11 de diciembre de 2018

Construir tu propia historia

Martes lluvioso en la ciudad. Volvieron los cortes de luz. Y no sólo aquellos que se prolongan varias horas, sino también los otros, que duran apenas segundos, donde ni siquiera atinás a desenchufar los artefactos de tu casa. EDEN venía "portándose bien" en materia de prestación de servicio, con obras que habían mejorado la calidad de la energía en sus áreas de concesión. Pero en los últimos días, cualquier tormenta de mediana intensidad resultó la excusa perfecta para que la distribuidora cortara la luz, sin previo aviso. Es decir, no fueron cortes programados. El domingo, en las horas previas al tan mentado partido River-Boca en Madrid, la ciudad fue un desierto, la mayoría estaba pendiente de ese evento deportivo, hasta que los televisores se apagaron súbitamente y la bronca iba "in crescendo". Finalmente, casi sobre la hora del comienzo del match, volvió el suministro, cuando varios ya habían optado por ir a los bares donde tenían grupo electrógeno y por lo tanto, la televisación del "superclásico" estaba asegurada. 

A veces puede provocar un poco de tedio escribir sobre lo cotidiano, pero es una manera de poner en palabras aquello que nos va pasando. Porque la vida se construye como si estuvieras pegando ladrillos, uno sobre otro. Esos "ladrillos", constituyen el devenir de los días. La mente de ser humano permite imaginar, conjeturar, predecir, crear... siempre pensé que el hecho de jugar con la ficción a través de un relato, o plasmarlo en otro modo como la tele o el cine, es una expresión artística que nos salva de la mediocridad. Porque se construye una historia en base a personajes y sucesos que son verosímiles, pero no reales. Nunca existieron. Concebir un mundo paralelo, dotar a ese "no-lugar" de personajes y de una serie de hechos que los tienen como protagonistas, implica un esfuerzo intelectual que en algunos casos trae consigo resultados más logrados que en otro. Pero para el lector, esa burbuja atemporal que es la literatura, existe desde el primer momento en que se compenetra con ese cuento o novela. Punto final. 

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