18 de julio de 2013

Radiografía del militante K

Si algún dudoso mérito se le puede atribuir al kirchnerismo es el de haber conseguido dividir a la sociedad. Están quienes defienden este modelo contra viento y marea, y aquellos que ven en cada anuncio de la Rosada la semilla del mal. Ambos extremos, como suele suceder, chocan permanentemente, y estamos viviendo bajo un alto grado de confrontación. El punto es el siguiente: se puede no estar de acuerdo con este Gobierno sin por ello ser considerado un "gorila" o un "desestabilizador". Por otra parte, el modo que tiene la Presidenta de dirigirse a los argentinos en sus discursos es irritante, al menos para mí. Algunos ven como un rasgo positivo que sea combativa, que tenga "coraje", que se enfrente a las "corporaciones". Para mí, es mera agresividad. No pongo en duda la capacidad de CFK para haber sabido afrontar momentos difíciles de su gestión, pero el problema es que  muchas decisiones las deja en manos de un puñado de inútiles o de los "chicos" de La Cámpora, que cada día acumulan más poder e influencia dentro del entorno presidencial. 

Es cierto que los Gobiernos anteriores al kirchnerismo cometieron toda clase de atropellos, pero de ningún modo podemos utilizar ese argumento para justificar las cagadas que se están mandando ahora. El militante K se niega a discutir sobre la inflación o incluso ni siquiera la ve como un problema, porque está demasiado ocupado en defender una causa que se basa en una serie de eslóganes muy bonitos y progres pero de escaso impacto real. Yo creo firmemente que todavía sigue existiendo el clientelismo, pero (nobleza obliga) desde hace años que no podemos terminar con la corrupción, aún antes de que entraran en escena los Kirchner. Quizás sea el momento de preguntarnos hasta cuándo vamos a seguir mostrándonos indiferentes ante los vicios de la política, que tarde o temprano se terminan pagando a un costo demasiado alto. Punto final.

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