22 de septiembre de 2018

Lluvia y granizo post-primavera

Día pesado y lluvioso, post-primavera, en Lobos. Truenos y relámpagos por doquier. Por la mañana el cielo de mantuvo despejado, pero conforme avanzaba el día se fue cubriendo de densas nubes que presagiaban un aguacero de magnitud. Aunque uno tenga paraguas, es un riesgo salir a la calle, por algún cable suelto en la vía pública, o lo que fuere. En fin, había comenzado a escribir estas líneas cuando se cortó la luz y se largó la lluvia con todo, alrededor de media hora. Miré por la ventana, vi que mis vecinos estaban con velas y comprobé que el corte era general, porque las radios FM tampoco transmitían. Fui al supermercado a comprar un paquete de yerba y el piso estaba inundado, los empleados lo estaban secando con un trapo y un balde. Ahora no llueve, pero hay un feroz vendaval, así que mejor quedarse en casa por un rato. 

No descartaría que la luz se corte nuevamente, si es que el temporal sigue azotando de esta manera. Desde que se me agotó la batería de la notebook, sólo puedo usarla enchufada, así que eso me limita bastante. Pero bueno, es lo que hay. A esta altura, lo tomo como una anécdota. En medio del desconcierto, escucho la sirena de Bomberos, esperemos que no sea nada grave. Nunca se sabe, hay tantas viviendas precarias en Lobos, que un fenómeno de estas características puede provocar estragos. Son esos momentos en los que uno agradece tener un techo donde vivir y un plato de comida todos los días. Lo dejamos acá antes de que ocurra un nuevo apagón. Me acabo de enterar, hablando de viviendas, que dos casas de barrio Blanco de Empalme sufrieron voladura de techos. Lamentablemente, no es la primera vez que sucede.  Punto final . 

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...