15 de enero de 2013

El actor y la actriz

Hace cuatro días que no escribo ningún post nuevo y me parecieron una eternidad. Estaba pensando en la estúpida polémica que se formó en torno a Ricardo Darín y sus declaraciones a la revista Brando. Creo que Darín bien podría haberse mantenido firme en sus dichos y reiterar que los Kirchner han tenido un crecimiento patrimonial inexplicable. Pero en lugar de hacerse cargo de lo que dijo, dio a entender que la frase fue sacada de contexto, y que esa desmesura de la riqueza alcanzaba a todos los funcionarios. Nada hubiera sucedido, claro está, si la Presidenta no hubiera hecho pública una carta en su Facebook cuestionando las declaraciones del actor y recordándole además que estuvo envuelto en la compra ilegal de una camioneta con franquicia para discapacitados. No es extraño ya que Cristina utilice Facebook o Twitter para dar a conocer sus avatares emocionales, pero me parece peligroso que en lugar de publicar una solicitada o de referirse al tema en una conferencia de prensa lo haga en las redes sociales. ¡Qué enfermedad tienen los políticos argentinos por aparecer en la Web! Como si no les bastara a los K con los medios de prensa oficialistas que con todo gusto publicarían en sus pasquines ese texto lleno de resentimiento e ironía, que comienza de un modo amable pero leyendo entre líneas se advierte el tan mentado "odio" que ellos adjudican a la oposición y a la clase media. 

Se equivocaron los dos: Darín, por intentar explicar algo que había dicho de un modo absolutamente entendible y concreto, y la Presidenta, por responder a un planteo del cual el actor fue sólo el portavoz pero que en realidad nos hacemos muchos argentinos. El decálogo K tiene entre sus postulados: prohibido pensar diferente, prohibido cuestionar, prohibido todo aquello que no sea "nacional y popular". Qué mal concepto tienen de lo nacional y lo popular, qué lejos estamos de las utopías socialdemócratas que alumbraron a mentes brillantes de la política argentina como Raúl Alfonsín, Alfredo Palacios, Lisandro de la Torre, y tantos otros que dejaron su vida por ver una nación sin confrontaciones ni enemigos internos, aunque quizás no lo hayan conseguido. Estamos lejos, muy lejos, de ser un país donde dos políticos de partidos diferentes se puedan sentar a debatir en serio. Punto final. 

Disco recomendado del día: 

Aerosmith, "Big Ones" (Geffen, 1994)

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...