8 de febrero de 2009

Un domingo tranquilo (hasta ahora)

Un domingo tranquilo. Me levanté relativamente temprano y me puse a redactar unas notas pendientes. Luego escuché algo de música, algo que a los lectores de siempre no les sorprenderá.  Los domingos me sucede algo curioso: se me mezclan ideas, proyectos, reflexiones. A veces pienso que no hemos aprendido nada de las lecciones del pasado. Y debo reconocer que a veces me muestro súbitamente optimista porque leo un artículo en el cual se habla sobre los avances de la ciencia, sobre el aumento de la expectativa de vida, y esas cosas que cada tanto aparecen en los diarios. Podemos adoptar distintas posiciones frente a un mismo hecho (ejemplo: la eutanasia), pero el nivel del debate es lo que hace que esas posiciones que asumimos resulten válidas y dignas de ser tenidas en cuenta. Los opinólogos no cuentan para mí, y la moral es un concepto demasiado subjetivo que tiñe cualquier opinión de un tufillo insoportable.
Que tengan una buena semana, y si tienen tiempo, vayan a la biblioteca y/o librería más cercana a su domicilio y compren "Fin de fiesta", la mejor novela de Beatriz Guido, injustamente olvidada por un grupo de snobs que -probablemente- no supieron entender el mensaje de esta obra.

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