16 de mayo de 2012

Un post express

Hola amigos, ¿cómo están? Me encuentro actualizando el blog en esta tarde de miércoles, cuando faltan escasos minutos para que vaya a estudiar. Sentí hoy la necesidad de redactar algo, lo que fuere, para sacudirme la modorra de encima. En la semana me acuesto temprano, cuando llego de cursar me espera la cena, miro un poco de TV y no mucho más. De manera que he tenido que cambiar los horarios en los que solía actualizar el blog. A veces cuesta beber de las fuentes de la inspiración, y por este motivo el nivel del blog es desparejo. Podrán encontrar, en consecuencia, textos más logrados que otros. La idea de escribir nace de una motivación, que se va decantando, es decir, va pasando por numerosos filtros hasta que finalmente se plasma en la pantalla. Muchas veces  los prejuicios nos juegan en contra, o el hecho de no querer ofender a nadie cuando lo único que estamos haciendo es expresando una opinión. Yo trato de fundamentar mis apreciaciones, pero en una discusión o debate cada uno tiene sus propios argumentos y los defiende de la mejor manera que puede o cree. En un poco molesto que alguien nos sacuda la cabeza con los preconceptos que teníamos, pero es necesario para no suponer que la nuestra es la única verdad. Y esto viene a cuento de lo que expresaba en mi post anterior sobre el kirchnerismo. Creo que todos estamos demasiado sensibilizados, o demasiado susceptibles, y nos apropiamos de causas que ni siquiera nos pertenecen. Podemos enarbolar la bandera en favor de la estatización de YPF, por ejemplo, pero no por ello refutar de un modo grosero los argumentos de la otra parte. La política se construye a base de traiciones y pactos oscuros, y quienes ayer eran caracterizados como "neoliberales" son quienes hoy defienden el "modelo nacional y popular". Por supuesto, habrá gente que tenga convicciones genuinas y que las mantenga en el tiempo, pero convengamos que no es habitual sostener una línea de pensamiento si lo que se pretende es seguir ocupando espacios de poder cuando éste cambió de dueño. Punto final.

El culto a la haraganería es el éxito del celular

  Los recuerdos de la infancia son los mejores. No digo que toda la etapa de la Secundaria carezca de momentos buenos, pero eso es otra hist...