23 de abril de 2020

Cigarrillos

Casi en ningún kiosco de Lobos se consiguen cigarrillos, porque las tabacaleras no están produciendo. No es un insumo de primera necesidad. Podemos tomarlo como algo positivo, pero hay personas que tienen una adicción al tabaco y por ende pueden padecer síndrome de abstinencia. Y si a ello le sumamos el encierro de cuarentena, es aún peor. 

Yo soy fumador desde hace 10 años, aunque hubo un tiempo en que logré dejar ese hábito mortífero. Trato de controlarme, nunca fumé más de un atado por día. No es algo de lo que me enorgullezca, realmente quisiera dejar el vicio pero este no es el momento propicio, hay demasiado tiempo de ocio y no es casualidad que la venta de tabaco se haya incrementado notablemente. Hace unas semanas fui a un kiosco céntrico, y estaba delante mío un señor que se llevó como cuatro atados. Le pregunté a la empleada: "¿Qué pasa, tantas ganas de fumar tiene la gente?". "Y...lo que pasa es que con esta situación está aburridos", me respondió. 

El peor cigarrillo que fumé en mi vida era marca Rodeo. Me lo convidó un paisano en el campo. Por Dios, que asco, casi me dan ganas de vomitar. Hay otros realmente asquerosos, como el Red Point, que imita el diseño del Lucky Strike en la etiqueta. 

El 35 % de las ventas de los kioscos (por lo menos), es de cigarrillos. Es mentira que les den poco margen de ganancia, de lo contrario nadie los vendería. Sí es cierto que quien compra un atado, quizás también se lleve un paquete de chicles, o alguna golosina.

La ansiedad desmedida, propia del escenario actual, lleva a fumar, a beber, o a vicios de otra índole. Esto no significa que todos procedan de la misma manera, ya que hay gente que se relaja leyendo un buen libro, o cocinando. 


La naturaleza de mi profesión me obliga a estar en permanente contacto con la realidad, aunque nadie tiene acceso a la realidad considerada como un todo, sino a aquello que nos es permitido ver, husmear, investigar. Pienso que cuando uno tiene cierta edad resulta un tanto ingenuo renegar por la injusticia de la sociedad, por la hipocresía de la gente, por la mentira que todos ven y nadie se hace cargo de denunciar. Y eso ocurre porque te vas dando cuenta, con resignación, de que las cosas van a seguir así, que no está en tus manos cambiar absolutamente nada ni siquiera con un voto, porque los mismos que vos no votaste volverán en una versión reciclada dos años después, en un entramado de alianzas y frentes electorales que no existen en ningún país desarrollado. 

Cada dos años asistimos a esta pantomima, y vemos cómo la voracidad por el poder, la lucha por no perder un espacio, se apodera de quienes buscan mantenerse ocupando una banca como diputados o senadores. Justo cuando más se le pide un esfuerzo a la población, que procura respetar el aislamiento.
 Estamos a mitad de semana ya, hacía unos días que no posteaba, espero poder comenzar la semana siguiente en paz, rodeado de buena música y libros, del afecto de mis amigos y de mi familia, y mantenerme a prudente distancia de toda esta oleada tóxica de noticias nefastas que nos van envenenando de a poco. Nadie está pidiendo que se oculten esos hechos si es que efectivamente ocurrieron (es decir, si son reales y no "nacieron" de videos o audios de WhatsApp). 

Lo que la gente pide es un poco de distensión, que levanten el pie del acelerador y nos den un respiro, al menos por unos días. No hay nada nuevo bajo el sol, y para cerrar, si van a comprar cigarrillos, no dejen que los "maten" con los precios aprovechando la escasez de dicho producto. Punto final. 

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...