8 de mayo de 2022

Palo y a la bolsa

 Domingo por la tarde en la ciudad. Tengo algunos quilombos personales (que a la vez me son ajenos, vaya paradoja), y estoy tratando de lidiar con eso. Ayer me sentía mucho peor, hasta que me di cuenta de que, de esa manera, no iba a ningún lado. Cambié el enfoque. No es que ahora me siento rebosante de felicidad, pero sí mejor que ayer, y con eso alcanza. Necesito sentirme de un modo relativamente estable para poder seguir con mi laburo y con todas las cosas que hago todos los días.

 Todos nos solemos sentir mal alguna vez, pero hay que cortar con eso en determinado momento. Hay situaciones que nunca me imaginé que me tocaría afrontar a mi edad, pero es lo que hay, y no puedo culpar a nadie por eso. Durante mucho tiempo subestimé a gente de acá, de Lobos, que me parecían unos pelotudos, y que terminaron siendo exitosos en lo suyo. Entiéndase por "éxito", haber alcanzado logros personales o laborales que evidentemente yo no conseguí. No es que se hicieron millonarios o que se convirtieron en estrellas de rock, ¿Se entiende? Supongo que sí, exageré la frase deliberadamente para que quede más claro.

Como les decía antes, yo bien podría paralizarme y quedarme en la cama sin hacer nada, pero tampoco voy a conseguir nada si permanezco indefinidamente en esa condición. Hay que tomarse un lapso para sentirse mal, porque forma parte del duelo (en términos psicológicos) que todos necesitamos hacer. Lo que reitero, es que llega un punto en que no podés ver pasar la vida delante tuyo como si fueras un dibujito animado. 

Es mentira que "Nunca es tarde", y esas frases de libros de autoayuda que a veces vemos circulando por ahí. A veces es demasiado tarde, y la culpa no es nadie, sino exclusivamente tuya. Y eso sí trae algo "bueno", digamos: No arrepentimiento, sí aceptación. Aceptar que las cosas no son como las imaginamos, y que tampoco siempre resultan como las planeamos. Pienso que, cuanto antes comprendas esto, más atento vas a estar a futuro, para no seguir perdiendo el tiempo. A mí me hicieron daño o me partieron en mil pedazos varias veces, y también yo lo hice con gente que (quizás) no lo merecía. Pero más que disculparme por eso, es poco lo que puedo hacer. No tiene sentido enroscarse en eso, aunque involuntariamente lo hagas. Este comienzo de semana lo voy a dedicar a mi trabajo, a aquellas cosas que me dan placer, y a no dejar que los demás decidan por mí. 

Esto último, si me están leyendo, es sumamente útil. Porque, aunque sea parecido en algún punto, la vida no es un casino: Hay que jugar para ganar, nunca para perder. Y si te toca perder, habrá que bancársela. Las fichas las ponés vos, pero el que hace girar la ruleta no. Nos estamos viendo pronto. Punto final. 

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