6 de septiembre de 2018

Barajar y dar de nuevo


“Están pasando demasiadas cosas raras para que todo pueda seguir tan normal”, cantaba Charly García en una célebre canción, allá por 1983. Pues bien, lo mismo sucede ahora, 35 años después. No es normal la situación que estamos viviendo, ni mucho menos, pero los grandes medios de comunicación permanecen ajenos a los padecimientos del común de los argentinos. Yo a la crisis de 2001 no la viví tan de cerca porque en aquel momento no tenía las responsabilidades que tengo hoy, pero puedo afirmar sin temor a equivocarme que esta crisis me está afectando de modo significativo mi economía doméstica. La mayoría de ustedes sabe que soy periodista y vivo de mi trabajo, desde hace casi 15 años. Hoy, estoy pensando seriamente en dedicarme a otra cosa, sin dejar de lado el periodismo, pero buscando un "plus" que me resulte más rentable. No tengo ningún problema en hacerlo, siempre que me sienta capacitado para un nuevo empleo. Y si hay que ajustarse, me ajustaré, no me queda opción. Parece que en los últimos dos días el dólar tiende a bajar, no obstante ya hubo una remarcación de precios que no se sabe cuándo va a terminar.  Desde el retorno de la democracia hasta ahora, todos los gobiernos tuvieron “primaveras” (períodos de prosperidad), excepto éste. Alfonsín, Menem, Kirchner… son lapsos efímeros de un par de años en los cuales las cosas parecen acomodarse hasta que sobreviene otro descalabro financiero.

Pero yo siempre voy a resistir, como pueda y como se pueda. La gente de más edad me suele comentar de momentos aún más críticos que debieron atravesar, que trajeron consigo cambios abruptos,  y que sin embargo salieron adelante. Y es rigurosamente cierto, que desde hace años venimos cargando con una pesada mochila, llena de frustraciones, falta de motivación, o como quieran llamarlo. No me voy a permitir darme por vencido, quizás si estuviera en una situación más comprometida pensaría distinto, pero hoy por hoy digo que voy a seguir realizando mi laburo lo mejor posible. No es para alimentar el ego, sino porque un emprendimiento para el cual invertí bastante plata realmente merece la pena. Si hay que adaptarse a la coyuntura, no se me va a caer el sombrero por eso. Por suerte mis seres queridos están bien y gozan de buena salud, que es lo más importante. Y tengo amigos en los cuales puedo confiar. Sé aceptar un consejo o una sugerencia si proviene de una persona que me aprecia. Creo que ahí está la clave, en la aceptación, más aún en estos tiempos donde tendemos a cuestionarnos todo, en aceptar lo que está pasando y esperar que vengan tiempos mejores. Punto final.

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