31 de agosto de 2016

Volver a las fuentes

Algún día, los argentinos dejaremos de discutir por boludeces y frivolidades e iremos a la cuestión de fondo. Que es, ni más ni menos, pensar por qué no progresamos como país a pesar de los sucesivos gobiernos, algunos más corruptos que otros, pero que elegimos nosotros. Por supuesto, si no tuviéramos un momento de distensión, nos volveríamos locos. Es necesario entretenerse, divertirse, cada cual como le parezca. Pero basta ya de Tinelli, Susana, y de seguirle el tren al chusmerío y las revistas del corazón. Algún día, quizás utópico, pobres y ricos de la Argentina se darán cuenta de que se necesitan mutuamente. Es sencillo: el empresariado se empieza a resquebrajar cuando la gente no consume, no gasta porque no le alcanza, o prioriza lo que considera esencial para vivir. Debemos informarnos, estar atentos a lo que pasa, pero no para juzgar o discutir con el otro que piensa diferente. Todo lo contrario: para saber dónde estamos parados. No podemos vivir en un limbo esperando que los demás nos solucionen los problemas que ni siquiera conocemos. 

No importa si leés Página/12, Clarín o La Nación. Lo que realmente vale, es la capacidad de discernir cuándo te dicen la verdad y cuándo te están mintiendo, ya sea los medios o los políticos. Tenemos centenares de diputados y senadores que calientan su culo en una banca y ni siquiera sabemos cómo se llaman, por las malditas "listas sábana". Nadie les explica a los chicos en edad escolar cómo funciona el Congreso, cúantos legisladores hay por cada provincia, y así se hace cuesta arriba entender lo que está pasando. Siempre sostuve que debería volver a dictarse Instrucción Cívica en las escuelas secundarias, que conozcas los derechos que tenés como ciudadano, consagrados por la Constitución. Fíjense que las audiencias públicas, que tanta polémica causaron al frenar el tarifazo, es uno de esos derechos, establecido en el artículo 42. Punto final. 

28 de agosto de 2016

Todo el mundo te observa

Desde hace bastante tiempo, dejé de pensar en el lunes como un día pesado, largo y aburrido. Es, simplemente, el comienzo de la semana, y cada uno va retomando su rutina habitual. Muchas veces me toca trabajar sábado y domingo, de manera que para mí es casi una continuidad. Creo que también tiene que ver con la percepción que tenemos del tiempo. Si estás ocupado haciendo cosas, el día transcurre mucho más rápido. Por supuesto, es cierto que todos estamos cansados en determinado momento, no sólo del trajín cotidiano, sino de todo lo que concierne a nuestra vida familiar, la situación económica, la plata que no alcanza, los trámites engorrosos e interminables... Pero forma parte de la vida misma, estamos en una etapa de transición en la cual Internet se está afianzando cada vez más, la mayoría de los reclamos por los servicios públicos se deben canalizar por ahí, y vaya uno a saber cuándo te dan una respuesta. Recibís en tu celular llamados ofertándote créditos, planes para comprar un auto, y seguramente tu número y mucha información personal la consiguen de bases de datos, que se compran y se venden. Por eso yo nunca participo de sorteos, ni lleno cupones, dado que hay una remota posibilidad de obtener un premio a cambio de que te rompan las bolas por teléfono. 

Compartir todo en Facebook y otras redes sociales es peligroso, porque no dejás espacio a tu propia intimidad, no te das la oportunidad de guardarte tus secretos, tus cosas. Queda todo expuesto, a la vista de cualquiera que ingrese a tu perfil, y no le encuentro el sentido. De más está decir que cada uno sabrá cómo manejar su privacidad, yo me muestro cuando salgo de la puerta de mi casa y camino por la calle, cuando estoy en mi hogar hago lo que me da la gana, y nadie tiene por qué conocer mis acciones privadas a menos que yo lo desee. Hoy, cualquiera te busca en Google y accede a tus datos muy fácilmente, porque hay varias páginas que así lo permiten, y es bastante impensado cómo estamos a un clic de distancia de un Fulano que quiere indagar en tus datos personales. Y otro tema, no menos preocupante, es el robo de identidad: que alguien utilice tu nombre o tus datos para crear una cuenta falsa de Facebook, o que aparezcan de la nada supuestos "amigos" que te envían una solicitud y que ni siquiera tienen un nombre conocido. Será cuestión de tomar los recaudos necesarios de ver cómo nos adaptamos a esta coyuntura, que no tiene marcha atrás. La tecnología no es buena ni mala en sí misma, sino el uso perverso que se le pretende dar, y que desvirtúa lo que debería ser una red social, que es estar en contacto con tus amigos y conocidos. Punto final.

27 de agosto de 2016

Despertarse de la siesta

Sábado por la tarde, lluvioso y nublado. Pocas perspectivas para esta primavera en ciernes. Finalmente, por lo que pude leer en algunos diarios, el Gobierno aceptaría mitigar el impacto del tarifazo, y segmentar los aumentos. Fue lo que deberían haber hecho desde el principio, de ese modo hubieran evitado que el caso llegara a la Corte Suprema, como terminó ocurriendo. Es triste que cada nuevo gobierno que asume, nos empiece a hablar de la "herencia recibida" como si fuéramos chicos. Desde que tengo uso de razón, todos han apelado a ese recurso desgastado y pueril. Es un pretexto para no admitir que no tienen ni idea de lo que deben hacer. También, vamos a ser benévolos y pensar que no sabían con qué se iban a encontrar. Se presentaron a una elección, la ganaron legítimamente, pero no logran que la gente apoye las medidas, precisamente porque se trata de medidas que perjudican a las clases baja y media. Pero el populismo tampoco nos ha dado satisfacciones, ya tuvimos 12 años para comprobarlo. La demagogia, el decir lo que al otro le gusta escuchar, no conduce a ningún lado. Aliarse con países que están aún peor que nosotros no trae ningún tipo de solución, porque no se atraen inversiones. A todos los que dicen admirar la supuesta resistencia del pueblo "bolivariano" contra el capitalismo, los invitaría a quedarse dos semanas o un mes en Venezuela, pero no en calidad de turistas, sino viviendo como el habitante promedio de Caracas. 
La "grieta" y los discursos de barricada flaco favor han hecho a que los argentinos sepamos la verdad. Y la resistencia K, no aporta demasiado, más que un desesperado intento de inmolarse y defender a quienes deben rendir cuentas ante la Justicia. ¿José López fue un "perejil" con 9 millones de dólares (que para ellos es un vuelto) o alguna vez veremos presos a sus jefes políticos? Punto final.

25 de agosto de 2016

Un nuevo día en el Planeta Tierra

Jueves por la noche en la ciudad. De a poco se van "estirando" los días, y el calor empieza a apretar. Ideal para una buena caminata por el Parque o por la Plaza. Como suele suceder en estos meses, nos sorprendemos de lo rápido que ha transcurrido el año, y por lo general ni siquiera recordamos cómo empezamos este nuevo ciclo, a menos que haya habido un hecho que por su trascendencia o gravedad nos haya "marcado". En nuestra vida hay momentos que nos marcan, que para bien o para mal son imposibles de olvidar. Y es común que nos hayamos tropezado en este camino de la vida, con años en los cuales nos salió todo mal, pasamos por una situación traumática, o nos sentimos estafados en nuestra buena fe. En rigor de verdad, no es frecuente que se den 12 meses parejos, sin que surja ningún sobresalto o imprevisto. Además, de ser así resultaría demasiado aburrido y rutinario nuestro devenir cotidiano. Cada vez me convenzo más de que, lo que en principio aparenta ser un problema, luego te da la oportunidad de crecer y de aprender. Porque eso que viviste ya lo pasaste, y si vuelve a sucederte ya vas a estar preparado para resolverlo y afrontarlo de otra manera. Eso es algo que no se aprende en la escuela, no hay Matemática ni Historia que valga. Es, en realidad,  tan simple como no creernos que lo sabemos todo: ante un momento crucial donde hay que tomar una decisión urgente, cada uno se las arregla como puede. No hay un manual, tenés que tropezarte con la piedra para aprender y que no te vuelva a pasar. 

Pero como somos animales de costumbres, aprender de los errores no es algo que todos podamos internalizar. Me refiero a que, cuando pasa el tiempo, reaccionamos de otra forma. Descubrimos que no se puede confiar en cualquiera, o que nadie labura gratis. Descubrimos la mentira de quienes ostentan un cargo político y se creen depositarios de una verdad superior. Una persona puede ser valiosa aún cuando esté despojada de cualquier cargo, o bien puede ser un inútil que ha sido designado funcionario. No siempre "el hábito hace al monje". Y muchas veces uno peca de ingenuo, porque sigue creyendo en ciertos principios o valores, que hoy ya están en extinción. Una de las cosas que logré en todos estos años es ganarme un lugar dentro de mi profesión. Quedará a consideración de ustedes saber si lo llevo adelante del modo correcto. Pero lo importante es mantener el entusiasmo por algo que más de una vez te da satisfacciones que ni siquiera imaginabas. Punto final.

22 de agosto de 2016

Un lunes con sabor a fin de semana

Lunes a full, con mucho trabajo, felizmente. Más allá del ocio, me siento bien cuanto me mantengo ocupado, sumido en la vorágine de la información, los mails, los famosos "WhatsApp", las notas grabadas, y todo lo que hoy hace al periodismo. Son las nuevas herramientas con las cuales contamos, que antes no existían, y como sostengo siempre, no son ni buenas ni malas "per se", sino que depende de su uso adecuado. No quiero que invadan mi privacidad, por eso tengo mis contactos de WhatsApp o de Facebook y no sumo a ningún otro a menos que lo conozca personalmente o tenga una mínima referencia de quién es. Por supuesto, está aquel que como dice la canción tiene "un millón de amigos" en Facebook, y uno se sorprende por la facilidad con que se emplea la palabra "amigo". La amistad virtual no sustituye de ningún modo el contacto personal, una mateada, un asado, o una caminata. 

Hay personas que viven alienadas por el exceso de tecnología. Miran todo el tiempo el celular, con ansiedad, como esperando que caiga un mensaje que quizás es totalmente irrelevante, pero el aparato sigue ahí, con un montón de chirimbolos y boludeces (cada vez más), y todo lo que conocíamos hace apenas unos años se vuelve obsoleto, antiguo, demodé. Vaya uno a saber por qué, si es por la voracidad comercial, o porque las empresas detectan ese espíritu de status y admiración que otorga tener un celular "top", sumando más pixeles a la cámara, agregando aplicaciones que casi nunca se usan, y buscando -desde luego- que sea un artefacto estéticamente deseable. Diseñar un celular o una tablet debe llevar un tiempo considerable, para seducir al potencial comprador, más allá de las prestaciones que tenga el equipo. A mayor cantidad de aplicaciones y conectividad, menos duración de la batería, otro negocio redondo. Porque cada vez duran menos, y en el caso de mi teléfono (que no es de los últimos modelos), me costó muchísimo conseguir una batería alternativa. 

A esta altura de los acontecimientos, debatir si el celular es necesario o no en la vida diaria parece una discusión estéril o sin sentido. Insisto, cada uno sabrá lo que hace, pero yo no me voy a dejar dominar por un aparato o una red social. Lo uso responsablemente, entre comillas, si es que cabe el término. Del mismo modo que la computadora propiamente dicha: no estoy todo el tiempo bajando música o películas, de vez en cuando lo hago cuando sale algo  nuevo, pero dejar la PC encendida para descargar música durante varias horas, ni loco. Usos y costumbres, que le dicen. Punto final.

19 de agosto de 2016

El rock argentino sigue escribiendo su historia

Escuchar al "Flaco" Spinetta es una experiencia nueva para mí, y sin lugar a dudas placentera. Siempre me pareció demasiado rebuscado, no me gustaba su color de voz, pero sin embargo tiene discos muy buenos, como "Kamikaze" (1982), o "Privé" (1986). A diferencia que otros artistas, en mi caso personal no escucho las canciones de Spinetta varias veces. A las de Charly les podría dar "play" hasta el cansancio. 

Creo que, hurgando en la raíces del rock en español, encontramos nuestra identidad. Por lo menos, el rock latinoamericano, que tuvo como pioneros a Argentina y Uruguay, porque se hacían covers y los grupos que se formaban no se animaban a componer sus propias canciones. Están las bandas que en determinado momento se suben a la nueva ola y cambian de sonido, y otras que permanecen firmes a su estilo. En ambos casos es válido. Porque la música, en rigor de verdad, testimonia una época, es signo de un tiempo en el cual fue concebida. La primavera democrática de los '80 trajo consigo un ánimo festivo y divertido, y no era para menos, luego de tanta opresión. No era fácil hacer heavy metal o punk en la Argentina de los '80 y tener éxito comercial. Hubo que esperar hasta la década siguiente para que surgiera el descontento con la clase política y la corrupción, y surgiera así un modo distinto de entender a la música como expresión popular. 

Así como hay folklore "malo" o con músicos mediocres, también hay infinitos grupos de rock que nacen cuando cuatro pibes se juntan a ensayar en un garage. Sólo un puñado de esas bandas en ciernes alcanzará el éxito, el reconocimiento, y que las canciones suenen en las radios. Pero, quizás, lo más importante sea esa voluntad de crear, de hacer, desde el arte, aunque no te dé para vivir de eso. El rock es hoy un gran negocio, y por suerte todavía quedan los "próceres" de siempre que les señalan el camino a las nuevas generaciones. Punto final. 


Mejoremos nuestros vínculos

Siempre sostuve que perdonar es sanador, porque aunque no te olvides de lo que te hicieron, te quitás de encima el rencor. La vida es demasiado corta para desperdiciar tiempo discutiendo o "pasando facturas" que no conducen a nada. Por supuesto, esto no significa pecar de ingenuo o que te tomen por boludo. Cuando vamos conociendo a una persona, tanteamos el terreno hasta estar seguros de si podemos confiar en ella o no. Y aún así, muchas veces nos defraudan. Dicen que la confianza hay que ganársela, pero también hay que concederla, de lo contrario siempre vamos a estar con recelo, nunca vamos a poder contar a nadie nuestra cuestiones más íntimas, pensando que alguien nos va a cagar o traicionar. 

El trato personal implica riesgos, pero a mi modo de ver es la mejor forma de conocer a la gente. Ni Facebook, ni los mensajitos de texto, ni nada parecido puede reemplaza el hecho de verse cara a cara con alguien, de estudiar los gestos, el tono de la voz, la forma de expresarse. Hay temas muy sensibles que no se pueden hablar por teléfono, lo mejor es ir a tomar un café con nuestro interlocutor y destinar el tiempo que sea necesario a conversar tranquilos. Tal vez, lo más atinado es darnos cuenta que no es lo mismo ir a visitar a un amigo que enviarle un mensaje al celular. O saludarlo por el cumpleaños por mera casualidad, ya que Facebook nos envía recordatorios. A veces una lapicera y un papel es más útil que un celular, para recordar cosas y no tener que andar con tantas vueltas para agendar una actividad. La agendas en papel también están en vías de extinción, los únicos que las usan son algunos médicos para anotar los turnos de los pacientes. En fin, será cuestión de elegir entre adaptarse a estas costumbres tan despersonalizadas y alienantes o resistir hasta donde se pueda. Punto final.

18 de agosto de 2016

Agosto primaveral

Me molesta la chatura, la mediocridad, que se suele advertir en la televisión o en la radio. Me refiero a que subestiman al espectador, no sólo con los conductores o panelistas exponiendo sus miserias. También se da cuando dicen, en la radio: "para que la gente entienda, ¿cómo sería el proyecto?". No, boluda, no es la gente la que no entiende, sos vos la que querés simplificar demasiado porque estás laburando en un medio masivo. Un proyecto de Ley no se puede explicar fácilmente, tiene cientos de artículos, y encima se pretende que en Diputado o Senador lo haga en tres minutos de entrevista por teléfono. No es serio, uno puede entender que el tiempo apremia, pero en tal caso que se abstengan que abordar temas que demandan un lapso considerable. Con qué liviandad el locutor de turno a cargo de un programa de medio pelo habla de la actualidad política, porque lo que sucede es que ahora todo el mundo puede hacerlo tocando de oído, te metés en Internet y ahí encontrás todo. Por ejemplo, si es sabido que para aprobar un aumento de tarifas se requiere previamente una audiencia pública (Art. 42 de la Constitución Nacional), ¿por qué nadie se toma la molestia de explicar cómo es una audiencia pública, cómo se puede participar de la misma, el procedimiento de la convocatoria? Por un lado, explican obviedades. Y por el otro, cuestiones que son clave para entender cómo sigue esta historia de las tarifas, son pasadas por alto. Parece ser que ahora la TV se nutre de Internet, y viceversa. Hasta hace unos años, nadie estaba pendiente de lo que un "famoso" publicaba en Twitter. Sin ánimo de ser nostálgico, extraño que se haga por TV un programa de debate, sin golpes bajos ni insultos, sino que resulte esclarecedor para quien está del otro lado de la pantalla.

A veces cansa buscar inútilmente en el dial de la radio alguien que tenga algo interesante para decir. O que por lo menos, se tome la molesta de hacer un análisis de la realidad, para hablar y opinar con argumentos. Caso contrario, la otra alternativa que nos queda es buscar un CD o un MP3 y escuchar nuestra música preferida, que seguramente no nos va a defraudar. Punto final.

16 de agosto de 2016

La crisis ya no es novedad

En momentos de crisis, en lugar de lamentarnos, podemos pensar qué nos llevó a esta situación, o por qué estamos así. Honestamente, creo de 8 meses de gobierno es un tiempo suficiente para analizar que se hizo o se dejó de hacer. En mi caso, nunca me gusta confrontar, o discutir, de política. Cada uno tiene su ideología o sus principios. Pero aún así, es innegable que las expectativas de la sociedad sobre la gestión macrista no se están cumpliendo. Y hay muchos medios importantes que hacen un "lobby" descarado con el actual Presidente, ocultando o subestimando lo que el ciudadano "de a pie" ve todos los días. Ya no importa por quién votó cada uno, lo más importante es que todos queremos vivir mejor y no lo estamos consiguiendo, por la inflación, la falta de empleo, los despidos, y la pobreza creciente. Lo más increíble es observar cómo un Gobierno que asumió con un alto grado de popularidad e imagen positiva, está socavando su propia base de sustentación, que es la clase media. Hay muchos prejuicios sobre lo que conocemos como "clase media", y creo que está en vías de extinción. Van a quedar pobres por un lado, y ricos por el otro. Esto ya se veía venir con el modelo K, pero ahora se advierte una implosión que si no se corrige en un corto plazo, puede traer consecuencias graves. Ojo, no hablo de 2001 ni nada parecido, pero el año próximo hay elecciones. Y como es la única manera que tenemos de expresarnos, la gente va a recurrir al famoso "voto castigo", lo cual me parece un ejercicio cívico que nos permite decirles a los políticos que están sentados en un sillón o en un escritorio gracias a nosotros, que los pusimos ahí. Y que los límites los pone el pueblo, en forma pacífica, sin violencia, en las urnas. Punto final. 

15 de agosto de 2016

La estupidez vende

Lo más detestable de andar por la calle, es que hay gente que se cree con derecho a todo. Aunque trato de que me resbale la situación, a veces me molesta, porque en un pueblo chico suele suceder que un rumor se vaya expandiendo como una bola de nieve. Un rumor totalmente infundado, sin ningún tipo de pruebas, y que (lo peor de todo) no le debería interesar a nadie. Yo me involucro en mi vida y en la de mis seres queridos, nadie más. No se trata de ser egoísta, sino de tomar distancia de los quilombos ajenos. Porque de lo contrario te terminás intoxicando con personas cada vez más demandantes, que te exigen lo que no están en condiciones de ofrecer ellos mismos. Es muy frecuente eso, encontrarse con personas que te reclaman lo que ellos no estarían dispuestos a dar. Lo que se decie mezquindad absoluta. 

Este 2016, hasta el momento, no es tan bueno y promisorio para mí como lo fue el año pasado. Pero, ¿quién sabe? todo puede suceder. No suelo hacer balances, y me parece no es aconsejable hacerlo tampoco, ya que no aportan demasiado. Lo que cuesta, por el esfuerzo que implica, es hacer algo para que las cosas "pasen". No todo ocurre por arte de magia, soy bastante escéptico respecto de las casualidades. Las cosas suceden por algo, y nosotros no estamos en esta vida como espectadores. Eso es lo que nos quieren hacer creer. Tenemos que ponernos firmes en momentos complicados, porque la gente de m... aprovecha tu debilidad para hacerte más daño. No sé si será posible, pero hay que llevar el dolor o la angustia con entereza. Nos educaron para un mundo ideal, donde la gente debería comportarse con respeto al prójimo, no para la ley de la selva. Y es entonces cuando pensás en cómo protegerte, dado que hay que cuidar el propio pellejo para seguir en la lucha. Ciertamente, la vida es una lucha. Pero es la única que conocemos, de manera que procuremos disfrutar de este "viaje". Punto final.

14 de agosto de 2016

Del Potro, un grande entre los grandes


Domingo por la noche. Emociona de un modo indescriptible, toca tus fibras más íntimas, verlo jugar la final de los JJ. OO. a Juan Meartín Del Potro. El tenista tandilense está enfrentando a un rival durísimo, el británico Andy Murray. Y poco importa ya el resultado. Basta con verlo de "Delpo" entregarse en cada pelota, con esa bronca contenida cuando las cosas no salen como esperaba. Verlo agacharse en la red, balbuceando "no puedo más", pero aún así seguirla peleando hasta el final. Junto con la judoca Paula Pareto (que obtuvo medalla de oro), Delpo es el deportista que mejor representa el sacrificio, el dejar todo en la cancha. Y uno (que conoce poco y nada de tenis), sufre en la pantalla de la tele como si estuviera en el estadio, porque cada punto del rival es como una estocada, que se hace muy difícil de remontar en el tanteador. Pero el match sigue, Delpo resiste. Por Dios, qué jugador. El mismo que venció al número 1 del mundo y lo dejó afuera en la primera ronda. El mismo que ganó el US Open en 2009. El mismo que estuvo muchísimos meses inactivos por una lesión en la muñeca, y que ahora está dando una verdadera lección de tenis. El mismo que cuando termina el partido se deja caer, exhausto, en la cancha, pensando quién sabe qué, sufriendo la presión de un deporte individual por más que haya diez mil personas dándole su aliento. 

La entrereza de Delpo, no importa lo que suceda hoy, nos demuestra que la historia no siempre la escriben los que ganan. Porque yo de este partido no me olvido más, quizás esté sobredimensionando lo que sucede o escribiendo con mucha adrenalina, pero es algo que te supera, a vos o a mí que lo estamos viendo desde lejos de Río, en un pueblito del Interior como tantos que están desperdigados por el país. Sea Medalla de Oro o de Plata, es un momento único para el deporte argentino. Porque cuando estás en el court la cabeza te trabaja a mil, necesitás estar concentrado en el partido, y no todos los jugadores lo logran. Insisto, para mí Del Potro en el héroe argentino de estos Juegos Olímpicos. Podría haberse retirado con toda la gloria, pero eligió seguir, demostrarse a sí mismo que se puede. Y eso no tiene precio. Punto final.  

12 de agosto de 2016

Fin de semana a pleno

Viernes por la noche en la ciudad. Los fines de semana, más allá del trabajo y las obligaciones que cada uno tenga, nos brindan un hueco, un espacio para pensar y elevar nuestra mirada por sobre el horizonte. No he escrito nada todavía sobre los Juegos Olímpicos, el  mayor evento deportivo del mundo, que brinda la oportunidad de ver y admirar a los mejores atletas. Realmente la organización dista mucho de la de Londres 2012, en principio porque Brasil es un gigante pero tiene serios problemas políticos y sociales. Claramente no estaba en condiciones de organizar los JJ. OO, pero hubiese sido demasiado engorroso cambiar la sede, además de que hubiera causado un verdadero escándalo. Todos nos alegramos cuando a los pocos días de competencia la judoca Paula Pareto alcanzó la medalla de oro, pero los días pasan y hasta ahora es la única que logró subirse al podio. Esperemos que el tenis o el voley nos brinde alguna satisfacción, ya ni siquiera estoy pidiendo que ganen una medalla, sino que no pasen vergüenza como el Seleccionado de fútbol. 

Afortunadamente, todo parece indicar que con 20ºC en promedio, el invierno está en retirada, y es un placer aprovechar la tarde para dar una caminata por el Centro o por alguno de los espacios verdes que posee Lobos. Sobre esto último todavía queda mucho por hacer, el Parque Municipal necesita mantenimiento, lo mismo cabe para las plazas de los barrios periféricos que como no están tan a la vista, son víctimas del abandono de las autoridades a su cargo. No hay nada más lindo que llevarse el termo y tomar mate en la plaza con la reposera o con una sillita, ver el pulso de la calle, de la sociedad, qué hace la gente, por qué cada día está más embobada con el WhatsApp o con los Pokemones, y hacer un poco de filosofía barata sobre nuestro comportamiento como seres gregarios que somos. Punto final.

11 de agosto de 2016

Reflexiones de mitad de semana

Mirando el camino transcurrido, todavía me parece increíble que ya hayamos pasado la mitad del año, que el frío nos vaya dando una tregua y que estemos tan cerca de la primavera. La percepción del tiempo varía en cada uno: si estás esperando algo, es sabido que te parecerá más largo. En cambio, para los que no tenemos una fecha determinada sobre la cual focalizar nuestra atención, el tiempo se pasa volando. Me gustaría pensar en una sociedad donde lo vivamos pendientes de cualquier gansada que vemos publicada en Facebook o Twitter, donde la gente lea diarios (impresos o por Internet) y se informe antes de hablar. Pero no pasa por subestimar a nadie, no es ésa la cuestión. Seguramente muchos prefieren ver programas de entretenimientos y está buenísimo distenderse un poco, pero también considero que tenés que saber dónde estás parado, qué está pasando en el país. 

Hay una tendencia del público lector a consumir más noticias sobre economía, lo cual me parece interesante, así salimos un poco del "fulbito" y de la farándula. Hay gente que se interioriza porque desea saber las causas del actual rumbo del país, en números, con los datos en la mano, y no con los opinólogos de siempre. Me parece muy bueno que así sea, que paulatinamente podamos analizar las estadísticas, a ver si es cierto (o no) que hay más desocupación o más pobres en la Argentina, por citar dos ejemplos. Si el INDEC recupera la credibilidad en las mediciones y relevamientos que realiza, tendremos números confiables para saber en qué situación estamos. Los números no mienten, la demagogia y el periodismo mercenario sí. Punto final.

8 de agosto de 2016

Cada uno es como quiere ser

Lunes con cielo plomizo y lluvia en Lobos. Se retoma la actividad en casi todos los órdenes, aunque ayer domingo tuve bastante trabajo dentro de mi labor periodística. Considero que el periodismo es la mejor profesión que pude haber elegido, quizás no me reditúe económicamente como yo quisiera, pero es algo para lo cual me siento capacitado y sé que lo hago bien. En realidad, cuando le ponés pilas a un proyecto, difícilmente salga mal. Hace ya 10 años que estoy escribiendo en mi página LOBOS DIGITAL, y uno se va acostumbrando a ser más claro para el lector, para concreto, porque aunque dentro de una conferencia de prensa se digan muchas cosas, hay que rescatar lo importante. La gente que lee por Internet no dedica el mismo tiempo que a un libro o a un diario impreso. Y hay que adaptarse a un nuevo formato, y una manera distinta de volcar datos y números sin que resulte engorroso para quien está del otro lado de la pantalla. 

Todo cuesta, no sólo dinero, sino también tiempo y esfuerzo. Y es precisamente el tiempo la única forma de adquirir experiencia, de que no te tomen por boludo, de saber a quién vale la pena prestarle atención y a quién ignorar. "Hacerse respetar"  es una expresión que no me gusta, porque todos merecemos respeto. La realidad nos demuestra que la vida es mucho más que talento, si solamente se necesitara un don natural, todo sería más sencillo. Cuesta -y duele un poco- adquirir lo que se suele llamar "tener calle". "Tener calle", significa ir conociendo de a poco lo que estás haciendo y saber discernir entre tus pares y colegas quienes son confiables y quiénes no. Como en todo trabajo, cada uno lucha por vender su producto y posicionarlo lo mejor posible, porque la competencia es cada vez mayor. También abundan los que estudiaron en algún lugar de supuesto prestigio pero tienen una pésima formación, porque no saben redactar. Pero, quien sabe, tal vez sean idóneos para la radio. El periodismo es bastante amplio una vez que estás en el meollo del asunto, hacés tu trabajo y listo, del mismo modo que el resto de los medios hace el suyo. Hay que dejar hacer, no poner obstáculos ni ser envidioso. Esto se llama aprender de los que saben, sobre todo cuando recién estás empezando. Ya llegará el tiempo en que podrás dedicarte a un proyecto superador, que implique invertir y asumir riesgos. Es uno mismo quien se pone las condiciones de trabajo, no un tercero. Está en vos aceptarlas o no. Punto final.

4 de agosto de 2016

El país visto como una película

Tardíamente, comencé a escribir algunas líneas este nuevo mes, bastante cansado del manejo que hacen los grandes medios de comunicación de hechos que no tienen mayor trascendencia. Es verdad que no se puede agobiar a los lectores con malas noticias o señalando con el dedo cada error de la gestión de Gobierno, pero está muy claro que el juego pasa por otro lado. Por mantener entretenida y distraída a la opinión pública, como si estuviéramos viendo un partido de fútbol, o una película. En realidad, la historia de la Argentina se ha escrito precisamente como una película. No nos ha faltado nada: guerras, crisis, hambre, tiempos de prosperidad, negociados espurios, y siempre una "vuelta de tuerca" imprevista. Debería ser un film que abarque 200 años, un período extenso pero que si tenemos en cuenta lo cíclico de nuestro devenir, podría resumirse con facilidad, y quizás sería un éxito comercial en los cines. El tema es que los protagonistas de esta película - o los actores de reparto- somos todos nosotros, en sucesivas generaciones, cada una desencantada y defraudada con la anterior. Y así sucede que los más viejos nos dicen a los jóvenes que es responsabilidad nuestra "arreglar el país", sacarlo adelante, como si ellos hubieran hecho algo para tal fin. Muchos, en rigor de verdad, sí lo hicieron, pero el esfuerzo individual no alcanza si no hay un objetivo en común. 

Proponerse salir de una crisis, ya sea en tu vida personal o en otro ámbito, ya es un paso adelante. Muchos argentinos se vieron beneficiados mientras el resto se cagaba de hambre, o vivía en situaciones de extrema probreza. Igual que hoy. Costó -y cuesta- mucho esfuerzo escolarizar a los chicos, erradicar el analfabetismo, hacerles ver la belleza de la lectura o de las artes. Y cuesta, porque crecieron en familias donde tener un celular es más importante que un libro. Y donde la computadora se usa para bajar música por Internet, no para hacer los deberes. Entonces, en lugar de echarle la culpa a los que hoy están participando de esta "película", pensemos en todos aquellos que los antecedieron y no hicieron nada. Pasaron por la vida sin hacer nada, y lo que es peor, sin dejar un mínimo legado cultural a quienes venían después. Punto final.

El tiempo no para

"El tiempo es oro", solía decir Henry Ford, el magnate de la industria automotriz que cambió para siempre el modo de trabajar, con...