10 de febrero de 2020

Cambiar el chip mental para vivir mejor

Comencé la semana dedicando buena parte de la tarde a pagar cuotas de electrodomésticos que fui comprando, generalmente para reemplazar los que dejaron de funcionar. Por supuesto que comprarlos abonando el precio de lista en efectivo ahorrás mucha guita, comparado por el precio financiado. Pero rara vez tengo el dinero suficiente como para pagar todo junto. Claro está que luego se vuelve una carga muy pesada, porque sabés que todos los meses tenés que disponer de la plata necesaria para saldar ese tipo de deudas. Cuando finalmente se terminan las 12 cuotas, es casi como si hubieras comprado es aparato dos veces, por el interés usurario que se aplica. No obstante, sigue siendo conveniente jugarse por comprar un producto nuevo antes que algo usado y con el desgaste lógico del paso del tiempo.


 Algún día voy a terminar de ver la película "El cartero llama dos veces", que compré en DVD y que hasta el momento parece interesante, pero sucede que me cuesta concentrarme dos horas en una pantalla y en el desarrollo de la trama. Si hablamos de fiascos más recientes, uno de ellos es “Vivir de noche” (2017), un típico film de gangsters escrito, dirigido y protagonizado por el inexpresivo Ben Affleck.

Claro está, también hay que hacerse un lugar para conciertos o recitales épicos que merecen ser vistos. Soy inconstante en algunas cosas. Por ejemplo, hace rato que no escucho a Dolina por AM 750, me parece que se repite a sí mismo, aunque a no voy a negar que todavía me hacer reír con alguna de sus recurrentes gansadas. Pero está a años luz de aquel Dolina que supe escuchar todas las noches por Radio Continental, a mediados de los noventa. Baja línea a favor del Gobierno porque trabaja para la radio que es “casi” del Estado, y tiene un staff mediocre que tampoco lo ayuda a mejorar la puntería.

Creo que está todo muy chato, muy quieto últimamente, en términos de arte y espectáculo masivo. No hay, a mi criterio, músicos nuevos que valgan la pena y que no hayan surgido de ningún reality show. En cuanto a los actores, no quiero meterme en temas que no conozco demasiado, pero muy pocos actores argentinos me resultan convincentes. La mayoría carece de naturalidad y ello estropea la ilusión de hacernos creer que realmente "son" el personaje que interpretan y que no están actuando. Lo peor es que tienen éxito, filman coproducciones con España y se llenan de guita, viajan a festivales presentando la película, y siempre en Europa hay un grupo de críticos que son condescendientes con el cine latinoamericano.

La vida es una lucha diaria, que nos prodiga, por suerte, algunos momentos de distensión. Sin embargo,  uno no puede hacer un registro minucioso de cada cosa que le pasa, y se me ocurre pensar que no sería saludable hacerlo. Hay días en que te sentís el dueño del mundo y otros en que sos apenas un mosquito en medio de gigantes que quieren pisarte la cabeza. En Lobos, como en cualquier sociedad, hay gente muy "superada" y que no tiene ningún problema en abusar de tu confianza, o en hacerte esperar al pedo, o en creerse merecedores del Nobel de Literatura por haber escrito cuatro páginas. Hay momentos en que uno debe decir basta, porque es una cuestión de supervivencia: o lográs que todo eso te resulte indiferente (lo cual no es fácil), o te vas a enfermar de resentimiento y bronca contra personas que ni siquiera merecen perder el tiempo pensando en ellas. Como dije antes, no es fácil cambiar de chip. No es fácil para la clase trabajadora tener que cuidar cada moneda para tomar una cerveza o un café en un bar mientras ves cómo otros se llenan los bolsillos sin el menor esfuerzo.Si acaso hay algún sentido en tener sueños y aspiraciones, es que estás tratando de volar más alto de superar la mediocridad. Que lo logres o no, es otra historia. Punto final. 


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