22 de septiembre de 2021

La primavera que asoma nos trae un acercamiento a la "normalidad"

 Comenzamos la primavera, quizás la estación más linda del año, aunque yo prefiero el otoño, no sabría fundamentar esa elección de un modo preciso. Dentro de unas semanas, podremos andar por la vía pública "a cara descubierta", y debo reconocer que me acostumbré tanto a llevar el barbijo dondequiera que voy, que dejar de usarlo será un nuevo aprendizaje. Ya no habrá excusas para no saludar a alguien argumentando que no lo reconocimos por ese trozo de tela que llevaba puesto. Es un gran paso hacia la "nueva normalidad", luego de 18 meses que nos tuvieron en jaque a todos. Pero hasta que nuestra vida no se parezca lo más posible a lo que solíamos conocer, es mejor no arriesgar ningún pronóstico. Yo estimo que esta situación se extenderá, al menos, hasta mediados de 2022, por el hecho de que se está regulando todo a "prueba y error": si se incrementan los casos, habrá que dar marcha atrás. No obstante, seamos optimistas: A medida que se vayan levantando paulatinamente las restricciones veremos con qué escenario nos encontramos. 

Hoy fue un día tranquilo, no hubo nada que me provocara nerviosismo excesivo o algún que otro sobresalto, algo que no es frecuente en mí. Quizás, recapitulando, hayan pasado cosas que por lo general me provocarían preocupación, pero como me sentía cansado y con sueño, ni siquiera tenía ganas de renegar conmigo mismo. Me limité a hacer mi trabajo. Ni fui ni al bar, ni a ninguno de los lugares de distensión habituales. Tengo que cuidar el mango, como cualquier asalariado, entonces como siempre hay yerba en casa, tomé mate. Si acepto pagar $ 150 por un café, no lo hago solo por esta bebida en sí, sino porque me pongo a conversar con la gente que ya sé que va a ese lugar. Claro que, cuando hacés números, el sólo hecho de tomar un "cortado" por día implica un gasto considerable a lo largo del mes. Por no mencionar los puchos. Ambas cosas son prescindibles, por supuesto que lo sé, pero era una rutina que tenía hasta hace poco tiempo. De a poco voy a tener que buscar otro palenque donde rascarme. 

Antes de dormir, probablemente voy a dedicar 15 minutos a ver las noticias, y luego ya doy por concluido el uso diario del televisor (que son esos mismos 15 minutos). Si logro que los momentos ingratos me "resbalen" lo más posible, viviré mejor. Todo en su justa medida, lo que es importante debe ser resuelto en un lapso más breve que las boludeces. Tan simple como eso. Hay muchas tonterías que me terminaron por hartar, de manera que ya las descarto dentro de lo que me puede llegar a preocupar. Es una medida de autoprotección. Logré recuperar el envión y el ritmo de laburo luego de casi una semana post-campaña, y ahora la rueda sigue girando. No planifico demasiado, porque cuando te hacés una idea de las cosas que terminan no plasmándose en la realidad, es como una patada en los h... Ojo, no planificar no implica dejar de ser responsable. Como mencionaba antes, cada uno sabe lo que realmente importa y que merece ser foco de nuestra atención. La familia, la salud, la economía doméstica, los amigos, y no mucho más. Todo lo que esté fuera de esa burbuja, no reviste mayor interés.

 Cuando menos esperás de los demás, mejor te sentís. Hay excepciones, por ejemplo un trámite burocrático que debería salir con urgencia y los empleados públicos inoperantes que se toman todo el tiempo del mundo. Un ejemplo puede ser renovar el DNI o el Pasaporte. Pero, fuera de todo lo relacionado a la documentación y a quienes deben proporcionarla, reitero lo dicho, no esperar demasiado de nadie, ni siquiera de los amigos. Lo que ellos te puedan dar, será porque te aprecian y valoran tu amistad, y uno puede retribuir el gesto. Pero no ejercer una presión para que el resto de la sociedad actúe conforme a tus intereses. Primero, porque es la pedo. Y segundo, porque no te darán bola. Ahora bien, puedo afirmar esto porque me encuentro en un estado de ánimo que me permite reflexionar, pero todos tenemos días que aparece un problema tras otro y se vuelven interminables. Todos tenemos noches sin dormir. Todos tenemos emociones y actuamos en función de ellas, por impulso. La intuición no sirve para nada, hay que actuar en base a evidencias, no a supuestos, porque no es sano intentar predecir todo el tiempo cómo reaccionará el otro. Nos estamos viendo pronto. Punto final. 

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