11 de septiembre de 2012

Una anécdota más

En marzo de este año, tuve que cambiar mi teléfono celular porque el aparato anterior ya me estaba causando demasiados problemas. Lo había llevado a arreglar dos veces, y el problema seguía siendo el mismo: se trababa la tecla de acceso al Menú, lo cual me impedía ver los íconos para enviar mensajes o para las funciones más simples de todo celular actual. Quienes me conocen saben que soy un  poco impulsivo cuando se trata de comprar algo, pero el teléfono anterior (un Samsung SGH f250) me había dado tantas satisfacciones que me daba pena cambiarlo por uno nuevo, además, me había durado casi cuatro años soportando golpes y caídas sin problemas. Al final, con un dejo de resignación, me propuse como meta comprarme un equipo que tuviera teclado QWERTY gastando menos de $ 1.000, y de una marca que me asegurara al menos unos años de buen funcionamiento. Fue así que me decidí por un Nokia C 3, que no es gran cosa, pero que parece ser un teléfono destinado a los segmentos medios. Con esto me refiero a que no es un "smartphone" ni tiene la famosa pantalla táctil que tanto detesto. Es un equipo que tiene Wi-Fi y todas esas boludeces que ni siquiera uso, pero extraño un poco al Samsung, era más intuitivo y creo que para su época, allá por 2008, fue un gran teléfono con todo lo que había que tener. En fin, espero que este Nokia me dure lo suficiente como para justificar el dinero gastado porque no pienso volver a invertir una suma similar en algo como un celular, que no es precisamente una de mis prioridades.   

Hace unas semanas leí en el diario que el argentino promedio cambia su celular cada 15 meses. Una locura! Sinceramente no me cabe en la cabeza esa fascinación por la conectividad, las redes sociales, y todo lo que los nuevos modelos ofrecen. Los jóvenes y adolescentes son quienes más rápido se deshacen de sus "antiguos" celulares, pero seguramente hay padres complacientes que les dan el dinero para comprarlos. Con esa plata, bien podrían comprarse un par de zapatillas o un libro de Cortázar o Fontanarrosa que no sea para juntar pelusa en la biblioteca. 

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...