10 de marzo de 2016

El verdadero periodismo


Siento que me cuesta cada vez más escribir acá con cierta regularidad. No es que falten ganas, sino que necesito tener algo para decir, caso contrario no tiene sentido aburrir a quien me está leyendo. Y por primera vez en mucho tiempo, vuelvo sobre mis pasos y pienso en hace 11 años, cuando comenzó todo. Creo que el periodismo es como una "gimnasia": hay que ejercitar permanentemente el oficio. No todo es conferencias de prensa, cenas y agasajos, y esas boludeces. Hay cosas mucho más preocupantes en Lobos y que pocos dicen porque no quieren que les toquen el culo. Pero uno se cansa de luchar contra "molinos de viento". Porque la mano de obra barata y la mediocridad son fáciles de conseguir; el profesionalismo y la excelencia no. Para ser buen periodista no sólo hay que escribir sin faltas de ortografía. Hay que saber preguntar, saber cuál es el momento justo para meter el dedo en la llaga y cuándo es mejor dejar que el entrevistado hable de lo que desee. El verdadero periodismo no es "invasivo", no es mercenario, no saca fotos de la farándula para vendérselas a Jorge Rial. 

Para ser buen periodista hay que aprender a pensar de una determinada forma. Yo no sé cómo calificarme como profesional, eso quedará en cada uno de los que me leen. Pero lo que sí digo, es que el periodista tiene un "chip" especial en el bocho. Sabe encontrar la aguja en el pajar. Conoce el valor documental que tiene una foto, una frase, una palabra. Y eso no se aprende en ninguna Facultad, lo vas obteniendo con el oficio. Cuando hay que ser crítico sobre algo o alguien, tenés que ser consecuente con vos mismo. Por ejemplo, yo ahora cuestiono más cosas de Macri porque veo que la situación del país no mejora. Sin embargo, desde que asumió deposité mi confianza en él, porque no se puede concebir una Nación en la cual el pueblo no confíe en su Presidente. Por supuesto que no es un angelito, pero si todos debemos ajustarnos un poco ahora, hay que analizar bien lo que está pasando. Estamos pagando el costo de la fiesta y de la borrachera kirchnerista, que duró 12 años. Pienso que el aumento desmesurado de la luz, el gas, los peajes, los alimentos, la nafta, y muchos insumos más, nos están castigando el bolsillo y es hora de poner freno a esto. El propio Macri sabe hasta dónde puede apretar, porque aunque acá somos un pueblo manso no le toquen la billetera a la gente  porque te vas en helicóptero a tu casa. Punto final.

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