30 de junio de 2008

ESTE BLOG CUMPLE 3 AÑOS!!!!!!


Llegó el día. Este blog cumple 3 años de permanencia en el ciberespacio, y si bien no soy muy afecto a las notas autorreferenciales, no podía dejar pasar esta fecha sin redactar algún post. La verdad es que hay determinados hechos que hacen que a uno “le caiga la ficha”. Este blog es uno de ellos, pues uno toma conciencia del paso del tiempo. Quizás tres años no representen mucho para algunos, pero en mi caso particular hay sido años muy intensos. Tuve que tomar decisiones que definieron a posteriori el futuro de muchas de las cosas que me suceden hoy. La vida nos pone en todo momento ante la necesidad de tomar decisiones, de definirnos, de asumir una postura ante un determinado acontecimiento. A veces podemos dilatar el trámite, en otros casos la situación no nos deja otra alternativa que un pronunciamiento urgente y categórico.

A riesgo de ser reiterativo, les diré que pasaron muchas cosas en estos tres años: hubo personas que fueron y vinieron por mi vida, empleos, frustraciones, pequeños logros, y lo que es fundamental, un cambio en la forma de pensar. Aunque a menudo me deje ganar por la psicosis colectiva (también conocida como “psicología del rumor”), trato de no ser tan drástico ni tan alarmista, lo cual no es sencillo dado que mientras redacto estas líneas el país se hunde como el Titanic. En 2005, cuando este blog comenzaba, estábamos en plena “primavera kirchnerista” y el propio señor K saboreaba la euforia de haber roto lanzas con el FMI y proclamó con bombos y platillos la salida del default. Hoy, tres años después, se sabe que el monto total de la deuda pública del país supera los 144.000 millones de dólares, unos cuantos millones por encima del naufragio del 2001.

En 2005 las preocupaciones eran otras. Recuerdo que, como en todo año “pre-Mundial” hasta el más escéptico se ilusionaba con las chances de la Selección en la Copa del Mundo de Alemania (todos sabemos cuál fue el resultado de ese exitismo infantil que nos caracteriza).

Si no me traiciona la memoria, hace tres años un diario promedio costaba $ 1,50. Un kilo de pan, $ 3 (y creo que era aún menos). La inflación carcomió el poder adquisitivo de la clase media con una voracidad que los argentinos no conocimos durante los 10 años de Menem. De más está decir que no lo digo a esto como un logro de la gestión de Menem, sino como un hecho objetivo que fue posible gracias a la fantasía del “1 a 1”.

Llegué a los 3 años de este blog y es un buen motivo para festejar, al menos para mí. Hasta el próximo post!!!

27 de junio de 2008

Dudas y certezas de algo concreto

Hoy es viernes y por alguna razón propia del azar tengo ganas de postear algunas verdades.

A la gente que me lee, le cuento que desde el primer momento en que este proyecto comenzó a tomar forma me propuse defenderlo. “Apuntalarlo”, si es que cabe mejor este término. Creo que lo que hago tiene valor, y por eso salgo en defensa de mi producción periodística y literaria. No se trata de arrogancia ni de vanidad, sino de saber el valor de lo que uno hace. Y si los demás no están dispuestos a reconocer ese valor, allá ellos. Hoy los blogs brotan como hongos, y no hay diario online que se precie de tal que no tenga numerosos blogs, que consisten en su mayoría en comentarios presuntamente graciosos y desprejuiciados de la realidad que nos toca vivir y que la solemnidad del diario impide reflejar.

Este blog va a continuar hasta que me deje ganar por el hastío y el aburrimiento, pero sea cual fuere el resultado de esta empresa no dejaré que estos 3 años de escritura sean en vano. Voy a guardar todos mis textos y los voy a publicar de la forma que pueda (si es en papel mejor), aunque más no sea en un periódico barrial de distribución gratuita. Por supuesto, el objetivo de máxima es que el contenido del blog se convierta en un libro, pero ambos –el lector y yo- sabemos que por el momento eso es imposible. Aparentemente están de moda los libros de chicas de clase alta que supieron ser anoréxicas y que, ya recuperadas, se regodeaban contando sus penurias cotidianas en un blog, que luego, en formato libro, suele vender sorprendentemente bien.

Nunca me interesó destilar odio o resentimiento, porque comprendí que eso le hace daño a uno mismo, y no al imbécil que es objeto de esos sentimientos negativos. No me interesa competir con otros blogs, mi motivación para escribir es de algún modo terapéutica, me hace bien sentarme a escribir y contar lo que me pasa o lo que pienso sobre determinada cosa. Si ese texto resulta de interés genuino para alguien, mucho mejor.

Este rinconcito llamado "blog" ha alcanzado las 4.000 visitas desde enero de 2007, fecha en que decidí instalar un software de estadísticas gratuito para tener una idea aproximada del perfil del lector y de las preferencias que tiene en cuanto a los artículos que suelen se publicados. No sé exactamente qué tan eficaz resulta el contador de visita, porque un mismo usuario puede acceder a la página varias veces y en tal caso cada “click” se contaría como visita, otros en cambio sostienen que hay varios programas que evitan el conteo de esas “visitas falsas” registrando el IP de la computadora del usuario.

24 de junio de 2008

Revolviendo basura en el callejón

Ultimamente, parecería que toda ocasión es propicia para que salga a la luz lo peor de nosotros: prejuicios vergonzosos, mitos absurdos, ideas reaccionarias.
Desde luego, y como suele suceder, a los portadores de este veneno poco les importa favorecer la convivencia social. Siempre están buscando la confrontación.
Antes consideraba unos snobs estúpidos a las personas que con pretensiones de intelectualidad no tenían -ni miraban- televisión. Ahora, con el paso de los años y la mediocridad existente en la pantalla, no sería tan drástico con mi juicio crítico. Me sigue pareciendo una boludez, en el fondo, porque en última instancia podés usar el aparato de TV para ver películas en DVD y no televisión abierta o de cable, pero cada cual atiende su juego, según parece.
A veces uno intenta refugiarse en otros caminos, en otras cosas. Escaparse, al menos por un rato, de aquello que nos intentan hacer creer que es la "realidad".
El ser humano es hedonista por naturaleza, busca el placer, y cada uno lo encuentra en distintas cosas: en el sexo, en la buena música, en la velocidad de un auto deportivo, en un plato de comida con ingredientes exóticos.
No sé si sentir placer por una actividad "equis" está vinculado a ser feliz, pero en todo caso se le parece bastante.

20 de junio de 2008

Viernes de películas y café

Hoy es viernes, día que siempre gozó de mi aceptación y entusiasmo, pero hoy el clima se ha confabulado en mi contra y me ha obsequiado un día con lluvia, vientos helados y pocos indicios de que vaya a cambiar en las próximas horas.
No sé si lo dije aquí alguna vez, pero me gusta mucho el café. Ahora, debo racional su consumo, no por el desabastecimiento, sino porque a mi criterio es carísimo. Y ojo que hablo del café instantáneo, no de los denominados "premium". Preparar el café es todo un arte, que va en función del gusto del bebedor. Algunos lo prefieren "batido", otros "con espumita", algunos lo piden "bien cargado" (con lo cual parece una taza de aceite quemado), y así podríamos seguir con las diferentes variantes que tiene esta bebida.
Cuando tengo unas monedas en el bolsillo, me gusta tomarme un capuccino, en algún bar donde sepa que lo preparan como corresponde, porque el capuccino tiene sus secretos. Me declaro inepto para preparme uno en la cocina de mi casa, ese toque final de la canela y el chocolate nunca me sale como los expertos mozos del bar que suelo frecuentar.
Es todo por hoy, amigos. Me estoy congelando en este habitáculo, motivo por el cual no abandonaré prontamente para dedicarme a tareas más cálidas y provechosas.
Y recuerden: "para novedades, los clásicos" (Miguel de Unamuno dixit). Pink Floyd, Led Zeppelin, James Taylor y- yendo más para acá- Michael Jackson, nunca pasarán de moda. Por algo han sido imitados cientos de veces, con resultados lamentables.
Y en esta noche de frío, vean cualquier película de Brian de Palma. Recomiendo "Scarface", con el notable Al Pacino, y "Doble de cuerpo", con Melanie Griffith.
Un saludo, y nos estamos viendo.

17 de junio de 2008

Mientras miro las nuevas olas (parte 2)


Hoy (martes 17) tuvo lugar en la sede del Partido Justicialista, sita en calle Necochea, una conferencia de prensa, a la cual no pudimos asistir por motivos estrictamente laborales. Como hemos mencionado en algún post anterior, quienes hacemos CULTURA LOBOS no tenemos a este emprendimiento periodístico como ocupación excluyente (además este blog es sin fines de lucro). En la Argentina de hoy, se hace necesario realizar varias tareas remuneradas para tener un ingreso que permita asegurarse el sustento diario.
Más allá de estas consideraciones, agradecemos la invitación recibida y lamentamos no haber podido estar presentes. Lo que sí nos interesa señalar, sin perjuicio de lo que se haya dicho en la citada conferencia, es que Lobos ha sido testigo en tiempos recientes de hechos de extrema tensión, producto de la compulsa que mantiene el sector agropecuario con el Gobierno Nacional.
La decisión de la Presidenta, de elevar al Congreso un proyecto de Ley sobre las retenciones móviles para que éste sea sometido al debate y discusión en ambas cámaras, merece ser elogiada. Pero si esa determinación se hubiera tomado antes, los argentinos en su conjunto nos habríamos evitado el desgaste y el hastío que supone estar más de 90 días sin tener certeza alguna de lo que pasará al día siguiente. Esa incertidumbre y ese caos que echó por tierra las buenas perspectivas que tenía este 2008 en materia económica.
El Congreso es una institución de la República que tiene una oportunidad histórica de reivindicarse ante la sociedad, que –no sin motivos- duda del verdadero sentido de este edificio majestuoso que se erige en plena Avenida Rivadavia, donde los diputados y senadores concurren cuando se les antoja y se dan el lujo de no dar quórum cuando se va a debatir un tema que los pone en un aprieto. Como se consideran “soldados” de una causa (y esto vale para todos los partidos), no pueden tener independencia de criterio. Ergo, no pueden –o no quieren- tomarse la molesta de pensar si un debate resultará provechoso para los que pagamos sus dietas con el erario público, entre otros beneficios que incluyen traslados y gastos de representación. La mal llamada "disciplina partidaria" es una nefasta práctica política que flaco favor le ha hecho a la democracia.
Sin llegar a ser dramáticos, bien podemos decir que estamos viviendo horas decisivas. Y, por estar en este espacio y en este tiempo, nos ha tocado ser testigos de esta realidad. Afrontémosla.

12 de junio de 2008

Rainy days and Mondays

Tercer post de junio. Aprovecho para escribir lo más posible en el blog, ahora que cambié algunas cosas de lugar y la compu da hacia la ventana, lo cual me brinda excelente luz natural durante el día y las tibias caricias de los rayos del sol, mucho mejor que el gélido espacio donde me encontraba antes.
Creo que no hay plazos en los que la cabeza que haga "click", lo que comúnmente se conoce como "caer la ficha" o tomar conciencia de la necesidad de un cambio radical. Cada uno tiene sus tiempos y sus obsesiones. No sé cuándo que caerá la ficha a mí, de todas maneras no me voy a quedar esperando mil años a que suceda, definitivamente coincido con los que dicen que hay que hacer algo para que las cosas pasen, de lo contrario, ves pasar el tren y a ese tren se sube otro .
Ahora estoy usando DVD's para guardar datos, porque la grabadora de mierda que me compré me trae ciertas complicaciones para grabar CD's convencionales, y aunque el DVD virgen es más caro, podés guardar de todo (su capacidad equivale a más de 5 CD-R). Pero para evitar acumular este tipo de discos de datos que no recordás que contienen, en el futuro voy a hacerlo en un pendrive. Como ustedes saben, nada es perfecto, y dentro de dos segundos en Japón alguien inventó una monstruosidad capaz de almacenar toda tu biblioteca entera. Por supuesto, los desarrollos tecnológicos que en Japón ya son un éxito, tardarán años en llegar a los países del Tercer Mundo (es decir, nosotros y todos nuestros vecinos del Mercosur).
Brasil avanza en todo sentido, y parece que hemos claudicado en nuestro objetivo de ser la nación más desarrollada de América del Sur. Más que claudicar, optamos por dejar que las cosas se resolvieran por sí mismas, no hicimos absolutamente nada para cambiar nuestra situación, y esa inacción, esa desidia y dejadez, nos condujo al estado actual. A nadie le importa un carajo de la persona que está al lado. Acá rige la ley de la selva, lo cual explica -en parte- por qué somos incapaces de construir un proyecto en conjunto.


Cambiando de tema, me da lástima lo de Charly y el lamentable espectáculo de su vida personal. Es el músico más talentoso de la Argentina, pero esta situación me ha dejado tan estupefacto que no quiero ni escuchar una canción suya por un buen tiempo, porque el hecho de hacerlo me produce la desagradable sensación de que al Charly del '83, el de Clics Modernos, lo hemos perdido para siempre.

9 de junio de 2008

Un post que nace sin ningún plan

Hoy es lunes, y me propuse actualizar el blog sin razón aparente, es decir, sin que haya ningún motivo en particular que me impulse a escribir.
Realmente cuesta encontrar razones para ser optimistas con la realidad que nos toca vivir (piquetes, inflación, pobreza, exclusión social) , pero eso no quiere decir que vamos a bajar los brazos ahora, y a veces me lamento de que este blog se "contamine" de cuestiones propias de la política o la economía cuando en rigor de verdad fue concebido para difundir la cultura. Pero soy una persona que como cualquier otra no puede evitar que estas cosas la afecten, aunque el espíritu del blog en sus inicios haya sido otro.
En esta semana festejaré mi cumpleaños, y es un motivo de alegría saber que todavía estoy vivo en un país donde la vida no vale nada y te matan por robarte un reloj o un par de zapatillas.
"Sentir" la Argentina, significa que te duele lo que pasa en el país, (aunque más de una vez putees y digas que te querés ir), que sufrís cuando ves que la gente se desespera por llevarse la última botella de aceite de un supermercado, o cuando un grupo de indigentes carnea una vaca en el medio de la ruta, eso es ser realmente un argentino. Porque el argentino está hecho de contradicciones, y no está mal que así sea. Pero yo presiento que el error viene desde mucho antes, desde nuestra más tierna infancia, que nos condujo a una forma errónea de pensar. Quizá nuestro destino nunca fue la grandeza, como nos quisieron hacer creer en la escuela desde que tuvimos uso de razón. Somos un país pobre del Tercer Mundo, uno más entre un centenar, por más que algunos se crean europeos porque sus abuelos vinieron a este país hace 60 años. Ya todo terminó, el país es otro, los años de opulencia y despilfarro (si es que los hubo) pasaron, y si no pudimos sacar provecho de los años de posguerra para consolidarnos como potencia mundial, mala suerte. La oportunidad la perdimos, y lo más saludable sería aceptar ese destino que refleja una alarmante disociación entre lo que quisimos ser (ilusión) y lo que somos (realidad).

4 de junio de 2008

La nostalgia viene en frasco chico

Uno de los motivos de la infelicidad y resentimiento cotidiano que abunda en el común de las personas de mediana edad es la nostalgia. Me cuesta mucho admitir esto porque en rigor de verdad yo mismo me considero una persona nostálgica, lo cual tampoco está mal, en la medida que eso no te impida valorar las cosas que tenés hoy. El paso del tiempo va deformando nuestra percepción de los hechos, desde un modesto gol que se transforma en una gesta épica con el correr de los años, hasta un film mediocre que luego es considerado "de culto" por un grupo de iluminados.
Hay momentos en que aborrezco Internet y sin embargo, es por ese medio que ha sido posible la existencia de este blog (entre tantas otras cosas). Sólo tengo la impresión de que la vida antes era más sencilla, o más simple (que no es lo mismo). Las preocupaciones de la gente hace 20 años pasaban por otro lado, los desvelos de la clase media eran otros, había menos empresas multinacionales, se trabajaba con cierta dignidad y no en condiciones de semi-esclavitud, comer un asado no era un lujo, y tener un disco o un libro era algo significativo, porque no estaban al alcance de cualquiera. No era extraño, entonces, que los escucharas o leyeras repetidas veces, con esa voracidad de quien tiene algo nuevo que costó mucho esfuerzo conseguir. Hoy todo es fácil, la música y las películas se descargan por Internet, y como nadie invierte un peso en descargar ese material, es lógico no darle valor a lo que se tiene.Esa cultura del disvalor se traslada a lo falsificado, a lo trucho, a lo ilegal, y a todo producto apócrifo que se vende imitando la apariencia o el diseño de uno legítimo.Por supuesto, y sin pretender justificar la piratería, es atendible comprender que no todos tienen acceso a un producto original, o a una membresía para escuchar música por Spotify.
El ejemplo más elocuente de la marginalidad , que pone en juego la salud mental de las próximas generaciones, es el paco, esa basura que se comercializa como un sustituto barato de la cocaína. A la TV le complace mostrar imágenes de los chicos destruidos por el paco, de hecho, hay una especie de morbo que parte de la concepción de la "televisión verdad" y que consiste en regodearse con las miserias humanas, cuando en realidad los miserables son ellos.
Hay personas que ya están resignadas a que Argentina sea un país del Tercer Mundo "a perpetuidad", lo cual me resulta preocupante, no tanto por la actitud asumida por esa gente, sino porque le estamos quitando a nuestros sucesores un destino de grandeza, y digo esto sin ninguna solemnidad.
Deberíamos darnos cuenta de que la soberbia que nos caracterizó durante mucho tiempo dentro de América Latina, y que todavía persiste en algunos ámbitos, nos condujo no sólo a la pérdida de nuestra identidad, sino al previsible deterioro de nuestras relaciones con los países vecinos, no ya a nivel diplomático, sino con el sólo hecho de cruzar la frontera y comprobar que, contrariamente a lo que supone el argentino promedio, no somos el ombligo del mundo y a nadie le interesa lidiar con la prepotencia y la arrogancia a la cual son tan afectos nuestros compatriotas en el exterior, los mismos que tuvieron que agachar la cabeza en el 2001/2002 para ser aceptados en el exilio.

Los adolescentes y nuestra lógica incapacidad para entenderlos

Debo reconocer que a veces me decepciona un poco pensar que hay un número mayoritario de adolescentes que nunca leyeron un diario en papel (...