3 de febrero de 2013

Post futbolero...

No hace falta ser un entendido en fútbol para darse cuenta de lo mal que está jugando Boca. Como hincha xeneize que soy, me siento defraudado por el pésimo nivel que ha mostrado el equipo durante estos partidos de verano. Me importa un carajo que no jueguen "por los puntos", como argumentan muchos simpatizantes. Contra River nunca logramos imponer nuestro juego, en parte porque Bianchi alternó titulares y suplentes en diferentes partidos. Pero para el tipo que nunca vio jugar a Boca y que tenía toda la ilusión de hacerlo cuando el equipo se presentó en Mar del Plata, es una falta de respeto presentar una formación de suplentes. Aunque sé que recibiré varias puteadas afirmando esto, Carlos Bianchi nunca me gustó como DT. No voy a negar que durante su paso Boca consiguió varios títulos, pero el plantel de hace 15 años (o más) no es el mismo de ahora. El Burrito Martínez seguramente formará una buena dupla con el Pelado Silva, pero necesitamos de un "enganche" hábil que les haga llegar el balón a los delanteros.

 El prestigio de la camiseta no puede estar en manos de la improvisación, o poniendo jugadores que no están para los 90 minutos con el pretexto de preservar a los titulares de alguna lesión. Los partidos de verano valen. En principio, todos los clubes que participan de estos torneos se ven beneficiados económicamente, por lo tanto lo menos que podrían hacer es poner jugadores de jerarquía. Hace unos días le comenté a un amigo que Bianchi va a fracasar, y sigo sosteniendo lo mismo hasta que los resultados me demuestren lo contrario. No soy un fundamentalista de Boca, soy un simple hincha que ve los partidos por televisión, pero este equipo da lástima. Y estamos a una semana de comenzar el torneo de la AFA. Por supuesto, siempre habrá estúpidos que seguirán pidiendo por Riquelme, un jugador hábil por cierto pero que se quiso llevar a la dirigencia y al DT por delante, y que siempre fue conflictivo. Para conseguir resultados, Boca tiene que empezar de cero. Lo cual no significa hacer una "limpieza" como la que hizo Bianchi, que declaró prescindibles a jugadores que tenían mucho para dar, como Blandi. El equipo tiene que lucir compacto, ordenado, y no jugar a los pelotazos como lo viene haciendo. A Falcioni lo echaron de la peor manera cuando en realidad consiguió bastante en poco tiempo, y tuvo que lidiar con una interna dentro del plantel. Basta de "halcones y palomas". Así todos los técnicos van a fracasar, si no tienen la capacidad de imponer su autoridad por sobre las individualidades. Punto final.

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