30 de diciembre de 2011

A pensar en lo que vendrá...


Estamos en la recta final de 2011, y cada uno hará su propia lectura de lo acontecido en estos 12 meses. No puedo evitar pensar en la personas que han perdido algún ser querido, o que están postradas en la cama de un hospital sin que nadie se acuerde de ellas. Para muchos, el 31 a la medianoche no habrá nada que festejar. Hay historias de ausencias, de desamores, de fracasos, de frustración, y todo eso no se puede olvidar con una copa de sidra o arrojando petardos al aire. Lo que sí puedo afirmar es que tenemos que seguir adelante, no hay otra manera, y si las cosas no nos salieron bien quizás tengamos otra oportunidad el año próximo.

En mi caso, 2011 se pasó demasiado rápido, sobre todo la primera mitad del año. A partir de junio tuve más tiempo para mí y para hacer las cosas que me gustaban, y me replanteé muchas decisiones que había tomado. A pesar de la adversidad, todos tenemos la esperanza de iniciar un nuevo ciclo, y seguramente que 2012 puede prodigarnos satisfacciones en lo personal. Como dije en otro post, muchas cosas no dependen de nosotros, pero no podemos quedarnos cruzados de brazos esperando que alguien nos venga a sacar de nuestro desconsuelo. Brindemos por un buen 2012, y ojalá que podamos sacar frutos de cada día y no desaprovechar un año que puede ser el mejor de nuestras vidas.

27 de diciembre de 2011

Brasil es feliz


Si se le pregunta al común de la gente, no hay grandes expectativas respecto del año próximo. Es que ya nadie cree en medidas revolucionarias que provoquen un cambio en la economía y nos alejen del ostracismo. Hoy se difundió un informe que consolida a Brasil como la 6º economía mundial, mientras Argentina ocupa el puesto 27º. Desde luego, todos sabemos que Brasil es el gran gigante sudamericano y que alcanzar su ritmo de crecimiento demandará varios años. Pero sería bueno pensar por qué las industrias eligen radicarse en el vecino país y no aquí. Uno puede pensar que quizás en Brasil el costo de la mano de obra es más barato, y los sindicatos no son tan corruptos como en Argentina.

La cuestión (ya lo hemos dicho en este blog) es definir qué perfil de país queremos tener. No podemos vivir de buenas intenciones o de discursos ambiciosos. Vemos a la Presidenta por televisión inaugurando fábricas o nuevos modelos de automóviles, pero está claro que no es suficiente con exportar vinos o autos. Si analizamos el Mercosur, la ventaja de Brasil en el intercambio comercial con la Argentina es notable. Y lo peor que nos puede suceder, es que tengamos que importar productos que antes fabricábamos nosotros mismos. No soy precisamente un economista, pero las cifras resultan más que elocuentes y demuestran que los postulados de "el modelo" no alcanzan para que alguien decida invertir en el país.

24 de diciembre de 2011

Reflexiones de Nochebuena

Era previsible: las radios se dedican a pasar canciones de Navidad, los canales de TV nos castigan con películas que recrean aquel acontecimiento de la cristiandad. Trataré de no renegar demasiado en estas líneas, sólo diré que cada persona celebra Nochebuena y Navidad a su manera y es absolutamente respetable. Me daba vergüenza ajena ver a cientos de individuos deambulando como zombies por los shoppings para aprovechar descuentos y comprar regalos. Seguro que cuando les llegue el resumen de la tarjeta se van a querer cortar las bolas, porque es obvio que las empresas nunca pierden un centavo de su rentabilidad y que los dichosos "descuentos" son una estafa, como también lo es la pantomima de la reunión familiar del 24 a la noche. Pero vamos aceptando, haciendo concesiones, dejando que los cambios se vayan produciendo sin ser partícipes de ellos. La gente se queja de la crisis y de la inflación, pero muy pocos aceptan privarse de algo. Todos quieren conservar un nivel de vida igual o superior, y si la plata que ganás no te alcanza, es imposible que lo puedas lograr.

Los noticieros siguen dedicando una generosa cobertura a la "fiebre del consumo", pero esto en algún momento va a explotar. No podemos engañarnos y suponer que los boludos que aparecen por la tele con la bolsita del shopping representan a la sociedad argentina. Andá a hablarle a un indio de Formosa o del Chaco de consumo, si apenas puede sobrevivir con los gobiernos clientelistas y feudales de sus respectivas provincias. Esto no es una crítica a la gente que tiene un buen poder adquisitivo, sino un llamado a la racionalidad. Seguimos pensando que todo lo que sucede en Buenos Aires tiene un efecto multiplicador sobre el resto del país, y esto no es así de ninguna manera. Tantos años de disputa entre unitarios y federales, y el federalismo es tan sólo una formalidad como forma de gobierno, pero no como forma de entender los problemas de un país en su conjunto. En fin, me cansé de renegar, así que me voy a comer algo y luego veremos qué sucede esta noche. Y por supuesto, Felices Fiestas.

22 de diciembre de 2011

Con los pies sobre la tierra

Con el tiempo, aprendí que hacer un "balance" de lo transcurrido durante estos 12 meses no sirve demasiado. Mucha gente se pone a pensar en los logros conseguidos y en las cuentas pendientes, pero en mi caso ya dejé de hacer ese ejercicio mental para tratar de disfrutar lo que me brinda cada día. Por supuesto, hay días en los que no sucede nada significativo (son la mayoría), pero es lo que tenemos hoy, lo que nos ofrece el destino. Muchas decisiones no dependen de nosotros, pero a menudo tomamos esa realidad como pretexto para no hacer nada en beneficio propio y quedarnos en la inactividad. Yo no quiero pensar en 2012 ahora, tal vez sería provechoso hacerlo, pero prefiero pensar en las cosas que están a mi alcance. Todos tenemos proyectos, ilusiones, metas, o como quieran llamarlo. Sin embargo, siempre sucede algo que impide que se concreten. No llegamos en el momento oportuno, no supimos darnos cuenta a tiempo, o no tuvimos una visión superadora. Yo ya no quiero pensar a largo plazo, y creo que es el mejor consejo que les puedo dar: plantearnos objetivos alcanzables, que estén dentro de nuestras posibilidades, sin renunciar a nuestros sueños. Porque todos tenemos sueños, albergamos esperanzas, y queremos vivir mejor. Pero tengamos en claro que vivimos en una sociedad, y que en un instante un hecho fortuito puede cambiar por completo nuestros planes. A tenerlo en cuenta para no crearnos falsas expectativas. No intentemos avanzar más allá de nuestros límites o capacidades o seamos conscientes de nuestras limitaciones. El 2012 puede ser un buen año, desde luego, pero no depende sólo de nosotros. Y por favor, no nos sintamos culpables cuando las cosas no nos salen bien. Punto final.

19 de diciembre de 2011

10 años después


Hoy se cumplen diez años de la crisis de 2001, que derivó en la renuncia de De la Rúa y en un caos social sin precendentes. Como era previsible, los programas "de archivo" se están haciendo un festín desempolvando imágenes que aquellos momentos de represión y muerte. Una década después, me parece que tenemos que indagar en las razones de la crisis más que en los responsables de ella. De la Rúa y Cavallo se transformaron en focos de la indignación popular, y muy pocos admiten hoy que ambos fueron funcionales a un modelo que gozó de un gran apoyo en su momento. La gente no quería salir de la convertibilidad, por eso el gobierno de la Alianza mantuvo la paridad peso-dólar hasta las últimas consecuencias. Los diarios de mayor circulación (especialmente La Nación) fueron muy complacientes con De la Rúa, y recurrieron a miles de eufemismos para ocultar la realidad. Lo que más me preocupa, es que tengo la sensación de que diez años después no hemos aprendido nada. Pasamos por la peor crisis de la historia, pero seguimos equivocándonos, esperando que el Estado nos brinde todo, no esforzándonos por alcanzar metas propias.

La mentalidad del argentino promedio sigue siendo la misma que en 2001. Como escribí en un post anterior, no nos importa demasiado del otro, mientras estemos bien nosotros. Toleramos la corrupción y sólo reaccionamos cuando nos tocan el bolsillo. Somos el país más "anti-americano", pero en secreto más de uno desearía irse a vivir a EE. UU. Y, por supuesto, añoramos los tiempos del "uno a uno", de la dolce vita, los viajes al exterior, las boludeces importadas, y tantas otras cosas que nos hicieron creer que pertenecíamos al Primer Mundo. No tenemos humildad para reconocer que somos un país pobre, uno más del montón, dentro de América Latina. Todavía nos creemos superiores en varios aspectos, y no nos damos cuenta de que eso nos hace ignorantes. Por supuesto, hoy estamos mejor que en 2001, pero el precio que tuvimos que pagar fue demasiado alto. Ojalá algún día nos demos cuenta de que nosotros somos artífices de nuestro propio destino, y que todo lo que ocurrió tuvo que ver con nuestras decisiones.

16 de diciembre de 2011

Una noche cualquiera de diciembre

Viernes por la noche en la ciudad. Tenía ganas de redactar un post, aunque sea breve, para seguir en contacto. A veces prefiero no opinar sobre cuestiones polémicas, o que despierten un efecto no deseado. Lo que sí puedo decir, es que durante lo que resta de diciembre voy a tomarme las cosas con calma. Desde lo profesional, estoy harto de tener que cubrir despedidas, agasajos, brindis de fin de año, actos de fin de curso, y todo lo inherente al último mes del año. Hay noticias que solamente tienen interés para sus protagonistas. Por ejemplo, una reunión de ex alumnos que cumplen sus 25 años de egresados sólo tiene interés para ellos mismos (y quizás sus familias). Se necesita olfato periodístico para detectar aquello que es de interés público, es decir, que excede la burbuja de los protagonistas de la noticia para tener impacto en toda la comunidad. Detrás de una conferencia de prensa, por ejemplo, puede haber mucha vanidad e hipocresía. Todos sabemos que hay gente que emprende acciones supuestamente "solidarias" por mero lucimiento personal y para recibir el reconocimiento de los vecinos. El problema es que partimos de un preconcepto, al sostener que Lobos es una ciudad solidaria. No vamos a negar que hay instituciones de bien público y particulares que trabajan muy bien, pero no es necesario esperar que suceda una catástrofe o una tragedia para tener un gesto de buena voluntad. En lo cotidiano, creo que somos bastante egoístas y que nos importa poco lo que le pueda suceder al otro, salvo que sea un amigo o un familiar cercano. Por supuesto, el mundo está lleno de buenas intenciones, pero a veces no es suficiente para lograr cambios concretos. Punto final.

Discos recomendados del día:

Arctic Monkeys, "Suck it and see" (EMI, 2011)

Taylor Swift, "Speak Now" (Universal, 2010)

Amy Winehouse, "Lioness: Hidden Treasures" (Universal, 2011)

12 de diciembre de 2011

El día después del fin de semana largo


Hola gente, cómo va todo por allí? Como habrán notado, han ocurrido muchas cosas en estos últimos días: perdimos la final de la Copa Davis, Boca se consagró campeón, reasumió la Presidenta, hubo algunos cambios en el Gabinete... los hechos suceden tan rápido que parece no haber tiempo suficiente para analizar cada uno de ellos. Una noticia sobre la masacre cometida por un asesino serial, por el impacto que genera, suele "tapar" otras que hubieran merecido una cobertura más generosa. Cada vez hay más oferta de canales en la TV por cable; sin embargo, ello no nos garantiza una mayor diversidad de contenidos. ¿Cómo es posible que no haya un buen canal dedicado a emitir videoclips o documentales de bandas? El único que me queda es VH1, porque a Much Music directamente me lo borraron de la grilla. No quiero ser reiterativo, porque es casi un lugar común renegar contra la televisión. Sólo diré que no estamos viviendo una época que sea particularmente creativa, me parece. Nadie quiere arriesgar, prefieren desempolvar del archivo viejos tapes o "latas" o con eso llenar horas de pantalla. De esta manera, ahorran el costo que implicaría poner en el aire un programa en vivo. Quizás por eso, me refugio en la música, porque soy dueño de elegir lo que quiero escuchar, manejo mis tiempos de otra manera, y no tengo esa sensación de estupidez y vacío como cuando veo un "talk show" a la hora de la siesta. Pensaba que era un formato agotado, pero me equivoqué: esos programas de mierda siempre vuelven a la pantalla, ligeramente camuflados pero con la misma premisa de teatralizar la realidad.

Seguramente, si yo fuera Gerente de un canal no duraría en el puesto ni cinco minutos, porque no soportaría la presión o el hecho de estar pendiente del rating de la competencia. En todos los órdenes de la vida, siempre he tratado de hacer bien mi trabajo, y de no estar pendiente de los demás. Es muy dañino vivir pensando en cómo hace las cosas el otro, o buscarle una explicación al éxito ajeno. Y con estas reflexiones arbitrarias, me despido de este post, hasta los próximos días, cuando la situación lo requiera, Nos vemos!

8 de diciembre de 2011

Mejor no volver atrás...


Siempre pensé que la nostalgia es un sentimiento peligroso. Paradójicamente, ahora que ya tengo más de 30, me interesa menos que antes ver fotos viejas. Desde luego, no reniego de los recuerdos y de las anécdotas, pero un recuerdo es algo totalmente intangible, es una versión distorsionada de un hecho pasado que tenemos registrada en nuestra mente. Por lo general, las cosas nunca sucedieron como se relatan en las reuniones de fin de año o en las despedidas de egresados. Lo más probable es que aquello que es motivo de evocación, en su momento haya sido algo totalmente menor y carente de importancia. El tiempo tiende a provocar ese efecto, y lo podemos comprobar cuando escuchamos por la radio esas estúpidas efemérides en las que se recuerda un suceso ocurrido en una misma fecha. A medida que vamos creciendo, nos damos cuenta de que las cosas que marcaron la historia fueron en realidad muy pocas, y que lo demás es pura hojarasca.

Hace unos días comentaba lo ocurrido con el "corralito" en 2001, y miraba con estupor las tapas de los diarios de la época que informaban el hecho con total tranquilidad como si fuera lo más normal del mundo. Diez años después, en cambio, podemos hacer otra lectura de lo sucedido, por las consecuencias que trajo aparejadas esa medida, (entre ellas la renuncia de De la Rúa) y el caos social y político.
Y hablando de nostalgia, de vez en cuando me gusta leer mis primeros posts, como una forma de recordar aquellas ideas que sostenía hace cinco o seis años. Si hay algo que nunca pude aceptar es el paso del tiempo, pero como no hay nada que uno pueda hacer, trato de no pensar demasiado. Hay cosas que no volvería a hacer, como por ejemplo ir al boliche, porque ya me considero viejo para frecuentar esos lugares y además nunca me sentí a gusto en ellos. Si pudiera volver el tiempo atrás, hubiera jodido más en la escuela y estudiado menos, porque está visto que tener un buen promedio no me sirvió demasiado. Creo que todos nos planteamos qué haríamos, o qué cambiaríamos, pero siempre vamos al mismo lugar: no tiene sentido retroceder las agujas del reloj. Punto final.

Disco recomendado del día:

Arctic Monkeys, "Suck it and see" (EMI, 2011)

6 de diciembre de 2011

Martes a la hora de la siesta

Hola amigos, me encuentro actualizando el blog, y reflexionaba acerca de todo lo que, seguramente, nos queda por hacer a cada uno. Me refiero a todo lo que no pudimos concretar durante este 2011. Para mí no fue un gran año (debo decirlo), pero tampoco fue un desastre. Y hablando del tema con muchos amigos, me dijeron lo mismo, que fue un año de transición, que con todo esto de las elecciones habrá que ver qué pasa, cómo nos adaptamos a vivir con las nuevas reglas de juego que imponga el Gobierno. Desde luego, sería fácil culpar al Gobierno de todos nuestros males y no asumir nuestras falencias. Es evidente que no hicimos las cosas del todo bien en lo personal, dado que nos encontramos insatisfechos con este ciclo casi concluido. Pero estamos en la etapa pasatista del año: en el verano, la gente tiende a olvidarse de las cosas, a prepararse para las vacaciones, es decir, se busca la distensión. Y no está mal, pero la vida sigue. Y mientras algunos que ya tienen su situación económica resuelta viven en la comodidad, el resto tiene que seguirla remando. A veces nos cuesta pensar cómo cambiarían las cosas si dejáramos de esperar que los demás decidan por nosotros.

Y les digo que estamos acostumbrados a que los demás nos digan qué hacer, qué productos comprar, que música escuchar, qué cosas leer. La información disponible en Internet es infinita, pero la gente todavía prefiere los grandes diarios a los blogs. Yo frecuento bastante los blogs, porque tienen un estilo de redacción más fresco, son más espontáneos, y nos hacen reflexionar sobre boludeces que ni siquiera se nos había ocurrido imaginar. Que una persona escriba un texto sobre lo mal que lo pasó en una fiesta, o sobre un día de trabajo, es interesante, porque ese flaco que publicó ese post quiere compartir una parte de su vida con nosotros, aunque quizás nunca lo lleguemos a conocer. El ser anónimo en la Web da lugar a que la gente que putee entre sí en los foros, pero también permite que te puedas expresar y contar lo que te pasa sin sentirte tan expuesto. Dejémonos de joder un poco con Facebook y hagamos un esfuerzo por comunicarnos mejor. Punto final.

4 de diciembre de 2011

Cuándo vamos a cambiar? (Diez años después)


Hace unos días se cumplieron 10 años de la implementación del nefasto "corralito" e inmediatamente quise redactar un post alusivo. Pero pasaron tantas cosas en esta última década, que resulta un poco arduo no caer en lugares comunes. Hace diez años yo era bastante ingenuo, obviamente más joven, y no tenía conciencia de lo que estaba ocurriendo con los bancos y el sistema financiero. Por supuesto, me daba cuenta de que algo no funcionaba bien, pero debo admitir que nunca pensé que el gobierno de De la Rúa se vendría abajo tan rápidamente. En realidad, todos los argentinos vivíamos en la boludez, en la frivolidad, y deberíamos hacernos cargo de una buena vez. Me pareció patético que después la gente buscara consuelo escuchando "Color esperanza" de Diego Torres, o leyendo los libros de Bucay. En la transición 2001/2002 hubo como un aire de solidaridad, como si todos quisiéramos compartir nuestros pesares, porque la debacle era indisimulable. Pero cuando las cosas empezaron a mejorar, volvimos a ser quien siempre fuimos: egoístas. En Argentina, a nadie le importa nada de nadie. Ya sé, podrán decirme que se hacen colectas y eventos a beneficio y la gente siempre ayuda. Pero eso es una hipocresía. Comprar una rifa para los Bomberos o el Hospital no es ser solidario. Ser solidario, a ver si lo entendemos, es preocuparse por la vida del otro. Es pensar que el aborigen de Formosa o el que está cagándose de frío en la Base Marambio es tan argentino como nosotros. Hay mucha diferencia de clases en la Argentina, y esto se va afianzando cada vez más. La clase media, lucha por mantenerse con sus migajas. Los que tienen guita, tienen un escudo blindado a salvo de cualquier crisis porque ellos siempre salen favorecidos. Y los pobres del todo, aquellos que no tienen nada de nada, están alejados de cualquier posibilidad de progreso. Es lógico: si apenas pueden comer, no se puede pretender que alguien les facilite el acceso a la educación, porque todo está podrido, seamos realistas y dejémonos de joder de una buena vez. Los "Ñoquis" en las oficinas públicas siguen existiendo, los dinosaurios en el Senado también, los que especulan con el dólar, las "cuevas" financieras, los paraísos fiscales, la inflación.... ¿Tan seguros estamos de que las cosas cambiaron en estos diez años?

Me pregunto cuándo vamos a dejar de lado las mezquindades y la estupidez para ser un país decente. Con boludear en Facebook o subir videos a Youtube no vamos a cambiar el mundo, les aviso por si acaso. En la calle los delincuentes siguen matando gente todos los días, y lo peor de todo es que ya nos hemos acostumbrado a que esto sea algo normal. No hay controles, no hay seguridad, no hay garantías de nada. Y el que vive en el Conurbano sabe bien de qué estoy hablando, porque en los pueblos del Interior quizás vivimos en el día a día con una mirada bastante limitada. Yo quisiera saber si de todo esto (que sucede hoy), le van a echar la culpa a Cavallo o a De la Rúa. Espero que estos diez años no hayan pasado en vano, aunque me temo que la idiosincrasia del argentino fachista y reaccionario no ha cambiado en absoluto. Punto final.

2 de diciembre de 2011

Quemando los últimos cartuchos

Entramos en el último mes del año, casi sin darnos cuenta, y probablemente nuestra memoria nos traicione y nos haga olvidar muchos momentos de los 11 meses anteriores. No quiero escribir un típico post de fin de año, porque es algo que ya he hecho, sólo diré que me llama la atención lo fugaz que es nuestra memoria para retener ciertos hechos que juzgamos poco relevantes. No recuerdo casi nada del verano pasado, por ejemplo, de aquellos días de agobiante calor en que me acostaba en la cama a mirar el techo y escuchar música. También se diluyen en mi mente auqellos días en que iba a la pileta del Club en compañía de mis amigos, y lo único que uno puede recrear es la sensación de placer que provoca la frescura del agua en contacto con el cuerpo. Insisto, no quiero redactar un post predecible sobre el año que viene, no me interesa hablar de "balances", de metas inconclusas. Sólo espero que este mes transcurra de la mejor manera posible, y que aprendamos a disfrutar cada día, a saborearlo. No se puede vivir pensando en mañana. Hoy por hoy, no tengo ganas de pensar en 2012. Cuando llegue, veremos qué hacer, pero por el momento no tiene sentido hacer conjeturas o dejarse llevar por las expectativas. Cada uno sabe bien lo que tiene que hacer, de manera que no hay que buscar motivación o aliciente en nadie. Si vas a emprender algún proyecto, hazlo muchacho!!! Pero no vayas por la vida esperando que la gente elogie tu decisión. Se los digo por experiencia, ya verán que la cautela es la forma más efectiva de minimizar un fracaso y que no sea un golpe tan duro para nuestra autoestima. Punto final.

Disco recomendado del día:

Pink Floyd, "Obscured by clouds" (EMI, 1972. Edición Remasterizada)

28 de noviembre de 2011

Un feriado demasiado aburrido


Un nuevo lunes feriado en la ciudad. A diferencia de lo que ocurre en otras fechas similares, esta vez el cierre de los comercios fue masivo, con excepción de los bares y cafés. El pueblo se despertó de la modorra alrededor de las siete de la tarde, cuando comenzó a divisarse una caravana de autos que daba la clásica "vuelta al perro" por el Centro. Durante buena parte del día, las calles estuvieron desoladas, y quienes pudieron optaron por dormir la siesta luego del almuerzo. En realidad, no había mucho para hacer si uno quería salir a dar un paseo, sobre todo si estamos a fin de mes y hay que cuidar cada moneda. Tenía ganas de ir a La Marina pero desistí a último momento porque preferí guardarme el dinero para otra ocasión. Por lo general, a la tarde voy a los bares a leer los diarios, pero me ha pasado que el ejemplar lo está leyendo otra persona o que tiene páginas incompletas (esto último me fastidia bastante). Lo que sí puedo aseverar es que me concentro mucho más en la lectura de un diario si lo hago en un bar que si lo compro para leerlo en mi casa, no sé por qué.

Hoy estoy tranquilo, sin preocupaciones, pero la escasa actividad pueblerina me dejó la sensación de un día vacío, como si todos los lobenses se hubieran puesto de acuerdo para encerrarse en sus casas con el aire acondicionado o el ventilador, mirando televisión en camiseta. En fin, la vida cotidiana en los pueblos tiene su propio ritmo y movimiento, algo que ya hemos abordado en este blog cada vez que se aproxima el verano. Será cuestión de husmear en la biblioteca y buscar algún libro pasatista, de fácil lectura, que no haga más ameno un día "a media máquina".

27 de noviembre de 2011

Todo comenzó con Ummagumma!!!


La música popular constituye un territorio tan vasto, que de alguna manera nos permite justificarnos cuando nos encontramos escuchando cualquier basura. Ya comprenderán por qué se los digo. Es lo que se suele denominar "placeres culpables": es decir, somos conscientes de que estamos consumiendo algo mediocre, sin el menor vuelo artístico, pero por alguna razón nos sentimos atraídos hacia ello. Desde luego, esto no resulta privativo de la música: también sucede con la literatura y la televisión. Pero en lo que respecta a este post, me referiré a la música por tratarse de la actividad de placer a la que dedico mayor tiempo fuera de mis ocupaciones. Nada mejor que ponerse los auriculares y olvidarse de todo, aunque más no sea por unos minutos.

Es inevitable no sentir curiosidad ante fenómenos sociales (si cabe el término) como los denominados "Wachiturros", aunque nos resulten repulsivos. Felizmente, todavía conservo cierta lucidez de pensamiento y trato de cuidar mi salud auditiva, manteniéndome a salvo de cada atisbo de chatarra sonora que producen estos muchachos.


He aquí una breve lista de discos que estoy escuchando últimamente:
Pink Floyd, "Obscured by clouds" (EMI, 1972)

La Oreja de Van Gogh, "Cometas en el cielo" (Sony, 2011). Hago la salvedad de que me da vergüenza admitirlo pero me hago cargo de escuchar ese disco.






Coldplay, "A Rush of blood to the head" (Parlophone/EMI, 2002)

Como verán, se trata de una lista heterogénea y caprichosa. Ante todo, debo decir en mi defensa que me gusta el pop español y que también suelo escuchar algunas canciones de Alejandro Sanz. De hecho, lo considero como uno de los más respetables dentro de su género. Pero no los aburro más, es tarde y mientras mis dedos juguetean con el teclado tengo una nube de mosquitos al acecho. Debo buscar un espiral o una tableta para ahuyentarlos, de no ser así se hará difícil dormir esta noche. Este es uno de los posts más extraños que he escrito, no por lo que puede leerse en él, sino por la situación en que lo estoy redactando. En fin, buenas noches para todos y disfruten de este fin de semana "Extra Large" si es que pueden.

24 de noviembre de 2011

Perdidos en la Aduana......


Las restricciones a la importación de productos e insumos cada vez se sienten más, y cada uno la sufre de acuerdo con sus necesidades diarias. Por ejemplo, para hacer "back up" de los textos y fotos de mi compu, grabo CD's o DVD's, de forma tal de contar con una copia de seguridad en caso de que la PC entre en coma. Marcas confiables como TDK, Verbatim, Memorex, Sony, y tantas otras que no recuerdo son casi imposibles de conseguir. No queda otra alternativa que recurrir a la industria nacional, con marcas mediocres como Teltron o IPC. Otra cosa: por lo que me han contado, llevar un electrodoméstico al servicio técnico es casi un desperdicio de tiempo, porque los repuestos son importados y el infame Secretario Guillermo Moreno no los deja ingresar. Por ejemplo, si se te rompe la pantalla de una cámara digital, el service te dice que no dispone de los respuestos.

La Aduana, seguramente, debe ser un descontrol, como lo ha sido siempre, con empleados hijos de puta que se roban todo lo que encuentran y otros que "agilizan" la entrega de los productos a cambio de coimas. Así estamos, entonces. La industria nacional no está en condiciones de producir (y mucho menos de competir) con las grandes empresas internacionales. Sobre todo, en el rubro de electrónica. En Tierra del Fuego se han instalado numerosas plantas de ensamblado, pero aquí nadie es capaz en invertir la tecnología necesaria para fabricar un chip o una pantalla LCD. Los consumidores tenemos derecho a elegir entre un producto nacional y uno importado, y hago la salvedad de que no soy neoliberal ni pretendo volver a la política económica de los '90. Pero covengamos que esta situación, así como está planteada, se vuelve insostenible. Esto es un punto de no retorno: la industrialización es un proceso que debió haberse iniciado antes, como hizo Brasil, que hoy ya está fabricando celulares y televisores que exporta a toda América Latina. No se puede forzar un saldo favorable de la balanza comercial tomando este tipo de medidas que carecen de todo sustento. Hasta que acá no haya capacidad para desarrollar equipos con tecnología de punta, prefiero seguir con lo importado. Punto final.

21 de noviembre de 2011

Europa y el salvataje financiero

Tengo un amigo que es de Lobos pero actualmente vive en Puerto Madryn, y que solía interesarse mucho por la política internacional. Debo reconocer que yo siempre tuve una mezcla de pereza y dificultad para comprender el modo en que se producen los procesos políticos en otros países. Por la televisión me entero diariamente de que Europa está atravesando por una crisis de consecuencias aún impredecibles. Lo que sucede es que la mayoría de los argentinos tenemos la sensación de que todo lo que pueda padecer cualquier país europeo no se parece ni remotamente a la crisis que nos tocó vivir aquí en 2001/2002. Niños desnutridos, saqueos, millones de personas sin empleo, una devaluación feroz y brutal de la moneda, el aumento cotidiano de los alimentos, eran moneda corriente por aquellos años. Y sin subestimar lo que está ocurriendo en el Viejo Continente, yo no creo que los europeos lleguen a ese extremo. En principio, durante la crisis la Argentina no recibió ningún tipo de rescate financiero externo, al menos que yo sepa. Ya desde antes, allá por el 2000, se le había negado el acceso al crédito y el infame ministro Cavallo deambulaba por los pasillos del FMI mientras sus viejos compañeros de usura le daban vuelta la cara. Quizás por eso me cuesta ver a la crisis europea en su verdadera dimensión. Pero, si nos ponemos a pensar, los argentinos tenemos la peligrosa sensación de que lo que nos pasó a nosotros siempre fue más grave que lo de los demás. Como si fuéramos los mejores incluso en las desgracias. De algún modo sentimos que, a pobres y humillados no hay nadie que nos gane.

Ahora asistimos a un escenario post-electoral, y muchos se resisten a escuchar la palabra más prohibida por los foros oficiales: ajuste. La eliminación de los subsidios (algo impensable en los años de prosperidad de Kirchner) y la reestructuración de Aerolíneas Argentinas son tan sólo la punta del ovillo. La Presidenta procedió con gran oportunismo al tomar estas medidas luego de su contundente triunfo: tiene todo el respaldo de las personas que la votaron, más del 50 %, y todavía ni siquiera asumió su nuevo mandato. Ese respaldo le otorga "legitimidad" para tomar medidas impopulares o que en otro momento generarían un fuerte rechazo. Creo que este Gobierno va por más en la reducción del gasto, pero como dije en un post anterior, quienes votaron este modelo deberán hacerse cargo de haber puesto la boleta en la urna y llamarse a silencio. El voto no es joda, y quienes se lo tomaron como un mero trámite para seguir con una supuesta bonanza económica tienen la obligación moral de asumir el compromiso del gobierno que eligieron. Porque si no es así, nunca vamos a madurar como una sociedad democrática, y nos seguiremos siendo una nación fragmentada, donde a nadie le importa nada de nadie. Punto final.

19 de noviembre de 2011

Volver al futuro incierto


¡Hola, amigos! Como habrán notado, hacía varios días que no actualizaba el blog, confieso que había olvidado la última vez que escribí un texto nuevo. Cada vez que redacto un post lo tomo como un reencuentro, que siempre tiene algo de misterio porque uno no sabe con certeza quién estará del otro lado de la pantalla leyendo estas líneas. Estoy pensando en comprarme un mueble (lo más económico posible) para guardar en él mi colección de CD's, y algunos libros en caso de que sobre espacio. Se me ocurre que lo más apropiado será una biblioteca, dado que hacer un mueble a medida, como era mi intención, está fuera de mi presupuesto. Es sábado por la tarde, hay una tormenta y un vendaval terrible en la ciudad, y siempre es un buen pretexto para permanecer en casa viendo TV o escuchando música. Hablando del clima, ya empiezo a sentir el calor más intensamente que en años anteriores, ¿será que estoy envejeciendo y me afecta más? Lo cierto es que cualquier día soleado de esta primavera en ciernes me provoca calor, ese tufo que no te deja respirar y que convierte a la ciudad en un sauna a cielo abierto.

A veces siento que tenemos demasiados prejuicios que nos limitan y nos hacen daño, y no me refiero a pensar bien o mal de una determinada persona. A la hora de vestirnos, o de escuchar determinada música, enseguida pensamos que ya estamos "grandes" para eso, que no es para nosotros, o que está fuera de lo políticamente correcto. A mí me sucede: soy bastante conservador en el vestir, trato de pasar desapercibido en lugares donde me siento incómodo, y desconfío de quien no debo desconfiar. Es irónico, porque muchas de las personas que se ganaron mi confianza me terminaron defraudando tiempo atrás. ¿Cómo saber dónde hay un amigo y dónde hay un impostor que se apropia de una amistad que le es ajena? Hay que tener cuidado si no se quiere sucumbir en una decepción, y mientras escribo en esta maldita interfaz del blog, me doy cuenta de que el teclado me funciona cada vez peor,la p... que lo parió, no me reconoce los acentos....en fin...mejor lo dejamos ahí... Buen fin de semana para todos! (Escuchando a Sting y a los inolvidables Dire Straits).

Discos recomendados del día:

Sting, "The best of 25 Years" (2 CD, Universal, 2011)


Dire Straits & Mark Knopfler: "Private Investigations- The best of Dire Straits & Mark Knopfler" (2 CD, Universal, 2005)

14 de noviembre de 2011

Yendo de la cama al living

Sólo quienes han tenido que mudarse alguna vez conocen lo engorroso que resulta este trámite, y las innumerables sensaciones que derivan del hecho de tener que abandonar un lugar que uno ocupó durante años. Lo primero que ocurre, cuando llega el momento de poner las pertenencias en cajas, es que uno se da cuenta de la cantidad de objetos inútiles que fue acumulando y que ocupaban un espacio innecesario. Y es natural que aparezca algo que nos conmueva, en medio de tanta hojarasca: una foto con personas que ya no están, un cuaderno de la escuela primaria, una revista de los años ochenta. Y como el camión del flete tiene un espacio limitado, llega el momento de deshacernos de cosas que, si bien tienen cierto valor afectivo, son difíciles de trasladar en virtud de su tamaño. Los muebles pesados también son un problema, y en estos casos se necesita de la ayuda de algún amigo o familiar para moverlos, y si están ubicados en un primer piso quizás haya que utilizar sogas para bajarlos y que no se estropeen. Una mesa y cuatro sillas pueden llevar más tiempo de lo previsto desde que uno comienza a trasladarlos hasta que finalmente reposan en el camión rumbo a su nuevo destino. La biblioteca, los libros, los discos, el equipo de música, el televisor, la computadora, el lavarropas, todo se va dañando cada vez que se mueve de su sitio original. Una vez que se ha cargado todo lo posible y la casa va quedando vacía, hay que tener cuidado de buscar calles pavimentadas y sin pozos, para que los objetos más frágiles no sufran el trajín. Por eso, no hay nada mejor que encontrar un lugar para vivir y sentirnos a gusto, de manera todos los objetos que nos rodean se mantengan siempre en su lugar y no haya que pasar por la ingrata experiencia de una mudanza, que dura varios días hasta que uno se va acostumbrando a su nuevo hábitat.

11 de noviembre de 2011

El día 11, un viernes a la tarde

Al parecer, en el día de hoy (11/11/11) iba a producirse una suerte de cambio importante en nuestras vidas o en el destino del universo. Miles de personas se congregaron en el Cerro Uritorco, en Córdoba, y otras tantas (seguramente al pedo) lo hicieron en el Obelisco. El número más apostado en la Quiniela fue, obviamente, el 11. Toda una estafa a la ilusión, por cierto, como lo es el hecho de creer que una coincidencia numérica cambiará radicalmente el curso de nuestra modestísima existencia. Al menos aquí, en Lobos, no ha sucedido hasta el momento nada relevante que nos haga pensar en un futuro más promisorio.

De todas maneras, la que sigue sin evolucionar es la Selección, que obtuvo un paupérrimo empate 1-1 ante Bolivia como local. De más está decir que el equipo ha perdido todo el respeto de los rivales, para quienes el representativo local no es considerado una amenaza ni mucho menos. Ya hemos dicho que los jugadores tienen una jerarquía sustentada por su desempeño en los distintos clubes. Pero algo no funciona bien, si ese nivel de juego no puede repetirse cuando se ponen la camiseta celeste y blanca. Han pasado varios entrenadores, los jugadores siguen, y el momento del "clic" nunca se produce. Ese momento en que empecemos a ver a un equipo con ambiciones, que sea ofensivo, y que salga a la cancha para arrinconar al rival. Maradona y Batista fracasaron como DT, y Sabella no está obteniendo resultados que le permitan escapar de este destino de frustración. La verdad es que era un lindo plan, para un viernes a la tarde, sentarse a ver el partido tomando unos mates y disfrutar de la Selección. Pero el equipo otra vez estuvo en deuda, y me encontré haciendo zapping en medio de algún bostezo que me provocaba el poco vuelo futbolístico demostrado por ambos equipos, pero especialmente por Argentina. Basta de mentiras, y hagámonos cargo de tener a 11 jugadores dando vueltas por la cancha y con sus egos y sus vanidades como peores enemigos para un funcionamiento colectivo. Punto final.

7 de noviembre de 2011

Escuchando a Pink Floyd


La discográfica EMI está lanzando todos los álbumes editados por Pink Floyd remasterizados, con fotos inéditas y desde luego con un sonido superior a las anteriores ediciones disponibles en el mercado. Se trata de una decisión comercial que juzgo acertada para intentar seducir a quienes todavía compran CD's, ahorrando como se pueda, y no sucumben ante las descargas digitales. Y cuando me refiero a las descargas, esto incluye a aquellas legales y pagas, como I Tunes, porque no podemos negar la realidad y decir que no hay gente que paga por música. Quizás en los países emergentes la piratería es un mal endémico porque el común de la gente no puede afrontar los costos de bajarse un disco en forma legal y con buena calidad de sonido. Pero en EE. UU. y otros países desarrollados hace tiempo ya que existe esta nueva forma de comercializar música.

Hoy, después de mucho sacrificio para no arruinar mis modestas finanzas, me compré "The dark side of the moon" (1973), en la versión 2011, remasterizada y con un disco adicional que contiene un concierto en Wembley donde la banda toca íntegramente los temas del disco. Debo decir que el desembolso de mis flacos bolsillos valió la pena. "The Dark Side of The Moon" es un disco esencial, y marcó un hito en la música popular. Cada fan de Pink Floyd tendrá el suyo, pero yo nunca me sentí a gusto con los primeros años y con la etapa más psicodélica de la banda. Por el contrario, tras la partida de Syd Barrett y la consecuente asunción de Roger Waters como líder del grupo, Pink Floyd fue desarrollando nuevas texturas y experimentando en el estudio con un ingeniero de sonido como Alan Parsons, que luego daría que hablar con sus propios proyectos. A menudo el sonido de un disco se ve arruinado por una remasterización hecha sin tomar como fuente las cintas analógicas originales. No soy un experto en el tema, pero a quienes les interese pueden buscar en Google resultados lamentables como el famoso "loudness war", que satura los oídos y no permite disfrutar de cada instrumento porque está todo enmarañado en en afán de que el disco "suene bien" en equipos de audio baratos o en los stereos de los autos. Pero me estoy yendo de tema, cosa habitual en mí. A pesar de que varios de sus integrantes han muerto, todos soñamos con ver nuevamente a Pink Floyd sobre un escenario, aunque más no sea a Roger Waters y David Gilmour juntos. Ojalá que algún día se pueda concretar. Punto final.

4 de noviembre de 2011

Lluvia de viernes


Es recurrente escuchar, en boca de fans o críticos supuestamente especializados, que una banda se ha vuelto "muy comercial". Este argumento es discutible, desde luego, y en particular esa apreciación se ha adjudicado al nuevo disco de Coldplay, "Mylo Xyloto". Es cierto que hay una evolución en la banda que muestra un concepto diferente y un estilo más amigable con la rotación radial. De hecho, el álbum incluye un tema interpretado por la cantante pop Rihanna, llamado "Princess of China", algo que resultaba impensado en los comienzos de Coldplay. Pero a mi criterio, el disco está bueno. No es para aplaudir de pie ni para rasgarse las vestiduras, pero está bueno. Debo admitir que al principio me sorprendió, porque naturalmente no era lo que estaba acostumbrado a escuchar. Los temas son más cortos y se nota que está más producido. Pero no todo cambio es en sí mismo contraproducente, al menos para mí.

Si tomamos el caso de Linkin Park, encontramos a una banda que comenzó siendo casi nü metal, y que ahora intenta hacer discos conceptuales. Pero aquí me parece que es distinto, porque precisamente lo que han hecho va en una dirección contraria a lo que constituye la esencia de su popularidad. El negocio de la música se ha vuelto muy complejo, y hoy los artistas ganan más por las giras que hacen que por las regalías de la venta de discos. De todos modos, nunca me interesó demasiado ver a una banda en vivo, porque la versiones de los temas de estudio adquieren una metamorfosis que puede ser bastante decepcionante para el tipo que compró el disco y se tomó el trabajo de escuchar cada uno de los tracks. Los interminables solos de guitarra, las arengas al público, el falso virtuosismo, y la afectación al cantar son el común denominador de una banda top cuando toca en un estadio.
En esta tarde lluviosa de viernes, se me ocurrió reflexionar sobre cómo cambia nuestra percepción de las cosas de acuerdo con factores condicionantes, y la música no es una excepción. En tiempos en que los productores y los ingenieros de sonido son más relevantes que los propios artistas que graban un disco, hay algo que se está perdiendo, y es ese sonido fresco, grabado en una primera toma, sin arreglos infinitos ni sobregrabaciones que estropean el resultado primigenio de una sesión en un estudio. Punto final.

Disco recomendado del día:
Coldplay, "Mylo Xyloto" (EMI, 2011).

1 de noviembre de 2011

Feliz noviembre para todos!!!


Primer día del mes. Como nos ocurre a la mayoría, nos hace pensar acerca del paso del tiempo, de lo que hicimos y de lo que nos falta concretar. Yo me he propuesto como meta mantenerme tranquilo ante toda la vorágine propia de este último tramo de 2011. Es cierto que me podría haber ido mejor en varios aspectos, pero a veces caemos en la tentación de no pensar qué responsabilidad tenemos nosotros para que las cosas sucedan.

Si tengo que hacer una autocrítica, diría que tomé muchas decisiones equivocadas, o que me apresuré demasiado al hacerlo. Quizás por eso, noviembre es para mí un mes distinto a los anteriores, porque estoy tratando que no me afecten cosas que antes me angustiaban más de lo que merecían.
De a poco voy retomando viejos hábitos que me daban placer, por escuchar música (hoy estuve con los Bee Gees y con U2, por ejemplo), y procuro despejar mi mente de todo aquello que no puedo solucionar en un corto plazo. Tengo una familia que me apoya incondicionalmente, y eso es el mayor capital con el que puedo contar. Nunca me gustaron las tareas domésticas, como barrer los pisos o tener que lijar una puerta, pero comprendí que es una manera de colaborar para que la casa no se venga abajo, porque en casi todos los hogares siempre se rompe algo como consecuencia del desgaste natural de una vivienda. Además, como a muchas personas de mi edad, me preocupa el hecho de no saber arreglármelas para mantener una casa cuando me vaya a vivir solo, hecho que no sé cuándo ocurrirá, pero que representa todo un desafío.

Hoy fui al supermercado, como hago habitualmente, y me puse a mirar los precios para intentar elucidar por qué la guita rinde tan poco. Los alimentos están caros, y a diferencia de otros productos, necesitamos de ellos para subsistir. En el Mercado Central, que visité el pasado domingo, hay precios que están muy por debajo de los que se consiguen en Lobos, pero los programas del Gobierno ofrecen mercadería que no es de buena calidad. Comprar asado por $ 10,50 el kilo suena interesante, pero si el corte de carne tiene mucha grasa se desperdicia demasiado y el kilo que adquirimos queda reducido a la mitad. Las frutas y las verduras en el Mercado Central son imbatibles, eso hay que decirlo. Hay buenos precios, variedad y calidad. Lo mejor que se puede hacer es comprar directamente, sin intermediarios, pero para hacer una buena diferencia es importante comprar una buena cantidad, y tener una camioneta o un vehículo de gran porte para poder llevar varios cajones de frutas y verduras. Los puestos son casi infinitos, y en los que están gestionados por el Gobierno siempre aparece un cartel que dice: "Clarín miente". La única mentira es tener que seguir creyendo que no hay inflación y que el INDEC es un organismo estatal impoluto. En fin, podría escribir más sobre mi paseo del domingo por el Mercado Central, pero prefiero empezar noviembre con algo que me motive a creer que los argentinos dejaremos de ser tan egoístas e intolerantes, obsesionados por el dólar, y por la codicia. Feliz noviembre para todos, y que sea un mes fructífero para nuestros objetivos! Será momento que empezar a tomar apuntes de todas las cosas que queremos hacer, como bien ilustra la foto que elegí.

31 de octubre de 2011

Malditos dólares!

Como es sabido, la AFIP impuso a partir de hoy una serie de restricciones para la compra de dólares. La ambición por adquirir la divisa no se puede atribuir solamente a "corporaciones", "monopolios", o grandes empresas, como se intenta hacer desde el discurso oficial. Por el contrario, son pequeños ahorristas los que buscan refugio en el dólar y van provocando un "efecto goteo" con la compra de sumas relativamente reducidas, como 1.000 dólares, porque sabemos que la inflación continúa afectando el valor del peso y reduciendo el poder adquisitivo. Ahora bien, un Gobierno que va por un nuevo mandato, que tuvo un respaldo tan contundente en las urnas, no debería tener mayores problemas para controlar las operaciones cambiarias. Dicho de otra manera, este clima enrarecido que se percibe por la incertidumbre de la gente no tiene su correlato con el respaldo abrumador que se le dio a este modelo en las elecciones. De hecho, antes de las elecciones primarias de agosto ya había comenzado a sentirse la fuga de capitales, y el Gobierno volvió a la vieja receta de intentar frenar el valor del dólar con las reservas del Banco Central.

Esto no hará otra cosa que alimentar el mercado negro, los "arbolitos" de la City porteña, y el dólar paralelo. La gente no se va a quedar tranquila en su casa mirando cómo le impiden comprar los ansiados dólares, y buscará la manera de obtener los billetes apelando a las famosas "cuevas". De todas maneras, las medidas que decidió tomar la AFIP no parecen descabelladas, y apuntan hacia un mayor control de la operatoria. No es el mejor escenario para un Gobierno que fue ratificado por la gente con un aluvión de votos, y evidentemente cada uno busca la manera de que sus ahorros se mantengan protegidos de la espiral inflacionaria y la voracidad fiscal. Más allá de esto, no caben dudas de que el dólar se ha convertido en una verdadera obsesión para muchos argentinos, algo que nos remonta a los años ochenta, cuando la especulación financiera fue minando paulatinamente el gobierno de Raúl Alfonsín.

28 de octubre de 2011

El juego de las diferencias

Nicolás Repetto y Marcelo Tinelli intentan ubicarse en polos opuestos dentro de la televisión local, pero lo cierto es que ambos subestiman al espectador, aunque lo hagan de distinto modo. Repetto es, sin dudas, el emblema de la soberbia y del fracaso, porque después de que huyó como rata por tirante en plena crisis de 2002, quiso volver dos años más tarde a la televisión con toda la gloria, hizo un video nefasto evocando la miseria y el caos que él no vivió y la gente no lo perdonó. Hace poco quiso dar explicaciones sobre aquel polémico video, pero pasó demasiado tiempo y es evidente que lo hizo forzado por las circunstancias. Vale decir, que Repetto no se arrepiente en lo más mínimo, simplemente esbozó una autocrítica diciendo que no era el momento adecuado para emitir las imágenes de un país convulsionado.

En cuanto a Tinelli, no podemos negar que tiene olfato para percibir dónde está el éxito. Conoce qué es lo popular, y sabe cómo explotarlo para generar rating. Hasta hace unos años, Canal 13 era la pantalla más selecta de la televisión abierta, con programas cuidados en su producción, sobrios, y de gran nivel. Con el desembarco de Tinelli todo eso se terminó. No sólo se mantiene firme en la grilla del prime time con su tradicional "Showmatch", sino que además hay surgido una sucesión de programas que contaminan la pantalla, como "Este es el show", o "Soñando por bailar", en los cuales los aspirantes a estrellas de 15 minutos intentar probar suerte. Si son mujeres voluptuosas o con antecedentes "botineros" en su currículum, suma varios puntos a su favor. En fin, como verán, Nico y Marcelo no son tan diferentes como la gente supone. Detrás de la sofisticación y el glamour berreta de Repetto se esconde el deseo de que algún producto suyo vuelva a ser masivo alguna vez, cosa que hace varios años que no sucede. En fin, así estamos: rodeados de un tufo de mediocridad que goza de la preferencia popular, y que por lo tanto se vuelve casi indiscutible.

26 de octubre de 2011

Las conferencias de prensa y sus arbitrariedades


Siempre tuve la idea de que una conferencia de prensa debía ser algo serio. No solemne, simplemente serio. Y si hay un moderador que ordena las preguntas que hace cada periodista, mucho mejor. A veces en que se convoca a una conferencia de prensa para anunciar la realización de una cena, o la venta de una rifa, y uno de se pregunta si los responsables de estas acciones no podrían haber informado de ello simplemente enviando un mail. Hay muchos egos y ansias de protagonismo. A la gente le gusta salir en las cámaras de televisión, esto ha sido siempre así.
La falta de orden hace que las preguntas de los cronistas se repitan, que todo se vuelva desprolijo, tanto para los oradores como para quienes van a recibir la información a través de los medios.

Cuando un periodista pregunta varias veces y le quita la posibilidad de hacerlo a un colega, está actuando de un modo arbitrario y prepotente, como si fuera el único con derecho a hacer oír su voz. Desde luego, esto también se ve en los grandes medios, pero no podemos permanecer ajenos simplemente porque vemos cómo se comportan los demás, de un modo mediocre y desconsiderado. Cuando vienen de visita candidatos en vísperas de elecciones, como fue el caso de Francisco De Narváez y tantos otros, que traen su propio equipo de prensa y convocan a Crónica TV, los periodistas de afuera monopolizan las preguntas y dejan sin chances a la prensa local. Sin embargo, lo paradójico es que la gente leerá los medios locales para conocer las impresiones de la visita de estos candidatos mediáticos. Hay muchos asesores de prensa con el ego demasiado inflado que se creen omnipotentes para decidir sobre los demás medios. Es hora de hacerles beber un poco de su propia medicina.

24 de octubre de 2011

Cuatro años más...

Bueno, ya está. Para quienes lo anhelaban y para los que no, finalmente Cristina fue reelecta con más del 50 % de los votos. Es poco lo que se puede argumentar ante una cifra tan contundente. La imagen positiva de la Presidenta comenzó a fortalecerse tras la muerte de su esposo, el año pasado. Recuerdo que antes de ese lamentable suceso, la intención de voto era del 26 %. No estoy diciendo que la gestión de Cristina carezca de méritos para justificar un nuevo mandato, pero evidentemente la desaparición de Kirchner incidió en el electorado de un modo sorprendente.

Yo fui a votar ayer en el mismo lugar de las primarias: la mesa 16 de la Escuela 37, el edificio del Colegio Nacional. No tuve que esperar demasiado, fui pasadas las dos de la tarde y enseguida pude emitir mi voto. Afortunadamente había boletas de todos los partidos en el cuarto oscuro, aunque yo ya tenía decidido a qué candidatos iba a votar.

Espero que los que votaron por Cristina se hagan responsables de lo que venga. Y lo digo sin dramatizar, porque ante un resultado tan categórico no se puede subestimar la voluntad popular. Está claro que quienes la votaron desean una continuidad de este modelo, y consideran que la única persona en condiciones de garantizarlo es la actual Presidenta. No es momento de ser apocalípticos o de suponer que todo se va a derrumbar en los próximos meses. De hecho, habrá que designar un nuevo Ministro de Economía en reeemplazo de Boudou, quien asume como vicepresidente. La oposición ha hecho un papel lamentable, no ha logrado convencer a la ciudadanía de que pueden ser una alternativa de gobierno, y la gente se los hizo saber con claridad en las urnas. En realidad, nadie puede saber qué sucederá en los próximos cuatro años, más aún en un país tan imprevisible como la Argentina. Cuando los cánticos triunfalistas y la lluvia de papelitos de colores haya cesado, comenzará a vivirse el país real. Y habrá que gobernar, hacerle frente a la crisis económica internacional, al pago de la deuda externa, a los problemas de vivienda, y a tantas otras cuestiones que permanecieron ocultas en el fragor de la campaña. Si el único discurso que escuchamos está centrado en la pelea contra los medios "hegemónicos" como el Grupo Clarín, estamos en problemas. Porque, aun cuando haya medios de prensa que son abiertamente opositores, deben existir como ocurre en cualquier democracia, y el Gobierno de turno debe tener la virtud de la tolerancia ante las críticas. Son cuatro años más. Y un gran signo de interrogación ante esta nuevo escenario político.

21 de octubre de 2011

Una historia que ya no sorprende


La muerte del dictador libio Muammar Khadafi y el júbilo de la comunidad internacional ante este hecho es un signo elocuente de que algo no funciona bien. Los rebeldes libios, asistidos logísticamente por la OTAN para derrocar al régimen, no tuvieron en cuenta que los mismos países de Occidente que impulsaban el fin de Khadafi fueron aquellos que se beneficiaron con él. Así, la imagen de su cuerpo ensangrentado y sin vida recorrió el mundo, y fue fotografiada sin pudor. Sin embargo, no se difundió ni una sola foto del cadáver de Osama Bin Laden, y el Gobierno de EE. UU. se limitó a difundir un confuso comunicado cuando anunció que se había dado muerte al líder de Al Qaeda. Creo que Khadafi, al igual que Bin Laden, merecían ser llevados a juicio por los crímenes que se les atribuyeron desde los foros internacionales. Parece ser que Estados Unidos y sus aliados recién se dieron cuenta ahora de que Khadafi era un dictador, 42 años después desde que asumió el poder. Que un presidente que ganó el Premio Nobel de la Paz, como Barack Obama, se muestre tan complacido con la muerte de un ser humano, es una señal clara de la doble moral a la que nos tienen acostumbrados quienes rigen los destinos del mundo.

Augusto Pinochet fue un dictador que asumió el poder el Chile con la complicidad y el apoyo explícito de la CIA, y en los años subsiguientes hasta la transición democrática, a nadie se le cruzó por la cabeza poner fin a ese poder ilegítimo y antidemocrático, que había emergido de un golpe militar en septiembre de 1973. Tanto era el temor de los yanquis a la "infiltración comunista" en América Latina, que no vacilaron en adiestrar militares para que derrocaran gobiernos legítimamente elegidos por la voluntad popular. No me caben dudas de que una persona que permanece 42 años en el poder, como Khadafi, merece la condena de los organismos internacionales. Pero como siempre ha sucedido, los países que se creen con el derecho a decidir por los más débiles u oprimidos toman decisiones en función de sus propios intereses.

Recordemos que en Libia se había formado un Consejo Nacional de Transición con el apoyo de la OTAN, que derrocó al régimen en agosto pasado. Pero quizás por eso, Khadafi debía ser capturado vivo para rendir cuentas de los crímenes que se le imputan durante su larga permanencia como hombre fuerte de un país convulsionado. Ahora nos quieren hacer creer que Khadafi murió en medio de un tiroteo y que no fue asesinado. Demasiada ficción para explicar la arrogancia de los que matan impunemente y enarbolan las banderas de la paz y la libertad.

19 de octubre de 2011

La lectura de los diarios ha cambiado

En estos tiempos donde todo se ha vuelto tan rápido y fugaz, donde predominan los 140 caracteres de Twitter, parece que la lectura debe ser lo más breve posible. Por eso es que diarios como "Libre", de Editorial Perfil, están obteniendo éxito con títulos de gran tamaño, que ocupan un gran espacio en la tapa, y notas que no desarrollan demasiado la información. En resumen: muchas fotos, poco texto. Lo que también me parece una estafa para el lector es que las páginas que están destinadas a publicidad no las compensen con otras que contengan información. Antes yo solía comprar la revista Rolling Stone, pero en un momento dado me encontré viendo más publicidades de jeans y cigarrillos que críticas de discos, por ejemplo. Hoy vemos que hay hechos "de seguimiento", como el caso Candela, y otros que solamente fueron noticia un día y pasaron rápidamente al olvido. Y también podemos analizar la diferencia entre el diario en papel y el diario por Internet. Si yo compro el diario en el kiosco y voy a leerlo a mi casa, no es lo mismo que si lo voy a leer al bar mientras tomo una cerveza. Al menos eso me sucede a mí. Cuando uno está en un bar leyendo el diario se concentra más, se olvida del entorno, del bullicio, del ruido de las mesas vecinas, del televisor encendido. En el hogar se hace más difícil encontrar un momento tranquilo para dedicarlo a hojear el diario.

En cuanto a las versiones online, hay algunas muy completas, que incluyen videos y galerías de fotos que no aparecieron publicadas en la edición impresa. Sin embargo, otros diarios de prestigio se limitan simplemente a actualizar su página web con las mismas noticias que aparecieron publicadas en la edición de papel. El rediseño de la Web de "La Nación", por ejemplo, no me parece acertado, y todavía me cuesta sentirme cómodo mientras navego por el sitio: para decirlo de un modo vulgar, agrega boludeces al pedo y sigue buscando modernizar la presentación de los contenidos para darle una impronta más ágil, con un exceso de fotos y de links en su portada. Se puede adoptar un diseño más sobrio sin que resulte de tediosa lectura, como en que mantiene desde hace años "The New York Times". Pero convengamos en que, al ser la web de acceso gratuito, los periódicos destinan sus mejores recursos para la edición impresa.

15 de octubre de 2011

Días previos a las elecciones....

Después de un prolongado paréntesis, me encuentro actualizando el blog, en una fresca mañana de sábado. Ya estamos en la cuenta regresiva para las elecciones y los partidos están quemando sus últimos cartuchos, aunque en la mayoría de los casos el resultado está definido. Ahora circula el rumor de que el oficialismo impulsaría una reforma constitucional para permitir la reelección indefinida de Cristina. Sin lugar a dudas, falta mucho camino por recorrer, tenemos cuatro años de gobierno por delante y el hecho de que ya estén pensando en un nuevo mandato indica una ambición desmesurada de poder. Desde luego, sería un error suponer que Cristina Kirchner es la única mandataria con intenciones de continuidad. Todos quienes la precedieron en el cargo, al menos en los últimos años, buscaron reformar la Constitución para su propio beneficio. Es irónico, no tenemos ni idea de lo que es un sistema parlamentario de gobierno y sin embargo queremos instaurar uno, como si esa fuera una solución en sí misma. El grupo de "intelectuales" de Carta Abierta, que tiene una indisimulable afinidad con el Gobierno, surgió como una forma de resistencia durante el conflicto con el campo, y hoy se encuentra alentando este tipo de iniciativas. En lo personal, debo decir el "escrache mediático" que se ejerce sobre determinados periodistas disidentes en algo que ni siquiera ocurrió durante los años de Menem. Podemos disentir con el tratamiento que el Grupo Clarín hace de determinados temas, pero no por ello podemos demonizar a todos los periodistas que trabajar dentro del multimedio.

Lo que ocurre es que esta forma de actuar está sustentada en una falsa idea de "periodismo militante". El periodista no debe militar por un causa e inmolarse a ella, sino que debe informar y analizar los hechos que van sucediendo tomando datos certeros y cuya veracidad haya sido verificada. Es difícil ejercer un periodismo crítico en este contexto, donde se busca un pensamiento único y al mismo tiempo se habla de "pluralidad de voces". No voy a entrar aquí a discutir sobre la Ley de Medios, pero sí creo que un tipo detrás del micrófono de una radio tiene poder para influir en la opinión pública, y permítanme dudar de las verdaderas intenciones de propiciar una Ley que busca restarle poder a los multimedios contrarios al pensamiento oficial.

9 de octubre de 2011

Un viernes con apagón.... a la luz de las velas


Es domingo por la tarde, pero todavía me dura la bronca por el corte de luz del viernes. Fueron 12 horas a oscuras, esperando en vano que alguien de la empresa EDEN brindara alguna respuesta ante lo que estaba sucediendo. Pero más allá del malestar generalizado, me puse a pensar hasta qué punto dependemos de la energía eléctrica. Sin luz, no funcionan las bombas que extraen el agua de los pozos, ni los semáforos de las esquinas más transitadas, y la falta de grupos electrógenos en plena calle 9 de Julio es un signo evidente de improvisación. Porque no es posible que comercios que se jactan de ser prestigiosos y de tener un vasta trayectoria no cuenten con un generador. Mucho menos se puede permitir que haya supermercados bajo esta situación, cuando es sabido que los lácteos y otros productos refrigerados no pueden permanecer a temperatura ambiente.

Di un paseo por el centro de la ciudad el viernes a la tardecita, porque estaba harto de quedarme encerrado en casa con la sola compañía de una radio a pilas. El panorama era desolador, parecía un pueblo fantasma. Muchos dueños habían decidido cerrar sus puertas porque no tenían forma de mantener sus locales iluminados. Había que circular con mucha precaución porque los semáforos no funcionaban y una tenue llovizna complicaba las cosas aún más para el automovilista. Todo era caos y confusión, revolver entre los cajones buscando alguna vela milagrosa, pilas para las linternas, o en el mejor de los casos alquilar un grupo electrógeno. Por si todo esto fuera poco, en muchas estaciones de servicio había falta de combustible, elemento esencial para que el generador de energía pueda funcionar. Sinceramente, no me importan las explicaciones que EDEN pueda dar con los hechos consumados, no me interesa en absoluto qué carajo pasó, lo que sí puedo decir es que un corte de luz tan prolongado es inadmisible. Para quienes utilizamos Internet como medio de trabajo, el viernes fue un día perdido. Quienes aprovecharon la situación fueron los kioscos y despensas que vendían pilas y velas como si fuera pan caliente, ante la necesidad de que la noche no nos sorprendiera sumidos en la oscuridad. Cuando finalmente volvió la luz, a las 23:26 del viernes, ya no había demasiado para hacer. Estaba a punto de acostarme a dormir, con el fastidio de sentirme rehén de una empresa totalmente inoperante, cuya inversión para la mejora del servicio es mínima. De lo contrario, los cortes de luz no serían tan frecuentes, y debo decir que los comunicados que puedan difundir posteriormente explicando las causas del apagón poco sirven para brindar tranquilidad a los usuarios de que estos contratiempos no se repitan en el futuro.

7 de octubre de 2011

Lluvia rabiosa, TV decadente

Viernes con lluvia en la ciudad. Me levanto temprano, desayuno, enciendo la tele y lo que me ofrece la pantalla es lamentable. Programas chotos, programas berreta, una pareja de boludos haciendo comentarios sobre lo que pasó en el programa de Tinelli de ayer, un cocinero que cree que todos podemos gastar una fortuna en aceite de oliva, cortes de carne caros, especias, condimentos, etc. Refritos de programas viejos, bloopers. Nada que tenga que ver con la realidad, excepto por la intervención de algún periodista que comente brevemente las novedades del "caso Candela". Con lo que cuesta poner al aire un programa y hacerlo rentable, uno no puede menos que pensar en el espacio desaprovechado. Cuántas personas están esperando su oportunidad de darse a conocer, cuántos la vienen remando desde hace años ser tenidos en cuenta por un canal de televisión. Y quizás sea una espera eterna, porque hoy todo se ha vuelto extremadamente frívolo y estúpido. No abundan los programas bien producidos, en los cuales se note una mínima inversión. No se puede ser tan soberbio como para subestimar a quienes consumen estos productos, porque la TV por cable no llega a todos los sectores y los canales de aire siguen cosechando una franja importante de la audiencia. Pero lo que sí puedo decir es que hay un temor a arriesgar, a brindar una propuesta nueva. Todo los que vemos en la tele está sustentado en base a formatos que incentivan la "buena onda", como si la vida fuera una permanente sonrisa. Falta, ante todo, la posibilidad del debate serio. Dos tipos que discutan en cámara por algo importante, no por el jurado de "Bailando por un sueño". Por ejemplo, anoche en el canal de noticias de América hubo un debate bastante interesante entre un economista liberal cuyo nombre no recuerdo y el candidato de izquierda Jorge Altamira. Se habló de capitalismo, de crisis económica, de estatización de empresas, en fin, de cosas que nos pueden cambiar la vida de verdad. Y está bueno que dos personas con ideas casi irreconciliables se sienten en una misma mesa para exponer lo que piensan y dejar que el televidente se forme una opinión.

Hay pocos programas periodísticos en la TV abierta, y parece que estamos demasiado pendientes acerca de "en que lado está" cada uno. Nos fijamos mucho si Fulano es oficialista, si es opositor, y no nos damos un tiempo para escuchar qué tiene para decir el periodista en cuestión. Cada uno puede hacer la lectura que desee de un determinado mensaje, pero no nos quedemos en la mezquindad, y no renunciemos a nuestros derecho a pensar la realidad. Cuando dejamos que los demás piensen por nosotros, también estamos permitiendo que decidan por nosotros. Por ejemplo, el cofundador de Apple, Steve Jobs, fue noticia con motivo de su fallecimiento. Nadie se preocupó por explicar cómo llegó a manejar una de las empresas más exitosas del mundo, y tardíamente se difundieron imágenes de su célebre discurso en la Universidad de Stanford. Fue un emprendedor, un tipo exigente consigo mismo y con los demás, pero parece que en Argentina no "vende" ese tipo de modelos, nos inclinamos hacia la vulgaridad y el facilismo. Vivimos sometidos por los dictados de un grupo de "iluminados" que deciden qué se muestra y qué no. Me pregunto si Steve Jobs hubiera triunfado de haber nacido en Argentina, donde todo el mundo busca pisarte la cabeza cuando ven que tenés talento y capacidad para algo. Me pregunto también cuántos minutos de su programación le dedicaron los programas "mañaneros" a recordar a Steve Jobs, o a tantas personas que nos sirven de inspiración. Y digo esto porque no hace falta ir muy lejos para encontrar historias de vida que son motivadoras, y que promueven valores como la perseverancia y el sacrificio. No es mi intención demonizar todo aquello que se emite por TV, porque no soy un retrógada o un reaccionario, pero es evidente que vivimos en una burbuja, y que conseguir información de calidad y con auténtico rigor periodístico es una tarea cada vez más difícil.

4 de octubre de 2011

De nuevo en contacto!

Aquí tienen el primer post de octubre, un poco demorado quizás, pero surgieron algunas complicaciones que me mantuvieron alejado de la blogósfera. Yo creo que los blogs siguen vigentes, aunque algunos digan que Twitter está poniendo freno a su expansión. En primer lugar, son dos cosas distintas. Leer un blog común y corriente requiere un mínimo de concentración, tiene un entorno gráfico diferente basado en la plantilla que su creador haya elegido, y está orientado a buscar un espacio de expresión que no se puede hallar en una web convencional. Twitter, en cambio, impone el límite de 140 caracteres, y nadie lo utiliza como un medio para escribir algo serio. Por lo general, son boludeces cotidianas, al estilo de "me estoy preparando para salir", o "qué rica estuvo la cena de anoche". Si los blogueros queremos jerarquizar lo que hacemos, hay que empezar por mejorar los contenidos. Esto es, escribir desde una perspectiva que resulte interesante para el lector, explotar al máximo las posibilidades que brinda un blog, confesar lo que nos pasa, sin que terminemos escribiendo un diario íntimo.

En esta noche de martes, me siento con ganas de seguir adelante con el blog, en un mes que será muy particular por las elecciones presidenciales. De más está decir que el resultado no deparará sorpresa alguna, pero no por ello deja de ser un hecho destacado en un país donde todavía no nos tomamos en serio el hecho de ir a votar. Y aunque Cristina tenga al reelección en el bolsillo, vivimos de un modo tan impredecible que nadie puede pronosticar qué sucederá en el segundo mandato, y cuáles serán las reglas de juego. La economía está atravesando por una etapa muy volátil, y nadie sabe bien cómo vamos a afrontar la crisis global y la devaluación del real en Brasil. Aunque mis conocimientos sobre economía sean limitados, no hace falta ser un gurú para darse cuenta de que estamos navegando en aguas turbulentas.

29 de septiembre de 2011

Aquellas épocas de periodismo verdadero


Hola amigos, me encuentro actualizando el blog luego de algunos días de transición. Son los últimos días del mes, y cuando estamos cerca de arrancar otra hoja del calendario uno se pone a pensar en qué tal le han ido las cosas últimamente. Yo estoy en busca de actividades que me motiven, y como he dicho antes, ciertamente ver televisión no resulta enriquecedor para el espíritu. Puede ser un entretenimiento, como lo fue anoche cuando estuve viendo fugazmente el partido amistoso entre Argentina y Brasil. Pero creo que se me va a gastar el dedo pulgar de tanto hacer zapping buscando algo que valga la pena ver. Los medios gráficos tampoco me satisfacen. Antes solía consumir los productos de Editorial Perfil, como el diario del mismo nombre o la Revista Noticias. Con el tiempo me di cuenta de que apelan a títulos sensacionalistas o con "gancho" y el vuelo periodísitico de las notas es escaso. Ni hablar de la última creación de Fontevecchia, como es el pasquín denominado "Libre", un diario barato que es parecido a publicaciones como The Sun o The Daily Mirror.

Si hay algo que ha conseguido este Gobierno, es sembrar la duda sobre la credibilidad de la información del diario Clarín y de otras empresas periodísticas que integran el multimedios. Yo sigo comprando Clarín regularmente, aunque debo reconocer que ha perdido calidad periodística. Por ejemplo, insisten en poner en agenda temas que no interesan o sobre los cuales ya está todo dicho. Hacen conjeturas sobre hechos improbables o emplean en exceso el uso de fuentes reservadas. Además, la pelea con el kirchnerismo nos tiene como rehenes a los lectores del diario, dado que todos los días se brinda amplia cobertura a noticias que cuestionan al Gobierno. De más está decir que es un diario que respeto porque en mi casa siempre se compró y se leyó, pero comprar Clarín todos los días y seguir los titulares como verdad irrefutable nos llevará inevitablemente a sufrir más por la decadencia y la mediocridad del país. No nos engañemos: hago esta salvedad porque soy consciente de dónde estamos parados, no obstante me parece que hay dos poderes en pugna que impiden la difusión de noticias que nos hagan sentir un poco mejor como ciudadanos. Sabemos que las cosas no están bien, pero no necesitamos que hagan olas sobre el malhumor colectivo que nos intoxica todos los días. Volvamos a indagar en el dial de la radio y busquemos hallar alguna voz que sin ser oficialista, tampoco caiga en la obsecuencia más lamentable. Objetividad, que le dicen...

26 de septiembre de 2011

Crónica de Rock al Parque

Ayer (domingo) fui al festival "Rock al Parque". Casualmente, hace un tiempo me enteré de que en Colombia se organiza otro show de bandas, con bastante éxito, que lleva el mismo nombre. Bueno, la cuestión es que me cagué de calor, y me lo tengo merecido porque andaba vestido con un pulóver y una camisa cuando la temperatura era bastante alta. Estuve sacando fotos y haciendo notas, lo cual es parte de mi laburo, y a la hora que fui todavía no había llegado mucha gente. Yo habré ido a las tres de la tarde más o menos, y por lo que pude ver después, recién a como a las cinco el playón del Parque estaba a pleno. De todas maneras, estuvo interesante ver a las bandas de Lobos sobre el escenario.

Nunca fui a ver a ninguna banda grossa a un estadio, por distintos motivos que no vale la pena mencionar. Pero escuchar a un grupo al aire libre, sin lugar a dudas es una experiencia diferente a hacerlo en un teatro o en un bar. El público es fundamental, porque tiene que haber cierta química entre los músicos y la gente para que el show funcione como tal. En Rock al Parque, si bien cada banda tenía un grupo de fans o seguidores, muchos simplemente fueron a tomar mate y a pasar la tarde. No está mal, desde luego, porque lo que muchas bandas necesitan son oportunidades para darse a conocer. No todo es distorsión, hay bandas que están explotando una veta pop muy interesante, con arreglos que hasta hace unos años eran poco habituales. En fin, para ser el líder de una banda hay que tener actitud, el "frontman" es quien maneja los hilos del grupo, y quien le otorga identidad. Lo que sucede es que, como la mayoría de las bandas no pueden dedicarse profesionalmente a la música, con el tiempo terminan separándose por los proyectos personales que cada uno desea emprender. El camino del éxito es arduo, y muchas veces se accede a él por razones que no tienen mucho que ver con el esfuerzo. Un contacto, un conocido, te puede abrir las puertas para tocar en un pub de Buenos Aires y empezar a trascender. Cada banda tiene su historia, y ésta es mi manera de ver cada Rock al Parque en Lobos.

24 de septiembre de 2011

Tomando mates a la mañana

¿Qué nos resta esperar de esta parte hasta fin de año? Resistir, podría decirse. Cada uno tiene sus proyectos y trata de encauzarlos dentro del contexto. La sociedad actual no incentiva a "vivir el presente", y como en realidad no sabemos cuánto tiempo vamos a vivir, a veces no vale la pena hacer proyectos a largo plazo. El futuro es importante, pero no perdamos de vista lo que sucede en lo cotidiano. Muchas veces sobreviene la frustración ante un proyecto que no pudimos concretar, o que no salió como esperábamos. No sé, hoy es sábado por la mañana y mientras tomo unos mates me surgen estas reflexiones, que están sustentadas en mi historia personal y en el diálogo que tengo con la gente que conozco. Yo creo que hay más incertidumbre de lo que parece, en todos los órdenes, y esto no pasa solamente por lo económico. Muchas veces nos cuesta saber qué es lo que queremos hacer, o cómo actuar ante determinadas situaciones. Y ahora estoy sentado frente a la pantalla, tomando unos "amargos", y pensando en que estamos todos en la misma. Hay un mínimo porcentaje que está con "la vida hecha", por así decirlo, o que cree tener el futuro asegurado en base a sus ingresos. La comodidad de la vida burguesa que todos añoramos en secreto es algo que también conduce a la sensación de que todo va a seguir igual. La casa, el auto, los hijos, los ahorros, las vacaciones. Pura basura, comprar felicidad en cuotas. Es gratificante tener una familia y poder darles no mejor, pero no vivir como esclavo a cambio de unas migajas de afecto. Punto final.

21 de septiembre de 2011

Manteniéndose con ganas


Día de la Primavera en la ciudad, un momento propicio para actualizar el blog. Tengo algunos recuerdos borrosos de los picnics que hacíamos con mis compañeros en el Parque para esta fecha, aunque en rigor de verdad lo que nos daba entusiasmo era poder pasar un día sin tener que ir a la escuela. No éramos haraganes ni vagos, simplemente disfrutábamos el hecho de estar al aire libre compartiendo un sandwich o una gaseosa. En aquellos años no se percibía una rivalidad entre los distintos colegios que condujera a la violencia, como se ha dado en tiempo más recientes. En realidad, yo nunca me involucré demasiado con estudiantes de otras escuelas, y me lamento de no haberlo hecho porque hubiera sido una buena oportunidad para sumar amigos. Pero me tocaron buenos compañeros, fue una etapa en la cual los jóvenes y adolescentes éramos un espejo de la realidad del país. A muchos nos costó conseguir trabajo por ese motivo, dado que la desocupación era alta y nadie quería tomar a un empleado sin experiencia. Claro está que para tener experiencia, necesitás de alguien que te brinde una primera oportunidad en el mercado laboral, cosa que no sucedía.

Tema dos:
Estoy tratando de recuperar las cosas que me hicieron feliz, como el hábito por la lectura, las charlas con amigos, el placer por la música. Hace unos días no pude dormir, me desvelé, y entonces se me ocurrió escuchar radio. Y me he dado cuenta de que los grandes periodistas que supieron tener una mirada aguda e incisiva no están en los lugares que se merecen, o han sido reemplazados por locutores que interactúan con los oyentes proponiendo consignas o juegos por teléfono para ganarse un premio. Ojalá podamos recuperar aquellas cosas que nos hacen bien, y darnos cuenta que los adolescentes de ahora no son tan diferentes a quienes nosotros supimos ser. Me molesta cuando se mira con un dejo de soberbia a los pendejos, como si estuvieran totalmente extraviados o como si ya no hubiera nada que hacer con ellos. Se los dejo como reflexión. Nos estamos viendo!

18 de septiembre de 2011

Domingo de reflexiones y recuerdos

Resulta recurrente hablar de la mediocridad de la televisión argentina, pero es algo que va de mal en peor. A veces no me doy cuenta del tiempo que paso haciendo zapping, buscando algo interesante que me pueda ofrecer la caja boba. Antes, cuando tenía más ocupaciones, renegaba del poco tiempo que me quedaba para ver TV o escuchar música. Sin embargo, me he dado cuenta de que no me estuve perdiendo nada que valiera la pena. Estoy podrido de los programas de archivo, de los puteríos de las vedettes, del bajón permanente de los noticieros. Dentro de los pocos aciertos de este Gobierno en materia de comunicación puedo rescatar el Canal Encuentro, que realmente tiene contenidos de calidad. Pero no soy una persona que se entusiasme demasiado viendo documentales, y justamente me cayó la ficha de lo mal que estamos cuando anoche vi en "Sábado Show" un homenaje a Juan Alberto Badía. Qué falta que nos hace Badía en la televisión, cómo se extraña ese modo de conducir un programa. Sin estridencias, sin gritos. Yo crecí viendo "Badía y Compañía", forma parte de mi infancia, casi tanto como "Feliz Domingo". Alguien podrá decir que son programas que ya cumplieron su ciclo, pero no estoy tan seguro. Creo que los formatos son susceptibles de ser modificados, sin que pierdan aquello que los hace especiales. Por ejemplo, pensemos en los músicos que tuvieron la oportunidad de tocar en TV gracias a Badía, y cómo el propio conductor comentó la buena onda que había en los '80 con las bandas, que tocaban sin ningún cachet de por medio. Todo eso lo hemos perdido. En los programas de Badía ningún artista hacía "playback", por respeto al público. El "minuto a minuto" del rating hace que un programa que no tiene un buen comienzo dure pocos días en el aire. Siento que nos estamos ahogando de consumir tanta basura, porque esa televisión que todo el día te recibe a la hora del almuerzo o de la cena te está envenenando. Antes se pensaba que la TV por cable traería consigo una mayor calidad en la programación, pero hoy nos damos cuenta de que cualquier gil arma una productora berreta y tiene la posibilidad de salir al aire por un canal de cable. Entonces, ¿para qué seguir gastándose el pulgar con el control remoto si todo lo que vemos nos asquea? Pensemos que el Estado desembolsará 1.200 millones de pesos en "Fútbol para todos", una iniciativa que tiene un costo demasiado alto más allá de que aspire a cierta "democratización" del deporte más popular. Canal 7 emite partidos de fútbol casi todos los días, y los pocos programas que mantiene desde los estudios son lamentables. Como hemos dicho alguna vez, deberíamos saber diferenciar lo que es del Estado de aquello que es del Gobierno. Punto final (por hoy).

13 de septiembre de 2011

Se agitan olas en medio del triunfalismo oficial

De no mediar ningún inconveniente, la Presidenta será reelecta el octubre, para júbilo del oficialismo y desazón de la oposición. Lo curioso es que, tras el resultado de las elecciones primarias que otorgaron una amplia ventaja a Cristina, comenzó la incertidumbre en la sociedad, con la compra de dólares que obligó al Banco Central a intervenir. Con la inflación en ciernes, la gente busca refugio seguro para sus ahorros. Varios economistas sostienen que como la plata vale cada vez menos, los argentinos compran autos y plasmas, bienes que todavía pueden estar al alcance de la clase media. Invertir en inmuebles es casi imposible, por los valores que se manejan en el mercado. Los depósitos a plazo fijo otorgan un interés muy bajo, de manera que tampoco es una alternativa a tener en cuenta. Cada vez se puede ahorrar menos, y los que todavía pueden hacerlo, buscan que su dinero rinda. Desde que tengo uso de razón, comprar dólares ha sido la forma más simple que los argentinos eligieron para proteger sus ahorros, y como siempre ocurre, la demanda del billete no hace más que aumentar su valor. El Gobierno no entiende que no sirve de nada imponer restricciones a la compra de dólares en los bancos, porque existe un mercado paralelo que con gran eficacia llevan a cabo los famosos "arbolitos" de la City Porteña. Lo que hace falta son reglas de juego claras, un horizonte previsible, que nos haga sentir seguros de que la guita que tanto nos cuesta ganar no se va a desvalorizar como sucede todos los días. El día después de las elecciones, cuando ya no haya más que debatir o discutir, cuando el cotillón oficialista haya cesado, llegará la hora de la verdad. Porque la gente tiene que seguir su vida, aunque los mandatarios se mantengan en el poder.

11 de septiembre de 2011

Nueva declaración de principios


Hay personas que se adaptan bastante bien a los cambios y otras a las que les cuesta más. A mí se me hace difícil cortar con el pasado, con aquellas cosas que queremos olvidar pero que de alguna forma todavía nos siguen limitando. Pero aprendí que a la vida debemos disfrutarla como podamos, no como nos quieren decir. Tomar unos mates, leer un libro, escuchar música, un buen programa de radio, compartir una cena, son acciones que forman parte de lo cotidiano, y es probable que por ese motivo no les demos valor. Y esto sucede con frecuencia. En una sociedad cada vez más alterada, cada uno busca su refugio. Si no encontramos algo que nos brinde un poco de paz, vamos a terminar colapsando, porque todo el tiempo nos estamos maquinando con proyectos y nadie sabe qué sucederá mañana. No hay certezas en este mundo. Yo puedo decir que estoy en una etapa de redescubrir aquello que realmente vale la pena, pero lleva su tiempo. Cuando la realidad te impone un cambio y no estás preparado, sobreviene el desconcierto. A veces no nos damos el tiempo necesario para hablar de lo que nos pasa, para escuchar un consejo, porque vamos a mil, porque sentimos vergüenza, o por lo que sea. Nos cuesta demasiado expresarnos, sacarnos la careta, y como hay mucha gente forra, no es fácil encontrar alguien en quien confiar para exponer lo que sentimos.

A veces debo confesar que Lobos me aburre, siento que es un lugar que no me va a sorprender ni a maravillar. Pero no sé si la vida me hará buscar otro rumbo. Quiero a mi ciudad, en la cual nací y pasé toda mi vida, pero hay cosas típicas de pueblo chico que no me banco demasiado. Ojalá podamos dejar de lado ese entorno que nos contamina, esa gente tóxica, y rodearnos de personas que nos ayuden a crecer.

7 de septiembre de 2011

Sobre usos y costumbres...


Hola amigos, como están? Es miércoles por la tarde y escribo estas líneas ahora porque no sé si tendré ganas o tiempo de hacerlo por la noche. Hoy fue un día de limpieza. Me puse a ordenar un montón de apuntes que tengo en el dormitorio y a separar lo que considero importante. El resto... a la basura! Basta que juntar porquerías que probablemente no vayamos a leer nunca! No tiene sentido acumular objetos, quizás por eso no entiendo a los coleccionistas. Para muchas personas colecciones objetos es motivo de orgullo y placer. Seguramente los coleccionistas de monedas o de estampillas atesoran piezas rarísimas, difíciles de conseguir, y también tienen en su haber anécdotas relacionadas con la plata o los trámites que debieron hacer para conseguir aquella pieza tan deseada.

En mi caso, me gusta tener libros, discos, alguna prenda de vestir, pero no es mi intención exhibirlas a terceros ni mantenerlas guardadas para la posteridad. Son maneras de ver las cosas. Si yo me compro algo, trato de usarlo, aunque debo reconocer que muchas veces me he arrepentido de objetos que he comprado y que se han vuelto totalmente inútiles. A todos nos ha pasado que una camisa nos queda muy bien en el probador de la tienda, pero cuando vamos a usarla para alguna ocasión especial nos damos cuenta de que no va con nuestro estilo. El tema del estilo es importante. Cada uno tiene el suyo, pero hay que adaptarse a determinadas situaciones y convenciones sociales. El buen vestir suele ser elogiado en una reunión social, pero a mí en particular nunca me desveló. Me gusta usar ropa con la cual me siente cómodo, si tengo que ponerme un traje para un evento muy formal lo haré, pero trato de que esas cosas no me condicionen. Hace poco hice un curso de ceremonial y protocolo y se habló bastante acerca de cómo se debe comer y qué vestimenta usar en una reunión formal. Todo lo que aprendí me resultó demasiado alejado de mi realidad, aunque uno nunca sabe, a veces la vida nos pone en una situación en la cual debemos adoptar una pose, más allá de si nos sentimos cómodos usando un traje y zapatos en lugar de los jeans y las zapatillas. Punto final.

Análisis final: Panorama político

Estimados: el análisis final (para no ser tedioso), que hago de las PASO, es que un sector de la sociedad, amplio por cierto, decidió contin...