26 de octubre de 2012

Ultimas horas de descanso...

Viernes por la noche en la ciudad. Aproveché buena parte del día de hoy para descansar, aunque siempre queda la sensación de que el día se termina demasiado rápido. El fin de semana será complicado: tengo que cubrir notas (hay muchas actividades previstas, algunas más importantes que otras), y estudiar para un nuevo parcial. Mi objetivo de hoy, más que tirarme en la cama a escuchar música o boludear por Facebook, fue relajarme. Bajar la velocidad antes de que el "auto" entre en la curva. Descubrí que, más allá de todo lo que pueda llegar a pasar, me hace bien ir a cursar: por lo menos me mantengo ocupado aprendiendo algo y no me quedo encerrado en mi casa. Como ayer estuvieron pintando las paredes de mi dormitorio, tengo todos los muebles y papeles revueltos y todavía no pude conectar la tele o el DVD para ver alguna película. De todas maneras, todos ustedes saben que mi paciencia con las películas es muy limitada. 

La vida cotidiana transcurre cebando unos mates, tomando un café, o comiendo una medialuna. Me molesta cuando se habla peyorativamente de la clase media, y se la señala como usina de los "cacerolazos". Aunque esto fuera cierto, la clase media en la Argentina siempre tuvo una importancia distinta a la de otros países para definir modelos o tendencias. Hagámonos cargo como clase media de haber votado a Menem en los '90 por la famosa "estabilidad" y el "uno a uno", pero también sepamos ver los aciertos de un estrato social que está al borde del colapso. Punto final.  

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...