31 de julio de 2009

Ultimo día del mes...país bajo cero

Hoy se llevó a cabo una nueva reunión entre el Gobierno y los representantes de las entidades rurales. La última vez que se vieron las caras había sido en marzo. ¿Alguien puede pensar seriamente que van a llegar a un acuerdo? Y hago la salvedad de que resisto la tentación de no echarle la culpa únicamente al Gobierno, porque en el seno de la "Mesa de Enlace", como se ha dado en llamar a los dirigentes de las distintas entidades agropecuarias, existen profundas y mal disimuladas diferencias. Todos quieren salir en la foto y atribuirse el éxito de una negociación. La vanidad humana no sabe de escalafones o jerarquías. Mientras tanto, el país aguarda que haya algún grado de previsibilidad, que haya alguna certeza en medio del hermetismo de ambas partes, aunque nadie espera grandes sorpresas. La voracidad fiscal de unos (el Gobierno) y la victimización ante la sociedad de otros (los ruralistas) se convierten en parte de un jueguito de tira y afloja que tarde o temprano deberá terminarse. El Gobierno sabe que los números no cierra, que la recaudación crece a cuentagotas, que cayó la actividad industrial, y que sufrió una derrota mayúscula en las elecciones de junio. No tanto por la diferencia de votos, sino porque ellos mismos dimensionaron el acto eleccionario para convertirlo en una apuesta a "todo o nada", que el señor K. elevó a la máxima potencia con su apocalípticos discursos de "Yo o el caos". ¿Creceremos alguna vez, ya no en los índices económicos, sino como sociedad? ¿Aprenderemos a no vivir en un estado de constante alteración? Pensemos en cuáles son los temas sensibles para la sociedad y que ganan espacio en la primera plana de los diarios: hoy es la Gripe "A", ayer fue el dengue, hace unos años el cólera, siempre aparece alguna enfermedad que se creía erradicada (excepto en el caso de la Gripe A) y que tiene su caldo de cultivo en la pobreza y la marginalidad. Y todos los que vivimos en este país estamos dispersos, no sólo geográficamente, sino en cuanto a lo que pretendemos lograr. Porque mientras unos se enriquecen con una Ley que les otorga regalías o beneficios impositivos, otros sufren la confiscación del dinero que eligieron voluntariamente aportar en una AFJP, es decir, en el sistema previsional privado. Yo nunca estuve de acuerdo con las AFJP, por ello opté por el sistema de reparto. Pero eso no significa que me oponga a que haya gente que quiera efectuar sus aportes a administradores privados. Sería algo así como abolir la medicina prepaga o los colegios privados, algo que sin lugar a dudas harían desde el Ministerio de Economía si con ello pudieran obtener un rédito para repartir entre los cortesanos de la Casa Rosada.

28 de julio de 2009

Si hay dinero, que no se note


No deja de llamarme la atención la cobertura que los medios hicieron de la pareja que ganó un premio millionario jugando al Quini 6, en la localidad de Magdalena. Cuando el matrimonio, con sencillez y sin estridencias, expresó ante el asedio periodístico que seguirían trabajando y que tratarían de que su vida continuara lo más normal posible, el argentino fachista promedio se encolerizó: "¿Cómo puede ser que con la fortuna que ganaron piensen en seguir trabajando?", era el comentario ineludible. Tengo varias objeciones que hacer al respecto. En primer lugar, ¿que esperaban que dijeran? Seguramente, algo así como: "con esta guita no vamos a laburar nunca más y nos vamos a pasar el resto de nuestras vidas viajando por el mundo". Cabe la posibilidad de que la "pareja de oro" planee en secreto algo semejante, o bien que realmente estén diciendo la verdad y decidan seguir adelante con sus vidas procurando pasar desapercibidos dentro de lo posible. Además, seamos serios: ¿qué podés decir en un momento como ése? Como nunca me sucedió, no se me ocurre ni siquiera remotamente pensar en mi eventual reacción, pero seguramente trataría de que mi rostro no aparezca en público porque al ser "el hombre de los millones", en un país donde la vida no vale nada, no sería extraño que resultara víctima de un secuestro o de cualquier tipo de daño hacia mi persona para despojarme de mi súbita fortuna, en particular si tenemos en cuenta la repercusión inmediata, ese juego de "estímulo-respuesta" que genera todo aquello que aparece en televisión. Esta gente, que de un día para otro se entera que ganó 24 millones de pesos (17 millones netos), no tiene por qué hacer un comentario ocurrente, gracioso, o como quieran ustedes llamarlo cuando se enciende la cámara. Obviamente que están felices, probablemente todavía no les "cayó la ficha", pero cuando los vi por TV no sentí envidia ni nada que se les parezca. Parecían personas mesuradas, honestas, y que se procedían con admirable moderación en un momento de shock emocional. Ojalá que disfruten el dinero y que hagan lo que mejor les parezca, y si quieren seguir trabajando porque prefieren hacer lo que les gusta antes sucumbir al ocio improductivo, están en todo su derecho.

26 de julio de 2009

Fuera de circulación "sin previo aviso"

Domingo por la noche. Acabo de terminar de cenar y no tengo demasiado interés en prolongar mi estado consciente, porque anoche dormí poco y además la TV no ofrece opciones que me inciten a posponer el reposo y hacer una sobremesa, lo cual en buena medida está motivado porque los señores del DirecTV han resuelto bloquear mis canales preferidos, sin previo aviso ni comunicación alguna. Me atrevería a decir que eran los únicos canales que frecuentaba últimamente, ya me sabía los números de memoria y salvo algunos días de extraña confabulación, las señales que había elegido para mis ratos de ocio me proporcionaban el necesario equilibrio entre la distensión y el natural deseo del ser humano de sumar nuevos conocimientos mediante la proyección de documentales que resulten amenos y didácticos. Esto que acabo de exponer me hizo recordar lo que sucedió con Alejandro Apo, el periodista deportivo de Radio Continental que en circunstancias poco claras (la hipótesis más firme es que lo despidieron) dejó de pertenecer al staff de la radio. Entonces sus seguidores, que me consta son muchos, deberán girar la perilla del dial frenéticamente por otras emisoras, hasta dar con la voz grave e inconfundible de Apo, quien desde hace unos años incursiona con éxito en la narración de cuentos y relatos de escritores consagrados. Es una pena que los televidentes, oyentes, y demás seamos cautivos de los caprichos de las empresas, del modo en que ellos lo plantean. Nadie les está pidiendo que si hay que sacar un canal de la grilla por equis motivo no lo hagan, o que si un conductor de radio debe irse no procedan a separarlo del medio. Pero, lo menos que podrían hacer, es informar a la audiencia que a partir del día de la fecha, el usuario no contará más con deteminados canales, o que se ha decidido levantar el programa de Fulano de Tal. Ni siquiera pido que me expliquen los motivos, sólo que tengan la cortesía de avisarme. ¿No les parece lógico?

24 de julio de 2009

Realmente necesitás Internet?

Por los comentarios que he recogido de personas que recientemente han adquirido una computadora, con todo el esfuerzo económico que ello implica, el aparato en cuestión se les antoja rápidamente absoleto si no acceden a una conexión de Internet en el corto plazo. En mi opinión, cualquier PC provista de un buen sistema operativo y del software adecuado brinda grandes posibilidades de redactar textos, imprimirlos, escanear fotos e imágenes, y otras funciones más que en este momento no me vienen a la mente, y que se incrementan en la medida que le agregamos los denominados "periféricos": es decir, dispositivos que no forman parte de la computadora como tal, pero que contribuyen a dotarla de mayores usos y funcionalidad (impresora, pendrive, escáner, parlantes, y demás). Conozco numerosos casos de personas que no tienen ni idea de cómo funciona una PC, sencillamente porque nunca han tenido una, pero que tan pronto como logran adquirirla acuden presurosas a averiguar las distintas promociones que ofrecen Speedy, Claro, u otras empresas proveedoras de Internet. La consecuencia más inmediata de todo esto suele ser que, por las descargas de música o archivos varios, la PC se llena de virus y el usuario novato no sabe qué hacer cuando la computadora dice: "hasta acá llegué". Por supuesto, uno podría pensar que alguien que compra una PC por primera vez no tiene por qué saber este tipo de inconvenientes, que suelen estar derivados de la navegación en sitios web poco confiables. Pero el tema de los virus informáticos se ha vuelto tan común, incluso en publicaciones no especializadas, que llama la atención que el feliz comprador de su primera PC no tome los recaudos necesarios. También uno podría plantearse el uso que se le pretende dar a la computadora, y cuán imprescindible resulta la conexión a Internet. ¿La usás para boludear en el Messenger, descargar música y películas a mansalva, llenar el disco rígido de basura que entorpece en normal funcionamiento del equipo? ¿O realmente se vuelve imperioso contar con Internet porque necesitás chequear tus mails, enviar una lista de precios a tus clientes (en el caso de los comerciantes), o diseñar un blog? Está claro que para un diseñador gráfico, por ejemplo, Internet resulta una herramienta fundamental para nutrirse de las últimas tendencias, para recibir newsletters, para suscribirse a algún sitio relacionado con dicha profesión, y demás argumentos. Pero hay otras personas que se suben al vagón de cola de "La Red" y al poco tiempo deben dar de baja el servicio porque -como es sabido- las promociones de los abonos son engañosas, exigen una cancelación previa de 20 ó 30 días, y además no siempre satisfacen las expectativas del usuario. No estoy cuestionando en qué gasta la plata cada uno, porque en definitiva eso es responsabilidad de quien pone los billetes sobre la mesa, pero no deja de llamarme la atención que todos quieran tener Internet sin familiarizarse lo suficiente con el manejo de la PC, que por otra parte no es una tarea tan ardua o enojosa como se supone.

23 de julio de 2009

Osos polares


"Frío polar", lo definieron los medios y los meteorólogos inútiles. Ese frío que cuando salís a la calle te quema las manos y te hace doler la cabeza (en el mejor de los casos). No hay bufanda, campera, saco, ni abrigo alguno que lo resista. Ayer fue un día en el cual una nefasta combinación de viento, lluvia y calles anegadas hizo que todos quienes no teníamos que salir por algún motivo urgente nos recluyéramos en nuestras casas, donde por lo menos teníamos un techo y cuatro parede para resguardarnos. No recuerdo, en el invierno de 2008, haber presenciado un fenómeno semejante, que se vio potenciado por el hecho de que hacía varios meses que no llovía con esa intensidad y persistencia. Aproveché la ocasión para escuchar viejos discos que duermen en el olvido y que compré por motivos vergonzosos (mero impulso, algún hit aislado, una novia que nos recomendó escuchar a "X", y la lista sigue). Nos consolamos pensando que la legendaria Laguna de Lobos recuperaría algo de su caudal perdido por la sequía. Por lo general, los avatares climáticos me tienen sin cuidado, no suelo quejarme de ellos excepto cuando traer consigo pérdidas materiales o humanas, pero lo de ayer fue algo pocas veces visto. Sí, obviamente en otros años ha habido tornados y fenómenos de mayor intensidad, pero el frío y la morbosidad de los noticieros fueron un cóctel que me sacó de quicio. Por supuesto, ante este tipo de situaciones uno toma conciencia de que tiene un hogar con calefacción, cuando hay personas que sobreviven con cuatro chapas y un brasero. Está claro que nos cuesta ponernos en el lugar del otro, pero no porque no seamos solidarios, sino porque estamos demasiado concentrados en lo que nos pasa a nosotros. Lo que acabo de exponer no está ni bien ni mal, simplemente es así. Hoy la mañana me recibió con un cielo despejado, aunque bastaba abrir una rendija de la puerta para que se colara el viento helado. La cuestión es que anoche me fui temprano a la cama con una bolsa de agua caliente, pero no me dormí de inmediato, me quedé boludeando con algunos libros apilados en mi dormitorio y tratando que mi cuerpo recupere la temperatura perdida. Pequeñas delicias de un día en Alaska.

20 de julio de 2009

Tres tristes temas


Tema 1: Ha llegado el lunes, y acaba de transcurrir el primer fin de semana sin "toque de queda" (no boliches, no bares, no teatros, no cines) de los últimos 15 días. Los fundamentos que dieron origen aesta medida, impopular por cierto, me parecieron razonables, si es que efectivamente se estaba ante la presencia de una epidemia, como es el caso de la Gripe "A". En un post anterior critiqué la improvisación con la cual se manejó el tema, con el agravante de que había sucedido lo mismo con el dengue y nadie tomó debida nota de ello.
Tema 2: El superávit de la balanza comercial (si es que este índice no está "dibujado" por el INDEC) se sostiene con las exportaciones de cereales y el dólar alto, que desalienta las importaciones. En consecuencia, conseguir insumos de computación de calidad, por ejemplo, resulta complicado, porque los propios comerciantes prefieren no tener en stock un DVD virgen Verbatim (que a mi criterio es uno de los más versátiles y de mejor calidad), y reemplazarlo por marcas de dudosa calidad como IPC o Teltron. Esto también repercutirá en pendrives, reproductores de MP4 y parafernalia tecnológica en general, y probablemente en el mediano plazo nos conduzca al retroceso de la década del '80, cuando los últimos adelantos en audio y video estaban reservados para aquellos que tenían el privilegio de viajar al exterior y adquirirlos en los países industrializados.
Tema 3: Ya es hora de que reconozcamos nuestras limitaciones para "vendernos" como destino turístico. Si se registró un aluvión de turistas extranjeros desde el 2003 a esta parte, no fue porque la Argentina fuera la Novena Maravilla del Mundo, sino simplemente porque para un turista norteamericano con un puñado de dólares el país era una ganga. Cuando el dólar baje, lo cual va a suceder tarde o temprano, ese turismo oportunista comenzará a menguar. Hay países donde el turismo registra un flujo que va más allá de los avatares económicos o financieros, es decir, está a salvo de la coyuntura, como es el caso de Italia, Francia o España. Argentina aprovechó durante los últimos años el tipo de cambio "competitivo", pero no podrá sostener por mucho tiempo ese regulación del valor del dólar cuando no brinda ni una mínima señal de confianza a los inversores extranjeros, que en última instancia deberían ser más bienvenidos que los turistas.

17 de julio de 2009

Un viernes soleado en Lobos


Viernes en la ciudad, día optimista y buena onda por naturaleza, y emprendo la actualización del blog, motivado acaso por tratarse de una tarde templada, de cielo límpido y apenas una leve brisa abriéndose paso entre la gente. Con más curiosidad que convicción, estoy escuchando el último disco de Babasónicos, titulado escuetamente "Mucho" y que salió a la venta el año pasado. Debo confesar que nunca le presté demasiada atención a la banda, más allá de que tuvo hits de alta rotación radial y una importante legión de seguidores. Trato de tener en mi discoteca personal un poco de todo, en lo que a géneros musicales se refiere. Aquí hago la salvedad de que bajo ninguna circunstancia encontrarán reaggetón, dado que ni siquiera lo considero música. Me gusta la música tropical genuina, es decir, la que efectivamente proviene del trópico, del Caribe, tal es el caso del talentoso panameño Rubén Blades. Es un placer encontrarse con grandes "songwriters" o compositores, tales como James Taylor, Carole King, Al Green, Billy Joel, o incluso Elton John (este último, con la colaboración del gran Bernie Taupin como letrista).
Me llevaría varios posts enumerar aquellos discos o intérpretes que considero imprescindibles escuchar. Obviamente, se trata de un juicio de valor totalmente subjetivo, lo cual se puede advertir en el hecho de que el heavy metal, el trash, o el nü metal no me agradan demasiado, y creo que apenas tengo dos o tres discos de bandas que cultivan ese estilo. Me preocupa que en las nuevas generaciones no haya una cultura musical que ellos reciban de sus padres o de la escuela, que no conozcan ni remotamente a Pink Floyd o que renieguen de Elvis Presley o de los Beatles por considerarlos anacrónicos. Quizás es la muerte de Michael Jackson haya sido un hito en la música popular, que deberá reinventarse a sí misma y asumir el rol que supo tener como creadora de estilos y tendencias durante la década del '80, en este nuevo siglo donde ha habido un notable cambio en los paradigmas.

14 de julio de 2009

Encontrar la calma en medio de la selva


"Después de la tormenta siempre llega la calma", suele decirse... siempre me pareció un dicho o un refrán más como cualquier otro, pero en mi caso debo decir que de algún modo se ajusta bastante a mi momento actual. Estoy tranquilo, por supuesto que me indigno y reniego de las cosas de siempre, pero ya no me afectan tanto como antes. El transcurso del tiempo nos enseña a no dejarnos llevar por los impulsos, nos permite sopesar los hechos, evaluarlos, y tomar una decisión más acertada. Digo esto con toda naturalidad, como si resultara lo más sencillo del mundo, pero obviamente está lejos de serlo. La sociedad actual exige que uno deba tomar decisiones rápidas, a veces, contra su voluntad. No me refiero únicamente a aquellas que cambiarán el resto de nuestras vidas, sino que incluyo dentro del grupo a las pequeñas boludeces de lo cotidiano sobre las cuales debemos tomar una decisión. Todo trabajo o profesión implica tener que realizar tareas ingratas o mal pagadas, aún cuando se trate de la profesión que elegiste y para la cual te capacitaste. Muchas veces nos vemos superados por los hechos, por la mediocridad y por la estupidez ajena (ésta última se propaga a más velocidad que la Gripe "A", se los aseguro). Este post esboza ideas generales, porque no me he propuesto ir hacia lo particular, sino enunciar una serie de experiencias que son compartidas -en mayor o menor grado- por todos quienes tenemos una determinada edad y debemos sobrevivir en "la ley de la selva". Si no lográs imponerte, siempre habrá alguien dispuesto a pisarte la cabeza. Por supuesto, no podemos vivir imaginando teorías conspirativas, dado que la mayoría de las veces son nuestros propios actos los que nos conducen al desastre y al desconsuelo.

Los dejo con estas humildes reflexiones hasta el próximo post, y como suelo hacer, les recomiendo escuchar:
Arctic Monkeys- "Favourite Worst Nightmare" (2007);

Divididos- "Canciones de cuna al palo" (2004)
Elton John- "Greatest Hits 1970-2002" (albúm doble compilatorio, editado en 2003)

11 de julio de 2009

MI primer día en el gimnasio!!!

Ayer (viernes) fui al gimnasio, luego de años sin hacer una actividad física con continuidad. Como era previsible, terminada la rutina de mi primer día llegué "molido" a mi casa, pero feliz. Soy inconstante por naturaleza, de manera que en lo sucesivo el mayor desafío será seguir adelante con el gimnasio y dedicarle a mi cuerpo el tiempo que se merece. Por el momento decidí ir tres veces por semana, pero si logro engancharme con lo que estoy haciendo tal vez el mes próximo comience a ir de lunes a viernes. Obviamente, es demasiado prematuro para hacer conjeturas de este tipo, así que ante todo quiero rescatar lo que considero importante, que es haber tomado la decisión de abandonar el sedentarismo. Soy una persona activa, camino la calle todo el día, ocasionalmente voy al parque, pero no es lo mismo que sudar 15 minutos en una bicicleta fija o que correr en una cinta (a medida que la cinta aumenta su velocidad no te queda otra que correr sino querés terminar estampado contra la pared). En fin, veremos como evoluciona todo, mi primer día lo toleré bastante bien, y hasta ahora tengo ganas de seguir yendo todo lo que me sea posible. Debo reconocer que por lo general, me entusiasmo con una determinada actividad, pero luego sucede que ese fervor inicial va languideciendo con el transcurso del tiempo. Tengo que luchar contra eso, y será el tiempo el que determinará si esta experiencia positiva de ir a un gimnasio puede abrir otros caminos, otras alternativas que surgen de compartir un mismo espacio con distintas personas que, al igual que yo, desean mejorar su calidad de vida.

9 de julio de 2009

Un 9 de Julio con duplicado


Todos los 9 de Julio celebramos, de distintas maneras, la Declaración de la Independencia que nos convirtió en un país libre y soberano. Creo que nos independizamos -hasta cierto punto- del Reino de España, pero tras 193 años de aquella reunión fundacional de la Patria en el Congreso de Tucumán, resulta evidente que mantenemos una dependencia de otros países, que se da por medio del ingreso de empresas multinacionales que tienen a su cargo la prestación de servicios públicos que resultan vitales para la población, como la energía eléctrica y el gas. Además, sin ánimo de desmerecer todo lo que implica el 9 de Julio desde el punto de vista histórico, el comienzo de un país en serio se dio a partir de la jura de la Constitución Nacional, en 1853. Constitución que, por cierto, fue sistemáticamente violada y manoseada por los gobernantes de turno, tanto los "de facto" como aquellos elegidos por la voluntad popular.
No se trata éste de un discurso de izquierda, ni pretendo que sea interpretado de ese modo. Hace pocos días todos concurrimos a votar, y nada parece haber cambiado, más allá del resultado. Desde luego, habrá que esperar hasta el 10 de diciembre, cuando asuman los nuevos legisladores, pero no guardo muchas expectativas de lo que suceda a partir de esa fecha. Lo único gratificante del nuevo mapa político es que el oficialismo se verá obligado a consensuar, ya no podrá imponer proyectos insólitos y aprobarlos a su antojo con el respaldo de la mayoría parlamentaria.
A medida que crecemos, vemos que el sueño de vivir en un país con respeto a las leyes se desvanece por el peso propio de la realidad. Entonces, le pasamos la responsabilidad de "arreglar esto" a las próximas generaciones. En la Argentina predomina un culto a la improvisación que hace que nadie se sienta seguro de su porvenir. Esto no es nuevo, y a menudo alimenta el eterno enfrentamiento entre "los que se quedaron" y "los que se fueron". ¿Quién tiene más huevos, el que se tomó un avión a Ezeiza y no volvió nunca más (soportando el desarraigo, trabajando de lo que sea, etc.), o el que se quedó en el país y se bancó lo que sea porque creyó que alguna vez esto podía cambiar?

7 de julio de 2009

Momento semanal de filosofía barata

A veces me pregunto qué es lo que los lectores esperan encontrar cuando visitan un blog (sea éste o cualquier otro). Un blog es un espacio de opinión y de análisis, pero se han multiplicado de tal manera que actualmente es posible encontrar blogs de cualquier cosa, lo cual no está mal. Aprender a aceptar esto, que parece una nimiedad, nos pemite aceptar otras cosas. Es decir, yo no me puedo indignar porque una persona creó un blog con fotos de su gato, está en su derecho, como también yo puedo opina si me resulta interesante o no. Pero el punto medular de este post es aprender a aceptar determinadas cosas que no van a cambiar por mucho empeño que pongamos. Esto no implica resignarse, sino -por ejemplo- dejar de tomarnos tan en serio a nosotros mismos cuando algo no nos sale bien. No dramatizar, en definitiva como seres adultos los únicos responsables de nuestra vida somos nosotros, y en consecuencia debemos hacernos cargo de lo que nos toque pasar. Es difícil, lo sé, porque conozco personas que sufren la soledad y el abandono de quienes decían ser sus amigos, y que a pesar de esto tienen que salir a trabajar y a "parar la olla" como todos los días. No pueden darse el "lujo" de deprimirse. Empecé hablando de los blogs e inmediatamente ello me hizo pensar en la persona que está detrás de cada blog, redactando, ya sea textos de índole científica o aventuras amorosas inconfesables. Es que, en definitiva, la diversidad de la sociedad se pone de manifiesto en el modo de expresarse que sus integrantes tienen. En Internet cada cual se expresa a su manera, y a veces le pedimos a la Red más de lo que está en condiciones de ofrecer, cuando en definitiva quienes creamos este caos hemos sido nosotros.

4 de julio de 2009

Un fin de semana "antiséptico"


Sábado al mediodía en la ciudad. Con casi todos los espectáculos y actividades suspendidas por la Gripe "A", muchos que pensaban disfrutar de un fin de semana distendido se preguntan adónde ir. Trataré de no hacer mayores consideraciones sobre la mencionada gripe, dado que se ha producido una saturación tal de información que lo único que se ha conseguido es crear una psicosis colectiva y confundir a la gente con sugerencias o recomendaciones que resultan abiertamente contradictorios. Me gusta redactar para este blog cuando estoy relajado, tranquilo, y tengo tiempo suficiente para que el resultado final del "post" resulte de acuerdo a mis expectativas. Anoche, mientras hacia "zapping radial", buscando alguien que tuviera algo interesante para decir, me puse a pensar en que ya se ha consumido más de la mitad de este 2009, e inevitablemente surge la cuestión de las asignaturas pendientes, de aquello que nos habíamos propuesto el 1º de enero y que transcurridos siete meses no pudimos concretar, ya sea por nuestra propia impotencia o bien por factores externos. También, mientras daba vueltas en la cama, recordé a quienes "eligieron" el 2009 para dejar este mundo, y mi mente se detuvo en figuras tan disímiles como Raúl Alfonsín, Michael Jackson, Farrah Fawcett, el talentoso periodista y analista de política internacional Oscar Cardoso, y muchos más que en este momento no recuerdo. Creo que es un año raro, atípico, por motivos que exceden largamente el espacio de un texto conciso, pero confío en que los argentinos apelen a esa eterna capacidad de reinventarse, a ese arte cuasi-camaleónico, para no bajar la guardi en la segunda mitad de este año, que se me antoja triste y melancólico, por lo que percibo a diario. Todos están mirando hacia el 2011 como si fuera la salvación y viniera el Arca de Noé a rescatarnos antes del naufragio. Quizá por eso, en mi artículo interior, puse énfasis en las cosas sencillas de la vida, porque quienes triunfan en el mundo de las finanzas, el espectáculo o el arte son un grupo de elegidos, nosotros no somos más que seres anónimos, personas comunes de clase media que luchamos para permanecer en esa delgada línea y no descender todavía más. Que disfruten de este fin de semana "antiséptico" y traten de escuchar el disco de Eric Clapton y Steve Winwood en el Madison Square Garden de New York.

2 de julio de 2009

La belleza de lo simple

A veces, en medio de tanto pesimismo, de tanta "bajada de línea" que nos suministran diariamente desde la pantalla de TV, resulta bueno mirar hacia nuestra pequeña aldea, compuesta por nuestros afectos más cercanos. En esa burbuja, en ese diminuto universo que cada ser humano trae consigo, podemos mencionar a amigos, quizá a algún compañero de trabajo, nuestra novia/o (si lo hubiere), y nuestros familiares directos. Nada ni nadie nos asegura que ellos permanecerán con nosotros en los momentos de adversidad, probablemente no por el hecho de que no anhelen hacerlo, sino porque una vuelta del destino, un viaje inesperado, una discusión que superó los límites de lo aceptable, pueden hacer que también nos alejemos de ellos. Quizá resulte cursi lo que voy a decirles, la belleza de la vida no está en vivir pendiente de la fama y el éxito, o en esperar esa oportunidad que nos saque de dar vuelta de página a un pasado de rencores y resentimientos y que nunca llega. No se confundan: antes de que huyan raudamente de este blog, les digo que no estoy de acuerdo en que uno deba "vivir el presente". Resulta fácil decirle a una persona angustiada, que ve cómo su vida se desmorona como un castillo de naipes, que se dedique a "vivir el presente". Por su salud mental, sería bueno que no lo hiciera, dado que su presente es una mierda y la poca voluntad que le queda está concentrada en escapar de ese presente. Vale decir, ver a lo que vendrá como una motivación.
Trato de ser optimista, no les voy a negar que me resulta tarea ardua, pero de vez en cuando pienso en que debo estarle agradecido a la vida por lo que me ha dado, que no sé si es lo que me merezco, pero es lo que hay. Y lo que debo valorar y preservar.

Una nueva etapa en el Hospital?

Ayer fue un  lunes extraño, un feriado "puente" que no me pareció tal, en parte porque muchos comercios o negocios prefieron mante...