29 de marzo de 2019

Buscar un "cable a tierra" en medio de aguas turbulentas

Viernes por la noche en la ciudad, inusualmente cálido para los primeros días de otoño. Estoy tratando de canalizar mis energías en nuevos proyectos. Por un lado, un taller de Comunicación Social, que dictaré en la Biblioteca Capponi. Por otro, volveré a dar clases de apoyo de Inglés, en este caso en la Fundación Lobos. No lo hago sólo porque necesito más ingresos, sino porque no quiero permanecer con tiempo ocioso, prefiero destinarlo a aquello que estudié y siempre es gratificante poder transmitirlo a quien desee aprender.

Por supuesto, el periodismo es lo que más carga horaria me insume en el devenir cotidiano, pero es mi vocación, mi medio de vida, y no está en mis planes dejarlo de lado, nunca se me cruzó por la cabeza hacerlo. Muchas personas terminan realizando un trabajo que no guarda relación con lo que estudiaron. No está bien ni mal, son elecciones, porque una cosa es estar en la facultad y otra, ingresar al mercado laboral. Es entonces cuando te das cuenta que no es lo tuyo. Las cosas no suelen ser como uno las imagina, y la desilusión puede ser muy grande. Más aún si te manejás con rectitud y con principios, dos virtudes que no abundan. Es lo que suele pasar por ejercer una profesión a desgano, lo cual tarde o temprano conduce a ser negligente. 

Todos tenemos el impulso de "tirar la toalla" más de una vez, cuando las cosas no salen, cuando sentís que sembraste en terreno fértil pero la cosecha no llega. Es decir, no ves una compensación por el esfuerzo que pusiste en una determinada tarea. Yo considero a la guita como una forma para vivir y comprar las cosas que quiero y necesito, pero no es un fin en sí mismo. Y no estoy dispuesto a hacer cualquier cosa para ganar plata, jamás haría una campaña sucia contra alguien a cambio de una retribución monetaria. Y es una práctica muy común, sobre todo en tiempos electorales, hay algunos casos bastante evidentes y otros más sutiles, pero digamos que brindar "protección" a un candidato es un modo de no criticarlo, o de ocultar deliberadamente hechos que lo puedan perjudicar. 

Estoy harto de ver cómo los medios, principalmente la tele, quieren crear una psicosis colectiva con el valor del dólar, en lo que a mí respecta mis ahorros son en devaluados pesos argentinos, y no me interesa dedicarme a la especulación, es decir a comprar dólares para luego esperar que suba la cotización. Esto es un Deja Vu, estamos como en el año 2000 que no se hablaba de otra cosa que del riesgo país, la mayoría de la gente no comprendía bien qué era pero los números que iban subiendo día tras día eran más populares que la quiniela. En este momento decidí despojarme de todo aquello que no está a mi alcance resolver, me importa un carajo Stornelli, Ramos Padilla, y todos los oscuros negociados de Tribunales. Si seguimos así, masticando bronca, nos vamos a terminar enfermando, y no es el momento más propicio para gastar plata en remedios y que se quebrante tu salud. Por eso, yo agarro la bici y salgo a recorrer 10 km o más siempre que puedo, no pienso en nada, sólo estoy atento al tránsito para evitar accidentes. Y llegar cansado de hacer algo por escaparte del celular, la tele, la radio, y los diarios, aunque sea por un momento, no deja de ser gratificante. Punto final. 

El culto a la haraganería es el éxito del celular

  Los recuerdos de la infancia son los mejores. No digo que toda la etapa de la Secundaria carezca de momentos buenos, pero eso es otra hist...