27 de agosto de 2013

Buscando un camino para seguir

Quieren que les diga la verdad? Últimamente me está dando fiaca actualizar el blog, y no me gusta esa sensación. Quiero mantenerlo y cuidarlo, como si fuera una mascota. Esta "mascota virtual" que ya lleva 8 años y aún persiste, a pesar de que algunos sostengan que los blogs están en decadencia y que hoy todo gira en torno a Twitter. Siempre tuve cierta resistencia a los cambios, quizás por eso no tengo una cuenta de Twitter, y además me parece que en 140 caracteres no tendría mucho para decir. En fin, se está terminando agosto, estamos con los últimos días de intenso frío y todo parece indicar que ya entramos en la recta final de este 2013. Por supuesto, aún quedan tres meses en los que puede suceder cualquier cosa, y más en la Argentina que se caracteriza por ser tan imprevisible. Hay muchos políticos que ya están pensando en 2015, cuando para el común de la gente la vida se vive día a día, como laburantes que somos. No especulamos en qué sucederá de acá a dos años, podemos hacer conjeturas, pero no vivimos pensando en eso. Los objetivos que se propone una persona de clase trabajadora son a corto plazo, salvo aquellos que hayan sacado algún crédito o tengan proyectado construir una vivienda. ¿Quedará algo de kirchnerismo después de 2015? ¿Cómo será la disputa por la sucesión presidencial en el seno del peronismo? ¿La UCR podrá volver alguna vez a erigirse nuevamente como alternativa de Gobierno? Son todos interrogantes que flotan como si fueran nubes, esas nubes que vienen y van con el viento. 

Me da por las bolas que se hable de una "clase política", como si los políticos fueran marcianos, o como si formaran parte de un grupo de iluminados. La mayoría de ellos cuenta con punteros, con asesores, con tipos que les bancan la campaña, con un equipo de prensa, pero si les quitamos todo el envoltorio son tan ignorantes como nosotros. En este país han pasado cientos de Ministros de Economía y hasta ahora ninguno supo resolver el problema de la inflación, por citar un ejemplo. Y la única vez que no hubo inflación, fue por la bendita Convertibilidad, un corset del cual no pudimos salir y que nos llevó al desastre por todos conocido. Yo no tendré mucha experiencia y hasta puedo pecar de ingenuo, pero que no me vengan a hablar de arreglar el país con discursos y cámaras de seguridad, mientras los chicos del Chaco y los indios de Formosa se cagan de hambre. Punto final. 

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...