27 de febrero de 2019

Ultima nota de febrero

Pues bien, este mes que cronológicamente es el más corto del año, tuvo una actividad inusitada que me demandó bastante esfuerzo. Pese a ello, pude cumplir con la mayoría de los compromisos laborales. Insisto, febrero se me hizo extremadamente largo, pero es propio de un año electoral con gente que va tanteando el terreno de la campaña y no quiere dar "puntada sin hilo". Tengo que aprender a relajarme más porque hay días que termino con un gran estrés y agotamiento mental, de hecho hoy cuando terminé de hacer todo lo que tenía pendiente me metí a la pileta 15 minutos  por el solo hecho de sacarme la mufa de encima aunque el agua distaba de estar cálida. No creo que en lo sucesivo tengamos días de extremo calor, sin ir más lejos esta semana tuve que cumplir forzosamente con la rutina de todos los años de buscar ropa de abrigo porque a la mañana, cuando salgo a caminar la calle, ya está considerablemente fresco (de 13 a 18 grados en promedio). 

Estoy escuchando más radio AM, tratando de esquivar los programas deportivos, que me aburren terriblemente, en parte porque no entiendo demasiado y además porque si no viste los partidos el domingo, no podés juzgar el comentario que el periodista hace sobre tal o cual jugador. El periodismo deportivo tuvo un boom en los últimos 20 años, digamos, fue así como se abrieron academias y escuelas dedicadas a su enseñanza, pero he notado que en muchos casos la calidad de la redacción de los textos es bastante pobre. Por supuesto, no soy quién para criticar a nadie, sólo se trata de una opinión basada en los suplementos de los diarios y en algunos portales de deportes. 

No hice acto de presencia en los corsos y carnavales, los detesto, cada vez me resultan más decadentes, pero respeto a la gente que  se distiende y pasa un buen momento yendo a ellos. El año pasado sí estuve, y me parece que les falta mayor brillo y despliegue, no todo es batucada y bombo. Pero bueno, es lo que hay, y debemos considerar los costos que seguramente implica mejorar este tipo de festejos populares. Además, nunca falta el estúpido que te arroja alevosamente nieve artificial en la cámara. Si se me llega a dañar, nadie me paga y pierdo mi herramienta de trabajo.

Para concluir, quiero agradecer a todos quienes se toman la molestia de leer las notas que publico aquí. Son pocos, pero buenos. Porque la mayoría llega hasta el final de cada texto y no deja la lectura por la mitad, lo cual es una buena señal. Punto final.  

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...