30 de diciembre de 2011

A pensar en lo que vendrá...


Estamos en la recta final de 2011, y cada uno hará su propia lectura de lo acontecido en estos 12 meses. No puedo evitar pensar en la personas que han perdido algún ser querido, o que están postradas en la cama de un hospital sin que nadie se acuerde de ellas. Para muchos, el 31 a la medianoche no habrá nada que festejar. Hay historias de ausencias, de desamores, de fracasos, de frustración, y todo eso no se puede olvidar con una copa de sidra o arrojando petardos al aire. Lo que sí puedo afirmar es que tenemos que seguir adelante, no hay otra manera, y si las cosas no nos salieron bien quizás tengamos otra oportunidad el año próximo.

En mi caso, 2011 se pasó demasiado rápido, sobre todo la primera mitad del año. A partir de junio tuve más tiempo para mí y para hacer las cosas que me gustaban, y me replanteé muchas decisiones que había tomado. A pesar de la adversidad, todos tenemos la esperanza de iniciar un nuevo ciclo, y seguramente que 2012 puede prodigarnos satisfacciones en lo personal. Como dije en otro post, muchas cosas no dependen de nosotros, pero no podemos quedarnos cruzados de brazos esperando que alguien nos venga a sacar de nuestro desconsuelo. Brindemos por un buen 2012, y ojalá que podamos sacar frutos de cada día y no desaprovechar un año que puede ser el mejor de nuestras vidas.

27 de diciembre de 2011

Brasil es feliz


Si se le pregunta al común de la gente, no hay grandes expectativas respecto del año próximo. Es que ya nadie cree en medidas revolucionarias que provoquen un cambio en la economía y nos alejen del ostracismo. Hoy se difundió un informe que consolida a Brasil como la 6º economía mundial, mientras Argentina ocupa el puesto 27º. Desde luego, todos sabemos que Brasil es el gran gigante sudamericano y que alcanzar su ritmo de crecimiento demandará varios años. Pero sería bueno pensar por qué las industrias eligen radicarse en el vecino país y no aquí. Uno puede pensar que quizás en Brasil el costo de la mano de obra es más barato, y los sindicatos no son tan corruptos como en Argentina.

La cuestión (ya lo hemos dicho en este blog) es definir qué perfil de país queremos tener. No podemos vivir de buenas intenciones o de discursos ambiciosos. Vemos a la Presidenta por televisión inaugurando fábricas o nuevos modelos de automóviles, pero está claro que no es suficiente con exportar vinos o autos. Si analizamos el Mercosur, la ventaja de Brasil en el intercambio comercial con la Argentina es notable. Y lo peor que nos puede suceder, es que tengamos que importar productos que antes fabricábamos nosotros mismos. No soy precisamente un economista, pero las cifras resultan más que elocuentes y demuestran que los postulados de "el modelo" no alcanzan para que alguien decida invertir en el país.

24 de diciembre de 2011

Reflexiones de Nochebuena

Era previsible: las radios se dedican a pasar canciones de Navidad, los canales de TV nos castigan con películas que recrean aquel acontecimiento de la cristiandad. Trataré de no renegar demasiado en estas líneas, sólo diré que cada persona celebra Nochebuena y Navidad a su manera y es absolutamente respetable. Me daba vergüenza ajena ver a cientos de individuos deambulando como zombies por los shoppings para aprovechar descuentos y comprar regalos. Seguro que cuando les llegue el resumen de la tarjeta se van a querer cortar las bolas, porque es obvio que las empresas nunca pierden un centavo de su rentabilidad y que los dichosos "descuentos" son una estafa, como también lo es la pantomima de la reunión familiar del 24 a la noche. Pero vamos aceptando, haciendo concesiones, dejando que los cambios se vayan produciendo sin ser partícipes de ellos. La gente se queja de la crisis y de la inflación, pero muy pocos aceptan privarse de algo. Todos quieren conservar un nivel de vida igual o superior, y si la plata que ganás no te alcanza, es imposible que lo puedas lograr.

Los noticieros siguen dedicando una generosa cobertura a la "fiebre del consumo", pero esto en algún momento va a explotar. No podemos engañarnos y suponer que los boludos que aparecen por la tele con la bolsita del shopping representan a la sociedad argentina. Andá a hablarle a un indio de Formosa o del Chaco de consumo, si apenas puede sobrevivir con los gobiernos clientelistas y feudales de sus respectivas provincias. Esto no es una crítica a la gente que tiene un buen poder adquisitivo, sino un llamado a la racionalidad. Seguimos pensando que todo lo que sucede en Buenos Aires tiene un efecto multiplicador sobre el resto del país, y esto no es así de ninguna manera. Tantos años de disputa entre unitarios y federales, y el federalismo es tan sólo una formalidad como forma de gobierno, pero no como forma de entender los problemas de un país en su conjunto. En fin, me cansé de renegar, así que me voy a comer algo y luego veremos qué sucede esta noche. Y por supuesto, Felices Fiestas.

22 de diciembre de 2011

Con los pies sobre la tierra

Con el tiempo, aprendí que hacer un "balance" de lo transcurrido durante estos 12 meses no sirve demasiado. Mucha gente se pone a pensar en los logros conseguidos y en las cuentas pendientes, pero en mi caso ya dejé de hacer ese ejercicio mental para tratar de disfrutar lo que me brinda cada día. Por supuesto, hay días en los que no sucede nada significativo (son la mayoría), pero es lo que tenemos hoy, lo que nos ofrece el destino. Muchas decisiones no dependen de nosotros, pero a menudo tomamos esa realidad como pretexto para no hacer nada en beneficio propio y quedarnos en la inactividad. Yo no quiero pensar en 2012 ahora, tal vez sería provechoso hacerlo, pero prefiero pensar en las cosas que están a mi alcance. Todos tenemos proyectos, ilusiones, metas, o como quieran llamarlo. Sin embargo, siempre sucede algo que impide que se concreten. No llegamos en el momento oportuno, no supimos darnos cuenta a tiempo, o no tuvimos una visión superadora. Yo ya no quiero pensar a largo plazo, y creo que es el mejor consejo que les puedo dar: plantearnos objetivos alcanzables, que estén dentro de nuestras posibilidades, sin renunciar a nuestros sueños. Porque todos tenemos sueños, albergamos esperanzas, y queremos vivir mejor. Pero tengamos en claro que vivimos en una sociedad, y que en un instante un hecho fortuito puede cambiar por completo nuestros planes. A tenerlo en cuenta para no crearnos falsas expectativas. No intentemos avanzar más allá de nuestros límites o capacidades o seamos conscientes de nuestras limitaciones. El 2012 puede ser un buen año, desde luego, pero no depende sólo de nosotros. Y por favor, no nos sintamos culpables cuando las cosas no nos salen bien. Punto final.

19 de diciembre de 2011

10 años después


Hoy se cumplen diez años de la crisis de 2001, que derivó en la renuncia de De la Rúa y en un caos social sin precendentes. Como era previsible, los programas "de archivo" se están haciendo un festín desempolvando imágenes que aquellos momentos de represión y muerte. Una década después, me parece que tenemos que indagar en las razones de la crisis más que en los responsables de ella. De la Rúa y Cavallo se transformaron en focos de la indignación popular, y muy pocos admiten hoy que ambos fueron funcionales a un modelo que gozó de un gran apoyo en su momento. La gente no quería salir de la convertibilidad, por eso el gobierno de la Alianza mantuvo la paridad peso-dólar hasta las últimas consecuencias. Los diarios de mayor circulación (especialmente La Nación) fueron muy complacientes con De la Rúa, y recurrieron a miles de eufemismos para ocultar la realidad. Lo que más me preocupa, es que tengo la sensación de que diez años después no hemos aprendido nada. Pasamos por la peor crisis de la historia, pero seguimos equivocándonos, esperando que el Estado nos brinde todo, no esforzándonos por alcanzar metas propias.

La mentalidad del argentino promedio sigue siendo la misma que en 2001. Como escribí en un post anterior, no nos importa demasiado del otro, mientras estemos bien nosotros. Toleramos la corrupción y sólo reaccionamos cuando nos tocan el bolsillo. Somos el país más "anti-americano", pero en secreto más de uno desearía irse a vivir a EE. UU. Y, por supuesto, añoramos los tiempos del "uno a uno", de la dolce vita, los viajes al exterior, las boludeces importadas, y tantas otras cosas que nos hicieron creer que pertenecíamos al Primer Mundo. No tenemos humildad para reconocer que somos un país pobre, uno más del montón, dentro de América Latina. Todavía nos creemos superiores en varios aspectos, y no nos damos cuenta de que eso nos hace ignorantes. Por supuesto, hoy estamos mejor que en 2001, pero el precio que tuvimos que pagar fue demasiado alto. Ojalá algún día nos demos cuenta de que nosotros somos artífices de nuestro propio destino, y que todo lo que ocurrió tuvo que ver con nuestras decisiones.

16 de diciembre de 2011

Una noche cualquiera de diciembre

Viernes por la noche en la ciudad. Tenía ganas de redactar un post, aunque sea breve, para seguir en contacto. A veces prefiero no opinar sobre cuestiones polémicas, o que despierten un efecto no deseado. Lo que sí puedo decir, es que durante lo que resta de diciembre voy a tomarme las cosas con calma. Desde lo profesional, estoy harto de tener que cubrir despedidas, agasajos, brindis de fin de año, actos de fin de curso, y todo lo inherente al último mes del año. Hay noticias que solamente tienen interés para sus protagonistas. Por ejemplo, una reunión de ex alumnos que cumplen sus 25 años de egresados sólo tiene interés para ellos mismos (y quizás sus familias). Se necesita olfato periodístico para detectar aquello que es de interés público, es decir, que excede la burbuja de los protagonistas de la noticia para tener impacto en toda la comunidad. Detrás de una conferencia de prensa, por ejemplo, puede haber mucha vanidad e hipocresía. Todos sabemos que hay gente que emprende acciones supuestamente "solidarias" por mero lucimiento personal y para recibir el reconocimiento de los vecinos. El problema es que partimos de un preconcepto, al sostener que Lobos es una ciudad solidaria. No vamos a negar que hay instituciones de bien público y particulares que trabajan muy bien, pero no es necesario esperar que suceda una catástrofe o una tragedia para tener un gesto de buena voluntad. En lo cotidiano, creo que somos bastante egoístas y que nos importa poco lo que le pueda suceder al otro, salvo que sea un amigo o un familiar cercano. Por supuesto, el mundo está lleno de buenas intenciones, pero a veces no es suficiente para lograr cambios concretos. Punto final.

Discos recomendados del día:

Arctic Monkeys, "Suck it and see" (EMI, 2011)

Taylor Swift, "Speak Now" (Universal, 2010)

Amy Winehouse, "Lioness: Hidden Treasures" (Universal, 2011)

12 de diciembre de 2011

El día después del fin de semana largo


Hola gente, cómo va todo por allí? Como habrán notado, han ocurrido muchas cosas en estos últimos días: perdimos la final de la Copa Davis, Boca se consagró campeón, reasumió la Presidenta, hubo algunos cambios en el Gabinete... los hechos suceden tan rápido que parece no haber tiempo suficiente para analizar cada uno de ellos. Una noticia sobre la masacre cometida por un asesino serial, por el impacto que genera, suele "tapar" otras que hubieran merecido una cobertura más generosa. Cada vez hay más oferta de canales en la TV por cable; sin embargo, ello no nos garantiza una mayor diversidad de contenidos. ¿Cómo es posible que no haya un buen canal dedicado a emitir videoclips o documentales de bandas? El único que me queda es VH1, porque a Much Music directamente me lo borraron de la grilla. No quiero ser reiterativo, porque es casi un lugar común renegar contra la televisión. Sólo diré que no estamos viviendo una época que sea particularmente creativa, me parece. Nadie quiere arriesgar, prefieren desempolvar del archivo viejos tapes o "latas" o con eso llenar horas de pantalla. De esta manera, ahorran el costo que implicaría poner en el aire un programa en vivo. Quizás por eso, me refugio en la música, porque soy dueño de elegir lo que quiero escuchar, manejo mis tiempos de otra manera, y no tengo esa sensación de estupidez y vacío como cuando veo un "talk show" a la hora de la siesta. Pensaba que era un formato agotado, pero me equivoqué: esos programas de mierda siempre vuelven a la pantalla, ligeramente camuflados pero con la misma premisa de teatralizar la realidad.

Seguramente, si yo fuera Gerente de un canal no duraría en el puesto ni cinco minutos, porque no soportaría la presión o el hecho de estar pendiente del rating de la competencia. En todos los órdenes de la vida, siempre he tratado de hacer bien mi trabajo, y de no estar pendiente de los demás. Es muy dañino vivir pensando en cómo hace las cosas el otro, o buscarle una explicación al éxito ajeno. Y con estas reflexiones arbitrarias, me despido de este post, hasta los próximos días, cuando la situación lo requiera, Nos vemos!

8 de diciembre de 2011

Mejor no volver atrás...


Siempre pensé que la nostalgia es un sentimiento peligroso. Paradójicamente, ahora que ya tengo más de 30, me interesa menos que antes ver fotos viejas. Desde luego, no reniego de los recuerdos y de las anécdotas, pero un recuerdo es algo totalmente intangible, es una versión distorsionada de un hecho pasado que tenemos registrada en nuestra mente. Por lo general, las cosas nunca sucedieron como se relatan en las reuniones de fin de año o en las despedidas de egresados. Lo más probable es que aquello que es motivo de evocación, en su momento haya sido algo totalmente menor y carente de importancia. El tiempo tiende a provocar ese efecto, y lo podemos comprobar cuando escuchamos por la radio esas estúpidas efemérides en las que se recuerda un suceso ocurrido en una misma fecha. A medida que vamos creciendo, nos damos cuenta de que las cosas que marcaron la historia fueron en realidad muy pocas, y que lo demás es pura hojarasca.

Hace unos días comentaba lo ocurrido con el "corralito" en 2001, y miraba con estupor las tapas de los diarios de la época que informaban el hecho con total tranquilidad como si fuera lo más normal del mundo. Diez años después, en cambio, podemos hacer otra lectura de lo sucedido, por las consecuencias que trajo aparejadas esa medida, (entre ellas la renuncia de De la Rúa) y el caos social y político.
Y hablando de nostalgia, de vez en cuando me gusta leer mis primeros posts, como una forma de recordar aquellas ideas que sostenía hace cinco o seis años. Si hay algo que nunca pude aceptar es el paso del tiempo, pero como no hay nada que uno pueda hacer, trato de no pensar demasiado. Hay cosas que no volvería a hacer, como por ejemplo ir al boliche, porque ya me considero viejo para frecuentar esos lugares y además nunca me sentí a gusto en ellos. Si pudiera volver el tiempo atrás, hubiera jodido más en la escuela y estudiado menos, porque está visto que tener un buen promedio no me sirvió demasiado. Creo que todos nos planteamos qué haríamos, o qué cambiaríamos, pero siempre vamos al mismo lugar: no tiene sentido retroceder las agujas del reloj. Punto final.

Disco recomendado del día:

Arctic Monkeys, "Suck it and see" (EMI, 2011)

6 de diciembre de 2011

Martes a la hora de la siesta

Hola amigos, me encuentro actualizando el blog, y reflexionaba acerca de todo lo que, seguramente, nos queda por hacer a cada uno. Me refiero a todo lo que no pudimos concretar durante este 2011. Para mí no fue un gran año (debo decirlo), pero tampoco fue un desastre. Y hablando del tema con muchos amigos, me dijeron lo mismo, que fue un año de transición, que con todo esto de las elecciones habrá que ver qué pasa, cómo nos adaptamos a vivir con las nuevas reglas de juego que imponga el Gobierno. Desde luego, sería fácil culpar al Gobierno de todos nuestros males y no asumir nuestras falencias. Es evidente que no hicimos las cosas del todo bien en lo personal, dado que nos encontramos insatisfechos con este ciclo casi concluido. Pero estamos en la etapa pasatista del año: en el verano, la gente tiende a olvidarse de las cosas, a prepararse para las vacaciones, es decir, se busca la distensión. Y no está mal, pero la vida sigue. Y mientras algunos que ya tienen su situación económica resuelta viven en la comodidad, el resto tiene que seguirla remando. A veces nos cuesta pensar cómo cambiarían las cosas si dejáramos de esperar que los demás decidan por nosotros.

Y les digo que estamos acostumbrados a que los demás nos digan qué hacer, qué productos comprar, que música escuchar, qué cosas leer. La información disponible en Internet es infinita, pero la gente todavía prefiere los grandes diarios a los blogs. Yo frecuento bastante los blogs, porque tienen un estilo de redacción más fresco, son más espontáneos, y nos hacen reflexionar sobre boludeces que ni siquiera se nos había ocurrido imaginar. Que una persona escriba un texto sobre lo mal que lo pasó en una fiesta, o sobre un día de trabajo, es interesante, porque ese flaco que publicó ese post quiere compartir una parte de su vida con nosotros, aunque quizás nunca lo lleguemos a conocer. El ser anónimo en la Web da lugar a que la gente que putee entre sí en los foros, pero también permite que te puedas expresar y contar lo que te pasa sin sentirte tan expuesto. Dejémonos de joder un poco con Facebook y hagamos un esfuerzo por comunicarnos mejor. Punto final.

4 de diciembre de 2011

Cuándo vamos a cambiar? (Diez años después)


Hace unos días se cumplieron 10 años de la implementación del nefasto "corralito" e inmediatamente quise redactar un post alusivo. Pero pasaron tantas cosas en esta última década, que resulta un poco arduo no caer en lugares comunes. Hace diez años yo era bastante ingenuo, obviamente más joven, y no tenía conciencia de lo que estaba ocurriendo con los bancos y el sistema financiero. Por supuesto, me daba cuenta de que algo no funcionaba bien, pero debo admitir que nunca pensé que el gobierno de De la Rúa se vendría abajo tan rápidamente. En realidad, todos los argentinos vivíamos en la boludez, en la frivolidad, y deberíamos hacernos cargo de una buena vez. Me pareció patético que después la gente buscara consuelo escuchando "Color esperanza" de Diego Torres, o leyendo los libros de Bucay. En la transición 2001/2002 hubo como un aire de solidaridad, como si todos quisiéramos compartir nuestros pesares, porque la debacle era indisimulable. Pero cuando las cosas empezaron a mejorar, volvimos a ser quien siempre fuimos: egoístas. En Argentina, a nadie le importa nada de nadie. Ya sé, podrán decirme que se hacen colectas y eventos a beneficio y la gente siempre ayuda. Pero eso es una hipocresía. Comprar una rifa para los Bomberos o el Hospital no es ser solidario. Ser solidario, a ver si lo entendemos, es preocuparse por la vida del otro. Es pensar que el aborigen de Formosa o el que está cagándose de frío en la Base Marambio es tan argentino como nosotros. Hay mucha diferencia de clases en la Argentina, y esto se va afianzando cada vez más. La clase media, lucha por mantenerse con sus migajas. Los que tienen guita, tienen un escudo blindado a salvo de cualquier crisis porque ellos siempre salen favorecidos. Y los pobres del todo, aquellos que no tienen nada de nada, están alejados de cualquier posibilidad de progreso. Es lógico: si apenas pueden comer, no se puede pretender que alguien les facilite el acceso a la educación, porque todo está podrido, seamos realistas y dejémonos de joder de una buena vez. Los "Ñoquis" en las oficinas públicas siguen existiendo, los dinosaurios en el Senado también, los que especulan con el dólar, las "cuevas" financieras, los paraísos fiscales, la inflación.... ¿Tan seguros estamos de que las cosas cambiaron en estos diez años?

Me pregunto cuándo vamos a dejar de lado las mezquindades y la estupidez para ser un país decente. Con boludear en Facebook o subir videos a Youtube no vamos a cambiar el mundo, les aviso por si acaso. En la calle los delincuentes siguen matando gente todos los días, y lo peor de todo es que ya nos hemos acostumbrado a que esto sea algo normal. No hay controles, no hay seguridad, no hay garantías de nada. Y el que vive en el Conurbano sabe bien de qué estoy hablando, porque en los pueblos del Interior quizás vivimos en el día a día con una mirada bastante limitada. Yo quisiera saber si de todo esto (que sucede hoy), le van a echar la culpa a Cavallo o a De la Rúa. Espero que estos diez años no hayan pasado en vano, aunque me temo que la idiosincrasia del argentino fachista y reaccionario no ha cambiado en absoluto. Punto final.

2 de diciembre de 2011

Quemando los últimos cartuchos

Entramos en el último mes del año, casi sin darnos cuenta, y probablemente nuestra memoria nos traicione y nos haga olvidar muchos momentos de los 11 meses anteriores. No quiero escribir un típico post de fin de año, porque es algo que ya he hecho, sólo diré que me llama la atención lo fugaz que es nuestra memoria para retener ciertos hechos que juzgamos poco relevantes. No recuerdo casi nada del verano pasado, por ejemplo, de aquellos días de agobiante calor en que me acostaba en la cama a mirar el techo y escuchar música. También se diluyen en mi mente auqellos días en que iba a la pileta del Club en compañía de mis amigos, y lo único que uno puede recrear es la sensación de placer que provoca la frescura del agua en contacto con el cuerpo. Insisto, no quiero redactar un post predecible sobre el año que viene, no me interesa hablar de "balances", de metas inconclusas. Sólo espero que este mes transcurra de la mejor manera posible, y que aprendamos a disfrutar cada día, a saborearlo. No se puede vivir pensando en mañana. Hoy por hoy, no tengo ganas de pensar en 2012. Cuando llegue, veremos qué hacer, pero por el momento no tiene sentido hacer conjeturas o dejarse llevar por las expectativas. Cada uno sabe bien lo que tiene que hacer, de manera que no hay que buscar motivación o aliciente en nadie. Si vas a emprender algún proyecto, hazlo muchacho!!! Pero no vayas por la vida esperando que la gente elogie tu decisión. Se los digo por experiencia, ya verán que la cautela es la forma más efectiva de minimizar un fracaso y que no sea un golpe tan duro para nuestra autoestima. Punto final.

Disco recomendado del día:

Pink Floyd, "Obscured by clouds" (EMI, 1972. Edición Remasterizada)

El tiempo no para

"El tiempo es oro", solía decir Henry Ford, el magnate de la industria automotriz que cambió para siempre el modo de trabajar, con...