Mañana del sábado
3. La jornada se presentó fresca, con una temperatura inusual para esta época,
pero mientras haya ropa de abrigo que uno todavía conserva en el placard, no
hay motivos para quejarse. Es un cambio muy drástico, eso sí, porque si recordamos
lo que fueron los últimos días de 2025, la ola de calor (la primera de este
verano) fue agobiante, con marcas térmicas superiores a los 37 grados. Las
primeras noticias del día provinieron del ámbito internacional. Ha sido un tema
excluyente la ofensiva desplegada por las fuerzas militares de EE. UU. en Venezuela, en la cual
capturaron a Maduro y pusieron en jaque al cerebro del régimen chavista. Más
allá de la afinidad que se pueda tener con el modelo socialista
venezolano, nadie esperaba una intervención tan agresiva de parte de los
yanquis. Evidentemente es trata de una flagrante violación a la autodeterminación de un país soberano. Veremos cómo sigue el curso de los acontecimientos.
Dejamos atrás los
festejos de Año Nuevo, y nos metemos en los primeros días hábiles que marcan el regreso a la
rutina. Este ciclo significa la oportunidad de recorrer un camino que nos invita a empezar de cero. No contar con ningún lastre es una forma de quitarnos una mochila de encima. Para aquellos que pasamos los 40, el tiempo se ha
convertido en el valor más preciado. Estamos en una edad en la cual no nos
queda margen para tomarnos un “año sabático”. Cada minuto cuenta, porque la
apuesta que estamos librando es a todo o nada. Todo lo que no nos salió bien en
el año anterior, tiene la oportunidad de florecer en la nueva etapa que recién
comienza.
Muchas veces,
cuando ya se ha mermado el impulso inicial y volvemos a sujetarnos a la tiranía de las páginas del
almanaque, nos damos cuenta de que nos hemos fijado metas muy elevadas, que
difícilmente podamos cumplir. Sea como fuere, es mejor que la vara esté alta:
los desafíos que cada uno se plantea suelen estar ligados al desarrollo personal.
Como mencionaba en una nota anterior, en mi caso creo que puedo lograr el
despegue profesional que me hace falta. Sería una manera de poner en valor
todos los años que dediqué al periodismo, a consolidar mi propio medio de
comunicación, y continuar ofreciendo a los lectores un panorama informativo del
acontecer lobense.
Dejé muchas cosas
de lado por apostar a este proyecto, pero no me arrepiento, porque creo que
resignar algo es la única forma de que esos cambios sean visibles. En el último
tramo de 2025 incorporé la página de Instagram, algo que a muchos le parecerá natural para
sostener y promocionar el contenido multimedia, pero que yo había puesto en un impasse porque aún me siento más cómodo usando Facebook. Sin embargo, entendí que ya era tiempo de darle un lugar
a las nuevas plataformas. Por supuesto, no estoy diciendo que vaya a
ser fácil, y además, uno nunca sabe lo que puede pasar en la Argentina con los avatares de
la economía doméstica. No obstante, si hay algo que me dejó una enseñanza, es
la necesidad de vivir a pleno cada momento. Planificar nos otorga un contexto
de seguridad ante el futuro, pero lo cierto es que, por mucho que hayamos
previsto determinadas cosas, debemos acostumbrarnos a lidiar con la adversidad.
No tenemos forma de protegernos ante todo lo que nos provoca zozobra e
inquietud. Siempre habrá factores que nos den una sensación de vulnerabilidad
porque nos sorprendieron con la guardia baja. Es más frecuente de lo que
parece, no se puede tener una coraza que nos haga inmunes las 24 horas.
Otro aspecto en
el que me gustaría avanzar es en el alquiler una casa o departamento que me
permita obtener un mayor grado de independencia. Podemos discutir si el valor
de un alquiler es un gasto o una inversión, pero en todo caso, lo que está
claro es que nos obliga a ser más cautelosos en los gastos que
uno tiene todos los meses. Es una suma fija que hay que destinar para
asegurarnos un techo donde vivir. Viendo lo que aconsejan muchos en las redes
sociales, quizás sería un momento adecuado para ahorrar todo lo que sea
posible, pensando siempre en el acceso a un inmueble propio. A pesar de que
nunca nadé en la abundancia, durante el 2025 me las pude arreglar con mi ingreso mensual para cubrir mis necesidades. Y para lograr una administración más
prolija, es importante tener un control de los gastos diarios, que se pueden disparar sin que nos demos cuenta.
Si hay algo que
nunca dejé de hacer, es de expresar mis emociones y sentimientos en cada texto
que ustedes han tenido la oportunidad de leer. Sería una carga muy pesada tener
que adoptar una determinada personalidad con el solo fin de obtener la
aceptación de los demás. Es algo que ni siquiera me saldría bien intentarlo. La
gente que forma parte de mi entorno tiene mayor influencia porque yo lo permito y porque
ellos se sienten cómodos ocupando ese lugar, no soy una persona muy demandante,
y no exijo mucho de ese acompañamiento. Estamos hablando de relaciones humanas,
que se van forjando y construyendo desde lo cotidiano. No me considero muy
distinto a los demás: Me preocupan las mismas cosas que a la mayoría, y el gran
desafío es poder identificar aquellas cuestiones que nos desvelan para que no
se conviertan en una carga innecesaria.
Es posible que,
al cabo de once o doce meses, me encuentre con que no pude alcanzar el grado de
progreso que yo pretendía. Por lo pronto, lo que puedo hacer es continuar poniéndole
pilas a lo que ya vengo haciendo. No hay que dar tantas vueltas antes de tomar
una decisión, es necesario superar las dudas y temores que nos bloquean. Es la única manera de ser más expeditivo y que el resultado sea el que cada uno está esperando.
Si nunca decidís nada, difícilmente uno pueda decir que obtuvo algún avance.
Por lo pronto, es crucial que pueda darle continuidad a aquellos hábitos que me
hacen bien, como las caminatas y el entrenamiento en el gimnasio. Parece una
boludez teniendo en cuenta todo lo que dije antes, pero en el verano hay que
sortear aquello que nos da comodidad para focalizar en lo que nos haga sentir
bien físicamente. Mente y cuerpo no pueden funcionar disociados. Tengo algunos
problemas de salud que requieren de un tratamiento a largo plazo, y lo más
atinado es seguir los consejos y recomendaciones de los médicos. No es nada del
otro mundo: Simplemente, eso implica aprovechar el tiempo libre para adoptar hábitos
saludables. Estamos sujetos a un bombardeo constante de información, con publicaciones y reels donde hablan nutricionistas, entrenadores, motivadores,
preparadores físicos, gente que hace coaching. Y si nos ponemos a pensar, no es
tan complicado, sólo hace falta tener un convencimiento de lo que se está
haciendo. Por ahora, creo que lo más conveniente es pensar en sostener esos
hábitos y reformular lo que sea necesario. Y por supuesto, no descuidar el
objetivo, porque si le dejamos que avancen la comodidad y la pereza, luego nos
costará mucho más esfuerzo reordenar nuestras prioridades. Este año vamos a
trabajar duro para que cuando llegue el momento de hacer un balance, tengamos
la tranquilidad de haber hecho todo lo que fue posible. Lo demás vendrá por añadidura. Nos estamos viendo
pronto, seguramente ya pudiendo aportar algunas definiciones más precisas y concretas. Punto final.
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