22 de julio de 2016

Como un barco a la deriva

Estamos viviendo momentos difíciles en el plano económico, y no hay ninguna certeza de que las cosas vayan a mejorar. ¿El Gobierno "perdió el rumbo", o quizás el rumbo que pretende no es el de los ciudadanos? Del mismo modo que ellos hablan de un "sinceramiento", es hora de sincerarnos y de dejar los pruritos de lado, no para una oposición estéril que conduzca a la queja redundante, sino para hacer ejercer nuestros derechos. El slogan "Pobreza Cero" está lejos de concretarse, porque cada vez hay más pobres en la Argentina, o gente que pertenecía a la clase media y ve menguados sus ingresos de un modo considerable. El común de la gente no quiere volver al kirchnerismo, pero tampoco pretende convivir con una situación en la cual no se avizora un futuro promisorio que nos permita progresar.

Digo esto dejando de lado los tarifazos, que es un tema tan remanido que ni siquiera vale la pena detenerse a hablar. Hay una inflación creciente que no tiene techo, más allá de que los números del INDEC nos digan que se ha desacelerado. Si esto es así, no es ni más ni menos que una consecuencia de que la gente eligió gastar menos. O ni siquiera pudo elegir, porque no le alcanza para comprar los mismos productos que antes. La promesa de que no habrá más aumentos en la luz y el gas, no es un paliativo, ni siquiera un consuelo, es sólo una declaración de buenas intenciones. Los analistas políticos han revelado que fue el propio Macri, y no el Ministro Aranguren, quien decidió aumentar las tarifas de un modo brutal, cuando en realidad Aranguren proponía un ajuste más gradual y segmentado. Es decir, que no paguen lo mismo los habitantes de Capital Federal que los de Ushuaia o los de Lobos. Me gustaría que sean los funcionarios quienes prediquen con el ejemplo, quienes se hagan cargo de las decisiones que tomaron y si es necesario den un paso al costado y renuncien. Y ya, con los hechos consumados irrelevante si vos votaste a Scioli o a Macri, porque la elección ya pasó y tenemos un presidente que debe representarnos a todos, y defender los intereses de todos. Está bien que la gente les reclame a los K "devuelvan lo que se robaron", consecuencia de una red de corrupción escandalosa,  pero una cosa no quita la otra. Punto final. 


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