todos deberíamos actuar del mismo modo en cada cosa que hagamos, si realmente consideramos que tiene valor. Y aquí cabe hacer una salvedad: no importa si para los demás tiene valor, mientras que para vos resulte significativo. Por eso, reitero: defendamos todo aquello que hagamos y que nos insuma un esfuerzo intelectual, porque estamos rodeados de idiotas que critican sin hacer nada. Y bien sabemos que, hagas lo que hagas, igual te van a criticar.

19 de octubre de 2009

Post breve pero preciso

Un lunes tranquilo. Por la mañana cayó un aguacero, ahora todo vestigio de tormenta se ha disipado y comienza a hacer calor. Estoy redactando estas líneas desde un cyber con monitor "widescreen", y comparado con el que tengo en la PC de mi casa las letras lucen "aplastadas", como si estuvieran comprimidas por una morsa. Me encuentro haciendo tiempo hasta que abra un negocio, y decidí que era una buena oportunidad para actualizar el blog. En los altoparlantes de este local desde donde escribo suenan entre otros artistas escogidos con un criterio bastante particular, Michael Jackson, Luis Miguel, Shakira, y Dios sabe qué engendro más. Muchas veces, el hecho de que un día nos resulte tranquilo o sin sobresaltos depende exclusivamente de nosotros, más allá de que no hay que descartar los imponderables que son inherentes a vivir en una sociedad donde se pierde un tiempo considerable en trámites, colas en oficinas públicas, y todo aquello que resulta propio del trabajo que cada uno tenga. A veces cuesta hacerse la idea de que nosotros tenemos el poder para manejar nuestras emociones, y tomarnos la vida "con soda". Por supuesto, existen personas que se pasan al otro extremo, y que no asumen ninguna responsabilidad ante nada. No preocuparse por boludeces es un factor clave, pero que este razonamiento nos conduzca a soslayar todo lo que hagamos puede resultar peligroso, porque además estaremos afectando a otras personas con nuestras acciones si no le damos una cuota de seriedad a lo que hacemos. Es necesario, pues, lograr un equilibrio. Hay gente que recurre a las más diversas recetas para conseguirlo, desde ir al gimnasio, hasta caminar en el Parque, o consultar a un terapeuta. Considero que todas las alternativas son válidas, y están relacionadas con la capacidad de cada persona para darse cuenta de cuándo es el momento de sacar el pie del acelerador y evaluar la verdadera dimensión de los acontecimientos.

Disco recomendado del día: Mika, "The boy who knew too much" (2009)

18 de octubre de 2009

En la búsqueda de siete días tranquilos


Domingo por la noche en la ciudad. Tal vez éste no haya sido el mejor día de la semana para mí, pero haciendo un análisis "macro", que tenga en cuenta cada uno de los siete días y los hechos que en ellos se sucedieron, se puede decir que no fue una semana mala. Comencé un proceso de cambios, muchos de los cuales recién comenzarán a verse al cabo de un tiempo, dado que me refiero a conductas que necesito corregir porque considero que no me ayudan a ser la persona que quiero, y me limitan seriamente en muchas facetas de lo cotidiano. Hoy por la mañana mi viejo compró el diario, con la tradicional revista de los domingos, pero aún no he tenido tiempo de leer ni la citada revista ni las secciones que componen el diario. Apenas le eché un vistazo rápido a un par de artículos mientras intentaba relajarme un poco durante un viaje que hicimos a Cañuelas. Como es sabido, hoy se celebra en la Argentina el Día de la Madre, fecha que -al igual que el Día del Niño, del Padre, etc.- responde a meros intereses comerciales y no recuerda ningún acontecimiento histórico. Yo he analizado desde este espacio la sensación que me producen estos días, que han sido fijados de una forma antojadiza con la inequívoca intención de vender perfumes, maquillajes, vestidos, y demás artículos que son de consumo femenino. Para la próxima semana se anuncian temperaturas agradables y una leve suba en las marcas térmicas. Como suele suceder todos los años, el día menos pensado el calor comienza a apretar sin previo aviso y debemos buscar las prendas de verano (remeras, shorts, camisas de manga corta) cuando estamos a menos de dos meses para que termine este 2009 signado por los contrastes y un panorama incierto para el futoro del país.

15 de octubre de 2009

Lo efímero y lo perdurable en la sociedad de consumo

Minutos antes de cenar, me encuentro redactando este post, luego de haber hecho un "back up" (o copia de seguridad) de numerosos textos que he redactado en este tiempo y que andaban dando vueltas por ahí. Algunos de ellos no han sido publicados en este blog todavía, porque tengo que darles una forma adecuada para que no desentonen demasiado con la línea que uno ha venido trazando. Por ejemplo, publicar un cuento sería muy bueno. En realidad, el sólo hecho de haber escrito un cuento representa un logro importante para mí. Pero este blog se nutre de lo cotidiano, de las sensaciones que se van generando en el transcurso de la semana, de la pulsión diaria. Para publicar un cuento aquí, debería contextualizarlo un poco. En fin, la cuestión es que, como les estaba diciendo, de algún modo todos tenemos este temor a perder información que consideramos valiosa. Para ello se han inventado distintos soportes de almacenamientos de datos, desde los viejos y hoy obsoletos diskettes, hasta los más recientes DVD's. A veces, con el paso del tiempo, uno descubre que aquello que guardó tan celosamente para evitar que se extraviara no era en realidad tan importante, y que si se hubiera perdido, no hubiera resultado un hecho demasiado traumático. Fotos que nunca volveremos a ver, notas que nos resultan interesantes pero que seguramente nunca vamos a leer, imágenes o gráficos que nunca vamos a imprimir. Es el tiempo, y no el entorno que nos rodea, el que nos va dando la justa medida de lo importante y lo prescindible. Lo perdurable es, por definición, opuesto a lo fugaz. Aporta una mirada superadora de las cosas. Y trasciende generaciones. Lo más extraño es que esta premisa resulta válida tanto para el célebre creador de la Teoría de la Relatividad como para el tipo que inventó la televisión.

14 de octubre de 2009

Cuando todos hablan de lo mismo


Miércoles por la tarde. El viento ha barrido progresivamente con las nubes que se cernían amenazantes durante las primeras horas del día, de manera que es probable que mañana tengamos un día soleado. Ultimamente no estoy ilustrando mis "posts" con imágenes, creo que me debo ese detalle, a veces no encuentro una foto que me satisfaga y que resulte funcional al contenido del texto, otras veces se trata de mera pereza. Escribo con la promesa de agregarle una foto o un dibujo alusivo, pero luego pasa el tiempo y ya no tengo ganas de complementar mi prosa con ese detalle que a menudo mejora notablemente el aspecto y la apariencia del texto.
Hoy el tema casi excluyente para los medios es el partido de la Selección Argentina contra Uruguay, por las Eliminatorias del Mundial. Me pregunto qué sucederá en el hipotético caso de que clasifiquemos para la Copa del Mundo. ¿Valdrá la pena semejante cobertura, tantos ríos de tinta, soportar las arengas de ese ejército de periodistas deportivos que se creen dueños de la verdad absoluta, si el equipo nacional cumple una actuación lamentable una vez que acceda al codiciado Mundial?
La realidad de los hechos es una, pero todos tenemos un prisma que la deforma, en función a nuestras ideas, creencias o sentimientos. No obstante, creo que se podemos ser objetivos o ponernos de acuerdo en algunas cuestiones básicas: si Argentina no llega al Mundial, no nos afectará en absoluto. Nuestra calidad de vida seguirá siendo igual, mejor, o peor. Pero, de ningún modo dependerá del resultado de un partido. Seguramente lo voy a ver, y si el equipo logra clasificar me pondré contento, pero la vida continúa. Tanto para mí como para los propios jugadores. Ahora parece ser que nos estamos "dando cuenta" de que Messi no era tan bueno como parecía. Yo no sé qué opinar al respecto. Es evidente que hay muchos intereses en juego, sobre todo económicos, los cuales desconocemos y que nos impiden tener una visión más clara y menos pasional de todo esto. Para la AFA, la sola participación de Argentina en el Mundial representará una gran fuente de ingresos, más allá del desempeño que tenga en la competencia. Quizás por eso cada vez más gente se muestra interesada en las divisiones inferiores del fútbol argentino, donde todavía se respira un aire "amateur", porque hay menos dinero de por medio y los jugadores dejan todo en la cancha. Y los deportes que hasta hace mucho tiempo no eran convocantes, como el tenis, el rugby o el voley, despiertan el interés de quienes buscamos alejarnos un poco de un negocio tan manoseado y bastardeado como es el del fútbol. Es bueno que nos volquemos a seguir y a interiorizarnos por lo que sucede con otros deportes. Lo lamentable es que ello sea consecuencia de nuestro pésimo concepto del fútbol, que durante décadas ha sido el deporte nacional por excelencia. Ojalá que podamos ser equilibrados en nuestras opiniones y que no hagamos que lo sucedido en 90 minutos se convierta en una catástrofe nacional y en una desazón colectiva.

12 de octubre de 2009

Crónica de un viaje de fin de semana

Hola gente, todo listo para empezar el martes, primer día habil de esta semana extraña? Es evidente que nuestro concepto del lunes cambia con los feriados. Aquí estoy, actualizando el blog, luego de un fin de semana largo complicado. Ayer (domingo), en plan de recreación, viajé a Luján con mi familia. Aunque el trayecto no nos llevó más de 50 minutos, se me antojó terriblemente largo y tedioso. Hasta Navarro, el viaje estuvo matizado por un paisaje familiar y la compañía de distintos vehículos que se dirigían en ambas direcciones. Cuando nos tocó tomar la Ruta Provincial 47, nos encontramos con un cartel que, de un modo más que elocuente elocuente, advertía: "Peligro: zona de baches". Los citados baches había sido reparados en su mayoría, de manera que la cinta asfáltica estaba totalmente remendada por los materiales que se usan en estos casos, sin demasiada prolijidad, con lo cual el auto daba pequeños brincos cada tanto.
Varios tramos de la ruta estaban sin señalizar, y uno tenía la sensación de que las ruedas del auto iban devorando kilómetros de un camino desierto, un viaje hacia un "no-lugar". Pasaron varios minutos hasta que divisáramos un auto, o un ranchito a ambos lados de este deteriorado y maltrecho sendero que nos conducía a Luján. No sería extraño suponer que los famosos baches y las grietas en el asfalto hayan sido consecuencia de la circulación de camiones de gran porte, que se manejan con total impunidad dado que no hay en la ruta ningún puesto policial provisto de una balanza para determinar el tonelaje que transporta cada uno de estos monstruos. Como no hay peaje, es sabido que no hay mantenimiento, razón por la cual la ruta queda librada a la buena voluntad de los municipios que tiene jurisdicción sobre la red vial y al magro aporte que pueda hacer Vialidad Provincial. De algún modo, esa actitud de emparchar, de tapar agujeros, de "atar con alambre", es una metáfora de la Argentina que nos persigue desde hace años como parte de nuestro ADN.

10 de octubre de 2009

Consiguieron lo que querían

Como ustedes habrán notado, durante varias semanas fue el tema excluyente en radio y televisión y generó un hartazgo en la sociedad. Cansancio, tedio, deseos de que todo se termine de una vez, sea cual fuere el desenlace. Hoy, sábado, la Ley de Medios es una realidad, y fue sancionada en una sesión bochornosa en el Senado de la Nación. Pensar que nosotros votamos a esos tipos para que ocupen las bancas que otros ilustres legisladores honraron durante su paso por el recinto. Ahora tenemos a esos señores que se venden al mejor postor, como si la abundante "dieta" que perciben como senadores no les fuera suficiente para saciar su codicia. Son los mismos que juraron por Dios y por la Patria, los mismos que responden servilmente a los intereses de las provincias que representan. Se ha consumado una de las mayores estafas a los ciudadanos desde que tengo uso de razón. ¿Qué pasará ahora, que los "K" cuentan con todo el poder para darle generoso espacio a medios adictos al Gobierno? ¿Cómo sigue esta historia? Porque los Kirchner, mal que les pese, no se quedarán indefinidamente en el poder. El Gobierno que les suceda en el cargo, ¿Tendrá la madurez y la ética necesaria para modificar los aspectos más aberrantes de esta Ley? Porque de lo contrario, se convertirá en un "traje a medida" que calzará perfecto y resultará funcional a las necesidades del poder político de turno. La última pregunta que me hago es: "¿Hasta dónde piensan llegar?"
Hoy es un día para reflexionar en el tiempo que hemos perdido, en los años que pasan mientras seguimos sumidos en el atraso, en la voracidad de los políticos, y en la ingenuidad de cierto sector de la sociedad. Sólo nos queda pensar quién y cuándo le pondrá límites a esta situación. Y no me refiero solamente a esta Ley, sino a una forma de gobernar autoritaria y que denigra el valor de las instituciones.

8 de octubre de 2009

La pesada herencia recibida, vieja excusa de los políticos

Jueves en la ciudad, con temperaturas agradables. Un día tranquilo, sin demasiada actividad, y ello constituye un buen motivo para actualizar el blog. Mucho se está hablado últimamente acerca de un acercamiento de la Argentina al FMI. Coincido en que haber seguido las "recetas" del organismo financiero trajo consecuencias nefastas. Me atrevería a decir que los efectos de la política económica de la década pasada recién se están sintiendo ahora, pero pasarán varios años hasta que se logre revertir (si es que hay voluntad del gobierno de turno) la pérdida del rol del Estado como garante ante los ciudadanos.

Es cierto que muchas empresas funcionaban de un modo deficiente cuando pertenecían al Estado, y que la prestación de los servicios mejoró cuando pasaron a manos privadas. Pero los casos son contadísimos, y haciendo la vista gorda a muchas irregularidades podría mencionar a las telefónicas. Ahora bien, si tomamos como ejemplo el caso de Aerolíneas Argentinas, que pasó por sucesivas privatizaciones (Iberia, Grupo Marsans) y que actualmente ha vuelto al Estado, nos daremos cuenta de que adolece de serias irregularidades y que las auditorías nunca existieron. No hubo un ente que asumiera la función de contralor, que inspeccionara el estado de las aeronaves, que tomara nota de las quejas de los usuarios. El Estado, con las privatizaciones, quiso sacarse un problema de encima y endilgarlo en el sector privado. Con los usuarios como rehenes, por supuesto.


Antes de 1990, cuatro de los cinco canales de aire pertenecían al Estado. Y recuerdo que eso sí era "televisión pública". Eran canales públicos, no oficialistas. Se trabajaba con muchas limitaciones presupuestarias, que afectaban tanto lo tecnológico como lo organizativo. Pero aún así, había programas de ficción de calidad, noticieros neutros, en los cuales los periodistas no "bajanban línea", y creo que en el fondo se respiraba un aire distinto en los estudios de televisión. Cada uno, desde el técnico, hasta el maquillador, hasta el actor de una novela, hacía lo que podía. No existían la Publicidad No Tradicional (más conocida como PNT), los hoy famosos "chivos", los bloopers, y esa tendencia según la cual la televisión se alimenta de sí misma con programas de furcios y actos fallidos frente a la cámara.


Trato de evitar la nostalgia, en principio porque no se puede volver atrás, y además no creo que todo tiempo pasado haya sido mejor. La "primavera alfonsinista", que duró hasta que la UCR perdió las elecciones de 1987, fue un período en el cual, al compás del renacer democrático, florecieron todas las expresiones artísticas y culturales. También se terminó con la censura. Años después, se confundieron los tantos y se produjo una etapa de "destape" que rozó la obscenidad, como si quisiéramos liberarnos de tantos años de opresión. Hoy, la necesidad de contar con una televisión pública se confunde con demagogia de la peor calaña, buscando un rédito electoral y la adhesión de las masas. Como muestra inequívoca de lo que acabo de exponer, cabe mencionar la cifra exorbitante que el Estado debió desembolsar para el tristemente célebre "Fútbol Para Todos". Ahora, Canal 7 transmite los partidos de fútbol. Los programas que estaban previstos en esa franja horaria, que vayan a un canal de cable. Te puede gustar el fútbol o no, pero no podés creer que el Estado está siendo "bueno" con vos porque te deja ver los partidos gratis. ¿Dónde están las prioridades? ¿En ponerle freno a la inflación o en permitir que todos podamos ver fútbol por TV?

6 de octubre de 2009

Un martes bastante positivo (al menos para mí)

Hola, amigos, como están? Hoy, martes, ha sido un día bueno, fructífero, tranquilo. Hago la salvedad de que no se trata de un día bueno porque hayan sucedido cosas particularmente "buenas" o "venturosas", sino porque todas las actividades previstas (tanto laborales, como aquellas que forman parte de la rutina de cualquier persona) se desarrollaron con normalidad y sin ningún inconveniente. A veces uno encuentra satisfacción con el mero hecho de darse cuenta de que el día ha transcurrido sin sobresaltos, en el placer de compartir la mesa con la familia, y en intentar realizar las tareas cotidianas lo mejor posible. Una semana es mucho más que una sucesión de días: es difícil encontrar una semana enteramente buena, donde todo salga tal como uno lo había planeado. Quizás por eso, un día como hoy, en el cual las cosas salieron bastante bien, es un buen motivo para irse a dormir contento, pensando en que mañana puede deparar un panorama totalmente distinto. Y recordando siempre que muchos de los incidentes o percances que nos suceden son por razones ajenas a nuestra voluntad. De manera que cuando uno y "el resto del mundo" parecen hacer una tregua, aunque sea por un rato, no deja de ser un hecho digno de ser destacado.

4 de octubre de 2009

Tiempo de cambios


Tardó un poco en llegar, pero aquí lo tienen. En esta noche de domingo, les entrego el primer "post" de octubre, un mes que se anticipa complicado tanto por la falta de solución de conflictos de larga data (tal es el caso de lo que sucede en la empresa Kraft) como por la sospechosa celeridad que existe en el oficialismo para intentar aprobar la Ley de Medios Audiovisuales. Ante todo (y aunque nadie me lo pregunte), debo decir que yo estoy respaldo el reclamo de los trabajadores de Kraft. Convengamos en que el Ministerio de Trabajo tampoco se muestra muy entusiasmado en defender sus derechos. Porque si es cierto que los despidos de los operarios fueron "con justa causa" y -por lo tanto- no les corresponde recibir indemnización alguna, me gustaría saber qué prueba tienen los directivos de la empresa de que hubo un "apriete" de los delegados gremiales para con ellos. Hasta el momento, no vi ningún video, o ninguna prueba documental, que acredite fehacientemente que existieron intimidaciones o amenazas. Nadie está de acuerdo con los piquetes o con los cortes de calles, y seguramente si yo viviera en Buenos Aires y tuviera que padecerlos me indignaría contra los manifestantes. Pero es la única forma que tienen para que los medios de comunicación tomen conciencia de que existen, de que son personas con familias. Si no hubieran cortado la Panamericana, o si agrupaciones de izquierda no se hubieran manifestado en Callao y Corrientes, debo reconocer que no me hubiera enterado de la existencia del conflicto. Yo no me imagino "tomando" un edificio, o haciendo un piquete, pero creo que hay situaciones límite que te llevan a hacer lo que nunca imaginaste. Seguramente, antes de que este diálogo de sordos estallara, nunca pasó por la cabeza de ninguno de los operarios despedidos tener que tomar medidas de este tipo. Pero asumir una actitud pasiva ante algo que uno considera injusto significa, en cierto modo, claudicar. Se los digo porque hubo veces en que me sentí así. Bueno, amigos, esto es todo por el momento. Faltan dos meses para que estrenemos el 2010 y me parece importante llegar en buenas condiciones a esa fecha, preparando el terreno para lo que se viene, sin volvernos locos con situaciones hipotéticas pero sin dejarnos estar. Que tengan una buena semana!

Una nueva etapa en el Hospital?

Ayer fue un  lunes extraño, un feriado "puente" que no me pareció tal, en parte porque muchos comercios o negocios prefieron mante...