12 de septiembre de 2016

Dependemos de nosotros mismos

La belleza de la vida reside en lo simple, en lo cotidiano. En compartir un asado, unos mates espumosos y bien cebados, o en tomar un café por la mañana mientras leés los diarios. Pero claro está, no nos podemos quedar sólo con eso. Por naturaleza, el ser humano tiene ambiciones y aspiraciones, a veces demasiado lejos de su alcance y en otros casos más posibles de concretar. Me refiero a la ambición bien entendida, al hecho de querer progresar y mejorar en tu trabajo, de invertir para ofrecer un mejor producto en tu comercio o negocio. El problema es que, en el contexto actual, a menudo sentimos cierto temor de convertirnos en emprendedores. Queremos cuidar la "quintita", lo cual no está mal, pero nos cuesta dar el paso, el salto necesario para avanzar hacia una próxima etapa que puede ser provechosa o no. Hasta que no lo hagas, nunca vas a saberlo. 

Existen cientos de libros que versan sobre cómo ser exitoso en los negocios, cómo triunfar con tu emprendimiento, pero creo que hay personas que tienen un talento innato para ello. No es que sean superdotadas, sino que arriesgan (a veces demasiado), y le dan para adelante. No les importa perder todo y quedarse en bolas, o poner un local en el Centro para tener que cerrar a los tres meses. Aún así, es válido como disparador, pensar que se pueden ampliar los horizontes. Te da la esperanza de saber que no todo está perdido, que no vivimos en "tierra arrasada" como nos quiere hacer creer C5N y los periodistas "militantes", y que las cosas pueden mejorar. Inclusive con un panorama poco alentador y la recesión de la economía en ciernes. Estamos en un momento en que florecen las ofertas y promociones, porque la gente necesita vender y se las rebusca como puede, no puede esperar a que cambie el viento desde la Casa Rosada. La historia se puede revertir, todavía estamos a tiempo de hacerlo, si es que la dirigencia política entiende que el rumbo actual es el equivocado, o que en el mejor de los casos no está dando los resultados esperados. Mientras tanto, hay que "barajar y dar de nuevo". Punto final. 

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