23 de agosto de 2014

Entre gallos y medianoche

Sábado por la noche. Estamos en pleno invierno, sin embargo desde hace casi una semana las temperaturas superan los 20º C. En fin, el asunto es que hace tiempo que vengo pensando en la transición hacia 2015. No quiero ser apocalíptico ni nada semejante, pero me parece que el próximo Presidente no recibirá el país en las mejores condiciones. 

Tendrá que lidiar con varios frentes de tormenta: inflación, desempleo, fondos buitre, decidir si mantiene o no el "cepo" cambiario, etc. Lo que me resultaría totalmente desacertado, es que se dé un giro de 180 grados, como hizo Menem en los '90. Se privatizaron las empresas, se remató el país, hubo mucha gente que se enriqueció, y todos estababan contentos con el famoso "1 a 1". Ya hemos hablado del tema, de modo que no hace falta agregar demasiado. Digamos que "la joda" nos costó cara. 

Quien llegue a la Rosada tiene que tener huevos, porque tan pronto como asuma, los sindicatos, las empresas, y el FMI le van a caer como los kamikazes en la Segunda Guerra Mundial. Lo peor que puede hacer es recortar salarios, como hizo De la Rúa. Sería bueno que jueces y legisladores den el ejemplo alguna vez y acepten voluntariamente una reducción de sus haberes. 

Creo que, en realidad, todo el mundo está pensando en 2015. Los tiempos se van acortando y el kirchnerismo siente el sabor amargo del fin de un ciclo. Necesita encontrar rápidamente un sucesor "confiable", pero mientras eso sucede, Sergio Massa sigue llevando agua para su molino y sumando a sus filas a Intendentes que solían denominarse K. Será por eso que dicen que "la política es el arte de lo posible". Punto final.

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