15 de junio de 2020

La difícil tarea de ir recuperando libertades


Lunes feriado en la ciudad. Mañana seguramente aprovecharé la nueva habilitación que nos fue concedida e iré a caminar al Parque o a la plaza. Es fundamental hacer uso de las libertades que vamos recuperando, pese a que ya quisiéramos que la cuarentena se levantara en su totalidad. Se sabe que el Conurbano es el sector donde se han producido más casos en el último tiempo, debido a una vulnerabilidad que arrastra hace años. Ahora bien, ¿Cómo le vas a pedir a una familia numerosa que no viva en condiciones de hacinamiento, si la casa es chica y no alcanza para que cada uno tenga su espacio? De todos modos, me preocupa pensar que esta cuarentena se extenderá por tiempo indeterminado, pronto alcanzaremos los 100 días (atravesando cinco meses) y nada parece indicar que se normalizará la situación en la Provincia y en el AMBA. Se han otorgado habilitaciones o excepciones en algunos municipios, sobre todo en aquellos que no han tenido casos. Sabemos que Lobos hasta ahora tuvo 5 casos positivos, y la mayoría de ellos son pacientes que se recuperaron y que se les dio el alta. Sin embargo, el riesgo persiste, y es entendible que las autoridades sanitarias no coloquen a nuestro distrito en la Fase 5, que es la más cercana a lo que vivíamos antes del 20 de marzo. Lo concreto es que llevamos encerrados demasiado tiempo. Quizás el Gobierno se apuró a implementar la cuarentena, ya que todo parece presumir que recién ahora se está registrando un pico de contagios. La proximidad del invierno hace que el virus circule con mayor facilidad, si es que cabe el término.

Como responsable de un medio de comunicación, nunca revelé la identidad de las personas infectadas, pese a que vivimos en un pueblo chico y nos conocemos todos. No me parece prudente hacerlo, por más que algunos lectores presionen en ese sentido. De lo contrario, se estigmatizaría a la víctima, como si fuera un leproso de los tiempos bíblicos, y es lo último que quisiera. Le puede tocar a cualquiera, no es excluyente para nadie.

No voy a caer en la tentación de la prédica de los activistas “anticuarentena”, sólo digo que un lapso tal prolongado se torna insostenible. Se podría hacer una prueba piloto por 15 días, y ver cómo responde la gente. Y si es necesario volver atrás, porque no dio resultado, también sería válido hacerlo. Ya ni siquiera hablo en términos de reactivación económica, sino de salud psíquica y física. 
Las primeras veces salía de mi casa y olvidaba llevar el barbijo, ahora es algo que tengo casi incorporado, como la desinfección de manos, y otras medidas de higiene.
Insisto en lo que mencionaba más arriba: que nos den 15 días, que abran restoranes y bares, que se amplíe el horario comercial, todo ello con los debidos recaudos, y si hay una suba considerable en los contagios, que se vuelva a foja cero. Prueba y error, ni más ni menos. El régimen actual es casi el de una prisión domiciliaria, pero sin haber cometido delito alguno. Por eso, cada vez que se otorgan nuevos permisos, eso nos pone a prueba a nosotros mismos como sociedad. Si dejamos la supuesta "viveza" a un lado y actuamos a conciencia, será más factible alcanzar un status quo que se acerque un poco a nuestra vida antes del 20 de marzo. Punto final. 

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...