15 de mayo de 2019

Despierto a la madrugada


Hace unos días me desperté más temprano que lo habitual, como a las 6 AM. Me costó conciliar el sueño y cuando lo logré no sentí que hubiera descansado. En fin, la cuestión es que di un par de vueltas en la cama, hasta que me harté de ese ejercicio inútil y me levanté en silencio para no despertar a los otros habitantes de la casa. Comprobé cómo todavía estaba en total oscuridad dado que en esta época del año el sol empieza a salir pasadas las siete de la mañana. Me preparé un té con leche y mientras lo bebía me puse a hacer zapping con el televisor. Había poco para ver: la mayoría de los canales ponían en el aire los denominados "informerciales", también conocidos como "Teleshopping", vale decir, venta telefónica de productos inútiles y seguramente carísimos. La radio tampoco ofrecía demasiadas opciones de interés, más allá de una suerte de análisis de las noticias que aparecen en las tapas de los diarios, o la mera lectura de los titulares. De a poco el sol fue asomando, y me brindó una sensación placentera tras el frío intenso de la noche anterior que provocó tantos inconvenientes para salir a la calle y hacer cualquier trámite sin morir congelado. Al menos, era una señal de que el fin de semana no sería un total desperdicio. Un día con el cielo despejado siempre nos hace ver las cosas un poco mejor, aún en las situaciones más adversas. Es increíble lo lento que transcurren las horas durante la madrugada.  Sólo cuando comienza a amanecer, nuestra percepción del tiempo cambia y entramos de lleno en la vorágine propia de un nuevo día. Para finalizar este humilde post, les pido a los multimedios que no nos rompan las bolas constantemente con la cotización del dólar, no sé qué efecto tendrá en nuestras vidas (más allá de los ya conocidos) porque no soy un economista, pero tampoco es cuestión de machacar todo el tiempo con lo mismo. ¿Se acuerdan del dólar blue cuando Kristina perpetró el cepo cambiario?  Me hace acordar a la paranoia colectiva que se está viviendo nuevamente con el "riesgo país".

Quienes nos dedicamos a ejercer el periodismo genuino  debemos replantearnos dónde estamos parados, cuál es el escenario actual y de qué manera vamos a defender nuestros derechos de acceder a la información. Mientras algunos (sobre todo a nivel nacional) se han visto favorecidos por su cercanía al poder político de turno, otros obtienen un rédito similar oponiéndose de un modo sistemático a una gestión de Gobierno. No somos felpudos de nadie ni mucho menos complacientes. Claro que no voy a ser tan ingenuo como para hablar de principios o convicciones, cuando sobran ejemplos de pseudoperiodistas que se han vendido al mejor postor siguiendo el viento de cola. No sólo los políticos se ponen el chaleco salvavidas y saltan de un barco a otro antes de que se hunda el Titanic para llenar el hueco de una lista de candidatos, cierto periodismo ha aprendido la miserable actitud de adaptar su pensamiento a los "tiempos modernos". Punto final. 

Cuando lo insólito se vuelve costumbre

  Tenía la intención de escribir una nueva nota antes de que finalizara febrero, pero no fue posible. Simplemente no encontraba los horarios...