13 de septiembre de 2018

Aquellas tardes de septiembre

Es casi mitad de semana, pero cuando uno se encuentra en una determinada situación, los tiempos se aceleran o acortan. Por ejemplo, cuando se acerca el plazo para pagar una cuenta o la nueva cuota de un crédito. Por lo general, lo primero que trato de hacer cuando cobro mis ingresos, es pagar todas las deudas que pude haber contraído en el transcurso del mes, pero no suele ser una suma muy abultada porque al momento de comprar con cuenta corriente voy calculando y sumando los distintos importes que deberé abonar. La cuestión es que ayer se difundió un video del Secretario del Tesoro de EE. UU., en el cual sugería la posibilidad de dolarizar la economía argentina. Volvemos a los '90? No quiero ni pensar los efectos que podría causar una "nueva convertibilidad", sí puedo afirmar que la experiencia en el menemismo no terminó muy bien, con una fuga de divisas y un estallido social. En palabras del funcionario, tener el peso atado al dólar significaría eso, sin eufemismos. Hoy por hoy, el único país de Sudamérica que tiene al dólar como moneda es Ecuador, y no es precisamente un ejemplo de desarrollo. Prefiero bancarme la crisis hasta que alguna puta vez salgamos del atolladero, antes que se tomen políticas económicas que no sólo fracasaron, sino que sembraron la desocupación y el cierre de industrias. 

Lo concreto es que los medicamentos ya subieron un promedio del 20 % en las últimas semanas, y la mayoría de ellos los consumen los jubilados. Pami no está funcionando de la mejor manera, y IOMA ni hablar. Sé que me quejo demasiado, pero los argentinos solemos hacerlo cuando nos tocan el bolsillo. Yo nunca le he dado a ningún gobierno un "cheque en blanco" de mi confianza, por supuesto que cada nueva gestión tiene un plazo de gracia cuando recién asume, pero llega un punto en el cual la paciencia de la sociedad se agota ante la falta de respuestas. O en todo caso, respuestas insuficientes. Hipotéticamente hablando, si hubiera ganado Scioli la Presidencia, no auguraba un futuro mejor, pero es en vano sostener ese planteo, es lo que se denomina historia contrafáctica. Quienes hoy son Gobierno, deben quedarse hasta 2019, como corresponde, porque fueron elegidos por el voto, y en todo caso si el pulso de la sociedad va en otra dirección, espero que aquellos que rigen los destinos del país no sean tan necios para no entenderlo. Punto final. 

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...