Ya entramos en la
segunda quincena de enero. Por lo general, tengo la percepción de que el tiempo
pasa demasiado rápido, aunque en este caso no sé si ha sido así. El primer mes
siempre parece ser un poco más largo, hasta que uno se va acostumbrando al
trajín cotidiano. Todavía no hay muchas noticias para cubrir, pero tengo la
expectativa de que todo comience a reactivarse en los próximos días. Mientras
tanto, estoy empezando a hacer notas o entrevistas, porque es lo que me permite
tener material que surge de una producción periodística propia. Por otra parte,
es una buena ocasión para ir armando una grilla de invitados, pensando en el
regreso del programa de tele, que estimo que podrá darse a partir de febrero. No
he hablado aún con la gente del canal, pero si tenemos en cuenta cómo fue el
inicio de las temporadas anteriores, sería un buen momento para arrancar con el
séptimo capítulo de este ciclo.
El Dakar finalizó
hoy. A pesar de algunos contratiempos, el lobense Manu Andújar tuvo una buena
participación durante la competencia. La gente lo banca y lo apoya porque es un
joven con mucho futuro, y que siempre lleva bien el alto el nombre de nuestra
ciudad. Tuve la oportunidad de hablar dos o tres veces con él y me dejó una
excelente impresión. Ojalá que pueda conseguir todos los logros que se
proponga, es un piloto con una gran proyección. Los grandes medios no les han dado mucha bola al rally, pese a que han
competido muchos argentinos en esta edición. La información más confiable la
han brindado los portales dedicados al automovilismo, como Carburando o
Campeones. Correr en el medio del desierto no es para cualquiera, se trata de
una competencia muy exigente. Luego de que eliminaran la categoría de
cuatriciclos, en la cual consiguió dos títulos, Manu siguió participando, y eso
es muy alentador.
Aquellos que
tenemos el hábito de ver fútbol por TV, nos encontramos con que los partidos de
verano se disputan en su mayoría en Uruguay, a diferencia de lo que
históricamente fueron los amistosos en Mar del Plata. Si no tenés un servicio
Premium, tampoco los podés encontrar fácilmente en la pantalla. De todos modos,
el torneo oficial comienza el 22 de enero, así que veremos si Boquita levanta
cabeza y nos puede dar la alegría de un nuevo título. Como podrán comprobar, me
conformo con poco.
Este año tenemos
la gran cita del Mundial, que tendrá la particularidad de celebrarse en tres
países diferentes: México, EE. UU., y Canadá. Cada nuevo Campeonato van
agregando boludeces, que tienen como única finalidad recaudar más y ampliar la
oferta de destinos exóticos, como lo fue Qatar en 2022. Nunca fui muy fanático
del fútbol, pero prefiero ver un buen partido en directo antes que un programa
de chimentos, de eso no hay dudas. La televisión de verano no brinda grandes
producciones. Hay muchas “latas” (El Chavo, El Agente 86, La Familia Ingalls),
y la única alternativa que uno tiene para levantar un poco la puntería son los
servicios de streaming, que por supuesto tienen un costo que no tengo interés
en afrontar.
En la temporada estival los cortes de luz se dan con más frecuencia, ya hemos tenido dos o tres interrupciones del servicio en los primeros días del año, y eso es una señal clara de una falta de inversión y planificación. La demanda de energía se incrementa, y el resultado anunciado es el colapso de la red. Lo único que tengo para paliar esa situación es una radio a pilas, que sin dudas te salva de permanecer ajeno a lo que está sucediendo.
Una de las noticias más impactantes hasta el momento es del plano internacional, y tiene que ver con la invasión de los yanquis a Venezuela para capturar a Maduro y asumir el control del país. No debe ser fácil para los venezolanos atravesar una transición de gran debilidad institucional. La voracidad expansionista e imperialista que ha mostrado la presidencia de Trump no tiene precedentes, ya que los anteriores mandatarios por lo menos se ocupaban de ser más sutiles y mantener las formas en su afán intervencionista en el Continente. Obama, Biden, o el propio Bill Clinton, no tenían su agenda de política exterior pensando en pisar la cabeza de los líderes de Latinoamérica que tuvieran tendencias socialistas o de izquierda. Todo este rollo de que quieren apoderarse de Groenlandia parece una locura, pero no me sorprendería que estén dispuestos a hacer un desembarco para lograr ese cometido. Aun así, un ataque de esa magnitud sería más difícil de justificar que el perpetrado en el país caribeño.
Todas las sospechas que el común de la gente tenía respecto del codiciado recurso
del petróleo terminaron de confirmarse cuando quedó en claro que Venezuela se
ha convertido en el principal proveedor para el mercado yanqui. Es una
incógnita qué pasará con Cuba, pero no es un objetivo geopolítico de interés
para ellos porque la isla no tiene grandes recursos naturales. Trump se
comporta como un demente, una persona con su nivel de megalomanía totalmente
desquiciado. Cuesta creer que sea el presidente de la primera potencia mundial.
Al igual que Milei, no se caracteriza por ejercer la diplomacia, y en los
últimos años han llegado al poder en todo el hemisferio líderes que se distinguen
por pertenecer ideológicamente a la derecha. Esto rompe con el paradigma que
uno ya conocía post 2001 y que estaba más vinculado a la centroizquierda en el
Cono Sur. Y no vendría mal analizar las causas de este fenómeno. El
desencanto del electorado es lo que facilita la irrupción de estos personajes
en la política. Analizando la marcha de la economía argentina, se puede
entender este viraje. Décadas de inflación altísima. Una carga impositiva
asfixiante. Pobreza y desempleo creciente. El dólar sin control. Falta de
inversión privada. Y podríamos seguir enumerando. Lo que sí es cierto, es que
los libertarios no han brindado ninguna solución a estas variables. La
inflación bajó, pero aun así está entre las más altas del mundo. Y más allá de
las mediciones que hace el INDEC, los precios al consumidor siguen subiendo,
superando holgadamente el 32 % interanual. Podemos tomar como ejemplo los
alquileres, o las tarifas del transporte público. Es un combo explosivo, con
aumentos de casi el 70 %. Pensá en cuánta plata se te va todos los meses en
pagar el alquiler de tu vivienda y tomar un colectivo para llegar al trabajo.
Eso sin contar la comida, los impuestos, y otros gastos corrientes.
Si comparamos a Milei con Macri, por ejemplo, llegaríamos a la conclusión de que el Peluca es más audaz. Y eso es lo que lo sostiene. Llegó para arrasar con todo: Discapacitados, jubilados, minorías sexuales. Si la recesión se agudiza, la consecuencia más inmediata es que muchos que todavía lo bancan le retirarán su apoyo. Supo hacer buenas migas con el campo y con varios sectores del empresariado. Los principales medios de comunicación ni siquiera ocultan sus relaciones carnales con este experimento que ha sumido al país en una volatilidad creciente. Como ya mencionamos, después del colapso de 2001, era lógico que la futura clase política argentina oscilara hacia la izquierda. Claro que, probablemente, hablar en términos de izquierda o derecha suene anacrónico, porque no es suficiente para entender este fenómeno.
El
kirchnerismo tuvo muchos puntos discutibles a lo largo de casi 20 años, pero
eso no significa que lo que vino después merezca obtener un respaldo
incondicional. Si cualquiera que asuma entendiera que la principal preocupación
de la gente es la economía, estaría más cerca de forjar un vínculo con la
ciudadanía. Lo que estamos viendo ahora es el resultado de varios años de frustraciones
y descontento. Como ya hubo elecciones en 2025, lo único que podemos hacer
ahora es esperar hasta 2027, para reflexionar si es necesario dar un nuevo
golpe de timón, y votar en consecuencia. En el tiempo que resta para llegar a
ese período, pueden pasar muchas cosas que terminen provocando una agitación
social. Recordemos que en septiembre del año pasado, hubo una corrida cambiaria
que se tradujo en una suba incontenible del dólar y del riesgo país. Milei pudo
zafar cuando fue a pedirle la escupidera a su “amigo” Trump, pero ningún favor
es gratis. Tampoco lo es la intervención del Tesoro de EE. UU. en el mercado de
divisas. Con los resultados de 2025 todavía frescos en la memoria colectiva,
sólo nos queda pensar que al finalizar su mandato, Milei puede obtener un apoyo
que priorice un frágil estabilidad económica y el posicionamiento a nivel
regional, a costa del desmantelamiento del Estado tal como lo conocíamos. Este
año será decisivo en la consideración pública para imaginar un escenario en el
cual el niño rebelde del culo del mundo pueda alcanzar una reelección. Así que
sólo nos resta esperar, ya no como protagonistas, sino como pacientes
involuntarios de una cirugía mayor sin anestesia. Nos estamos viendo pronto.
Punto final.
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