7 de enero de 2026

Una voracidad del fisco que no tiene precedentes

 

Llegamos casi al final de la primera semana de enero. Lentamente, la ciudad va recuperando su movimiento habitual, aunque con la impronta del verano. Muchos comercios se tomarán vacaciones a partir de la segunda quincena, una tendencia que pude notar recientemente porque varios de ellos ya han colocado carteles notificando a sus clientes. Hasta ahora, pude hacer las cobranzas de publicidad sin mayores complicaciones, todavía cuesta arrancar, pero lo fundamental es recibir ese dinero para hacer frente a los gastos más urgentes.


Este mes comenzó con la ingrata novedad de que Arba me está reteniendo un 5 % por cada transferencia que recibo a mi cuenta, o por los depósitos que hago. El año pasado, el ente recaudador había anunciado una alícuota similar para aquellos contribuyentes que estuvieran inscriptos en Ingresos Brutos. Pues bien, yo estoy exento de ese impuesto, por lo cual no deberían descontarme nada, lo que pasa es que debo renovar la exención, realizar una nueva Declaración Jurada, y una serie de trámites, ya que ese beneficio caducó en agosto del año pasado. Claro que, si yo no hubiera ido a reclamar, nunca me hubiera enterado de esta situación. El monotributo lo estoy pagando todos los meses sin ninguna demora o retraso. Fui a consultar a un contador, quien me explicó que no sabía con exactitud el motivo de esa retención que me estaba haciendo el Fisco, así que tuve que ir a la oficina de Arba. Fue entonces que me enteré que la eximición de IIBB no se ha renovado desde agosto, a lo cual hay que sumarle que acumulé una deuda durante todos esos meses hasta la fecha. No es un monto importante, pero si yo lo dejo pasar va a incrementarse cada vez más, y no es mi idea que eso suceda. Lo que me toca hacer ahora, es ir nuevamente a la delegación del Ministerio de Trabajo para ver si me restituyen la eximición. Digo nuevamente, porque hoy a la mañana concurrí para realizar el trámite, pero la persona encargada de ello no estaba en la oficina, por lo cual tendré que armarme de paciencia y repetir mi visita hasta que la encuentre y me diga qué documentación debo presentar. Pasó bastante tiempo desde la última vez que fui con todos los papeles, y no recuerdo con precisión cómo lo tenía que hacer, no sé si algo ha cambiado o es siempre igual. En fin, si efectivamente se trató de un error mío por haberme “dormido” y no tener todo en regla en los últimos años, tendré que hacerme cargo. Pero cualquier organismo que tenga acceso a mi facturación anual, podrá comprobar que son valores bajos, propios de un monotributista social. Si pusieran el mismo énfasis en atrapar a los peces gordos, otra sería la historia. Y les podrían sacar más plata que a mí, de eso no tengo dudas.


En el supuesto de que sea posible que todo vuelva a foja cero, hasta que se actualice el padrón de contribuyentes exentos, me seguirán descontando durante todo el mes, por lo cual recién en febrero todo podría volver a la normalidad. Más allá de lo que pueda pasar, la Provincia encontró, con estas retenciones que está aplicando, una forma de hacer caja rápidamente y sin ningún esfuerzo. El anuncio se difundió en septiembre del año pasado, y según lo que se informó en su momento, comenzaría a implementarse a partir de octubre. Sin embargo, me quedé tranquilo porque durante esos últimos meses de 2025 no sufrí ningún descuento, la plata que algunos clientes me transferían a mi cuenta la percibía en su totalidad. Bueno, parece ser que ha dejado de ser así, realmente no he hablado con otros monotributistas para saber si también les ha pasado lo mismo.


Ir a cualquier repartición pública en el verano es particularmente engorroso: Por lo general, si trabajan muchas personas, algunas de ellas se han tomado licencia, y si coincide con ser la que vos tenés que consultar, no queda otra alternativa que esperar a que regrese y se reincorpore en su puesto. Un 5 % puede ser una cifra poco significativa para varios contribuyentes, pero hoy por hoy la mayoría de nosotros utiliza las billeteras virtuales, como Cuenta DNI o BNA+. Es una manera de realizar transacciones sin tener que andar con el efectivo en el bolsillo. Por lo tanto, si por cada operación te sacan ese porcentaje, se convierte en un número considerable que uno podría destinar a lo que quisiera, menos a regalárselo a Arba. En mi caso, tengo mucha gente que está acostumbrada a pagar así, por una cuestión de comodidad, ya que quizás viven lejos o no se manejan con efectivo. Tenemos impuestos muy distorsivos, que atentan contra cualquiera actividad productiva que uno desee emprender. Entre Provincia y Nación, te hacen pedazos. Kicillof se debe haber asegurado una buena tajada para gastar en boludeces con esta nueva alícuota. Algún día tendremos mandatarios que cumplan con su promesa de bajar impuestos, no sé si llegaré a estar vivo para verlo. Pensemos, por ejemplo, en el IVA, que pagamos todos porque está incluido en el precio de cada producto. Tiene una tasa del 21 %, lo cual es altísimo. Si lo redujeran, como se intentó hacer varias veces, sería una forma de que disminuya el valor de los alimentos en las góndolas, y la gente dispondría de más dinero para volcar al consumo. Evidentemente, nos quedamos en el chiquitaje, en la mediocridad, y no hay una política económica que se mantenga en el largo plazo. Es necesario realizar una profunda reforma tributaria, para que los que más facturan sean los que se vean más alcanzados por la voracidad fiscal. Nos estamos viendo pronto, en un nuevo capítulo de este enero que se complica inexplicablemente con las medidas desacertadas de los tecnócratas de turno, que no pueden disimular su apetito por las ganancias ajenas para financiar un nuevo capítulo de emprendimientos faraónicos a espaldas de la ciudadanía. Punto final.

No hay comentarios.:

Una segunda quincena que arranca con dudas e interrogantes

  Ya entramos en la segunda quincena de enero. Por lo general, tengo la percepción de que el tiempo pasa demasiado rápido, aunque en este ca...