4 de diciembre de 2013

Otra vez diciembre, otra vez los saqueos

La Argentina es un eterno Deja Vu. El año pasado, cuando ya todos creíamos que estos hechos se habían superado, se produjeron saqueos en Bariloche. Esta hermosa ciudad parecía una zona liberada: la gente iba y venía llevándose televisores, computadoras, y algunos pocos tenían a los alimentos como codiciado botín. Ahora sucede en Córdoba: según la información que brindan los medios, un grupo de policías se encuentran acuartelados reclamando mejoras salariales. Qué casualidad que hayan elegido diciembre para tomar esta medida que dejó a los comercios de la capital mediterránea sin ningún tipo de protección y a merced de vándalos y delincuentes. Ya van dos días de tensión, y la Gendarmería recién llegará por la tarde. ¿Es una operación política en contra del Gobernador De la Sota, que mantiene una relación distante con el Gobierno Nacional? ¿El Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, puso cara de póker ante los periodistas que le preguntaron por qué no se enviaban Gendarmes con la mayor premura? Ya hubo un muerto a consecuencia de los saqueos, tendremos que lamentar una tragedia aún mayor? Otro interrogante es quién se hará cargo de las pérdidas económicas de los comerciantes, que todavía permanecen atrincherados en sus negocios mientras De la Sota negocia un acuerdo con los policías. Desde luego, toda esta locura se podría haber evitado, no sé de qué manera, porque no soy político ni funcionario, pero estos policías son absolutamente irresponsables en dejar zonas liberadas a modo de protesta, más allá de que el reclamo sea atendible. Hoy Córdoba es tierra de nadie, y esto se veía venir, pero nadie tuvo la capacidad de anticiparse a los hechos. ¿Cómo es posible que los delincuentes tengan que ser detenidos por los Bomberos porque la Policía se niega a trabajar, y que al saqueador le aten las manos y los pies con cables porque obviamente no pueden portar armas? Este último mes del año empezó mal, y esperemos que no continúe en el mismo sentido. Los saqueadores son ladrones, qué duda cabe, y deben ser castigados con todo el peso de la Ley. No se trata de sobreactuar, sino de ponerle freno urgente a una situación gravísima. Es cierto que la responsabilidad de la seguridad le compete a las provincias, pero también lo es que De la Sota llamó a los funcionarios nacionales solicitando refuerzos y no obtuvo respuesta. Y en el medio, quedaron los cordobeses con sus comercios destruidos y saqueados. Así juegan los políticos: se pasan la pelota para no quedar pegados en ningún quilombo.

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